"ENTRE BASTIDORES"
Resumen: El amor no desaparece, sa-ku-ra- susurro en mi oído.
El maldito era tan descarado.
-sigue en tu mundo de fantasías- respondí.
-si, en un mundo donde tu eres la princesa y yo el plebeyo enamorado- dijo sensualmente.
¡Como lo detestaba!
-solo somos "aliados". Los aliados no conviven amorosamente, tra-i-dor- espete.
Suspiró.
Era endemoniadamente hermoso, como un dios. Lo juro.
Mierda.
Me observo con una ceja levantada, yo bufé. Debía apartarlo de mi camino, fuera como fuera.
-hablamos cuando todo termine. Claro, si hay victoria.- finalice en voz baja.
Tomé mi capa y salí en dirección desconocida para el, lejos de él y de su maldito aroma.
Nada cambiaría, nunca.
El es un traidor, el líder de akatsuki y yo la 8° Hokage.
Pareja: sasusaku
Advertencia: Falta de inspiración racional.
Disclaimer/Declaimer: Naruto y todos sus personajes pertenecen a Kishimoto-san, pero este disturbio es solo mío.
---O---
Capítulo Dos:
"incordio"
-Llegamos, Sakura-chan.
Luego de dos días corriendo como posesos, no, mejor como energúmenos, por que yo sentía que el diablo entraba en mí, cuando Sai mencionaba a Danzou, al consejo y a la guerra que se avecinaba.
La 3° Guerra ninja.
Y yo estaba viva para verlo.
Jodida suerte la mía.
Konoha estaba tal y como yo la recordaba, siempre tan acogedora y encantadora; nunca debí haberme marchado.
Al entrar a la aldea, los centinelas o mejor dicho, la gente que no tenía nada bueno que hacer, pidieron a Naruto y a Sai algunas descripciones y que les aseguran que yo era de fiar.
No llevaba banda. La deje en mi casa, al momento de, prácticamente huir. Los chavales, amigos míos, por que acéptemelos, Sai era mi amigo, siempre y cuando no sonriera como idiota o no mencionara las palabras mágicas: Danzou, consejo, guerra y Sasuke.
-¿quieres que vallamos primero a la torre o prefieres comer algo?- me preguntó Naruto.
Claro, era Hokage y podía hacer y deshacer cuanto el quería, también, ignorar el protocolo.
-prefiero ir a casa. Quiero darme un baño, ¿puedo?
-por su puesto, Sakura-chan.
-gracias. ¿Nos vemos en la Torre Hokage en una hora?- pregunté a mis acompañantes.
-en una hora- afirmaron, ambos a la vez.
Conocía de memoria el camino a mi casa, como no, si había recorrido esos lugares desde que era una niña de 8 años.
Mientras caminaba los recuerdos volvían a mí. La vez en que inicié mi entrenamiento con Tsunade-sama, el momento en que Naruto volvió luego de la pelea con Pain, cuando me entere que Sasuke pertenecía a Akatsuki y le pedí a Shikamaru que no le matara y cuando deje la aldea, antes de la reunión de los Kages.
¿En que momento el amor obsesivo que sentía hacia sasuke, se convirtió en odio? Aún no lo sé, por que eso no ocurrió ni cuando me enteré que había traicionado a toda la aldea, uniéndose a los bastardos de Akatsuki.
Decía dejar de pensar en ello. Yo ya no era la niña de 12, ni la adolescente de 16 enamorada hasta médula; ahora era una mujer de 20, que tenía que defender a su aldea sobre todas las cosas, creo que eso aumento el odio hacia él, el saber que no estaba aquí para luchar. Pero como iba a hacerlo, si era un desgraciado que intento matarnos.
-¡sakura!- gritó mi madre, en el momento que abrió la puerta y me vio en el umbral de la casa.
-hola, mamá- susurré, correspondiendo al abrazo que me daba.
-pero... yo pense... que tu...- las lagrimas no le dejaban continuar.
-pues, volví, y voy a quedarme cuanto pueda.
Hablé con mi madre solo unos momentos, convenciéndola de que a mi regreso, hablaría con ella. Mi habitación lucía tal y como la recordaba. Tome un baño y me cambie de atuendo por algo más liviano y limpio.
-mamá, ¿sabes donde esta enterrada Tsunade-sama?- pregunté.
Mi madre solo me miró apenada, asintió y me contestó.
-¿la querías?
-tanto como a ti. No te ofendas.
Llegué al destino que me indicaron en unos momentos, solo había una tumba y deje las flores que le había comprado en la tienda de Ino, ¡gracias a Dios que la cerda no estaba!
"muerta en combate", decía en su tumba. Quizá ese también sería mi destino.
-Lo lamento- susurré- lamento aun más no haber estado con usted.
Me puse de pie y me encamine a la Torre.
Suspiré.
Esto no me daba buena espina.
-Sakura-chan- me saludo Naruto, cuando entré a la sala y lo ví sentado, junto a él estaban Sai y los ancianos del consejo, ¡estaban idénticos a como los ví la última vez!
-Buenos días- musite con asco. Debía mostrar un poco de respeto.
-queríamos hablar contigo, Sakura-san- dijo con voz apagada el viejo- sabemos que no te agrada mucho estar aquí.- los ojos de los ancianos me examinaban cuidadosamente pero parecían firmes a pesar de la edad que ellos tenían.
Ahora era brujo el anciano decrépito.
-queremos hacerte una propuesta, que esperamos, aceptes- continuó la inmortal número dos.
Tambores de suspenso. Era mucho suspenso, aún más, por la cara de mi mejor amigo.
-te ofrecemos el puesto de Hokage.
Creo que se me calló la mandíbula en ese momento.
-¿Qué dices?- me preguntó Naruto. Él si estaba enterado de todo, junto a Sai, que me regalo una de sus tan falsas sonrisas.
Lo pensé en unos momentos; Primero, tendría que cargas con una aldea en plena guerra. Segundo, si algo malo pasara, no me lo perdonaría. Tercera, no me lo creía. Había pasado tan poco tiempo desde la muerte de Tsunade-sensei, pero por lo que yo conocía sobre la administración de aldeas ninja, el remplazo de un Hokage significaba estabilidad interna y por consiguiente también estabilidad interna.
Mire a mi mejor amigo y este me sonrió de tal manera que yo no dude. Naruto no dejaría que me hicieran una oferta si esta fue negativa o perjudicial para mí. Pero ¿Por qué yo?
¿Qué pasaría si fallara? Si empeoraría las cosas; respira Sakura, 1,2,3. Inhala, exhala.
Veámoslo desde el lado bueno. Evitaría la guerra, y si no, pelearía hasta el fin.
-acepto- respondí.
Haría algo bueno, buscaría a Danzou, en la cárcel en la que este y lo haría puré. Lo mismo haría con Sasuke.
-eso es bueno, Sakura-san. Eres el mejor reemplazo de Tsunade- me dijo el consejero. Eso nadie lo dudaba. Yo era tan parecida a Tsunade-sama en muchos aspectos, en aquellos que no se observan a simple vista, más allá de los jutsu o el carácter a perros, que Sai decía yo poseía.
Yo había consagrado los últimos años de mi vida a perfeccionar mis jutsus; ahora era una kunoichi tan capaz como lo fue mi mentora.
-Tsunade-sama- corregí- y voy a matar a Danzou- espeté.
-lo harás si todo termina bien. Y para ello, debes buscar aliados.
-¿aliados?- preguntó Naruto. Su rostro moreno parecía no entender nada y a la vez parecía que iba a matar a los del consejo. Al parecer mi mejor amigo no estaba enterado de muchas cosas; y eso que era Hokage.
-si, y ya encontramos al indicado- contestó el inmortal numero 1.
-y, ¿Cuál es?- pregunté, ya que todas las aleas habían sido destruidas. No habían muchos candidatos a se aliados de La Hoja en estos momentos.
Los tambores volvieron a sonar, en mi mente, claro.
-Akatsuki.
Pude ver como Naruto se ponía de pie en un salto y mirara incrédulo a los consejeros.
-¿Qué!- grité.
Todo ya estaba dicho.
Yo soy la 8° Hokage y tendría que hablar con Akatsuki.
Vería a Sasuke.
Maldición, no esta preparada para este momento. No cuando se ofrecía una tregua y mi alma aun no perdonaba la traición de impío ser que nos abandono. La cabeza me daba vueltas y los ancianos de la habitación me miraban perspicazmente y parecía que no podía negarme a esto. Ellos habían trazado muy bien el plan.
Estaba condenada a ser desdichada.
Muy desdichada.
N. de la A.
ACLARACIONES: Todos, si, todos, los chicos que en Naruto Shippuden tienen 16, ahora tienen 20, han pasado cuatro años de espera. Tsunade ha muerto y Danzou esta que se refunde en una prisión de alto control ninja.
La historia empieza, luego de que Naruto y Sakura le pidieran a Shikamaru que no mate a Sasuke, osea en los capítulos actuales del manga, o por lo menos en los que yo me he quedado.
Saludos y gracias por sus cometarios.
