Sweet disposition
Hola primero que nada hay que aclarar que los personajes le perteneces a Stephanie Meyer y nosotras somos unas fans locas que quiere unir a una linda pareja.
Summary: Hola Tanya Soy yo Edward... cuando necesitas escapar y solo una sonrisa te hace olvidar todo.
Yuksy y yo (Paanchy) esperamos que les guste ^^
.
.
.
.
.
.
La mañana estaba nublada, como siempre, decidí dejarles una nota a mis hermanas, no quería escuchar sus sermones como "Te vas a arrepentir" o "eres la única que saldrá lastimada" o bla bla bla guardé un par de jeans, una falda, algunas blusas y tres vestidos en un mochila, el resto lo compraría en el viaje, me la puse en la espalda y empecé a caminar y correr hacia Forks. Pasé por lindos lugares, pero ninguno me importó tanto, solo iba pensando en ver la sonrisa de Edward. Llegué más pronto de lo que creí, pensé en pasar por la casa Cullen, pero si aún están las cosas como creo que están, prefiero llamar a Edward y avisarle que llegué.
Me siento en una cafetería en el centro de Forks, y se acerca el mesero.
– ¿En que la puedo ayudar? –me miraba embobado.
– Quiero un café cortado –le sonreí sin tomarlo mucho en cuenta, no quería humanos ahora, solo quería ver a Edward.
– ¿Algo mas señorita?
– No gracias.
Cuando el chico se fue tomé el teléfono y marqué el número de Edward.
– Hola –contestó al segundo sonido del teléfono.
– Hola –no pude evitar sonreír – estoy en el centro de Forks, preferí llamarte por teléfono.
– Dame unos minutos y estoy allá…
– Ok, besos te espero –corté el teléfono y llegó el chico con mi café.
– Disculpe pero usted no es de por aquí ¿cierto?
– No –no quería conversar con el chico así que fui lo más cortante y cortes que pude ser.
A los minutos después cuando estaba apunto de irme de la cafetería, ya que la mirada del chico me estaba incomodando más de lo normal. Veo acercarse el Volvo de Edward, pagué el café que ni siquiera toqué, y me pare para correr a velocidad humana para saludar a Edward.
– ¡Edward! –lo abrasé y veo su sonrisa cuando me corresponde el abrazo.
– Hola –se alejó un poco de mi y me miró de arriba abajo –sigues igual de hermosa –reí por sus palabras y actitud.
– Gracias por el cumplido caballero –escuché esa risa tan hermosa que él tiene.
– De nada… entonces ¿Qué quieres hacer? ¿Cuándo quieres que nos vayamos?
– Cuando tú estés listo, aunque me encantaría recorrer estos bosques, hace mucho no estoy por acá –me miró y me dio una de esas sonrisas torcidas que tanto me gustan y hace sin saber.
– Entonces vamos, tendremos que cazar mucho antes de partir ya que en Paris es muy difícil.
– Tienes razón, tu conoces el lugar, se mi guía –lo miré coquetamente y me sonrío de nuevo.
– Vamos a dejar el volvo e iremos al bosque –me abrió la puerta del auto para que me subiera en el, todo un caballero, y luego subió él.
– ¿Cómo estuvo el viaje?
– Tranquilo, me vine despacio en algunos lugares porque eran muy lindos, ya sabes para pensar un poco.
– ¿Que tiene que pensar tanto en esa cabecita? – Sonrío y me miró –no me digas que te estabas arrepintiendo –no pude evitar reírme.
– ¿Me ves como una chica arrepentida? – puse mi mejor puchero –estaba pensando en los lindos vestidos que elegirás para mi en Paris ¿te párese? –solo me vio y comenzó a reírse.
–¿Elegir yo? –se concentró en mis ojos –no soy muy bueno pero hare el intento –llegamos mas pronto de lo que esperé a su casa, estacionó el auto, se bajó y al segundo me estaba abriendo la puerta y ofreciéndome su mano para que bajara yo –¿vamos? –volvió a poner su sonrisa torcida que tanto me gusta.
– Tan caballero como siempre –tome su mano, baje del auto y le di un beso en la mejilla, "Lo siento tenia que hacerlo" pensé para que me escuchara.
– No te preocupes, vamos –comenzó a correr muy rápido, se dio la vuelta y me miro –¿Te quedaras atrás? –se río y empezó a correr de nuevo. –me alegre demasiado de verlo así, juguetón, y contento.
– ¡Eso es trampa! –grite y corrí detrás de él –me deberías dar ventaja –cuando me escuchó río y empezó a correr mas lento para que lo pudiera alcanzar. Cuando llegue a su lado –insisto deberías darme ventaja.
– anda, corre igual te alcanzare –río con burla, lo mire desafiante y corrí, el me seguía atrás si alcanzarme –gracias por venir –susurro sabiendo que lo escucharía "Ya te lo dije siempre estar cuando me necesites" pare en seco y retrocedí para abrazarlo.
– Eres un tramposo –le susurre
– ¿Tramposo yo? –rió –para nada –lo mire seriamente y puse mis manos en las caderas.
– Si eres un tramposo, nunca correría más rápido que tu, eso es imposible –levante una ceja intentando no reír. Él solo con verme no pudo evitar reírse.
– Bueno, lo acepto, pero no te enojes –no pude seguir manteniendo mi postura de "Chica enojada" me reí y le pegue en el hombro para salir corriendo hacia un río que estaba cerca. Edward venia detrás mío, cuando llegué al río, me senté en la orilla, metiendo una mano en el para sentir como corre el agua, y Edward se sentó al lado mío.
– ¿Cómo están las cosas en Denali?
– Nada fuera de lo normal, las chicas están bien y Denali tan monótono como siempre –cuando lo veo me concentro en sus ojos, "Como Bella es tan tonta" no, no debí pensar eso –lo siento Edward. –Edward me vio y frunció el ceño.
– ¿Por qué piensas eso?
– Porque solo una mujer tonta te dejaría escapar, pero no pensemos en eso –trate de cambiar el tema lo mas rápido posible –acabo de oler a la mamá de Bambi muy cerca y me apetece comer –reí por mi comentario, el suspiro y se rió también.
– Eres una mensa –se paro y me ofreció su mano para pararme también –vamos –Corrí antes que el para atrapar el ciervo que había olido. El rió y empezó a buscar otro ciervo, mientras yo cazaba el mió.
Cuando termine de Cazar, me limpie un poco que quedo en mi boca mientras Edward iba al rió y se limpia sus manos y boca también, luego llegó a mi lado y me abrazó.
– De verdad, muchas gracias, me ayudas mucho a pasar el tiempo.
– Deja de agradecer, me siento mal, sabes que siempre contaras conmigo –le doy un beso en la mejilla y lo dejo un poco manchado, lo limpio con mi pulgar y luego corro al río, y el me sigue.
– Jamás, y no quiero que te sientas mal –me dijo mientras miraba como me limpiaba.
– Listo –me pare y quede a su altura –¿Ahora a donde vamos? –tomé su mano –No te molesta ¿cierto? –dije viendo nuestras manos unidas, "porque si te molesta no importa" pensé.
– No te preocupes –me dio un apretón mas fuerte –vamos a mi casa a buscar mis maletas, aprovechando que Alice no esta, y así nos vamos.
– Me parece genial, ¡Vamos! –le sonreí.
Comenzamos a correr tomados de la mano hasta el volvo, donde el me abrió la puerta como siempre, para que yo subiera primero. Mientras conducía puse música para ambientar, en una radio encontré unas de mis canciones Favoritas, Eclipse (All yours) de Metric comencé a tararearla mientras Edward conducía. Llegamos muy pronto a la casa, el se bajó de nuevo antes que yo, para llegar al segundo después y abrirme la puerta. Tomó mi mano y me llevó a la entrada de la casa.
– Adelante, estas en tu cosa –le sonreí y entré.
– Muchas gracias caballero, ¿Hay alguien en casa?
– La verdad no –se encogió de hombros –Carlisle anda en el hospital, Rose y Emmett de viaje, y Alice y Jasper andan de compran, bueno Alice –rió –y bueno, Esme –comenzó a mirar por la casa, no se donde anda, ven acompáñame.
– Donde tu vayas yo voy –me guío hacia su cuarto, cuando llegamos empezó a buscar sus maletas.
– ¿Cuánto equipaje llevaras? Yo traje solo una mochila, en Paris quiero comprar el resto del equipaje, o en Londres –sonreí.
– Solo esta –me mostró una maleta –es que no soy mucho de compras.
– Pero no te podrás escapar de Gucci y Armani conmigo. –su melodiosa risa apareció de nuevo.
– Sin duda escapo de Alice y me encuentro con otra y peor – yo solo reí –vamos –tomo mi mano, con la otra la maleta y salimos de la casa –es que no quiero encontrarme con nadie.
– Bueno, vamos, digamos que es imposible decirle que no a tu sonrisa.
– Gracias por el cumplido.
Subimos al volvo y condujo hacia el aeropuerto.
– Nos sacaremos muchas fotos, se que nunca olvidaré este viaje, pero aún así quiero tener recuerdos fotográficos.
– Esta bien, por mi no hay problema, yo también quiero tener recuerdos –le sonreí y al rato después llegamos al aeropuerto, estacionó su auto y luego me ayudo a bajar, tomó su maleta y mi mochila, sacó los pasajes de su bolsillo y me los paso.
– Los compre esta mañana.
– Genial vamos a ingresar nuestro vuelo –no había una fila muy larga así que pronto hicimos todos los tramites para poder abordar el avión, una ves allí nos sentamos juntos y yo recosté mi cabeza en su hombro.
– Te quiero mucho Edward.
– Yo también Tanya – tomó mi mano y beso mi cabeza.
– Hace tiempo no subía a un avión, los últimos viajes que he hecho con mi clan han sido por America, y bueno, caminamos para disfrutar mejor del paisaje.
– Entonces gracias por el honor de su compañía en este viaje señorita –sonreí.
– El honor es todo mío caballero, eres tan a la antigua – "me encantas"
– Lo siento –sonríe –ya no puedo cambiar, tu también me encantas. –me levanté para poder mirarlo y sonreír –como hubiera querido que las cosas fueran diferentes –suspiró y se recostó en su asiento para mirar por la ventanilla.
"A mi también me hubiera encantado que las cosas fueran diferentes, ojala me hubieras elegido a mi y no a ella" –él sonrío a medias.
– Ojala pudiera elegir Tanya –suspiró, tomó mi mano y me miró –pero no te quiero hacer sufrir.
– Ya no me haces sufrir, antes si, pero ahora no, creo que me volví inmune a ti.
– No quiero que te ilusiones –suspiró.
– ¿Me ves como una chica ilusionada? Se perfectamente tus limites.
– Lo siento si te ofendí, pero no quiero hacerte daño –besó mi mano.
– No lo harás, insisto conozco tus limites, ya no soy la misma de antes –sonrió y besó mi mejilla sin soltar mi mano. Siempre cuando me besa me pongo nerviosa, aunque se sus limites, no puede no causar efectos sus besos.
– ¿Cuánto crees que falta para que parta el avión? –terminé de hablar y se escucha la voz del capitán pidiendo que se abrochen sus cinturones.
– Nada – sonrió y abrochó su cinturón –esperó que esto sea algo inolvidable –apoyó su cabeza sin dejar de mirarme.
– Yo también lo espero –abroché mi cinturón, me recosté en el asiento y cerré mis ojos, verlo seria una tortura, conozco sus limites, pero también conozco muy bien los míos.
.
.
.
.
Esperamos sus comentarios ^^
