solo una pequeña cosa, feliz cumpleaños para los gemelos de SS
Epilogo.
Era una sensación extraña, este fue el primer pensamiento de Caos al momento de experimentar las actividades que los humanos solían realizar todos los días de su existencia, pero también como no sentirse así cuando era la primera vez que ingresa a un edificio tan grande como los templos o santuarios de su progenie tenía a su propiedad, ver tantos hombre como mujer sin ofrendas o lanzando oraciones. Toda había cambiado ahora estaban varios hombres y mujeres con aquellas raras vestimentas blancas o esas cosas que se ponían en las manos y boca con esos aparatos de metal que les permitía escuchar el corazón, o esas camas con ruedas que era empujada con unos hombres, gritándose entre ellos un extraño código mientras llegaban a alguien acostado, como había cambiado el mundo humano, no es que fuera por voluntad suya ir a ese extraño sitio, sin embargo Eros le había pedido ir a ese sitio porque tenía una sorpresa para ella.
Ocultando la mirada detrás de unas gafas oscuras, visitando lo más normal posible, con una falda corta negra y una blusa blanca como si fuera alguna persona encargada de la seguridad o administración, términos o conceptos utilizados por el personal del sitio, algo nuevo para ella, fue caminando con la misma elegancia que la caracteriza siendo la causa que alguna que otra mirada la observara con discreción principalmente por aquella peculiar cabellera plateada que poseía. Fue camino hacia una sala donde podía sentir la alteración de los cosmos, ingresa un par de puertas para ver la sala de espera llena de personas, algunas tomando asiente en las sillas, otras que se paseaban de un lado a otro a la espera de alguna noticia u otras que simplemente se encontraban en silencio. Siguió caminando siendo ignorada por aquellos que se encontraban en su mundo, paso al frente del sitio donde hasta que vio a alguien llegar en esa especie de cuadrado y fue ahí donde lo vio.
No oculto la alegría y ternura al ver aquel infante que dormía plácidamente en la cuna, sin ser interrumpido, la piel a porcelana, con unos pequeños labios color durazno y una pequeña manta azul lo envolvía, podía apreciar unos pequeños pelitos oscuros que hacían juego con su piel, sin ser perturbado por el ruido del exterior su respiración era tranquila y forzaba siendo los primero movimientos que hacía por si mismo, pego un poco la mano a esa superficie transparente que dividía el espacio entre ella y aquel pequeño, no podía dejar de ver al infante que dormía.
Miró una enfermera acercándose al infante, estuvo tentada a alejar a esa mujer del niño, pero la fémina solo hacia su labor de velar los infante que estaban a su cuidado, la señorita levanto la mirada y la observa, señala al infante pero niega, después tocar su vientre y volver a negar, la enfermera entiende el mensaje y solo asiente, continua examinando a un par de niños más antes de retirarse mientras Caos sigue observando al infante que le llamo, levanto ligeramente el cosmos descubriendo quien eran sus padres, aunque claro eso lo había más que nada para reafirmar a sus progenitores, un cosmos muy poderoso lo envolvía siendo una perfecta combinación de fuerza y armonía en el centro de su ser.
—¿esta buscando a alguien señorita?—dijo una ronca voz varonil a sus espaldas
Caos se tensa al escuchar aquella voz que no sabe que responder, cuenta mentalmente hasta cinco antes de voltear, ahí estaba su caballero de brillante armadura, aunque esta ocación llevaba puesto una extraña tela azul que tal vez no protegía casi nada, pero que ese lugar les pedía portar, el padre del infante la mira con desconfianza, normal en él que ni la intimida ni impute.
—nada en especial señor, solo veo a los nuevos niños que nacieron, son tan pequeños y frágiles, es la primera vez que veo a muchos juntos, por lo general siempre son uno o dos máximo.
—¿acaso, usted es madre?
—Por desgracia, no tengo las condiciones para que mi vientre tenga vida, por mucho que lo intente.
—Disculpe señorita no sabía…
—no hay porque disculparse señor, soy consciente de mi condición y no estoy avergonzada por ello y por lo que veo usted acaba de salir de algún sitio.
—si, bueno, solo quería ver que mi pequeño este bien.
—muchas felicidades, ¿y quién es él pequeño?
—es él—señala al infante que desde un principio había visto Caos.
—es muy lindo.
—si, heredo la belleza de su madre.
—yo diría lo contrario—Murmura la albina
—¿Disculpe?.
—no es nada señor, solo algo que se me ocurrió, y su mujer ¿está bien?
—si, Saori es una mujer muy fuerte y delicada, ni en las más peligrosas situaciones podría ser tan valiente como lo fue Saori, es la mujer más fuerte que he conocido y por ello nunca podría dejarla de amar.
—un bello juramente señor, espero que lo cumpla.
Esta vez fue saga quien le toco quedarse sin palabras, mira a la albina que ríe por la expresión del rostro y a pesar de que la albina llevaba puesto ese par de lentes oscuros, podía sentir una penetrante mirada de la mujer, mira la ventana de maternidad y sonrió, su niño estaba dormido sin embargo se remueve abriendo ligeramente lo ojos descubriendo un par de cuencas verdes opaco, Saga se alegró por dentro al ver a su pequeño que tenía la mirada de su madre, Caos le sigue la vista y vuelve a ver al primogénito de Saga y Saori, que volvió a quedar dormido, pero que tuvo la oportunidad de ver que había heredado la vista de Athena.
––¿me imagino que está muy orgulloso señor?.
—Si, es el mejor día de toda mi existencia.
—Eso me alegra mucho señor, estoy seguro que será un excelente padre y esposo, su mujer desde estar muy orgulloso de usted.
Saga no oculto el orgullo de aquellas palabras que decía la mujer, después de todo el amor que ambos se tenían estaba representado en aquella personita que dormía ahora mismo, a pesar de todos los problemas que pudieran arrancar, ellos dos estaría juntos para proteger la familia que ambos estaba formando .
—si, ¿no gustaría conocerla? Saori es una mujer muy agradable estoy segura que serían muy buenas amigas.
—con mucho gusto aceptaría la invitación, pero tengo que rechazarla, dentro de poco tengo que retirarme además de que su mujer necesita descansar, yo solo sería una carga y una distracción.
—fue un gusto conocerla señorita — Ambos extendieron la mano juntándolas, Caos daba por
—el gusto es mío, adiós —Caos paso a un lado de Saga retirándose del lugar, a tan solo unos pasos de la entrada, levanto el dedo índice a la altura de la boca, murmurando unas palabras en un lenguaje antiguo, su cosmos se elevó discretamente envolviendo a los primerizos padres y al infante, crea una pequeña cadena con un huevo con una serpiente, invisible para todos ellos, este era su bendición y protección para la familia, ella los protegería y velaría en esta y las próximas eras, nadie de atrevería a ir contra su voluntad, aun sin que ellos se enterarán.
Mientras Caos se retira, saga observa a su hijo, es el hombre más afortunado del mundo luego de dos años cuando aquella niña le dio una carta donde Athena escribía sus sentimientos, por alguna razón, tiene el presentimiento que fue ella misma quien le dio la suya a su diosa, pero ahora no quiere pensar en ello, ahora mismo tenía que ir con sus compañeros que los esperan en la sala para informar que ya había nacido su hijo y su mujer/diosa se encontraban bien, y que todos ellos serían tíos del pequeño Archí*, más si tuviera la oportunidad de volverla a ver, estaría sumamente agradecido por ser aquella pequeña fuerza en unirlos y ofrecerles la oportunidad de estas juntos.
Todos los habitantes de aquel monte se reunieron lo más rápido posible cuando el regente hizo un llamado, tomaron asiento a la espera del máximo representantes que no tardó mucho en aparecer, las facciones que mostraba la máxima representación del Olimpo, hizo que la mayoría de los presentes se prepararan mentalmente por la peligrosa situación que tenía muy alterado al señor del Olimpo, ya cuando la mayoría estuvo presente, hizo acto de aparición el dios del trueno acompañado de su fiel esposa y su hijo Apolo, ambos estaban muy serios para el gusto de los presentes que solo podía significar que eran malas noticias.
—estamos presentes porque él día de hoy nació una desgracia para el Olimpo, pues el envase de quien en este momento fue muy hija, dio a luz a un niño con sangre mortal por parte de su padre.
Los murmullos de los dioses inundaron la habitación, Zeus levanto la mano y todos los presentes guardaron silencio
—es de suma importancia prepararnos, ese niño puede ser muy peligroso para el Olimpo además de que esto puede significar nuestro fin, la sangre de Athena fue contaminada por un mortal y esto tiene que ser castigado, Caos tiene que aprender que los humanos son una plaga no podemos permitir que una infamia siga, Athena y Caos serán considerada una traidora para el Ol...
—Veo que están planeando algo…¿y yo no estoy presente, donde quedaron los modales?— todos los presentes voltearon hacia la entrada de la sala, la figura de eros en compañía de Afrodita, Psique y Hedoné hizo que todos los presentes en la sala quedaran congelados, el hombre camino al centro de la sala sin despegar la vista del dios mayor, la mirada carmesí que poseía el dios se había oscurecido, sus gestos corporales lo delataban indicando la molestia que tenía, mientras tanto este palicio por la llegada del joven dios, nunca se esperó que Eros hiciera acto de presencia, se suponía que iba a estar en algunos de los templos de su "madre" durante los próximos días, tiempo suficiente para poner un alto a Athena, a ese hombre que la profano, su guardia y a Caos, que estaba muy entretenida con los dos primeros.
—Madre, podrías esperarme en alguno de tus templos, podrías llevarte a Psique y Hedoré.
—Preferiría quedarme querido—inquirió Psique.
—igual yo padre—le seculo Hedoré.
—está bien, madre que nadie intervenga, que tengo que hablar algo con ellos.
Afrodita asistió retirándose del lugar, si no fuera porque pudo escuchar algo por parte de Hera, esto sería una injusticia, no por Athena, sino por Caos que aun con el corazón dolido, trataba de seguir adelante, ella sabía cuándo una diosa tiene el corazón roto, es una sensación dolorosa y fría, y si para ella pasar unos meses en la desesperación de no tener a la persona deseada fue un martirio, no quería imaginarse el estado que estaba la primera fuerza primordial al verse despojada de aquel sentimiento y deseo de ser amada.
—Señor —se expresó Zeus.—esto lo hacemos por el bien del Olimpo no podemos dejar que …
El cosmos de Eros lo hizo callar, no es una persona que le gusta de aplicar la violencia, pero el hecho de que aquellos niños hables sin conocer a su familia, su esposa, hija y lo más importante su hermana, eso lo hacía sacar su lado negativo, todos los presentes callaron sin objetar nada, .
—mi hermana dio su voluntad y si ella dio sus bendiciones a ellos, ¿ustedes qué clase de derecho tienen para intervenir?
—señor.— trata de persuadirlo Zeus del error de Caos.
—he dicho que nadie ira contra ellos y esa es mi voluntad, si alguno de ustedes se atreve a levantar un dedo contra las bendiciones de caos, no solo se enfrentara de mi furia, sino a la a de mi hermana— Zeus palicio así como los presentes, Eros conocía el miedo que tenían los dioses a Caos y no se atreverían a ir contra ella de no ser necesario, aun cuando ellos sabían que era una pelea perdida.
Eros salió de la sala en compañía de su esposa Psique y su hija Hedoné, las diosas miraron al mayor enojado, muy raras veces pasada aquello que Eros interviniera en asuntos del Olimpo,
—Fuiste muy duros con ellos Eros
El mencionado se detiene, mira a un lado en uno de los tantos balcones que tenía el templo, si esposa se había detenido para ver uno de los tantos jardines que tenía el palacio.
—ellos lo fueron primero con mi hermana Caos, que no saben como la está pasándola mal.
—no deberías ser cruel, ellos no conocen el lado bondadoso de Caos, si al menos no le temieran podrían descubrir una gran persona.
—tu lo has dicho Pisque, si ellos no la temiera.—suspira cansado.—¿Crees acaso que algún momento dejaran de ser tan…
—idiotas, no lo creo.—intervino una tercera voz—son como corderos siguiendo a un tonto que no ve más allá del trono y la cama.
Eros volteo hacia dónde provenía la voz, y miro a un hombre de cabellos rojos sentado sobre un barandal del templo que daba vista hacia el exterior del olimpo, vistiendo un faldón con unas sandalias que cubrían parte de la piernas con un peto dorado, le observaba con una sonrisa burlona para luego girar el rostro y mirar la tierra.
—Creí que estarías en la reunión "padre." —El mencionado volteo sonriendo de lado miro a su cuñada y nieta saludándola con un gesto en la cabeza, las dos mujeres corresponden el gesto y se retiran, dándoles privacidad a los dos dioses mayores.
—no soy afine a las reuniones que hace Zeus, y más si son tonterías.
—típico en ti padre.
—si, aunque por respeto deberías omitir llamarme padre después de todo tu eres mucho mayor para mí o cualquier habitante del Olimpo.
—pero de tu unión con la hija de Urano, me dieron la oportunidad de tener un cuerpo que tiene la capacidad de caminar.
—con tu poder te sería muy fácil caminar entre los hombres.
—todo poder implicar una gran responsabilidad, además de que no tengo la capacidad creadora de Caos para las cosas materiales, ¿Qué hacer?
—viendo algo.
—¿y que ves?
—No mucho, solo a tu adorada hermana, se ve muy sexy como humana y más con esas ropas entalladas a su figura.
—si no fueras mi padre, te golpearía en estos momentos.
Ares rio por la contestación del menor. Eros camino quedando a un lado del pelirrojo y observar a su hermana salir del edificio.
—tu plan resulto mejor de lo que planeaste Eros, además de ser el primer paso para que el fragmentado corazón de Caos se recupere, Athena puede estar tranquila durante los próximos años mortales, nunca sabrá que su familia es protegida por el Caos.
—y de todos los inmortales—prefirió cambiar de tema— eres él único que no ha opinado al respeto.
Ares pensó un poco la respuesta, eros lo miraba y aunque su "padre", le costara contestar él ya sabía la respuesta de la pregunta.
—porque se lo que ella siente querido, se lo que se siente ser odiado por lo que eres sin tener la oportunidad de justificar, así como ella es el cambio, yo soy el impulso a realizar las cosas, son aquella llama que impulsa al hombre seguir adelante, porque la vida es así, una contante guerra con uno mismo—se separa del barandal —nos juzgan sin conocer, así como también no saben la importancia de nuestra existencia.
—¿quién eres y que le hiciste a mi ninfómano padre?
Ares rio por el apodo, revolviéndole los cabellos rosados del dios del amor, Eros hizo un puchero ofendido por la actitud de su padre hacia él, ¿acaso el belicoso dios no puede respetar a alguien?
—luego nos vemos Eros, tengo que ver a tu madre, debe estar un poco intranquila por la cuestión de Caos y sus bendiciones.
Eros asiente por las palabras de Ares, Caos y él son fuertemente juzgas sin ser conocidos, tal vez con el tiempo y un poco de escarmiento todos ellos sean conscientes de aquellas fuerzas, sin embargo algo estaba surgiendo en su mente y esto implicaría resolver dos asuntos en un solo ataque, solo esperaba que Caos y Ares no se enojaran con él.
Bueno con esto doy por concluida la trilogía, quiero agradecer a todos quienes se tomaron si tiempo para leer y más a quienes dejaron sus comentarios y críticas, además de que quiero saber su opinión del loco plan que tiene en mente Eros para su hermana y su padre político, aunque claro esto sería para otra historia y en otra ocasión. Luego nos leemos, chao.
*Archí :Comienzo en griego
