Capítulo II
Recostado en el tálamo que compartía con Abel el rubio inspeccionó su cuerpo y recorrió su vientre, las nanomaquinas se volvieron locas tratando de proteger ese lugar, cuando Caín hizo el amago de enterrarse algo filoso y esa fue la confirmación de que habría otro miembro en su familia. Caín dejó que su mano acariciara su vientre aún plano y esperó a que Abel llegara para comunicárselo, seguro que se volvía loco de alegría, se dijo. Esas cavilaciones le llevaron a cuestionarse algo que no había tomado en cuenta hasta ese instante, pues solo a él le había contado su primogénito la seriedad de su relación con el supuesto príncipe y eso le creaba una duda muy importante, pero ya lo vería el mismo cuando arribaran a ese mundo de nuevo. La puerta se abrió el ex padre entró.
–Si no duermes no podrás salir a cazar.
–Bien en ese caso, tú me llevaras cargando y acercaras la comida a mis labios para evitarme la fatiga, después de todo, nosotros no queremos esforzarnos.
–¿Nosotros?
–Ciertamente, yo y el Kresnik cero seis.
Seis segundos y la noticia fue entendida por Abel Nightroad antes de lanzarse a besar y abrazar a su rubia pareja que se permitía disfrutar de esos mimos iguales a los de hacía diecisiete años. La ropa fue retirada con delicadeza y la piel fue venerada por los labios de Abel, las piernas del rubio se abrieron como una clara invitación ya conocida para el invitado y este no se hizo del rogar. Disfrutando de la unión de sus cuerpo en esa intima parte que lo recibía gustosa, los jadeos llenaron la habitación y los te amos fueron susurrados Abel y Caín llegaron al clímax de su deseo besándose y celebrando la nueva vida que vendría.
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Era su última noche de fiesta en ese lugar antes de partir, pero aún así regresaron temprano para descansar e iniciar los preparativos.
–Sabes que no es una misión suicida ni nada ¿no?
–Claro que lo sé, ¿por que lo preguntas?
–Es que ni siquiera buscaste una linda chica para bailar Josué, y eso que te encanta hacerlo.
–Esta noche es para estar centrados en nuestro viaje.
El rubio sonrió y Zero negó con la cabeza, su amigo actuaba maduro de vez en cuando. Los dos jóvenes volaron de regreso al palacio siendo discretos, pues a los ciudadanos de Albión aún les costaba acostumbrarse a ser gobernados por vampiros a pesar de que estimaban mucho a la familia real, pues estos habían hecho todo por que el país viviera en tranquilidad y con todos los beneficios repartidos equitativamente.
La llegada al palacio fue rápida, se dirigieron a su habitaciones y se despidieron para dormir. Josué entró y se desvistió metiéndose al la ducha para tomar una y descansar mejor; sumergido en el agua caliente de la bañera pudo suspirar y dejar salir el sentimiento que lo embargaba. Desde que recordaba había tomado cierto cariño hacia su amigo Abir, se habían vuelto unidos y muy cercanos por eso cuando ellos desaparecieron sintió que parte de su corazón se había ido también y el hueco que dejaron creció junto con su edad, esos años se la pasó soñando con el día en que sería capaz de averiguar por sus propio medios que les había ocurrido a sus amigos y a los padres de estos. Pero antes de que pudiese llevar a cabo cualquier intento, los Kresnik regresaron haciendo que su cariño volviera con renovada fuerza. Pudo conocer de nuevo a sus dos amigo y sufrió junto con ellos las huellas de las heridas que les habían causado en ese mundo, al ver al gemelo mayor tan quebrado por culpa de la actitud infantil de los llamados príncipes Kuran se dio cuenta que muy a pesar suyo el sentimiento que lo ataba a Abir/Zero no era de amistad o más bien no solo de amistad si no que era de índole más seria, por supuesto que no tenía la intención de mostrarlo, pues sabía que el mayor de los Nightroad lo quería solo como su mejor amigo y Josué no deseaba arriesgar esa valiosa amistad haciendo una inoportuna confesión de amor, por que lo aceptaba: amaba a Zero y así sería hasta que el mismo se obligara a olvidar ese sentimiento o cubrirlo con el de amistad que sabía debía tenerle a Abir y es que incluso esa, palabra la sentía como una traición ya que mientras Zero lo trababa como eso, él solo deseaba que lo besara o que lo viera como posible pareja, esa actitud para Josué era como traicionar las buenas intenciones de Abir y por todos esos motivos nunca le diría lo que sentía. Las salidas a festejar y los celos al ver al gemelo mayor con algún chico o chica lo carcomían todo el tiempo, pero sabía cubrirlo con bromas o sonrisas y el príncipe rubio se dijo que tal vez con el tiempo se curaría y dejaría de sentir algo indebido por Zero... deseó eso con todo su ser.
Se sumergió por completo en la bañera y dejó que su mente se concentrara en otras cosas, una de ellas -la favorita- era en como cobrar la deuda de dolor en los gemelos Nightroad por esa gente que no los supo apreciar, lo que haría tan discretamente que los culpables no sabrían ni que les sucedió.
Por su parte el causante de todos esos tumultuosos pensamientos, miraba las luces de la ciudad desde ventana sintiendo que debía llenarse de esas imágenes y las caras de todos sus conocidos y amigos para enfrentarse a su doloroso pasado, por que necesitaría recordar todo lo bello de su vida para no caer en el abismo de conmiseración ante la actitud que enfrentaría al regresar al mundo de los cazadores y vampiros nivel E donde él era el peón, el sirviente, el guardaespaldas, el amigo cómodo y todos esos significados que le habían dado, debía recordar que él realmente era un poderoso Kresnik, un cazador nato, un amigo, un aliado y un héroe para algunos niños del Guetto y con eso se salvaría de sentirse mediocre o usado, agradecía infinitamente que esta vez no iba a ese mundo sin memoria e indefenso, ahora iría acompañado de su mayor fuerza y apoyo: sus padres, su hermano y su amigo ¿que más podía pedir? Se dijo el chico de ojos violeta y con eso una sonrisa se dibujó en sus bellas facciones y se dispuso a descansar, en ese instante la puerta se abrió y su gemelo entró por ella, sin decir palabra se acercó y se metió bajó las mantas de la cama, Zero sonrió más ampliamente, algunas cosas no cambiaban y una de ellas era que Ichiru prefería dormir con él cuando tenía insomnio por alguna preocupación. Zero se acomodó en la cama y se dispuso a escuchar a su gemelo.
–¿Que pasa?
–No quiero ir, no es como si fuera nuestro problema. –dijo Adar/Ichiru.
–Padre dijo que Lilith y Seth pudieron cambiar el destino de ese mundo solo por un experimento, para bien o para mal ellas fueron como nuestras tías.
–¡Oh vamos! Ellas ni siquiera se llevaban bien con papá, así que sigo sin ver por que debemos resolver sus errores.
–¿Cual es la verdadera razón de tu negación?
–No quiero ver que las cosas no cambiaron y que ellos siguen haciendo lo que quieren, creo que ya no podría tolerarlo.
–Creo que debes hablar con Padre y decirle lo que sientes, con eso él podría no dejarte solo y así evitar que... tomes la justicia en tus propias manos.
–¿Y quien te cuidara a ti? –preguntó con sospecha Ichiru.
–Papá.
–Mira que inteligente, papá no te prohibirá buscar venganza o intervenir a pesar de que las consecuencias sean nefastas.
–...
–Creo que los dos debemos hablar con padre.
–Bien, me rindo ahora duérmete que debemos levantarnos temprano a preparar todo.
XXX
Las muertes no se podían ocultar y los nobles se estaban uniendo para protegerse, por que su príncipe los había traicionado, y con eso los cazadores tenían un fuerte aliado.
Dentro del edifico de la organización, el metal madre se removía inquieto sintiendo que un peligro mayor -a unos cuantos nobles molestos- se acercaba, era hora de moverse y reclamar de nuevo las armas que salieron de ella, con eso sería más fuerte para enfrentarse a los gemelos a... esos gemelos de los que una vez huyó. La voz salió de su alma, esa alma que Kaname tan bien conocía y él la escuchó y atendió a su llamado de ayuda, debía estar con ella había llegado la hora.
XXX
A la mañana siguiente Abel escuchó los temores de su hijos, Caín prefirió espera la decisión que tomaría el de cabello plata.
–Podemos ignorar lo que sucede en ese lugar, pero ahora que Josué se ha involucrado es mejor que vayamos con él...
–¡Yo jamas lo dejaría solo! –gritó Zero de inmediato.
Sus padres lo vieron algo asombrados por el exabrupto y este se quedo inmóvil y algo avergonzado.
–Lo sabemos Abir, pero aquí el punto es que ustedes se deben enfrentar a su pasado y con eso librarse de él, bueno para ser sinceros nosotros también tenemos algo que concluir ¿No es así Caín? –El rubio asintió.– Y entre más pronto mejor y no se preocupen, ya verán que con este tiempo que han estado de regreso a su verdadera existencia, se harán inmunes a todo lo de allá.
Los cuatro se vieron y desearon que las palabras del patriarca fueran del todo ciertas, con los chicos ahí, Caín optó por decirles la buena nueva.
–Y antes de partir debemos decirles que... tendrán un hermano.
–¡¿Que?!
El grito de los dos chicos hizo reír a sus padres y más con el abrazo -casi aplastamiento- de estos a Caín, felicitando a los mayores y preguntando muchas cosas. Cuando sintieron que ya no había más que disfrutar de la alegría de la nueva noticia, Zero preguntó:
–¿Por que no te habías embarazado papá?
–No era tiempo. Cuando los perdimos fue muy duro para mí... para los dos, así que les ordenamos a nuestras nanomaquinas que lo evitaran y eso fue hasta hace poco que estando tranquilos, con nuestro propio espacio, fortuna y trabajos, pues me dije por que no tener otro cazador. –Los otros tres lo vieron incrédulos.– No es cierto simplemente creí que tener otro sería bueno.
–¿Podemos ordenarles algo como eso a nuestras nanomáquinas? –cuestionó Zero intrigado.
–Por supuesto, si les ordenas cuanta fuerza dejar salir, les puedes ordenar más cosas: como sanar una herida o que salga una parte de tu ser Kresnik u otras cosas. –respondió Abel.
–... ¿Y cuando no eramos conscientes de ellas en nuestro cuerpo? –cuestionó Zero.
–Estuvieron desordenadas y libres de actuar a su antojo o bien de no hacer nada. –contestó Caín.
–Por eso es que no me sanaron de inmediato cuando pelee con Rido.
Dijo Ichiru y Caín asintió, pero a Zero el semblante se le veía tenso así que el rubio codeó a su esposo y este entendiendo, se dirigió a su primogénito.
–¿Algo más que desees preguntar Abir? Sabes que puedes tenernos confianza.
–¿Padre este milagro de que un varón de vida solo ocurre con los Kresnik o puede ocurrir con... las parejas de estos?
Abel se quedó callado y fue el turno del rubio para responder sabiendo que la duda que le embargaba no estaba errada y que posiblemente su hijo tuviera razones suficientes para preguntar eso.
–Podría si la pareja fuera lo suficientemente fuerte para soportar un feto de Kresnik, este absorbe una energía impresionante para que las nanomaquinas se reproduzcan y formen al nuevo ser, el alimento debe ser abundante y limpio -sangre de vampiros sin contaminar-, pero si el gestante es fuerte el feto sobrevivirá lo suficiente para que pueda ser extraído y terminar de crecer en una encubadora especial, claro que como eso no ha ocurrido, tal cosa no ha sido construida, pues yo soy un Kresnik puro y por ello solo tuve que alimentarme bien y no es por nada, pero me salieron perfectos –dijo orgulloso Caín.
–¡Y yo ayude! –terminó Abel con una enorme sonrisa.
Los gemelos de ojos amatista sonrieron, pero el gesto de preocupación no se borró de los rasgos de Zero.
–Si los Kresnik desde que estamos en el vientre nos alimentamos de sangre de matusalén, ¿un vampiro no podría ser jamas un gestante de nuestros hijos cierto?
Ichiru borró su sonrisa también, pues entendió que si eso era cierto David y él no podrían tener descendencia, pero su sonrisa regresó de inmediato, pues el amaba a su niño sin importar eso.
–Difícil si, pero no imposible, el feto se aferraría al gestante y se alimentaria de él como un feto humano, solo que volvemos a los mismo necesitaría enorme cantidad de comida o podría hasta matar al gestante y por eso el cuerpo de este lo rechazaría no por que realmente le haga daño si no por simple deseo de supervivencia. Aunque solo es una hipótesis, pues nunca ha habido un caso de esos y si me lo preguntan sería fascinante ver que fuerza debe tener un no nato para aferrase a la vida a pesar del rechazo del cuerpo de su gestante.
–Cierto, ni Caín ni yo buscamos tener hijos con nadie que no fuéramos nosotros. Y las otras dos... no lo se, pero nos hubiésemos enterado al sentir la presencia.
La conversación concluyó y los cuatro salieron a terminar los detalles del viaje. Josué los alcanzó al bajar al Guetto y ahí con los más jóvenes terminaron de preparar todo.
Caín salió con Abel a cazar, pero tuvieron que ir hasta el vaticano donde una ola de asesinatos se había desatado y con la AX ocupada solo quedaba la santa inquisición y estos solo habían capturado a ayudante y no a los lideres que eran vampiros. Les llevó un día completo, pero Caín pudo alimentarse bien y suficiente para que el no nato no sufriera de hambre durante el esfuerzo del viaje, para la madrugada regresaban listos para encontrarse con los tres chicos y con los padres de Josué que aún le hacían muchas recomendaciones a este.
David por su parte colocó una gargantilla de plata pura con una cruz templaria en el cuello de Ichiru que le besaba la frente prometiendo fidelidad. El adorno resaltaba sobre el blanco inmaculado de la gabardina de Adar y contrastaba con las dos cruces rojas bordadas en las mangas, las botas de color negro brillaban por los adornos de metal y su espada hecha por su propia sangre fue acomodada en la cintura escondida por la gabardina, los guantes blancos con la cuz roja bordada en el dorso completaban el atuendo. Idéntico al traje de Ichiru el de Zero solo cambiaba el color por el negro y los adornos en oro, con el signo de rozen creuz bordados en el mismo lugar que la cruz templaria de Ichiru, no hubo duda de que sus padres eran una gran influencia y figuras de admiración para ellos, pues estos vestían de forma parecida a excepción de la gabardina que terminaba en una capa muy elegante que caía cubriendo hasta las piernas. Josué iba de blanco, pero con adornos azules y dorados juntos con varias joyas que representaba su estatus, pero su madre fue la que buscó el atuendo y no se pudo negar a ponérselo. Claro que esta vez deseaban ser vistos y reconocidos por eso el motivo de los atuendos.
Se despidieron y los cuatro Kresnik iniciaron su cambio para después estallar sus armas en un choque que abrió la puerta dimensional. Desde el suelo Ion, Esther, David y los hermanos Walsh los despedían agitando las manos.
Con eso inició un viaje que a más de uno les traería un dolor de cabeza.
Mil gracias por comentar y una gran disculpa por no actualizar seguido.
Gracias a: prue131, Grey -pues yo creo que rodarán cabezas, total el peque que culpa tenía y no te preocupes yo se lo que es estar muy ocupada y si como que los gemelos son más alivianados ¿no?-. Y NUMENEESSE
