Resumen: Dís se encuentra en un importante viaje de negocios y decide dejar a los pequeños Fili y Kili con su tío Thorin, el cual no puede con ellos y recurre a un canguro, Bilbo Bolsón. Aviso, yaoi, es decir, relación hombre hombre. Si no te gusta, no pasa nada, sales y ya está. (:


Disclaimer: Nada de lo que reconozcan me pertenece a mí, si no a Tolkien, si no, hubiese habido más incesto en el hobbit y menos muertes. Universo alterno situado en el mundo real. No hago esto por ánimo de lucro si no para entretenerme y hacerles pasar un buen rato, un beso.


-Así que...Este es el canguro...-murmuró Thorin mirando al hombre que tenía en frente de él.

-Bilbo Bolsón, un placer.

Cuando Bilbo Bolsón aceptó cuidar de los pequeños Durin, no podía haber siquiera imaginado que tendría que lidiar además con semejante hombre. Sabía que el tío de los niños debía de ser atractivo, pues su hermana era bastante guapa, pero no se esperaba que aquel hombre tuviese ese aspecto. No era demasiado alto, pero sí lo justo. El cabello azabache y brillante caía por sus hombros , trenzado delicadamente en algunas zonas, apartándole el pelo del rostro. Una espesa barba cuidada ocultaba parte de sus rosados y carnosos labios. Su recta y aristocrática nariz bajo sus ojos. Y Dios, vaya par de ojos. Bilbo sintió como la mirada azul del hombre se calaba en lo más profundo de sus ser. Vestía ropas oscuras, a juego con su melena. Una ceñida camiseta añil de manga larga y cuello acabado en pico, dejando entrever algo del vello moreno del pecho. Por un momento el castaño pensó que el hombre que tenía en frente de él no se presentaría y que lo dejaría allí parado frente a la puerta con esa expresión estúpida y embobada que se había alojado en su rostro al ver al otro. Pero no fue así. El moreno se apartó del vano de la puerta, incitándole a entrar, alzando su mano para que se la estrechasen. Bilbo sintió un pequeño hormigueo en los dedos al juntar su mano con la cálida del moreno.

-Yo soy Thorin. Lamento haberle hecho venir a estas horas y así de imprevisto, pero Kili no dejaba de llorar y al único al que quería ver era a usted.- Bilbo hizo un ademán restándole importancia al asunto.

-Tranquilo. No es la primera vez que me quedo una noche con ellos sin tenerlo planeado con anterioridad. Además no importa cuidar a esos dos, se les acaba cogiendo cariño...

Una pequeña cabeza morena se asomó por el marco de la puerta del salón, observando curioso la escena. Kili, as reconocer a su canguro favorito salió de su escondite y corrió hasta Bilbo, abrazándose a sus rodillas cuando llegó a él.

-Biboooooooooooooooooooooooooooo.-el susodicho sonrió, cojiendo en brazos al pequeño el cual sonrió de oreja a oreja, juntando su frente con la del niñero,dándole un suave golpecito en la frente con la suya propia a modo de cariñoso saludo.

-Mira quién está aquí, el pequeño guerrero. - Bilbo rió levemente cuando Kili hinchó su pequeño pecho, de manera orgullosa como si de un guerrero real se tratase.

-Bibo, ¿Podemod pintad? -el pequeño agarró el cuello de la camisa del mayor con ambas manos, agitándola para lograr su deseo lo más pronto posible.

-¿Pintar? -preguntó Thorin.-Creo que tengo algún cuaderno y algunos rotuladores que podrían servir. ¿Porqué no entras en el salón? Seguro que Fili se alegrará al verte.

Bilbo sintió como sus mejillas se calentaban levemente al ver la cálida sonrisa que Thorin le dedicó. En un principio el hombre le pareció serio, pero viendo como se preocupaba por sus sobrinos, como los mimaba y esa sonrisa que le acababa de mostrar, no estaba tan seguro de que fuese realmente así. Quizá fuese una coraza que mantenía frente a los desconocidos. Caminó hasta la habitación que el moreno le había indicado, con Kili hablando sin parar durante todo el trayecto. Una vez allí dentro vio a Fili sentado en la mesa de madera rojiza que había a un lado de la sala. El niño observaba atento un programa de dibujos animados mientras devoraba un pedazo de pizza.

-Fee, Fee, Bibo tá aqui. -el pequeño de los hermanos se escurrió del cuerpo del niñero, corriendo hasta su hermanito mayor. -Hm, ame un cacho. -murmuró señalando la pizza. El mayor cumplió su deseo, dándole una porción, sonriendo cuando el niño comenzó a comérsela.

-Gran león, ¿que tal estás? -Bilbo revolvió los dorados y salvajes cabellos del hermano mayor que le sonrió de manera desdentada.

-Bien, tío Thorin me deja comer pizza y ver los dibujos. Tío Thorin es muy guai. -el moreno el cual devoraba su pedazo de pizza negó con la boca llena de queso.

-No, tío Thodin no ez duai. No me guzta. -el pequeño negó fervientemente con la cabeza. En ese mismo instante entró el tío de ambos el cual lo había escuchado todo mientras buscaba las cosas para que Kili pintase.

-Osea, ¿que no te gusto? -la voz grave de su tío sobresaltó al niño que lo miró asustado un momento para luego reírse.

-No, edez feo. - le dijo mientras le señalaba con el dedo índice para recalcar lo feo que era. Bilbo a su vez regañó al pequeño.

-Kili, eso no está bien. Tu tío no es feo, lo que es feo es decir esas cosas a la gente. Pídele perdón.- el niño bajó la cabeza y asintió.

-Peddon...-el mayor de todos negó con la cabeza.

-Eso no es suficiente. Tendrás que darme un beso. -el mayor se agachó hasta estar a la misma altura que el niño que se reía.

-Agg, no, que ajco. -Kili se tapó su pequeño rostro con las manos, negando avergonzado. Fili a su vez sonrió.

-Kili nunca da besos, le da vergüenza. -Thorin le miró y le guiñó un ojo para que esztuviese atento.

-Con que no, ¿eh? -dicho eso agarró a Kili y empezó a recorrer la sala con él en sus brazos, haciéndole cosquillas en el cuello con la boca, rugiendo como un dragón. Kili a su vez no podía para de reír Poco después el moreno soltó al niño, más por miedo a que se mease encima de él por la risa que por otra cosa.

-Vade, tío Thodin ez guai. -Kili se dispuso entonces a pintar con los rotuladores y las pinturas que el mayor de los Durin había dejado encima de la mesa. Una vez más calmados, Thorin miró a Bilbo, ofreciéndole asiento en el sofá antes de sentarse él mismo en su butaca preferida.

-Bien, hablemos pues de la situación. ¿Tiene usted algún trabajo a parte del de cuidar a mis sobrinos? -le preguntó el pelinegro.

-No, en estos momentos he retomado una carrera que hace tiempo abandoné en la universidad, pero hace poco que finalizó el curso, por lo que tengo libres todos los días.-Thorin asintió juntando sus dedos bajo su barbilla.

-Eso está bien. Del dinero no se preocupe, ya ajustaremos cuentas cuando llegue el momento. Por lo demás...Lo mejor será que duerma en mi habitación. -Bilbo se atragantó con su propia saliva por lo que empezó a toser descontroladamente. Thorin se levantó y le golpeó suavemente la espalda para calmarlo.- ¿Se encuentra bien?

-Sí, pero...¿Cómo que dormiré en su habitación? -el moreno asintió, A su vez el pequeño Kili se bajó de su silla, dispuesto a conseguir un nuevo papel para seguir pintando. No encontró más papel, pero supuso que la pared le serviría también. Además si la pintaba quedaría mucho más bonita...¿no?

-Yo solo no puedo cuidar de ellos dos tanto tiempo, por lo que si no se lo impide nada, me gustaría contratar sus servicios durante el tiempo que se ausente Dís, Por lo que vivirá aquí.Y como solo tengo dos camas, y una la ocupan los niños, usted podrá alojarse en mi habitación. A no ser que prefiera dormir en el sofá claro...

-Oh, bueno yo...

-Usted dijo que estaba libre.

-Bueno,sí, pero...

-Entonces no hay más que hablar.

-Hm, está bien...Esto...¿Thorin? -Bilbo no pudo evitar morderse el labio para controlar la sonrisa que luchaba por escapar de sus labios. -¿No tendrás alcohol?

-No creo que sea conveniente beber alcohol en la presencia de Fili y Kili...-el castaño negó riendo.

-No, créame que no es para beber...Si no para borrar la gran obra de arte que su sobrino acaba de dejarle a lo largo de toda la pared.

El moreno giró el rostro lo suficiente como para ver la pared llena de pintarrajeos de colores por todos lados. Kili a su vez estaba sentado en el suelo, con la cara manchada también de rotulador.

-¿Tío Thodin, te guta? -el niño le miró con sus mejores ojos de cachorrito y el mayor no pudo más que suspirar.

-Por todos los dioses, en que lío me metí al decir que sí a Dís.