Hola gente vengo con este nuevo Fic producto de mi ya desbordada imaginación jaja no podía evitar las ganas de escribir esto así que espero disfruten como yo lo hago al escribir esta historia que por cierto esta dedicada a dos personas que quiero mucho en primera a mi hermana Queque por su aguante a mi locura y manía y a Naty mi amiga querida que se unió a mi fanatismo y amor a Edward Cullen…jaja, así es como imagino yo la continuación de esta serie y creo y espero que mi versión no llegará a rozar ni los pies de la historia original. Por eso aclaro todos los personajes aquí escritos no me pertenecen, son propiedad de Stephenie Meyer, Alfaguara y Summint Entreteinment; cualquier parecido con la novela original (Breaking Dawn) es pura coincidencia.
XOXO
Aye 436
2. Plática de Chicas.
Suspiré, eso debió alertar a mi… futura cuñada pues rompió a reír logrando un efecto como el de miles de campanillas repiqueteando en el aire, Alice me sonreía divertida. Su risa me había regresado a la cruda realidad de una forma dolorosa, cosa que logró que mis mejillas se encendieran cual semáforo al anunciar el alto, al recordar dónde se hallaba mi mente, con quién y de qué forma, segundos atrás.
-Bella, Bella, Bella…- dijo Alice meneando la cabeza mientras a velocidad vampírica terminaba de dar las últimas puntadas al ruedo del vestido… de novia, gracias a Dios Charlie, al igual que yo, huía de forma rápida a la hora de ver el vestido de novia, por lo menos esta sería la última vez hasta el día de la ceremonia- Es gracioso ver como reaccionas al pensar en Edward.
Mi corazón se aceleró al máximo, la vergüenza cubría mi cara por completo. Sin embargo Alice seguía sonriéndome, debía de parecerle divertido el efecto que su hermanito causaba en mí, más aun después de lo sucedido en el prado semanas atrás, ver los ojos de Edward ardiendo en pasión logró tal efecto en mi mente que hacía que mis, ya de por si, alteradas hormonas me tendieran jugarretas, más aún en presencia de Alice, ya que mi mente trataba de huir de todos los medios posibles que me llevaran a la conciencia de que el día de mi boda estaba más cerca que la ventana de mi habitación; de solo pensarlo… asusta, pues todo parece como un sueño, y aunque me cueste admitirlo, un sueño hecho realidad del que no quiero despertar nunca.
-Alice… yo- hay que admitirlo, soy realmente patética cuando me lo propongo, más aún al tartamudear, sentía mis orejas arder.
-Bella, niña tonta y enamorada- me regañó Alice- es normal lo que te esta pasando- bajé la cabeza intentando no mirar el brillo de diversión que se asomaba por sus oscuros ojos- ¡Oh, vamos Bella!, no creas que por ser vampiro mis deseos humanos están del todo apagados, se como te sientes… ¿Cómo crees que me siento yo con Jasper, eh?- su voz era suave como previniendo de que nos pudieran oír, con mi padre cerca uno nunca sabe…- y qué decir de Rosalie y el pequeño Emmett esos dos si que parecen conejitos, bueno… ya no son humanos así que…- me reí como nunca, las lágrimas me rodaban por las mejillas, Alice se unió a mi carcajeo que al lado de ella parecía una carcacha descompuesta- ¿Lo ves? Aún siendo inmortales tenemos nuestros momentos "humanos".
Humanos… eso era un tema que me preocupaba un poco, ¿sería igual para los vampiros que la experiencia humana? ¿Habría algo distinto? Miles de preguntas estallaban en mi mente, preguntas que normalmente una chica le pregunta a su madre, pero ¿Qué podría saber Renée de vampiros? El sólo pensar en la idea era gracioso y atemorizante, seguramente me enviaría al loquero y a los Cullen los haría perseguir por un loco exorcista… por eso y más hablar de esto con mi madre era pan de otra mesa, ¿a quién podría preguntarle? ¿Le tenía a alguien la plena confianza?... el suave roce del satín sobre mi piel me dio la respuesta.
-Bien Bella, creo que ya esta- Alice se incorporó para verme mejor- ¡Hermoso!- exclamó sonriendo pagada de sí misma, pero debió de notar en mi cara la pequeña batalla que estaba teniendo en mi mente porque su expresión se torno tensa, pero aún así no se me escaparía ya lo había decidido- ¿Qué ocurre? ¿Te vas a echar para atrás a esta etapa del camino? Porque desde aho… ¡Oh!- Alice me sonrió- creo que esta pequeña plática no es para este momento pequeña Bella.
-Pero…
-No, creo que es una plática de CHICAS- dijo poniendo demasiado énfasis en la última palabra.
Tragué saliva, seguro me esperaba una plática incómoda con tres vampiresas…
-¡Oh, vamos cambia esa cara!- exclamó contenta- nadie te va a comer, al menos no por ahora- agregó guiñándome un ojo- además jovencita esta tarde las chicas tienen la casa sólo para ellas, lo que significa que es día de compras…
-¡No!- exclamé
-Si, hay que comprarte las cosas para… la Luna de Miel- mi corazón aceleró su ritmo- eres increíble- Alice rodó los ojos.
-Lo siento- murmuré con la vergüenza haciendo su presencia de vuelta en mi cara.
Sólo Alice lograba que mi cara adquiriera últimamente un frenético color rojo y que mi corazón golpeara fuerte mi pecho a la sola mención de su hermano, la boda y lo que venía después… Sería un milagro que logrará salir con vida después de esto y no me muriera de un paro cardíaco antes.
-Bien, te espero abajo- me dijo al tiempo que me quitaba con cuidado el enorme vestido blanco…
Me tome mi tiempo para vestirme, aún no estaba segura de lo que me esperaba en la casa de los Cullen, la vergüenza era insoportable al solo imaginarme preguntarle algo a Esme o a Rosalie… Juré mentalmente asesinar a Alice por lo que me hacía pasar.
Alice me esperaba en la cocina con Charlie, ambos platicaban animadamente los detalles de la boda. Un escalofrío recorrió mi espalda al escuchar las palabras que llegaron a mis oídos.
-Ya casi esta todo listo- informaba Alice a mi padre- sólo falta la llegada de Renée- mi padre suspiró ligeramente, detalle que no se me escapó ni en lo más mínimo, a pesar de los años de separación era evidente que Charlie no había podido olvidar a la loca de mi madre- y faltan ajustar algunas cositas de la fiesta, que son sorpresas- agregó Alice volteando a verme, como quién sabe que están escuchando una conversación privada.
¿Aún no estaba todo listo? me pregunté mentalmente, estaba a punto de abrir la boca para protestar cuando Alice llegó hasta donde me encontraba y me tomó del brazo con delicadeza, como si me fuera a romper al leve tacto.
-Bueno Charlie- sonrió Alice- creo que mejor nos vamos si queremos llegar a Port Angeles antes de que lleguen los chicos…
-Gracias Alice- se despidió mi padre alegre- cuídense- agregó dirigiéndose especialmente a mi, que últimamente tenía más dificultad que antes de mantenerme parada un buen tramo de caminata normal.
-Si papá- dije en despedida.
Alice tomó las llaves de mi coche, suspiré. Era de esperarse que Alice no sacara su Porsche para venir a casa, lo que me dejaba con la guardia baja a la hora de quererme escapar de mi nuevo vehículo o como ya empezaba a llamarlo mi "pequeño tanque de guerra". A pesar de ello me dirigí inconsciente al lugar donde estaba aparcado mi viejo trasto, extrañaba conducir ese ruidoso auto, pero pensar en ello hacia que una herida en mi corazón latiera dolorosamente, a pesar de que ya lo había aceptado una parte de mí aún extrañaba, se lamentaba y culpaba de la partida repentina de mi mejor amigo.
Conduje lo más despacio que pude a la casa de los Cullen, lo cual era toda una ceremonia porque aun no me acostumbraba al suave manejo de mi Mercedes. Alice a mi lado iba de lo más contenta, tal y como lo demostraba mientras cantaba a toda voz las canciones de la radio, dejaría a lo pobres cantantes en la miseria si alguien la escuchara y comparara su voz con la de ellos. Motivada por la emoción de Alice le subí el volumen a la radio, estaban pasando una canción que a mi me gustaba: My Inmortal de Evanecense, ciertamente la canción me traía recuerdos y me sentía identificada con ella, sonreí de sólo pensarlo y de pronto al recordar a lo que me recordaba me hizo pensar en aquel horrible viaje donde casi perdíamos la vida Edward, Alice y yo… Había algo que no le había preguntado a Alice en ese momento y me parecía perfecto aclarar mis dudas en ese momento, más ahora que disponía de tiempo para dialogar a solas con ella.
-¿Alice?- la llamé, ella giró a verme con expresión confusa y alarmada, sabía lo que se venía.
-Dime Bella…- me respondió resignada.
-Esto…, ¿recuerdas nuestro viaje a Volterra?- le pregunté.
-Si, si lo recuerdo
-¿Qué fue lo que le mostraste a Aro para que nos dejaran salir de allí?- le solté.
-Yo…- volteé a mirarla- ¡Bella conduce!- me concentré de nuevo en la tarea.
-No me has respondido- le dije.
-Edward me matará…
-No si yo se lo impido- le dije tajante.
-De acuerdo…- empezó Alice- le mostré esto que va a ocurrir ahora y… lo que viene después, es decir, tu transformación…
Me quede helada.
-¿No se suponía que no podías ver las cosas con claridad?
-Si, pero esta ya venía marcada desde antes…
Entonces todo encajó, por eso Alice ya tenía el maldito vestido desde antes de que le diera luz verde al casamiento.
-¿Desde cuando?- quise saber con urgencia.
-No te enojes…
-No lo estoy, continua.
-Desde que el corazón de Edward volvió a latir, obvio metafóricamente hablando- sentí su mirada sobre mi cara.
Me sentía perpleja, era obvio que íbamos a terminar así, pero nunca pensé que desde el principio se sabría…
-No es que no halla ido alterándose la visión con el paso del tiempo, ten en cuenta de que muchas decisiones hubo en el camino, y más de una desaparecía en un período muy largo- supe a que se refería, agradecía que no lo expresara en voz alta, aún me dolía el recuerdo de mi último cumpleaños a pesar de que Edward estaba conmigo- pero aun así el final siempre fue el mismo… el comienzo.
-Claro…-respondí al fin.
-¿No estas enojada?
-¿Acaso lo estoy?- le pregunté irónica, ella rió- gracias.
-¿Por qué?
-Por ser honesta conmigo y por todo lo que estas haciendo Alice- le dije sincera.
-No te preocupes, lo hago porque me gusta y porque adoro verlos felices a ti y a mi hermano, no sabes lo difícil que ha sido su vida, siempre vacía… hasta que llegaste tu y…
-Todo se puso patas para arriba- sonreí divertida.
-Exacto, ver a un vampiro enamorado de un humano no es algo que se vea todos los días, ¿o si?- rió.
-Bueno… si no descontamos a nuestro amigo Drácula…- ambas nos reímos ante el comentario.
Pero ciertamente había algo de parecido en mi historia con la de Drácula, me identificaba con la historia y con los personajes en unos puntos, al menos podría decir que en mi caso si podría vivir eternamente al lado de mi amado o al menos eso esperaba.
Llegamos a la casa, Alice se apresuró a llevar mi vestido adentro con un cuidado tan excesivo que en vez de viajar a velocidad normal en ella iba a paso humano a mi lado, yo entré temblando sabiendo lo que me esperaba a continuación. Esme nos esperaba a ambas en la sala, la abracé como de costumbre.
-Voy a dejar esto- informó Alice, que subió escaleras arriba.
-Así que nos toca una tarde de chicas- sonrió Esme, yo me ruboricé- hace años que no tengo una…- sonrió- tu madre hubiera querido acompañarte en esto también, pero al parecer no había lugares para esta semana por lo que viajará sobre la fecha- yo asentí, ya me lo había comunicado Renée la noche anterior, cuando habló por quinta vez en el día- ¿nerviosa?- me preguntó Esme.
-Un poco- dije con la verdad.
-No hay de que preocuparse, todo irá bien- me dio unas palmaditas en el hombro.
-No es eso lo que le preocupa- anunció Alice divertida desde las escaleras.
Mis mejillas se tornaron rojas por enésima vez en el día.
-¡Oh!- dijo Esme comprendiendo a lo que la divertida Alice se refería.
No me percaté de la presencia de Rosalie hasta que la escuché detrás de Esme.
-No eres la única- me sonrió divertida, por primera vez, la miré asombrada y curiosa.
-¿A qué te refieres?- pregunté, ella rió.
-Últimamente a papá le han faltado libros de medicina- me informó mientras sus ojos adquirían un brillo peligroso que mi hizo recordar a un niño pequeño delatando la travesura de su amigo o… hermano.
Mis orejas me ardían, decidí que era buen momento mirarme las zapatillas.
-Bella, corazón no hay de que avergonzarse es algo… natural- me dijo Esme obligándome a alzar la vista.
-Edward ya tuvo esta plática con Carlisle- rió Rosalie.
Verla reír me hizo ver el lado gracioso de la situación y me imaginé a Edward tan serio y educado hablando de… esto con Carlisle, ja, la sola idea me hacía quebrar de la risa, pero la contuve.
-¿Y… le fue bien o resulto igual de penoso?- pregunté divertida
-¡Oh, deberías de haber visto la expresión de Carlisle- rió Esme- es increíble como un tema puede alborotar a una población de hombres…
-Te dije que iba a ser una charla productiva- me dijo Alice- por lo menos aquí no hace falta Jasper para calmar el ambiente…
Las tres nos reímos con ganas.
-¿En serio?- no podía imaginarme la situación que había pasado Edward, pobre de mi novio.
-Si, y lo peor de todo es que Emmett no ayudaba en mucho, dio mucha información, que dejo a Edward aturdido- explicó Esme, Rosalie se rió.
-Bien- suspiré- entonces no hay de que temer…- dije más para mí que para las presentes- la cosa va así… ¿es igual que…?
-¿Para los humanos?- terminó Alice por mi, yo asentí.
-Por lo que Carlisle dijo el otro día…- empezó Esme- si, técnicamente si, la única precaución que deben tener es controlar el otro lado impulsivo de Edward…
-Cosa que no habrá problema- informó Alice.
-Y tendrán una velada mágica- soltó Rosalie irónica pero de buena forma, ambas reímos- me da gusto que los dos sean felices a pesar de…
-Gracias- la corté a tiempo sabiendo a que se refería, ella sintió.
-¿Algo más?- preguntó Esme
-Eh… no- dije.
-Bien, porque para que la nochecita de bodas sea aun más mágica de lo que Rosalie dijo, debemos ir… ¡de compras!- dijo Alice- y que mejor la compañía de estas tres damiselas para ayudar a Bella con su preparación para la noche especial- terminó guiñándome un ojo.
Suspiré con las mejillas rojas.
-Eres increíble- le dije.
-Lo se- rió- nunca se me olvida cuando debemos ir de compras.
-Lo tendré en cuenta- dije.
-Hazlo- me apuntó Rosalie- se lo que te digo.
Bien aquí termina el capítulo, espero les este gustando, ya saben como funciona esto… dejen reviews y yo continuo incluso los motivaré a que me inspiren:
¿Qué ocurrirá con Jacob? ¿Volverá? ¿Luchará por Bella o quedará imprimado?, si es esto último ¿de quién vampiresa, humana o mujer lobo?
¿Edward convertirá a Bella en vampiresa?
¿Con qué peligro se enfrentarán esta vez? ¿Los Volturi o la misma Bella?
Gracias por leer. Los espero en el siguiente capítulo de: Rompiendo el Amanecer.
XOXO
Aye 436
