4 de mayo de 1987
Sé que te dije que te iba a contar como me fui, pero ¡eh! Dije que si tenías suerte, y no la has tenido, hahaha.
A lo que venía, vaya, no ha sido un buen comienzo. ¿Quieres que volvamos a comenzar? Muy bien.
4 de mayo de 1987
Idiota. Soy completamente una idiota, con todas sus letras, ¿puedes creer lo arrastrada que soy? ¡Le he besado!
¡Maldita sea! Y yo que quería olvidarlo, pero se me hace tan difícil el olvidar sus sonrisas y sus besos, sus ojos, sus... creo que ya ha quedado claro.
¿No estás entendiendo nada? Deja que te explique, comenzaré desde el principio...
Desde la vez anterior en la que te escribí, fui a la reunión de prefectos, en el despacho de Dumbledore, por supuesto, hasta que choqué con alguien.
-¡Ten más cuidado idiota! ¿Qué no ves que... ¡Lily! Lo lamento tanto- enarqué una ceja, ese Peter nunca cambiaría.
-No te preocupes Peter, y dime, ¿a dónde ibas con tanta prisa?
-A buscarte Lils, James –puso una cara de desagrado ante su mención – la verdad, Canuto –Nunca entendí esos apodos idiotas que se ponen- me ha dicho que te diga que James le dijo que te avisara de que la reunión no sería en el despacho de Dumbledore, si no...
-¿No? ¿Y por qué Sirius no me dijo? Infeliz. Perdona Pete, continúa.
-Muchas gracias... como te iba diciendo, no es en el despacho de Dumbledore, si no, en el despacho de McGonagall, ahí se supone que tienen que esperar a la profesora, porque el director va a estar muy "ocupado" –hizo comillas y una sonrisa traviesa cruzó su rostro –y no puede ser molestado.
-Muchas gracias Pete – le di un beso en la mejilla y me fui de ahí.
Como verás querido diario, todo bien hasta ese momento, hasta que me di cuenta de un detalle, ¡estaría con él! ¡A solas! No es que me haya desagradado la idea pero, ¿qué le puedes decir a tu ex, del que aún sigues enamorada? No es tan simple, creo que hubiese sido más fácil hacer que Júpiter cambiara de posición con Mercurio.
Finalmente, llegué. Abrí la puerta con extremo cuidado, y, según mis suposiciones, James estaba ahí, sentado en la silla de la profesora y escribiendo como un loco en un pedazo de pergamino, pero no, James no se conforma con un pedacito, si no que ¡era más de un metro! Y como, buena chica, decidí que era tiempo de saber qué le ocurría a James. (Sí James, ¿para qué me engaño? Aunque no lo quisiera termino diciéndole así, así que no me esfuerzo en decirle Potter. Lily Potter suena bien ¿verdad que sí?)
-No creo recordar que haya algún trabajo tan largo Potter- se sobresaltó y como acto reflejo, escondió el pergamino.
-¡Lily! No... No te oí llegar- dijo nervioso.
-Ya lo he notado, ¿qué tienes ahí?
-Nada que te importe- musitó de forma brusca, pero ya no dije nada, esto solía ocurrir después de que podíamos mantener una conversación de cinco segundos ¿quién es el difícil ahora, eh James?
-Ya veo.
Nos quedamos en silencio, durante... ¿podrían haber sido veinte minutos? En los que el único ruido era el que hacía la pluma de James al chocar con el pergamino. Dios, si alguna manía se me pegó de los merodeadores es no soportar el silencio.
-Y... ¿cómo va todo con Lisa? –dejó de escribir y me miró, sin expresión alguna en su rostro.
-¿De verdad te interesa saber cómo estoy con mi novia? –No lo niego, cuando dijo eso tuve unas ganas de ahorcarlo y entregárselo al calamar gigante, que te la vendo. Pero, para toda respuesta me encogí de hombros, quitándole importancia.
-No soporto el silencio- le dije de forma divertida, y él me miró igual.
-Así que la prefecta perfecta ha aprendido algo de los merodeadores en este tiempo, ¿no?- habló burlándose de mí, cosa que me molestó en un principio, pero, le quité importancia, como todo últimamente, ¿no será que estoy en la edad del pavo?
¿Has leído cuántas idioteces escribo juntas? ¡Dije que estaba en la edad del pavo, joder! Yo, Lily Evans, ¡de 18 años! (los cumplí en enero, ya soy mayor hasta en el mundo muggle, muajaja, la de cosas que haré cuando salga... no haré nada, mi conciencia me guía demasiado por el camino del bien, como la detesto)
-Tal vez aprendí algo bueno de Peter, o Sirius, tal vez Remus –le solté de manera altiva, ¿su respuesta? Un gruñido, y siguió escribiendo. "¡Maldita sea Potter!".
-¿Has dicho algo Evans?
-No.
-Creo que dijiste, maldita sea Potter, ¿hay algo que quieras decirme?
-Mierda- Dije, pero no como ofensa, si no para mí misma, aparte de estar al borde de un ataque de nervios, digo lo que pienso... mi vida es horrible. James hizo una mueca de ofensa.
-¿Así habla una Premio Anual?
-¿Te importa acaso?
-Me importa más de lo que crees- Vale, en ese momento me enfurecí, ¿quién jodidos se cree ÉL para venir a decirme a MÍ que le importo? ¿Qué mierda tiene en la cabeza?
-Si te importara Potter- respiré profundamente para tranquilizarme, pero...- ¡Me dirías por qué mierda me dejaste abandonada ESE día luego de que TÚ y YO hubiésemos tenido sexo! ¿Por qué eso fue para ti verdad? Sexo, lo único que mueve tu mundo, y me atrevo a preguntarme cuántas veces me has engañado y yo he caído en tu juego pensando que de verdad me amabas- no funcionó el haber respirado, porque terminé tan enojada con él, y conmigo misma en especial, por haber dañado mi orgullo, y además, lágrimas de impotencia corrían por mis mejillas.
-Lily... yo... tu... bueno –parecía muy confundido, pero y eso... ¿qué me importa a mí?
-Cuando puedas armar una oración con sentido me avisas, ¿vale? No estoy para tus imbecilidades, y mucho menos soy un juguete.- Vi, o creí ver, una señal de arrepentimiento, pero suspiró y siguió escribiendo como si nada hubiera pasado. Maldito idiota egocéntrico de mierda, te juro diario (te tengo que poner nombre, suena mucho más tierno, ya pensaré en algún nombre, no te preocupes por eso) que si no lo tiro de la torre de astronomía es porque es amigo de Sirius, y vale... no hace falta que me lo digas, no me atrevería.
Es que, sigo sin creerlo, ¡joder! Además, en un mes más son los ÉXTASIS y no he estudiado nada porque este tema me tiene la cabeza jodida, tengo que armar un plan de estudio ¿crees que Remus me ayude? Así de paso podemos ayudar a Peter, que, puede ser un excelente amigo, pero... con los estudios, bueno, no va muy bien, y mi deber es ayudarlo, es lo más lógico ¿no crees?
-¿No me has oído? – refunfuñó una voz molesta desde el otro extremo de la sala.
-¿James? –Asintió – Lo siento, perdona, estaba pensando en otras cosas, más importantes.
-¿Cómo qué?
-¿Más importantes que escucharte? Vaya, no lo sé, tal vez pensar qué barniz de uñas va bien con mi tono de piel, o quizá mucho más importante, cuántos milímetros ha crecido la hierba desde que empezó el día.
-Lily...
-Ese problema acompleja a la sociedad.
-¡JODER LILIAN! –se levantó de su asiento mirándome de forma desafiante, y te preguntarás ¿Por qué no le amenazaste de muerte por haberte dicho Lilian como le hiciste conmigo? Simple mi querida Luna ¿No te gusta Luna? He decidido llamarte así, es muy mono, y si no te gusta... vale, buscaré otro. Como iba diciendo... él es la causa por la que lo odie, solo él me dice Lilian.
-¿QUÉ QUIERES JIMMY?- Del mismo modo... solo yo le decía Jimmy, pero sólo cuando me enojaba con él. Los demás le dicen Cornamenta, ¿se dan cuenta que si le dicen así pareciera como si le hubiesen puesto los cuernos? No puedo creer cómo él accedió a que le llamen así, y cuando le pregunté, sólo me sonrió y me dijo Secretos de merodeadores. Menudo idiota.
-Señor Potter, señorita Evans- sentimos que McGonagall nos llamaba –Lamento haber interrumpido tan amena charla –Se hizo la desentendida –Pero el profesor Dumbledore los necesita. Pueden retirarse.
Genial. Absolutamente genial. En ese momento estaba sin ganas de nada, y ya sabía lo que iba a pasar, el profesor nos diría algunas cosas, nos ofrecería caramelos de limón, James le preguntaría por qué le hizo Premio Anual, él le sonreiría de forma misteriosa y nos dejaría irnos. Odio la rutina, cosa que es bastante irónica ya que mi vida es una rutina, sería como decir, odio mi vida, cosa que no se aleja de la realidad... pero aun así...
-¿Te sabes la contraseña? – me preguntó. Joder. No me la sabía, y la profesora tan "amable" no nos la dijo.
-No... ¿Algún dulce se te ocurre?- Se encogió de hombros.
-Pastel de limón- Nada ocurrió... perfecto, extremadamente, perfecto.
-Menta de chocolate.
-Creo que se dice chocolate de menta, Evans- me dijo burlonamente.
-Cállate- le dije media sonrojada, ¿cómo me pude equivocar en semejante idiotez? Potter hace que me vuelva tonta -¿Probamos otras?- dije resignada.
-Qué remedio... Meigas fritas.
-Palo de regaliz.
-Ranas de chocolate-dijo divertido con la situación. Díganme, ¿qué divertido tiene tener que decir muchos dulces solo porque no te sabes la contraseña? ¡No tiene gracia!
-Pluma de azúcar, grageas, cucurucho de cucarachas. ¡NADA! ¡NO PASA NADA! ¡NO TE RÍAS DE MI, JAMES!
-¿Cómo no quieres que me ría? Te ves muy linda cuando te enojas –Arqué una ceja, no volvería a caer, no señor.
-No se me ocurre nada más, sigue tú. – le corté y le miré de forma desafiante.
-Caramelo de pera- Me sonrió con suficiencia, el maldito adivinó la contraseña. Nota mental, matar a Dumbledore por dejar que Potter me humille.
Tocamos la puerta del despacho, y esperamos que nos dijera "Adelante", nos sentamos, siempre igual, yo a la derecha de Potter enfrente del escritorio.
Ésta parte de la historia no merece ser contada, ya que estuvimos como media hora, tal vez más, discutiendo asuntos de Premios Anuales, que, aunque al principio se me hacían bastante interesantes, ahora se me hacen de lo más monótonos y aburridos, así que, no planeo aburrirte Emma. No me digas que no te gusta Ema porque te cuelgo, ¡o tal vez seas hombre! ¡Eso es! Te llamaré Larry... mejor lo pienso luego, ahora no pienso con claridad.
Llegó el momento del fin de la reunión, y acá pasó algo que me encabronó totalmente.
-Muy bien señores, pueden retirarse, ¿alguna duda?
-Sí profesor.
-Dígame señor Potter- lo miró de forma risueña
-Por favor profesor-interrumpí- Usted sabe qué es lo que Potter va a preguntar, así que, ¿por qué no le responde de una vez por qué le hizo Premio Anual en vez de la planta del fondo del invernadero? Que, en mi opinión, hubiese hecho un mejor trabajo- solté molesta, ambos me miraron. James de forma entre molesta y divertida, y Dumbledore... no tengo idea que me quiso decir con esa mirada.
-La verdad Evans, iba a preguntar si tenemos que decirle a alguien que está planificado hacer un baile de fin de curso- ¿Un baile? ¿Qué parte me perdí de la conversación?-Pero esa pregunta no está de más...
-Señorita Evans, preste más atención a la información que se le da la próxima vez, por favor- Me sonrojé violentamente, estaba muy abochornada, ya ven todo lo que pasa cuando tus hormonas funcionan alocadamente.-Señor Potter, no, no puede decirle a nadie, es un proyecto y no queremos que los alumnos se emocionen demasiado. Y sí, señorita Evans, hoy le iba a decir el por qué al señor Potter.
-¿En serio?- Preguntamos los dos al mismo tiempo, yo con cara de fastidio, y él con los ojos iluminados, por fin iba a descubrir "el gran secreto de Dumbledore que aqueja a la humanidad completa", palabras textuales de Potter.
-Definitivamente señor Potter, su constancia me hace ver que usted merece saber la verdad- Cuando dijo eso, hice una mueca, tal vez un poco divertida ya que James se puso a reír de forma violenta.
-Exacto. Estaba por darle un premio a la constancia yo también profesor.-Escupí de forma bastante agresiva.
-¿Me atrevo a preguntar el por qué?
-Tres años cada día preguntándome al menos veinte veces si quiero salir con él hasta que acepté. –Suspiré con resignación- Se nota que Potter consigue todo lo que quiere, ¿no es así? – le miré de forma inocente, él me devolvió la mirada, pero llena de veneno, como si quisiera matarme con la mirada.
-Señor Potter, señorita Evans, calma por favor, ambos van a saber por qué son los Premios Anuales- Como si hubiésemos hecho un pacto, ambos dejamos de matarnos con la mirada y posamos la vista en el director.
-Un premio anual no se elige por las calificaciones- Hice un gesto de ofendida –Solamente.
-¿Entonces...?- le hizo continuar James.
-Los Premios Anuales deben se ejemplos a seguir, además de calificaciones y comportamiento...
-Profesor, usted no puede decir que él –lo señalé con el dedo – sea un ejemplo a seguir en comportamiento. Si él es un ejemplo en comportamiento, me caso con Snape – dije bastante segura, James me miró con una mueca molesta y Dumbledore con ojos risueños, pero a la vez severos.
-Déjeme terminar señorita Evans. Como iba diciendo, además de calificaciones y comportamiento, las cuales no dejan de tener importancia pero son irrelevantes, un Premio Anual debe tener ciertas cualidades, como son, la valentía, -¿Valiente, él? Perdón que me ría. Ja, ja, ja.-La honestidad, - ¿Hace falta que me refiera a que Potter es un mentiroso de mierda que jugó con mis sentimientos? –Que sea capaz de imponer respeto, -Vale, ninguna queja.- y una de las más importantes, la lealtad – Ok, ok, me he perdido, ¿Dumbledore, ha dicho que ÉL, un cerdo insensible es leal? ¿Qué parte del cuento fantasioso me he perdido? Leal, ¿a quién? A su estúpido ego, y a él mismo, y, tal vez, a sus amigos, pero de todas formas no le importaron mis sentimientos, en lo más mínimo.
-¿Ocurre algo Lily? –preguntó con la voz divertida Potter.
-Sí, disculpe, profesor, ¿ha dicho que Potter tiene todas esas cualidades?
-En efecto.
-Y, perdone usted, ¿en qué mundo paralelo está viviendo? – me tensé completamente, y aunque no lo quisiera, esa pregunta la grité, cosa que creo que asustó a James, pero el director se quedó tan pacífico como siempre. Lo odio.
-Dígame mi estimada Lily, ¿en qué difiere usted de mí?- preguntó suspicazmente el profesor, yo hice que me lo pensaba.
-Veamos... valiente, James, lamento bajarte de tu nube pero eres un maldito cobarde. –comencé a enumerar con los dedos- honestidad, creo que Peter, Remus y Sirius concuerdan conmigo en que eres el mejor mentiroso que ha pisado Hogwarts. ¡Hasta tu mejor amigo pensó que de verdad me querías! Y la lealtad... prefiero no hacer ningún comentario respecto a éste punto porque saldrían palabras de mi boca que prefiero guardar. –Respondí con malicia, James me miraba estupefacto, así que me levanté de mi asiento, dije un leve, Buenas Noches y me dirigí echa una fiera a mi cuarto, del cual no salí hasta el desayuno de hoy. Y salí sólo por el motivo de que Alice y Sam me obligaron. Malditas, y se hacen llamar mis amigas. Cínicas.
Ojalá nunca hubiera salido de mi dormitorio, porque en ese día, pasó algo inesperado.
Como siempre me senté con Alice al lado mío y Sam enfrente de nosotras, todo iba relativamente bien, hasta que llegó Potter.
-Eh Sam, mañana entrenamiento, no faltes- le dijo y se sentó a su lado ¿les mencioné que Sam es aficionada al Quidditch? Y no sólo eso, es golpeadora en el equipo junto con Sirius, ésos dos se complementan muy bien, y no hablo de Quidditch, tú entiendes...
-Disculpa Potter, ¿se te perdió algo?-preguntó Alice perspicaz. Sabía que no lo soportaría. Y él sólo se encogió de hombros... qué respuesta.
-Sirius no ha llegado, Remus tampoco y creo que Peter, oh cierto, Peter no me habla...
-El hecho de que no te hable Potter, es que se ha dado cuenta de que eres una mierda de persona.
-¿Una mierda de persona? ¿En qué te basas tú para decirme eso a mí?
-¿EN QUÉ ME BASO YO? ¡JODER POTTER! ¿DE VERDAD QUIERES QUE LO GRITE O YA CAPTASTE? – a esa altura todo el Gran Comedor nos estaba mirando.
-¡GRÍTALO! NO ME IMPORTA EN LO MÁS MÍNIMO LILIAN, ¿EN SERIO CREES QUE ME IMPORTA LO QUE PIENSEN DE MI? ACÉPTALO DE UN A VEZ ¡DÉJAME EN PAZ! NO QUIERO SABER NADA MAS DE TI – y dicho esto, se fue, prácticamente corriendo del comedor, ¿quién mierda se cree él para gritarme así? Vale, yo comencé, creo que me propasé un poco.
Después de eso la comida pasó normal, Peter me hablaba de cualquier tontería, Remus estaba leyendo un libro de no sé qué, Sirius... Sirius estaba buscando a James, y Lisa, a Lisa no la veía por ninguna parte, y no es que la quisiera ver en verdad.
Recogí rápido mis cosas y me fui sola al aula de Historia de la Magia, y encontré a James, creo que con el mismo pedazo de pergamino, escribiendo nuevamente.
-Potter, yo... lo siento, no debí gritarte así –bajé mi vista. Y sentí que él me miraba fijamente, sólo que no me atreví a mirarlo fijamente.
-No Lils, yo lo siento, no debí tratarte así, realmente si pudiera hacer algo yo- no dejé que terminara porque lo estaba besando, ¡lo estaba besando! Se sentía tan bien, tan ridículamente bien, que no quise que terminara, ¡y él me correspondió! En ese momento me importó una mierda todo. A la mierda Lisa, a la mierda mi enojo, a la mierda que me haya engañado ¡Me sentí tan bien!
Pero luego de unos minutos de apasionados besos James retrocedió y me dijo:
-No puedo hacerte esto Lily, no quiero que sufras más por mi culpa –me decía nervioso, y sentí, por segunda vez, que algo dentro de mí se rompía, y antes de que me diera cuenta le había golpeado, creo que esto de golpearle debería ser deporte...
-Mentiroso- y me fui de ahí, dejándole solo.
Y aquí estoy, sola, llorando, en mi dormitorio, sintiéndome como escoria, contándote qué es lo que me pasa. Te juro que no sé qué hacer, dime, por favor, que sabes qué puedo hacer, necesito que alguien me ayude.
¡Merlín! ¡Me estoy volviendo loca! ¡Nada de esto hubiera pasado si yo no hubiese aceptado esa estúpida cita el 3 de septiembre! ¡Me odio! ¡Joder! ¡Estoy llorando de nuevo! ¿Cuándo entenderé que llorar por chicos (si es que James es considerado dentro de ese grupo) no vale la pena?
4 de mayo, dos horas más tarde
He hablado con Sirius, y he tomado una decisión, si él no se me acerca antes del 15, juro por el amor que le tengo a Petunia (vale, mal ejemplo...) que le olvidaré por completo. Olvidaré que esto pasó y seguiré con mi vida como si nada hubiese pasado, después de todo, ¿qué tan difícil puede ser si tengo a Alice, Sam, Peter, Remus y Sirius a mi lado? Después de todo, sola no estoy, tengo a cinco ángeles que me protegen y quieren lo mejor para mí, aunque dos de los cinco sean amigos de él.
Besos de... creo que ya odio los dulces, así que solo adiós Lizzie (no me digas que no te gusta porque no respondo de mis actos. ¡No me mires así! De acuerdo, tú ganas, le cambiaré)
Lily.
6 de mayo
¡Hola Johnny! ¿No te gusta? Mierda... pensaré en otro.
Estoy en contratiempo, te escribo en clase de la profesora McGonagall arriesgándome a que me castigue, pero necesitaba hablar contigo.
Extraño. Todo está muy extraño a mí alrededor. ¿Te preguntas por qué? Creo que primero tengo que explicar antes de definir, ¿tú qué opinas? ¿Qué mejor te cuente y me deje de payasadas? Vale, no hacía falta que me insultes de esa manera.
Ayer me levanté de un inusual buen humor, y no te explicaré con gran detalle, porque no quiero que McGonagall me pille. Te resumiré.
Estaba en el desayuno tonteando con Alice y Sam. Haciendo payasadas, se entiende, no pienses mal, cuando llegaron los merodeadores, bueno, llegaron Sirius, Remus y Peter. Los saludé con la mano y ellos, no sé por qué, me ignoraron olímpicamente. Eso me molestó pero no dije nada.
Luego de cinco minutos llegó James, y no creas que fue una entrada silenciosa, sino que, entró de forma callada, pero sus amigos, léase, Remus, Sirius y Peter, gritaron "¡Cornamenta!" y fueron corriendo a saludarlo. En especial Remus, creo que él fue quién lo abrazó de forma más efusiva, creo que Peter cuando lo abrazó, le dijo "Perdóname James, he sido un idiota", que elija en qué bando está, mierda.
Luego de esto, ninguno de los cuatro me dirigió la palabra en todo el día, hasta que Sirius llegó a hablar con Sam sobre no-se-qué y me dijo: "Oh Evans, no te vi, hola, y por cierto, Cornamenta me prohibió terminantemente decirte esto pero... terminó con Lisa" está bien, esa noticia me llenó de alegría, pero no lo demás "Y nuestro Jamsie no es mal chico, habla con él... Y olvida lo que conversamos ayer, fui un idiota" ¿quién se cree él?
Y no fue solo él, Remus me dijo cuándo pudo: "James es un gran amigo, no lo dejes ir" ¡Remus! ¡Por Dios! ¡Decide a quién defiendes!
Por último hoy en la mañana Peter me dijo: "Lily, he cometido el error de ignorar a James cuando es el mejor amigo que he visto" Vale, ¿de qué me perdí? "Así que, no creo que te importe que los merodeadores recuperen el tiempo perdido ¿no?" Esa frase me hiso mucha gracia, ya que sonaba a pareja de novios, pero solo asentí, molesta, claro está, pero él no es de mi propiedad y puede hacer lo que le dé la gana.
Y ahora, y si fueras tan amable de explicarme ¿qué le pasa a todo el mundo? ¿Ahora la mala de la película soy yo? ¿De qué me perdí?
Viene McGonagall, adiós
L.E.
Lo siento, lo siento, pero no se pueden quejar, (la verdad sí, y con mucho derecho xD) este me ha quedado bastante largo en comparación con lo que suelo hacer, no puedo creer que me haya demorado tanto... pero bueno, primero me dio lata, después fue el cumpleaños de mi hermana, luego se me perdió no se cómo todo lo que había avanzado.
Espero que les haya gustado. A mí no me convence del todo. Denme sus opiniones en un review :P
Díganme si uso muchas expresiones que no se entienden para corregirlo (review!)
Vanerc: aquí lo tienes querida =) espero que te haya gustado.
LaDOTT: jaja si ya escribí el capi, lamento haberme tardado, te juro que el siguiente me demoro a lo mucho una semana.
DeafCloud: Jajaja la verdad es que yo no odio a Peter, la verdad, lo adoro, no así de amarlo pero buee, tiene cierto cariño de mi parte =P y la verdad que odio cuando lo ponen como un tonto o se olvidan simplemente de él. Él también fue importante! En algún momento xD
Kindofmiracle: gracias por lo de la redacción, me subiste el autoestima jaja xD espero que te haya gustado, porque, repito, a mí no me convence del todo...
Evancita: muchas gracias =)
Patita Lupin73: jajaj pues aquí lo tienes, no como esperaba pero... acá está después de tantos años xD
El próximo capítulo, chan chan, ¡James! :O ¿qué nos querrá decir James? Dejen sus suposiciones en un review xD
Ah y otra cosa... alguna idea para el nombre de un diario? xD no se de dónde saqué esa idea, pero si alguna me dice nombres los tomaré en cuenta =P
Los veré en la próxima :P (o en un review! :D)
