Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo pongo el trama. ^.^

¿Amigas?

Bella Swam.

Edward y yo nos quedamos un buen rato sentado en los columpios. Él luego me empezó a columpiar. Era tan lindo. Era difícil de creer que con tan corto tiempo, lo pudiera querer así.

-Eres especial, Bella –me dijo con una encantadora sonrisa.

Él sostenía la cuerda del columpio, mientras yo estaba sentada en éste.

-Tú igual –le di un beso en la mandíbula.

Suspiro y casi pude escuchar su sonrisa en esa pequeña acción. Sonreí ante eso.

-Bella –llamo Tanya a lo lejos.

Dios, es este momento Tanya no era la persona que más quería por haber arruinado este momento tan mágico con mi hermoso Edward.

Lo mire, como pidiéndole permiso para que fuéramos con mis amigos. Él me sonrío y asintió con la cabeza. Me levante en silencio y él rápidamente me tomo de la mano y me dio un beso en la mejilla. Sonreí como una idiota. Caminamos hacía mis amigos.

-¿Te acompaño a casa, Bells? –pregunto Tanya, con una sonrisa amable.

-No te preocupes Tanya –le di una sonrisa-, ¿qué Félix y tú no se van a ir juntos? –pregunte con extrañeza.

-Oh… sí, sí –apretó la mano de Félix con ternura.

En ese momento, cuando hizo ese pequeño movimiento, no sentí nada. No celos, no irritación. Nada. Me di cuenta de que Félix sólo había sido una pequeña atracción física, nada más.

-Bueno… ¿quieres que yo te acompañe a tu casa? –me pregunte Edward, abrazándome por los hombros.

-Claro –le sonreí y le di un beso en la mejilla-. Vamos.

Iba a empezar a caminar, tomando su mano, cuando Tanya agrego.

-Pero –su tono sonó algo desesperado-. Quiero que tú y yo hablemos –me dio una angelical sonrisa de oreja a oreja.

-Bueno –le sonreí-, entonces vengan con nosotros.

-No, Félix –se volteo hacía su novio-, voy con Bella, te veo al rato ¿si? –le sonrió con cariño.

-Sí, claro. Adiós –se despidió de todos con un gesto en la mano.

Lo vi alejarse con un paso lento. Mire a Tanya y ella e regalo una enorme sonrisa. Jale a Edward de la mano para que resiguiera. Me abrazo por la cintura y camino a mi lado, Tanya se incorporo y empezó a caminar a mi lado, con un andar agraciado.

-¿De qué querías hablar, Tanya? –pregunte con una sonrisita nerviosa.

Seguramente me preguntaría que paso con Edward y conmigo, ó algo parecido. No se.

-Mmm… -miro a Edward por el rabillo del ojo-. Te lo digo cuando estemos solas.

Le sonreí y el nerviosismo entro en mí. Edward me dio un apretón, seguramente se había percatado de mi nerviosismo. Lo mire y le sonreí con agradecimiento.

Él era tan lindo y cariñoso conmigo, y no tenía porqué serlo. Simplemente lo hacía porque quería. Me encantaba.

Hablamos de cosas sin importancia mientras caminábamos a mi casa. A platica fluía sin control cuando estaba con Edward, simplemente –aunque fueran cosas sin importancia-, eran interesantes habarlas con él.

-Bueno… ¿cuándo te puedo volver a ver? –pregunto mientras me miraba con cariño.

Ya estábamos enfrente de mi casa, pero yo no lo quería dejar ir. Me gustaba mucho su compañía.

-Cuando quieras –respondí con una sonrisa boba, clavada en mi cara.

-¿Me das tu número? –mi sonrisa se volvió más boba.

-Claro –él saco su celular y le empecé a dictar mi celular. Lo anoto y luego me sonrío.

-Bueno, luego te llamo, Bella –le sonreí.

-Si, adiós, Edward –le di un beso en la mejilla y luego se fue.

Estaba tan embobada viéndolo alejarse que olvide la presencia de Tanya, hasta que ésta carraspeo. Me di la vuelta y le sonreí en señal de disculpa.

-Bueno, Bella… tenemos que hablar.

Su voz era muy seria, eso me hizo pensar, no creo que se pusiera seria sólo para hablar de mí y de Edward… entonces, tendría que tener otra razón… supongo yo.

-Si ¿Qué pasa? –le sonreí para alivianar el ambiente.

-Es Edward –dijo, su voz aún sonaba seria, y no entendía, si quería hablar de Edward ¿por qué necesitaba tanta seriedad? Era algo raro.

-¿Qué tiene? Es un gran chico.

-Mmm… no me parece –dijo con un tono que no distinguí muy bien-, se me hace que sólo quiere jugar contigo… quizá deberías cuidarte.

Fruncí el ceño ¿qué ella sabe algo que yo desconozca? ¿Por qué tendría que cuidarme del hombre más maravilloso en la faz de la tierra?

-¿Qué tu sabes algo que yo desconozca? –mi voz sonaba retadora.

-No –frunció los labios, como si se arrepintiera de algo.

-¿Entonces? –gruñí.

-Es que algo en él me da ese sentimiento –dijo con una voz que intentaba ser angelical, pero no le funcionaba.

-Claro que no –grite.

Eso ya era demasiado, decir que Edward no rebozaba confianza, era algo tonto.

-¡Edward es una persona confiable! –grite y corrí hacía mi casa, abrí la puerta la puerta y la azote.


Hola! Bueno, decidí seguir esta historia :D jeje bueno, le agradezco a las personas que me motivaron a seguirla (: jeje amm... me voy… esta lloviendo y quizá se vaya la luz :D jeje amo la lluvia xD Adiós, se cuidan :)

.: * ฆℓƷҳ * :.