Era una sensación extraña que nunca pensé que me pudiera llegar a sobrecoger algún día, un cosquilleo en mi estómago y una necesidad apremiante que me impulsaban a hacer cosas que no quería hacer. Mientras arañaba y manoseaba su torso me iba poniendo cada vez más duro al contemplar en la expresión de su cara cuánto le estaba gustando, se retorcía debajo de mí, buscándome con sus caderas, intentando tocarme con sus manos, pero esto último lo tenía prohibido, sabía que le mataría si me tocaba y obedientemente accedió a que se las atara detrás de su cuello.

Esa sensación era extremadamente mejor que la que sentía cada vez que sesgaba alguna insignificante vida, el olor de su sudor era mucho más excitante que el de la sangre tibia derramada, y sus ruegos muchos más dulces que cualquiera de las súplicas con las que me he podido deleitar antes. Nada podía compararse con ese momento.

Muchas de las mujeres más hermosas de esta mierda de planeta han intentado seducirme mientras yo disfrutaba con su ingenuidad, haciéndolas creer que me interesaban para llevarlas a mi cama y follarlas salvajemente como a mi se me antojaba. Siempre me costaba ponerme duro, me daban asco esas escorias, su voz de tono seductor, el contorneo de sus caderas o sus asquerosas y suaves manos tocando mi pecho para intentar provocarme… Siempre era la misma puta historia, parecían sacadas de alguna academia para ser zorras de mafiosos adinerados. Pero yo me desahogaba en esos coños calientes, amordazando su boca para no oír su estridente y desagradable voz y follándolas de espaldas para no ver su maquillada y operada cara.

Pero con el squalo di merda estaba siendo distinto, no me apetecía acabar, no quería dejar de disfrutar de la expresión desesperada que se dibujaba en su cara, solo quería que me suplicara, quería escuchar ese tono de voz que jamás en todos estos años le había escuchado mientras me rogaba que le tocara. Jamás nadie había pronunciado mi nombre de aquella forma que hacía que quisiera correrme en los pantalones, con él perdía mi fría compostura, mi cuerpo temblaba de deseo y mi respiración se aceleraba haciéndome jadear como una maldita escoria humana. Quería que mi tiburón se resistiera, no necesitaba una puta más en mi colección, necesitaba que tuviera claro que es lo que quiere y que me lo mostrara, para así poder disfrutar más destrozando il suo superbi di squalo, su orgullo de tiburón… Superbi Squalo… ¡JA! Quería tirar a la basura la dignidad de su nombre, quería ser el único que pudiera disfrutar de un Squalo hundido y entregado completamente a mi. Voy a hacerle sufrir sin darle lo que me pide, para dejarle bien claro chi è il cazzo boss.


Sus grandes manos estaban por todo su cuerpo, a diferencia de lo que Squalo se imaginó cuando le tumbó en el sofá, el jefe estaba tomándose su tiempo. Arañaba placenteramente su carne, dejando surcos carmesí por donde pasaba, mientras el tiburón arqueaba su espalda e intentaba reprimir los gemidos.

"¿Por qué intentas ser tan silencioso? Tu jefe quiere oirte suplicar"

"Q-que te… ngh… ¡que te jodan!"

Xanxus estuvo a punto de perder la compostura y las ganas de abrirle de piernas y metérsela se incrementaron peligrosamente, pero intentó calmarse y respiró hondo una sola vez exterminando esa lujuria de sus sentidos.

"¿Te está gustando, basura? No paras de retorcerte como un gusano"

"¡No! Me das asco merda di boss… ¡Aaaah! ¡N-no, eso no!"

Por supuesto que le estaba gustando, jamás en su vida había estado tan excitado, pero lo que le incomodaba era ceder el control de esa manera. Él era un tiburón y los tiburones son los reyes del océano, no temen a nada y no se inclinan ante nadie. Pero el se sentía en esos momentos como un squalo amaestrado, un tierno delfino que movía sus aletas al ritmo de las palmas de su domador, haciendo todas las cosas que le pedía por un trozo de pescado, en su caso por seguir sintiendo esas poderosas manos sobre su cuerpo, esas caricias agresivas y esa mirada sangrienta sobre su sudoroso cuerpo.

Un ruido estridente le sacó de su trance, el teléfono sonaba una y otra vez y, aunque intentaron ignorarlo al final el jefe se lo lanzó a la cara y le dijo que contestara mientras seguía torturándole.

"V-VOI ¿Quién coño e-eres?"

"¿Squ-chan? ¿estás bien? te noto un poco…"

"VOIIIII ¿Qué quieres Luss?"

"Oh my, my… ¡Vale, vale!... verás comandante… tenemos un pequeño problemilla… es que resulta que con este temporal y eso pues… eeem"

"¡Al grano!... ¡Ah!" no pudo reprimir el grito cuando Xanxus apretó uno de sus pezones "¡No hagas eso, estúpido!" le advirtió susurrando.

"¡No me des órdenes!" apretó su cuello con su enorme mano mientras Squalo intentaba librarse de ella.

"¡N-no hagas eso... para! Estoy ha-hablando por teléfono… ¡QUITA MERDA!"

"E-eeeh ¿Squ-chan? ¿Qué te está haciendo el jefe?"

Xanxus le liberó por fin y se fue a servirse un vaso de whisky con hielo dejando a su subordinado hablar en paz.

"¡HABLA!"

"E-eeeh ¿Qué está pasando ahí?"

"¡A tí que te importa! habla o cuelgo el puto teléfono, Lussuria"

"My, my… creo que prefiero no saberlo… en fin, verás…"

Xanxus miraba su cara sonrojada desde el minibar sonriendo por dentro, estaba delicioso cuando ponía esa expresión de incomodidad y de bochorno, pero algo parecía no ir bien, su expresión se iba convirtiendo en una de terror a medida que Lussuria le decía algo.

"P-pero… ¿Por qué ha hecho eso?" miró de reojo a Xanxus y pensó "Merda… esto no va a gustarle" "E-eh… ya veo… oye… emmm… v-voy a decírselo ¿v-vale?... ya me e-encargo yo. Adiós"

Dejó el teléfono lentamente en la mesa y se enfrentó con la mirada impaciente de su jefe, respiró hondo y le dió la noticia.

"E-eeeeh… Bel ha…" volvió a respirar hondo cerrando los ojos y lo soltó de carrerilla "Bel ha exterminado una familia entera"

"Ya… ¿y? Ese era su trabajo"

"Pero… pero no ha… se ha equivocado de familia"

La expresión de Xanxus siguió inmutable, Squalo supo que estaba pensando, pero no le gustó que no moviera ni un solo centímetro, estaba cabreado y él era la única persona en esos momentos con la que podía desahogarse. Pero de nuevo su jefe le sorprendió ese día:

"Dame el puto teléfono" marcó el número de Bel y esperó a que le contestara.

"Habla el príncipe" dijo con una melodía estúpida.

"Déjate de mierdas, escoria" Xanxus pudo notar como se sorprendía al otro lado del teléfono al escuchar su voz, el jefe Varia parecía tener alergia a los teléfonos "Escúchame bien porque sabes que no lo voy a repetir… limpia ese puto desastre que has hecho tú mismo sin dejar la más mínima huella, pelos y demás mierdas y haz el trabajo que se te ha mandado, como nos señalen a nosotros por ese error tuyo colgaré tu cabeza en lo alto de una pica adornando la entrada principal de la mansión para darte de ostias cada vez que pase por delante" Colgó el teléfono y lo lanzó contra una pared haciéndolo añicos.

"VOOOOOI ¡Era mi teléfono!" se dispuso a recoger los pedazos, pero la poderosa mano le frenó y le lanzó de nuevo al sillón.

"¿Quién te ha dado permiso para levantarte, basura? No he acabado contigo, de hecho…" dijo mientras se posicionaba encima "ni siquiera he empezado"

Squalo volvió a endurecerse al sentir la fría mano que había sujetado el vaso lleno de hielo sobre él, Xanxus observó como se estremecía al notar el contacto y decidió darle más. Agarró un cubito que nadaba en el whisky y se lo llevó a los labios, el tiburón lo lamió mientras el líquido le caía por la barbilla y resbalaba por su cuello y el jefe recogió la estela con su lengua sensualmente a la vez que llevaba el hielo por debajo de su ombligo.

Por primera vez en esa noche escuchó un gélido involuntario de su subordinado cuando notó el contraste que hizo su cálida lengua al lamer el rastro que había dejado el agua helada muy cerca de su entrepierna. Bajó un poco la goma elástica de su pijama y llevó el hielo casi deshecho a esa zona que se había abierto ante sus ojos mientras su tiburón se retorcía y gemía con más intensidad. Su lengua volvió a retirar el líquido lentamente y después agarró el vaso con el alcohol derramando parte de su contenido sobre su pecho. Squalo gritó al sentir el contacto del frío líquido y después gimió de nuevo al volver a notar esa lengua tan reconfortante sobre su piel.

"¿Quieres un poco, escoria? parece que tienes la boca seca"

El tiburón asintió y abrió la boca mientras su jefe volcaba el contenido del vaso en ella desde lo alto. La mayoría se derramó fuera y Xanxus se lanzó agresivamente a recuperar el caro alcohol escocés, succionando y lamiendo con fuerza su cuello y cara, después le besó con igual efusividad mientras juntaba con un fuerte golpe sus caderas.

"¡Xa-Xanxus!"

El tiburón estaba comenzando a enterrar por fin su orgullo ante los avances sádicos de su jefe y dejó de intentar evitar los gemidos dejándose llevar por su deliciosa tortura. Movía sus caderas hacia arriba deseando notar contra su muslo la polla dura de su jefe, flexionaba y estiraba su pierna acariciándosela con cada vaivén mientras frotaba la suya propia con el estómago de su atacante.

"Joder… vas a correrte en tus pantalones, basura. Deja de hacer eso"

"¡Aaaaah!... Dema...siado… ¡AAAH!... ¡tarde!... MIERDA"

Xanxus se sentó de rodillas mirando su cara exageradamente roja y le preguntó riéndose con esa risa que era tan rara y difícil de escuchar.

"¿En serio te has corrido sin que te toque, endeble squalo? jaaaaajajajajaja"

"VOOOOI ¿¡Q-qué es tan gracioso!?" dijo incorporándose y juntando sus frentes.

"Eres una escoria… una débil escoria que no puede aguantar ni 10 minutos bajo mi control"

"Y eso te gusta ¿verdad cerdo sádico?" le preguntó desviando su cara.

"No tienes ni idea de cuanto" agarró su mentón con fuerza y forzó encontrar sus miradas de nuevo. Le tumbó otra vez y pasó su mano por la zona mojada de su pantalón.

"Vaya… ¿cuánto has soltado? esto está empapado"

Restregó su mano por la tela y la llenó de semen.

"¿A qué sabe la leche de tiburón?"

Squalo miraba endureciéndose otra vez como su jefe lamía su cremoso fluido, era una visión que sólo se había imaginado en sus sueños más húmedos y ahora estaba reproduciéndose delante de sus propios ojos. Quería tocar ese torso musculoso, esos glúteos tan firmes y sobre todo comerse su hinchada hombría como hizo esa noche, pero Xanxus no parecía que hoy tuviera ganas de cederle ni la más diminuta pizca de control y tampoco le dejaba deleitarse con la vista ya que aún tenía sus pantalones y camisa puestos, aunque era evidente para Squalo que le estaban molestando ya que su bulto sobresalía prominentemente pidiendo a gritos ser liberado.

"¿P-por qué no t-te quitas los pantalones?"

"¿Eeeeh?" dijo su jefe terminando de lamer su dedo índice con cara indiferente.

"Tsk… haz lo que quieras" dijo ruborizándose aún más.

"¿Ya quieres acabar? Acabas de correrte"

"VOI ¡no lo digo por mi, idiota!"

"¡JA! ¿Ahora te preocupas por mi?"

"¡Es imposible no odiarte!"

"¿Hmm? ¿También odias esto?"

Por primera vez en su vida, el masculino jefe Varia se decidió a tocar la carne de la erección de otro hombre, metió su mano bruscamente por dentro de su pijama y sin titubear la masajeó apretando ligeramente. Squalo se quedó sin aliento al sentir esa mano enorme masturbándole y hundió sus uñas en la tela del cojín con fuerza intentando reprimir y ocultar cuanto le estaba gustando, pero el número uno de los Varia volvió a insistir.

"¿También me odias ahora, escoria?"

"¡AH!"

"Contéstame" apretó con más fuerza y le masturbó a toda velocidad.

"¡AAAAH! PARA, PARAAAA"

"Está bien" Xanxus le hizo caso sabiendo que le rogaría para que continuara, y así fue.

"MERDA… ¡N-no pares Stupido boss!"

"Me he cansado de esto, basura"

Se desabrochó por fin sus pantalones y se quedó solo con esos shorts tan apretados que estaban absorbiendo el poco aliento que le quedaba al tiburón. Su mirada se perdió en su enorme erección y su corazón comenzó a latir otra vez a mil por hora.

"¿Te gusta esto?" dijo pasando su mano por el bulto de sus calzoncillos "Levántate y túmbate en la cama, ahora voy"

Una sensación aplastante se apoderó de su cuerpo al escuchar la orden de su jefe, un sudor frío le recorrió la nuca y sus manos, y al levantarse tuvo otra vez que sentarse porque un fuerte vahído le impidió mantenerse de pie. Xanxus estaba dispuesto a llegar hasta el final, y Squalo no sabía si estaba preparado para eso, todo había sido muy repentino y comenzaba a dudar de si realmente quería entregarle su cuerpo, además su descomunal tamaño le acobardaba y no estaba seguro de si saldría vivo de esa cama.

Pero suspiró mientras Xanxus se iba al baño, pensó en todo el placer que le había hecho sentir y se armó de valor para encaminarse obedientemente a la habitación y tumbarse con un cosquilleo desagradable en su estómago, no creyó haberse sentido así de nervioso en su vida.

La cama era una de esas clásicas de madera cara que tenía un poste en cada pata cuya finalidad Squalo desconocía, las sábanas parecían de buena calidad y la colcha era mullida y agradable.

Pasaron tan solo dos minutos, pero a él le parecieron una eternidad. Xanxus salió del baño con una bata abierta de seda muy cara sin nada más debajo para que pudiera ver su musculoso cuerpo y su miembro que volvía a estar flácido de nuevo.

"Maldito boss… ¿Cómo hace para mantenerse tan tranquilo?"

Sin decir ni una sola palabra arrancó un trozo de sábana y le ató las manos al enorme cabecero de madera y se quedó mirándole desde un lado de la cama con sus brazos cruzados.

"¿¡Por qué cojones me atas siempre!?"

Xanxus le ignoró y se sentó en el borde al lado de su pierna derecha, sacó un bote y se impregnó la mano entera con el contenido. El olor que llegó a las fosas nasales del tiburón era el de algo muy dulce, como fresas o frambuesas, o puede que ambas a la vez. Con la mano limpia le separó los muslos y le obligó a flexionar las piernas para poder untar el mejunje del botecito en su trasero. Inmediatamente entendió que se trataba de algo lubricante por la sensación que le estaba dejando en la zona y se sonrojó de nuevo reprimiendo sus gemidos. El gel era frío y excitante, y el masaje que le estaba proporcionando era demasiado bueno y placentero como para no dejarse llevar.

Con los restos que había en su mano comenzó a masajear su flácido miembro al mismo tiempo que se posicionaba entre las piernas del tiburón, que con un sonido de protesta se acobardó ante la posición que estaba tomando.

"¿El arrogante e prepotente squalo tiene miedo?"

"¡N-no te tengo miedo, basura!"

La yema de un dedo se introdujo en su interior, se retorció y cerró los ojos intentando relajarse sin mucho éxito hasta que notó como ese dedo seguía avanzando por su recto con relativa facilidad gracias a la abundante lubricación que su jefe había tenido el detalle de proporcionarle.

Se quedó quieto como una estatua mientras notaba como comenzaba a mover lentamente el dedo, sacándolo y metiéndolo unos milímetros para después aumentar la distancia, se sentía tan agusto que deseaba que no acabara nunca de acariciar su interior, pero Xanxus lo sacó y un segundo dedo intentó meterse junto con el primero.

"¡AHH! ¡E-eso duele ca-cabronazo!"

"Cállate, pareces una mujer"

"VOI ¿A quién llamas muj…? AAAH ¡No tan rápido!"

Xanxus intentó ser suave con él, pero se empeñaba en provocarle con cada cosa que le hacía, se resistía deliciosamente a sus avances, pero ya estaba harto de ser amable, ya se acabaron las lubricaciones y las preparaciones, le enseñaría de una vez a ese squalo quién mandaba.

"MERDA, ¡CHIUDI QUELLA CAZZO DI BOCCA!"

Le dejó bien claro que quería que dejara de hablar y 3 dedos se introdujeron a la vez dentro de él, su esfínter protestó, pero la presión ejercida era demasiado para sus defensas y su trasero se abrió rindiéndose ante los invasores. Ya no podía hacer nada, costaba que el jefe Varia se enfadara, pero sabía que cuando Xanxus gritaba nada podía calmarlo, tan solo podía dejar que se desahogara como él quería con su cuerpo mientras le follaba salvajemente con sus dedos. Su otra mano estaba apoyada en su muslo derecho y lo apretaba con fuerza clavando sus uñas en la carne del espadachín, que gritaba y gemía a la vez, extasiado por esa sensación dolorosa y placentera, pero su trance cesó cuando los dedos se retiraron bruscamente.

"XA-XANXUS" se retorcía intentando librarse de sus ataduras para masturbarse y poder hacer algo para aliviar su dolorosa erección que ya goteaba un líquido transparente.

"Qué, qué quieres zorra, no grites mi nombre así" el sudor le resbalaba por su cuerpo y se quitó la bata tirándola a un lado, se retiró con la muñeca el fluido de su frente y se levantó a beber agua.

"MERDA ¿Dónde vas ahora? J-joder… haz... algo… n-no puedo…"

"¿Qué quieres, escoria?"

"P-por favor…"

"¡JA! El poderoso Squalo rogando"

"Tsk…"

"He dicho que me digas que quieres" se aproximó a la cama de nuevo y se quedó mirándole de pie con los brazos cruzados.

"¡MALDITO SÁDICO! ¡Quiero que me folles! Lo nece… Te necesito"

Xanxus se quedó de piedra, nunca antes había oído que nadie le necesitara de esa manera tan desesperada y mientras veía cómo por fin el tiburón se terminaba de derrumbar se puso de rodillas entre sus piernas. La sensación que le invadió se acrecentó al ver como las lágrimas resbalaban por la cara de su capitán, instintivamente llevó su dedo pulgar a su mejilla y le retiró con delicadeza una gota solitaria que se dirigía hacia la almohada, agarró después su barbilla con esa mano y le giró la cara para que le mirara. Al cruzar sus ojos el tiburón comenzó a llorar con más intensidad y Xanxus pensó que explotaría en ese momento si no hacía algo, así que se posicionó mejor agarrando su dolorosa erección con la mano derecha y la colocó en la entrada, sujetándola mientras empujaba con un gruñido.

La presión incluso después de haberle preparado con sus dedos era enorme y el tiburón gritaba debajo de él intentando zafarse de sus ataduras con violencia. Xanxus se iba calentando más viendo el estado en el que estaba entrando el orgulloso espadachín y la presión ejercida iba aumentando hasta que perdió la poca compostura que intentaba mantener cuando le oyó gritar:

"JODER…¡Metemela ya! FOLLAME" hizo un movimiento brusco de cadera intentando impalarse con la polla de Xanxus y el jefe respondió metiéndosela de un solo empujón.

"¿Te gusta duro zorra? Es mi especialidad"

Una y otra vez le embestía con dureza, sin importarle que era su primera vez y sin preocuparse por el estado en el que quedaría su ano después de esa agresión. El tiburón estaba completamente derrumbado y gemía y suplicaba sin parar que le follara más duro y más rápido cada vez que golpeaba su próstata.

Nunca el gran Xanxus había estado tan excitado mientras lo hacía con alguien y era la primera vez que miraba la cara de la persona que estaba penetrando, jadeaba muy rápidamente y sudaba sin poder evitar soltar sonidos de placer, una mezcla entre gruñido y gemido, que se colaban por el conducto auditivo del tiburón excitándole aún más al sentirse afortunado de ser el único capaz de provocar esa reacción en el frío e insensible jefe Varia.

De pronto Xanxus se impacientó al sentir que el orgasmo estaba a punto de acabar con su placentero ataque y se sorprendió de que llegara tan rápido, normalmente podía estar cerca de una hora jugando con su presa, pero con su capitán todo parecía ir al revés.

"¡Dai stronza! ¡sborrare per me!"

Cuanto deseaba Squalo que le ordenara hacer eso con ese acento italiano suyo tan excitante...Le obedeció con un grito de placer que estremeció el cuerpo entero de Xanxus y tuvo un orgasmo tan intenso que incluso creyó que iba a desmayarse. El jefe notó las contracciones violentas de su esfínter y se corrió dentro de él sin poder reprimir un gemido ronco que escapó de sus cuerdas vocales, permaneció dentro mientras descargaba todo su líquido cremoso y, jadeando con violencia, observó la cara extasiada de Squalo mientras temblaba debajo de él.

Sacó lentamente su hombría y observó cómo su semen salía del cálido agujero a raudales, recogió un poco con su dedo índice y acarició el muslo interior de su capitán con él, después se retiró de sus piernas y se sentó en la cama al lado de su agotado subordinado.


Ninguno dijo una sola palabra, estábamos demasiado cansados, aturdidos y confundidos como para pensar con claridad lo que había que decir. Yo no podía dejar de mirar mi cuerpo, mi traicionero cuerpo que había dejado expuesto lo poco de humanidad que queda en mi ante el Squalo di merda. Le había mostrado un lado de mi que incluso yo desconocía, y eso me cabreaba, me jodia mucho mostrar debilidad ante nadie ni siquiera ante mí mismo, pero yo también había visto algo de él que no creo que él haya visto tampoco, un squalo derrotado por un lione, el puto rey de la tierra contra el rey del océano. Un squalo derrumbado y entregado a mi, con su orgullo hecho trizas mientras me rogaba y suplicaba en las puertas de la desesperación con lágrimas en sus ojos.


La mañana amaneció fría en Japón y Squalo abrió los ojos lentamente mientras una migraña intensa le obligaba a cerrarlos de nuevo. Sentía su cuerpo hecho pedazos y le costó enfocar su mente para recordar que le había pasado "La mierda de jefe… se habrá quedado agusto". Obligó a sus párpados a abrirse a pesar de la jaqueca y escaneó la habitación buscando a su acompañante, pero no le encontró allí. Se destapó jurándose a sí mismo que él no había tenido las fuerza ni la consciencia suficiente para haberse tapado y se sentó en la cama con un grito de dolor, el trasero le dolía inhumanamente e intentó poner los pies en el suelo y levantarse rápidamente para no ejercer tanta presión en esa zona "Maldito bastardo, me ha reventado el trasero, seguro que ha disfrutado con… ¿Eh?"

Los pensamientos de Squalo fueron interrumpidos cuando vio una bandeja de desayuno en la mesa que había enfrente de la televisión.

"¿Desde cuando esa inhumana persona se preocupa de si desayuno o no desayuno?"

"No me importa, pero te necesito al cien por cien hoy"

La voz ronca le hizo dar un respingo y temió darse la vuelta para mirarle, aún no sabía que había significado lo que hicieron anoche y no quería que viera la duda e incertidumbre en sus ojos, ya había visto demasiada debilidad suya.

"Tsk… ¿Al cien por cien? entonces no tuviste que violarme anoche como un puto psicópata"

"¿Eh? ¿Violarte? Me parece que las palabras 'Fóllame más fuerte' 'métemela' y 'hazlo más rápido' no entran dentro de la definición de violación"

Sonrojado se intentó sentar sin decir una palabra más a tomarse el desayuno. Xanxus observaba divertido como el tiburón debatía consigo mismo sobre como debía hacerlo para no sentir dolor al apoyar sus nalgas en el sofá.

"Come de pie y vámonos"

"VOI ¿vas a decirme de una puta vez que hacemos aquí?"

"¿No te lo he dicho?" dijo con su cara de indiferencia.

"NO ¡Solo me has tumbado en una cama!"

"¿Vas a estar todo el día con eso?"

"VOOOOI ¡Dímelo de una vez!"

"Te he hablado sobre los anillos Vongola ¿verdad?" el tiburón asintió mientras se llevaba el extraño desayuno japonés a la boca "Voy a recuperar las mitades que faltan"

La frase tan tajante y peligrosa se le atragantó al tiburón en la garganta, cuando logró pasar la comida le preguntó:

"¿Pero quién las tiene?"

"No lo sé aún… el viejo no quiso decírmelo. Pero estoy siguiendo a una basura de CEDEF que trabaja para la mano derecha del noveno" guardó unos segundos de silencio y le dijo "Tráemelos y deshazte de esa rata"

"VOOOI ¿Quieres que luche así? ¡No puedo ni sentarme maldito boss!"

"No haberme provocado anoche" seguía con sus brazos cruzados y mirando por la ventana.

"¡¿Que yo te he provocado, retrasado?!"

"Si no cumples mi orden me desharé de ti también" se levantó y se acercó a agarrar su barbilla "y eso sería una pena, acabo de empezar a disfrutar contigo" le besó agresivamente y dio por finalizada su explicación de la misión diciéndole "Trae esas mitades, escoria. Eres el mejor hombre que tengo"

Ese halago tan inusual pareció convencerlo y terminó su desayuno y se vistió a toda velocidad. Antes de salir por la puerta su jefe le advirtió:

"Te quiero de vuelta para comer… Squalo di merda"

"VOOOI ¡Vendré cuando me dé la gana!" con un portazo se marchó enfadado como siempre hacía cuando terminaba de hablar con su jefe.

Mientras caminaba por el pasillo hacia el ascensor recordó fragmentos de la noche anterior, todas las sensaciones que sintió, el dolor mezclándose con el placer, la necesidad de sentirle dentro de él aunque eso le desgarrara por dentro y, sobre todo vio su orgullo tirado por un abismo, una compostura que no podía volver a tener en su presencia, el imponente líder Varia le había visto hundido debajo de su cuerpo, entregado a sus torturas y suplicándole con desesperación.

Aplacó la ira cerrando con fuerza su puño de la mano derecha y salió del hotel con los datos que le había dado su jefe. Se encaminó a la pequeña casa de un barrio residencial que en esos momentos se encontraba repleta de gente muy ruidosa y se subió al tejado de la casa de enfrente para observarles sin entender qué podría estar haciendo un miembro de CEDEF con esa gente tan humilde.

Vio un niño vestido con un traje de vaca que revoloteaba por el pequeño jardín con una niña de su edad muy cabezona corriendo detrás de él para intentar recuperar su comida. Un chico de unos 15 años salió corriendo de la casa con un bocado de comida en la boca y atándose los zapatos a toda prisa gritando que no llegaría a su cita con una tal Kyoko y una tal Haru a tiempo.

Una mujer de mediana edad tendía la ropa ayudada por otra más joven mientras conversaban tranquilamente.

"Stupido boss ¿Quién coño es esta gente?"

Trás una hora observando desesperado y cabreándose más con cada segundo que pasaba por fin vió a su objetivo: un crio que miraba desconfiado hacia todos lados como si temiera encontrar algún peligro hasta que puso su mirada en él. El hábil tiburón aterrizó delante del chico de pelo marrón y ojos azules que le miró asustado llevándose la mano muy poco disimuladamente a un costado como si esperara que algo permaneciera allí.

"VOOOOI ¡Te encontré, escoria! Dame los anillos, y te perdonaré la vida"

"No sé de qué me hablas… Squalo" vio como sacaba un botecito y se tomaba algo que parecía ser una pastilla. Cuando se la tragó, una llama de última voluntad apareció en su frente.

"VOOOOI ¡Se ha pasado la oportunidad pacífica de solucionar esto!"

El tiburón pasó al ataque, arremetía con crueldad y fría precisión contra el chico que se defendía rápidamente de sus ataques con una extraña espada triangular. Se enzarzaron en un duro combate que difícilmente alguien sin su habilidad podía apreciar con claridad, los golpes de Squalo eran rápidos y acertados y hacían recular al niño castaño hasta que lo acorraló contra un muro y puso su espada de la mano artificial en su cuello.

"¡Dame los putos anillos mocoso!"

"¡Jamás!"

El capitán Varia se dejó empujar porque estaba disfrutando con el combate y quería ver hacer su primer movimiento para ver de que era capaz. Se situó a lo lejos y le lanzó el extraño arma que actuó como si fuera un boomerang, pero lo interceptó con mucha facilidad con su espada y lo alejó de su dueño.

"¡Mierda!"

El superior espadachín caminaba hacia él pero su oponente emprendió una carrera desesperada intentando alejar los anillos de su contrincante jugando al despiste. Corrió con todas sus fuerzas hasta que se chocó con Tsuna y sus dos guardianes.

"¡NO!"

El niño esquivó al décimo y sus acompañantes y se intentó alejar de ellos, pero los tres le siguieron a toda velocidad preguntándose el porqué de su repentina actitud. Le alcanzaron cerca de una terraza repleta de gente y le exigieron una explicación:

"¡Ahora no Sawada-dono! ¡Tenéis que salir de…!... ¡Mierda!"

"¡¿EEEEH?! ¿Q-Quién es este Basil-kun?"

"VOOOOI ESCORIAS ¿Qué tienes con estos niños, basura del CEDEF?"

"¡No te importa Squalo! ¡Déjanos en paz!"

"JAJAJAJAJAJAJA"

"¡Juudaime! Déjemelo a mi"

"¡Pe-pero Gokudera-kun!"

El chico de pelo color plata no quiso escuchar las advertencias de su amigo y se aventuró a atacarle con un aire de superioridad que claramente no tenía. Le atacó lanzándole unos simples cartuchos de dinamita y mientras el tiburón se reía cortando los explosivos por la mitad de un solo golpe, le devolvió el ataque y le lanzó unas esferas explosivas que impactaron con fuerza en el cuerpo del joven arrogante.

"VOOOOI ¡¿Qué pretendías basura?!"

Centró de nuevo su mirada en Basil y después en el otro niño asustadizo de pelo marrón que el miembro de CEDEF parecía estar defendiendo con ahínco.

"¿Quién es ese debilucho, escoria?"

"¡No es nadie!"

"Si no es nadie, entonces empezaré por destrozarle a él para ver si me das lo que busco"

"NOOOO"

"¡Tsuna! ¡Yo me encargo de él!"

"¡Ya-Yamamoto! ¡Mira lo que le ha hecho a Gokudera!"

"Yo también soy espadachín… yo lo haré"

"VOOOI ¿a eso lo llamas espada? jajajajaja ¡Ven aquí basura! ¡Te destrozaré a ti también!"

Yamamoto se lanzó a por Squalo e intentó un ataque que para alguien que había nacido con una espada debajo del brazo resultó demasiado fácil esquivar.

"¿Pero qué intentais hacer mocosos? ¿¡No sabéis quién soy!?" dijo mientras paraba las estocadas del joven chico de pelo negro "Eres hábil, pero estás a años luz de mi habilidad. ¡Búscame cuando hayas crecido!"

"Tsuna" Squalo acabó con una estocada precisa con las opciones de Yamamoto y se giró a mirar a su objetivo cuando escuchó el nombre del chico que todo el mundo se esforzaba en proteger a la vez "¿Quién es ese? Es claramente el punto débil así que iré a por él"

Vió asombrado como el arcobaleno le disparaba en la cabeza con un arma, el niño cayó al suelo y después se levantó con una llama de última voluntad en la cabeza y una expresión de determinación que desde luego no tenía antes. Pero Squalo no se acorbadó, sino que sonrió y se lanzó a por él con más ganas.

"VOOOI ¡El debilucho quiere jugar!"

Tsuna intentaba parar los ataques letales del furioso tiburón, pero era incapaz de hacerle frente y llevar su ritmo, así que decidió salir corriendo hasta que fue salvado por una voz amiga.

"SQUALO… Si quieres luchar, yo soy tu oponente"

"¿¡Qué!? ¡Caballo desbocado! ¿¡Qué haces aquí!?"

"No harás daño a estos chicos, Squalo"

El capitán del escuadrón Varia era consciente de su estado físico, no estaba seguro de poder aguantar un combate con el cabeza de familia de los Cavallone, y las cosas parecían estar poniéndose serias, así que zanjó el asunto y decidió marcharse.

"Ya me he cansado de esto, no tengo ganas de destrozarte, tú no entras en el precio"

En un abrir y cerrar de ojos se presentó al lado de Basil y Tsuna y le robó la caja que tenía el tímido castaño en sus manos.

"VOOOOI ¡Idiotas! El jefe os da la gracias por vuestra amabilidad"

Desapareció en un santiamén hábilmente y llegó al hotel con la caja de las mitades de los anillos dos horas después de la hora que su líder dedicaba para comer. Miró el reloj chasqueando la lengua y dijo mientras abría la puerta.

"Mierda, ahora me matará porque no he llegado a la hora que me ha dicho… VOOOOI YA HE LLEGADO STUPIDO BOSS"

"Llegas tarde, escoria" le lanzó como de costumbre lo primero que había a su alcance, en este caso una lámpara de la mesa que tenía enfrente y le ordenó "Vamos a comer de una puta vez… estoy muerto de hambre"

"¿Qué? ¿No ha comido aún? ¿Por qué me está esperando?"

"Tendrás los anillos al menos"

"E-eh sí, aquí están… El chaval ese del CEDEF tenía mucha compañía, escoria que he eliminado en dos segundos, pero muy persistentes" Xanxus abrió la caja y examinó los anillos mientras le seguía reportando su misión "Protegían mucho a un tal Tsuna y…"

"¡SQUALO DI MERDA!"

"E-eh ¿Qué?"

"ESTOS ANILLOS SON FALSOS, INÚTIL" Le lanzó la caja con fuerza y se levantó saliendo de la habitación "Vámonos a comer, pedazo de basura… Llama por el camino a las otras escorias y diles que vengan aquí YA… Luego tendrás el peor castigo que se me ocurra por hacerme trabajar"


chi è il cazzo boss: Quién es el puto jefe

merda di boss: Mierda de jefe

chiudi quella cazzo di bocca: Cierra la puta boca

¡Dai stronza! ¡sborrare per me!: vamos zorra, córrete para mi