Kokuhaku no Oto
(El sonido de la confesión)
"Una vez más estaba asustado.
Pero había alguien esperando por mí."
Capítulo 1. - Shounen Brave
(Chico valiente.)
A unos minutos de llegar a los dormitorios, el grupo se dividió en otros tres, y con una despedida cada uno se fue por su parte. Miyuki y Ritz, antes de irse del todo, se giraron para mirar a Sayaka.
-"¿Estarás bien yéndote sola?" -Preguntó Miyuki. Ella era la que se preocupaba más de todos los demás. Por su actitud infatil y adorable, solían tratarla como hermana pequeña. (A excepción de Yoh).
Sayaka se paró al escuchar la pregunta.
-"Sí. No te preocupes. Iré a mi cuarto y me quedaré allí." -Respondió.
-"Está bien..." -Respondió Miyuki, luego, siguió su camino junto a Yoh. El grupo restante lo formaron Ritz y Kanata, que tomaron otro camino.
Mientras paseaban, ambas de sus manos se rozaron en varias ocasiones, y en una de esas veces, Yoh tomó la mano de la peliazul, y ésta la entrelazó con la suya propia con una sonrisa que el pelirrojo pudo contemplar.
Fueron al patio. En esta época de primavera, los árboles de cerezo habían brotado completamente y se veían hermosos.
Ambos se sentaron bajo uno de esos árboles, apoyando la espalda en el tronco del árbol y sin soltar sus manos. Alzando la cabeza, miraban al cielo en silencio, y mientras miraban al cielo, observaban las pequeñas y rosadas hojas de cerezo cayendo poco a poco hasta tocar el suelo.
-"El cielo de día... Es muy diferente al cielo de noche." -Dijo Miyuki, rompiendo el silencio.
-"Es obvio. Con la luz del sol no se pueden apreciar las estrellas a simple vista." -Respondió Yoh, calmado.
-"Sí... ¿Yoh-kun?"
-"¿Hum?" -Respondió Yoh para hacerle saber que la escuchaba.
-"¿Recuerdas cómo nos conocimos?"
Yoh se sorprendió un poco por la pregunta y miró a Miyuki, quien no dejaba de mirar al cielo en ningún momento. Antes de responder, él también volvió a mirar el cielo. Las nubles estaban completamente blancas ese día, y gracias a la sombra del cerezo no se escadilaban directamente con la luz del sol.
-"Por supuesto que lo recuerdo. Si no lo hiciera, jamás habría venido a buscarte, Miyuki."
. . . . . . . . . .
En ese entonces, también era un día de primavera. Yoh estaba pasando un tiempo en la ciudad natal de su madre. Allí, recibía burlas diarias por su exótico color de pelo y ojos, el cual era y sigue siendo un rojo que llama mucho la atención.
Una de las risitas de esos niños, que tendrían su misma edad, se hizo sonar.
-"¿Porqué tienes los ojos rojos? ¿Eres un brujo?" -Preguntó uno con un tono pícaro.
-"Tal vez sea un monstruo. No deberíamos acercanos a él." -Dijo otro. Los demás se echaron a reír con ese comentario. ¿Pero dónde estaba la gracia?
En ese entonces, Yoh no tenía el "coraje" para responder, o al menos pedir que lo dejaran en paz de una buena vez.
Antes de que otro pudiera hablar de nuevo, una voz femenina hizo su aparición. Y en la opinión del pelirrojo, era y es, una voz hermosa que no pierde su encanto.
-"¡Dejadlo en paz! ¡No es ningún monstruo!" -Los cuatro niños la miraron, entre ellos, Yoh, quien no podía verla muy bien debido a su rostro emborronado con lágrimas.
-"Ahh, ¿porqué? Es divertido ver la cara que pone, ¡deberías intentarlo!" -La niña siguió insistiendo, haciendo un mohín.
-"¡No! ¡Dejadlo ya!" -Siguió insistiendo varias veces más, hasta que al final, consiguió que los tres niños se fueran no sin murmurar comentarios en contra de Miyuki y Yoh en el camino.
Una vez se habían ido, la peliazul se acercó a Yoh, quien estaba sentado en el suelo, y le extendió una mano.
-"¿Estás bien?" -Tras hacer la pregunta, Miyuki mostró una sonrisa radiante. Y Yoh, ante tal gesto, y también por haberlo defendido, se echó a llorar, perdiendo la vista de esa sonrisa.
Miyuki se compadeció un poco, pero no perdió la sonrisa para seguir dándole su apoyo.
-"Tus ojos."
-"N-No..." -Dijo el chico, tratando de parar de llorar.
-"Son bonitos." -Al escuchar eso, la miró, ahora sí estaba sorprendido.
-"Tu pelo también es bonito." -Él la miró, realmente, ella también tenía rasgos exóticos. Un cabello azulado y unos ojos morados en los que brotaba un agradable destello.
-"¿De verdad lo crees?" -Preguntó Yoh, sollozando.
-"Hai!" -Y con eso, Miyuki volvió a extender su mano, y esta vez, Yoh la tomó y la usó como ayuda para levantarse.
-"A partir de hoy, seremos amigos. Me llamo Miyuki Fumidzuki. ¿Y tú?"
-"H-Henri Samuel Jean Aimee..." -Respondió.
Miyuki soltó una risita.
-"¡Es muy largo! Y no suena a japonés." -Yoh sonrió un poco.
-"Eso es porque es francés. Puedes llamarme Yoh Tomoe..." -Casi pudo verse cómo los ojos de Miyuki se iluminaban al escuchar aquello.
-"¿De verdad? Francia está muy lejos, ¿verdad? Mi mamá tiene una amiga japonesa que vive en Francia y que se casó con un señor francés."
-"Mi madre es japonesa... Y mi padre es francés..." -Respondió. Miyuki se sorprendió.
-"¡Entonces tú eres el niño del que mamá me habló! Ella dijo que estabas aquí durante un tiempo con tu mamá." -Yoh seguía sorprendido. Era bastante coincidencia que la chica que lo había ayudado era conocida de su familia. O no. Quizás no era coincidencia. Era el destino. Aquello de lo que Raoul, el padre de Yoh, hablaba a veces cuando se ponía romántico con la madre de Yoh.
Así es, ¡era el destino! ¡No podía ser otra cosa! Si no se hubieran conocido ese día, se habrían conocido en un futuro cuando ambos padres se encontraran. Y... se hubieran enamorado de igual forma.
-"Ven, se hará tarde y no debes estar solo en la calle. Iremos a mi casa, esa que está ahí, para que mi mamá llame a la tuya y te vengan a buscar." -Ofreció Miyuki, tomando al de ojos rojos de la mano y emprendiendo el camino a su casa. El chico se ruborizó un poco y se dejó llevar.
-"H-Hai..."
-"Yoh."
-"¿Hum?"
-"¿Cómo es Francia? ¿Es bonita?" -Preguntó Miyuki alegremente.
-"¿Nunca has ido a Francia...?" -Ante eso, la peliazul rió.
-"No."
-"... Entonces, algún día, yo te llevaré conmigo."
. . . . . . . . . .
-"Miyuki... Ai shiteru." -Confesó Yoh, sabiendo que hasta ahora, siempre se había limitado a decirle que la quería o que le gustaba. Pasó un segundo, dos, tres, … Diez, once... Y sin respuesta. Cuando giró la cabeza hacia ella, Miyuki estaba plácidamente dormida, apoyando la cabeza sobre el hombro ajeno.
-"Después de haberlo dicho, te quedaste dormida..." -Susurró. Miyuki seguía dormida. Y parecía tener un buen sueño, ya que tenía una pequeña sonrisa en la cara.
Con extrema delicadeza para no despertarla, Yoh tomó a la peliazul por el mentón y se acercó a ella, hasta juntar suavemente sus labios con los de ella. Al apartarse, apoyó la cabeza de Miyuki sobre su pecho, casi creía que ésta podría despertarse por los ruidosos latidos de su corazón, los cuales se aceleraban cada vez que estaba con ella. Como si su propia hipótesis hubiera acabado siendo cierta, Miyuki poco a poco entreabrió los ojos, y tras parpadear varias veces se estiró un poco. Ahora su rostro tenía una expresión adormilada, agradable desde la opinión de Yoh.
-"Ohayo, Miyuki." -Dijo Yoh, sonriendo.
-"¿H-Huh..? ¡Ah! ¡Me quedé dormida! G-Gomen, Yoh-kun!" -El pelirrojo rió un poco.
-"No pasa nada. ¿Dormiste bien?"
-"Sí, soñé que Yoh-kun y yo-" -Ella misma se interrumpió con su propio silencio.
-"¿Huh?"
-"... No pasa nada. ¿Porqué no volvemos a los dormitorios?" -En un instante, Miyuki ya estaba sonriendo de nuevo. Ahora mismo, Yoh no quería insistirle en que le contara lo que había soñado, aunque él apareciera en el sueño, quizás ya tendría tiempo de preguntárselo en otro momento ya que ahora no la veía muy... cómoda.
-"Hai." -Respondió.
Se levantaron de donde estaban sentados, y volviendo a tomarse de la mano, caminaron de vuelta a sus dormitorios.
Este capítulo tiene ligeras insinuaciones a la canción "Shounen Brave" (de la cual saqué el nombre del capítulo). Como en todos los capítulos, las canciones que menciono indirectamente no me pertenecen. Solo me pertenecen mis OC.
Shounen Brave © JIN
