DISCLAIMER: Saint Seiya pertenece a Masami Kurumada, Toei y a quien mas corresponda, pero a mi no (ya que si eso pasara sería millonaria, pero no). Sólo hago esto por amor al arte y a este anime/manga.
Inicios
Por Aquarius-chan
Capítulo 1: "Embestida: La Historia de Aldebarán"
Día soleado y sumamente cálido. Las calles de la ciudad repletas de gente de diferentes nacionalidades, todos vacacionando, divirtiéndose y disfrutando. En resumen, todo se encontraba normal en las calles de Río de Janeiro en Brasil.
Corriendo por las calles se encontraban un grupo de niños que se diferenciaban de los turistas. Sus ropas estaban dañadas o simplemente no eran de las tallas correctas. Sus pies se encontraban descalzos, libres de lastimarse por cualquier objeto que sus ojos no percibieran. Pero aún así, esos niños siempre tenían una sonrisa en sus rostros.
Las personas que los cruzaban los miraban con lástima, después de todo sabían que la vida en las favelas no era la mejor. Lo que desconocían era que sus pesares no terminaban allí. Esos niños vivían en un pequeño y un tanto destruido edificio llamado "Ángeles Desamparados". Un orfanato donde los niños eran abandonados y muy pocos tenían la suerte de conseguir una familia que los acobije.
Entre esos niños que correteaban por el centro de la ciudad se destacaba uno de mayor estatura que los demás y con una sonrisa imborrable.
-Alde espéranos - gritaba uno de los más pequeños del grupo.
-Pero si no nos apresuramos no podremos ver el atardecer en la playa - gritaba emocionado el aludido.
El niño, de tan solo cuatro años, lideraba el grupo. Tal vez por su gran ánimo, por su instinto de hermandad o por la increíble fuerza que poseía el "pequeño", pero sin importar, todos lo seguían.
Les gustaba ver el atardecer en la playa. Les hacía sentir paz y tranquilidad, además de que era un momento en el que aprovechaban para poder descansar después de un día de pedir limosnas a los que pasaban frente a ellos. No era mucho, pero servía para pasar el día.
Ellos sentían seguridad, excepto a la hora de regreso a casa. Sabían que estaban expuestos a ladrones que se aprovechaban de que eran niños. Las favelas no eran un lugar seguro, nunca lo fueron, pero era su hogar y debían aceptarlo.
La noche acechó a la ciudad brasilera, la Luna y la estrellas comenzaron a reinar. En el momento en que se encontraron con las paupérrimas casas, Aldebarán bajó la velocidad. No se iba a permitir dejar a uno de sus amigos atrás y correr el riesgo de no volver a verlo por alguna desgracia que llegase a suceder. Sentía tranquilidad al ver a sus amigos felices a pesar.
De repente sus pensamiento fueron interrumpidos bruscamente. No podía creer el sonido que escuchaba. "No ahora" pensaba desesperado. Si el sonido de los disparos, autos marchando a alta velocidad y las sirenas de la policía lo perturbaban desde su hogar, allí lo harían entrar en pánico.
-¡No se separen! - gritó a todo pulmón - ¡Vengan hacia aquí!
No sabía que hacer, no sabía dónde ir, solo tenía noción de una cosa: no podía fallar. Sentía el ruido de las armas cada vez mas cerca y algunos de sus compañeros comenzaron a llorar asustados, incluso él. No había ningún adulto cerca, nadie abría las puertas ante el pedido de auxilio. Estaban solos.
De repente sucedió lo que más temía: una bala perdida golpeó la espalda de una de las pequeñas. Sus ojos se abrieron tanto como la sangre comenzaba a salir del pequeño cuerpo.
-¡IARAAAA! - su grito hizo que los niños voltearan ante la triste escena. Ella había fallecido prácticamente en el acto.
Los automóviles comenzaron a divisarse a tres calles de donde se encontraban. Del pánico comenzaron a correr, menos Aldebarán, que se encontraba arrodillado al lado de a quien quería como una hermana, al lado de su cuerpo sin vida. En eso notó que uno de los infantes cruzaba la calle sin mirar en ambas direcciones. El transporte de los delincuentes estaba a tan solo unos pocos metros de él. Sería su fin.
En una rápida reacción, un aura dorada, imperceptible para cualquiera, rodeó a Aldebarán. Con una velocidad más que envidiable, corrió frente al niño que, por el miedo, quedó prácticamente paralizado. Se paró colocando las manos estiradas frente suyo y un impacto se escuchó, seguido por una gran cortina de humo.
Los llantos de los niños que vieron el hecho no se hizo esperar. La patrulla frenó como pudo y los policías bajaron con las armas en mano mientras alejaban a los huérfanos. Los curiosos comenzaron a salir de sus casas. En el lugar comenzaron a aparece más oficiales.
-¡ALDEBARÁN! - el desgarrador grito del niño que se encontraba en la calle aún se hizo escuchar, pero la atención se dirigió hacia el transporte siniestrado. Lo que los testigos vieron era algo increíble.
El niño aún permanecía parado y con sus extremidades al frente, bien firme, mientras que el auto se encontraba por demás destruido, con sus ocupantes inconscientes o muertos. Muchos sospechaban que se trataban de lo segundo debido a la gravedad del impacto.
Pero, ¿qué fue lo que impactó? El infante se encontraba a unos centímetros de la increíble escena. Parecía como si una pared invisible lo hubiera protegido. Un milagro, pensaron muchos.
-Están muertos, los tres - informó uno de los uniformados que les revisaba el inexistente pulso a los criminales.
-La niña también - comentó lamentándose otro arrodillado al lado de la pequeña fallecida - Malditos, se fueron ero se llevaron a una inocente con ellos.
-¿Por qué? - el sollozo del niño provocando que los adultos lo miraran -¿POR QUÉ?
El grito desesperado hizo que muchos sintieran como si se le partiera el corazón. Pero ellos no lograron ver que el menor desprendía una aura dorada de su cuerpo. A los segundos caía desmayado.
-.-.-.-.-
-IARAAA - el grito interrumpió el silencio de la habitación, de su habitación. ¿Era un sueño? 'Cómo llegó allí? El niño desconocía las respuestas de esas preguntas y de otras más que cruzaron su mente.
Cuando estaba dispuesto a levantarse de su cama, un hombre apareció. Era alto de más de dos metros de altura, con cabello castaño oscuro y piel bronceada. Su gran contextura física era cubierta por una túnica marrón. Una sonrisa adornaba su rostro.
-Veo que despertaste - habló - ¿Cómo te encuentras?
-¿Qui-quién eres? - preguntó duditativo
-Es verdad, no me presenté. Disculpa mi error - sonrió - Me llamo Ayrton, vivo en Grecia pero nací en Portugal. ¿Tú cómo te llamas?
-Aldebarán - respondió
-Aldebarán - repitió - Como la estrella que brilla con mayor intensidad en la constelación de Tauro - al ver la duda en el rostro del menor, siguió - Un gusto Aldebarán - le tendió la mano, donde el pequeño pudo notar una pieza de metal dorada
-Un gusto Ayrton - le tomó la mano y, para sorpresa del mayor, su armadura que traía oculta comenzó a brillar con intensidad viéndose obligado a retirar su túnica.
-¿Eso es...?
-Una armadura - lo interrumpe - La armadura dorada de Tauro
-¿Armadura dorada de Tauro? - repitió a modo de pregunta
-Así es - contestó - y si quieres algún día será tuya - Solo debes acompañarme
-¿Acompañarte? ¿Y mis amigos? - en ese momento recordó el sueño que tuvo de su amiga - ¿Iara? ¿Dónde está ella?
La mirada del caballero demostró pena y antes de que pudiera contestar, las lagrimas comenzaron a correr por sus mejillas.
-¿No era un sueño?
-Temo decirte que no lo fue - las lágrimas comenzaron a tomar mayor fuerza en el menor y de un momento al otro comenzó a liberar esa misteriosa aura dorada - Cosmos - observó sorprendido - Tú puedes ayudarme a que estas cosas no vuelvan a suceder.
Aldebarán comenzó a tranquilizarse al escuchar esas palabras, pero seguía llorando.
-¿Co-cómo?
-Ya te lo dije, acompañándome - volvió a sonreír - Te comenté que vivo en Grecia. Allí sirvo a la diosa Athena representando a la constelación de Tauro, constelación que me acabas de demostrar te protege. Junto a mis compañeros, luchamos contra el mal y protegemos al mundo.
Luego de una larga conversación, entró a la habitación la encargada del orfanato con una maleta y una sonrisa que reflejaba tristeza.
-Señora Jomara, ¿qué hace con eso?
-Estas, Aldebarán, son tus cosas. Las empaqué todas para tu ida a Grecia. - se seca una lágrima que contuvo desde la llegada del dorado.
-¿Me iré? - la mujer asintió
-No te preocupes - volvió a hablar el Tauro mayor - Cuando finalices el entrenamiento del que te conté podrás venir las veces que quieras.
Pasaron las horas y el niño comenzó la despedida de sus amigos. Todos lo saludaban diciéndole lo mucho que lo iban a extrañar mientras el contestaba de la misma manera agregando un "Cuídense mucho". Viajaron en avión y, aunque trató de no hacerlo, Aldebarán durmió en casi todo el viaje.
-.-.-.-.-
Ya no tenía la necesidad de cubrir su armadura, por lo que Ayrton sacó su túnica para mostrar la vestimenta dorada.
El menor se sorprendió ante lo que vio: grandes grupos de personas entrenando, guerreros con armaduras, mujeres con máscaras y una pequeña cantidad de niños charlando y riendo. A ese lugar se dirigieron los dos.
-Señor Ayrton - gritaron los menores para sorpresa del brasilero
-¿Quién es él? - preguntó uno de los pequeños con cabellos y ojos celestes, en un idioma que el futuro Tauro no entendía.
-Niño, él es Aldebarán será mi aprendiz - agregó en griego para luego volver al portugués - Aldebarán ellos son Shura, Ángelo, Afrodita, Mu, Shaka y Aioria. Quiero que los conozcas porque algún día ellos te acompañarán en la orden dorada.
Los futuros dorados cruzaron algunas palabras en griego con el portugués y luego se fueron despidiéndose de Aldebarán con las manos.
Su vida cambiaría, ya no sería la misma y él lo sabía. A pesar de tener cuatro años descubrió que tenía n futuro distinto, que estaba destinado a ayudar a quienes más lo necesitaban. Una gran sonrisa apareció en su rostro, levantó su mano derecha y comenzó a saludar a quienes serían desde ese día sus compañeros de entrenamiento.
Comentarios de la Autora: Disculpen la demora e.e Se que tendría que haber actualizado el jueves, pero me retrasé u.u Volviendo a lo nuestro... Nuevo capítulo, el primero de la historia. Creo que se dieron cuenta del por qué la clasificación T, igual esta será uno de los caps mas suaves porque habrán peores pasados. Haré sufrir a los dorados en su infancia...
Pregunta: ¿Qué les pareció el capítulo? Favor de responder en con su review, después de todos son ustedes mediante sus comentarios o críticas constructivas los que me dicen si estoy haciendo bien mi trabajo. Les responderé la semana que viene. Ahora contesto los del prólogo.
: El prólogo fue muy tierno, lamentablemente será el único cap así u.u Espero te guste el capi nuevo y gracias por tu review n.n
Recuerden que esta historia va muy de la mano de "Futuro Dorado" y tendrán que leer la otra historia para entender algunos aspectos de esta. Lo mismo al revés. Aparte les agradecería que sigan mis otras fanfics n.n
Muchas gracias por seguirme y nos leemos luego n.n
