Piper se preguntaba si era legal estrangular a su mejor amiga por hacerla morir de humillación. Pensaba, si le contaba a detalle a las autoridades cual fue la causa para llevar acabo un asesinato al final estarían de su lado. Tiene sentido ¿No?
Jugueteaba con un mechón largo de su nido de cabello castaño nerviosa, el cual estaba demasiado largo para su rostro y tapaba parte de su visión, deseaba tener una tijera en ese instante cortarlo y darle sepulcro de lo mucho que le molestaba.
—Me gusta como se ve —Jason Grace ubicado en frente de ella en la misma posición, sentado con las piernas estiradas que llegaban a su lado, tenía la mirada desviada tratando de no avergonzarse por lo último que dijo.
Piper doblo sus rodillas descubiertas por los shorts rasgados que tenía puestos y escondió su rostro en ellas trayendo su cabello más para adelante y ocultando el leve sonrojo que pasaba por sus mejillas morenas. «Voy a asesinar a Annabeth» nada más pensaba sin responderle al rubio que creía haber dicho algo incorrecto por el silencio incomodo que se propagaba en el mini cuarto.
—Yo —dijo Jason deteniéndose un momento al ver como la cherokee proyectaba sus ojos de caleidoscopio en él, lo que siempre le hacía ponerse nervioso, carraspeo su garganta buscando al chico dentro suyo que siempre era el líder, serio, seguro, el que seguía los lineamientos y no solo un tonto que babeaba por una chica—. Lamento esto.
—No es tu culpa —Piper lo sabía era suya, o mejor dicho de la rubia inteligente que la empujo y luego le tranco la puerta en sus narices para encontrarse con un chico aún más confundido que ella, sabia las intenciones perversas de su amiga pero desearía que Annabeth le dejara hacer las cosas por si sola.
—Tal vez tenga razón —Nota mental matar a Jackson si lograba salir del armario, esta vez sí se había pasado, Jason le pidió mil veces que no se metieran con Piper, sus amigos se andaban haciendo bromas entre si y aunque no son de su agrado era el objetivo favorito de ellos después del pobre Frank Zhang. Se esperaba esto de Leo; es el que más le insistía para que estuviera con ella "Se te van adelantar viejo" le repetía. Se convirtió en su mejor amigo desde que llego de intercambio y gracias a él su relación con la morena se había vuelto más estrecha, ellos tres hacían casi todo juntos pero desde que empezó a salir con Calipso se ponía molesto con la insistencia de declararse.
Lo mínimo que se esperaba es que fuera Percy, todo era muy extraño desde que necesitaba supuestamente hablar con él urgente en un lugar privado hasta que dijo que iba a ver si no había nadie escuchándolos. Debió prestarle atención a su intuición y no confiar más en sus amigos o aunque sea en el pelinegro.
—Leo se reiría de nosotros ahora —comentó fugaz Piper para poder romper la tensión, lo bueno era que ellos dos compartían una gran amistad y los momentos incómodos duraban muy pocos.
Jason poso una pequeña sonrisa de ironía, quizás ella pensaba lo mismo— Ni me lo recuerdes, me tiene harto con -se mordió la lengua "Con que estemos juntos" sin pensarlo casi tocaba un tema muy delicado por decir que prohibido, Piper lo miraba con duda esperando la respuesta y buscando la razón por la cual se detuvo—. Calipso —Trababa de no verse nervioso—. Desde que salen se la pasa hablando de ella.
Piper alzo los hombros convencida y el rubio libero su preocupación en un suspiro— ¿Cuánto tiempo crees que estemos aquí?
—Este es el periodo de historia ¿No? —preguntó la castaña analizando en que clase deberían estar, ya que compartían la misma aula.
—Supongo —confundido Jason no le encontraba relación en el tiempo de estar encerrados y la materia que les tocaban.
—Seguro que después de eso —estaba más que convencida, Annabeth amaba esa clase y por nada del mundo se la perdería, a parte ella nunca falta a ninguna, lo más probable sea que les libre en el cambio de maestro.
Pero tardo más que eso, habían escuchado la campana del fin de hora y seguían si señales de nada, se cambian de posición, a veces se ponía de pie, examinaban todos los utensilios de limpieza y la larga colección de trapeadores del conserje Joe. Hablaban de temas relevantes, ya les empezaba a dar calambres en las piernas de no poder estirarse bien por el escaso espacio, aun sin aviso de nadie.
— ¡Gane de nuevo! —gritó Piper alzando alto sus brazos para bajarlos con entusiasmo, en la guerra de pulgares ella era la campeona de campeones-. Van cinco a mi favor Grace.
Le restregó su palma abierta señalando con sus cinco dedos las veces que lo había derrotado—. Si fueras otro pensara que me dejas ganar.
Jason desearía que fuera así, como todo un caballero dejara ganar a la chica, pero era imposible empezar a fingir con el dedo pulgar de la morena ya está aplastando el suyo con una fuerza descomunal «Hermosa y violenta» pensó mientras la veía festejar con un baile raro, parecía como si no fuera real.
—Es bueno que aceptes la derrota con una sonrisa —no se daba cuenta de que lo hacía, viéndola como un tonto olvido que perdió contra una chica que solo comía lechugas, ¿Que le hacia el surf para volverla tan fuerte?
—Quiero la revancha —no queriendo aceptar que ella era mejor, alzo su mano al frente y Piper mostró una mirada de determinación aceptándola con gusto.
—Nunca fuiste buen perdedor —Piper estaba recostada en el pecho de Jason, traía puesta su chaqueta azul de mariscal y jugaba con las mangas doblándolas y desdoblándolas. El rubio de piel blanca pasaba su brazo por el cuello de la afroamericana en un reconfortante abrazo, sentados en apoyo a la pared, juntos desprendían calidez, lo que es ideal porque estaban bajo la ventilación.
—Y tú eres una pésima ganadora —dirían que estaban demasiados juntos para ser "Solo amigos" Pero para ellos era algo normal estar a esa cercanía, tal vez porque ya se comportaban como una pareja y los únicos que no se daban cuentan eran esos dos.
Piper se río. Ambos eran deportistas, y aunque sus disciplinas no se parecían siempre se retaban, quien era es más veloz, más ágil, fuerte, mejores reflejos, equilibrio, la lista seguía y seguía y seguía, como una competencia sana, sin embargo, el perdedor siempre le dolía en el orgullo.
—Te ríes de mí —fingió estar dolido Jason.
—Yo sería incapaz Chispitas —Jason no era tonto, sabía que eso era un gran sarcasmo.
— ¿Chispita? Ahora si te lo buscaste —comenzó a hacerle cosquillas sin piedad por debajo de su blusa suelta. Piper empezó a producir carcajadas en descontrol.
— ¡NO! —risas— ¡GRACE! —más risas— ¡BASTA! —exclamaba tratando de escucharse molesta. Odiaba que le tocaran el cuerpo, sin permiso o como si tuvieran el derecho sobre él. Eso era debido a tenerlo en forma trabajada y con figura fina gracias al surf, muy pocas personas se daban el tiempo de descubrir el secreto de su belleza.
Jason Grace era una de esas pocas personas. Cuando se conocieron Jason solo busco ser su amigo sin doble intención después, eso fue lo que hizo que Piper poco a poco se enamorara de él. Por qué no se dejen engañar, esas cosas llevan tiempo, amar a alguien de verdad necesitaba de experiencias, recuerdos y sobre todo trabajo. Ella no se dio cuenta en que momento la amistad que tenía con Jason se volvió más que eso.
Las corrientes de atracción hacia el rubio se extendía por todo el cuerpo de la morena en cada toque de los dedos de su mejor amigo en su pequeña y fuerte cintura, gracias a los dioses que las risas involuntarias la hacían disimular.
El chico no se cansaba de la risa de la cherokee, parecía música para sus oídos, no era algo nuevo, ella poseía una voz hermosa que había heredado de su madre y Jason siempre la molestaba de que si surca olas todos los días podía cantar en los bares por las noche, claro que recibía un golpe después de eso. ¿Como existía una chica tan perfecta para él y no podía simplemente susurrarle en ese instante que la amaba?
Se hacía más frecuente las veces que trataba de acercarse a ella, quizás algún día silenciara a su conciencia y se dejaría llevar por sus instintos.
— ¡Grace ya enserio! —le dio una patada en el estómago— ¡Es suficiente! —Jason se doblegó de dolor exagerando, aunque Piper golpeaba más duro que muchos hombres que conocía (cof, Leo, cof, Leo) La ya mencionada respiraba agitada acostada en el suelo, el rubio alzo su vista con la mano en el estómago, Piper tenía todo su cabello desordenado y las plumas que colgaban decoraban el piso, la chaqueta deportiva se hallaba completamente abierta, Jason sin querer le había subido demasiado la blusa descubriendo toda su cintura, las sandalias playeras que traía se soltaron de sus pies y desde esa dirección podía ver a la perfección los muslos morenos de la chica.
«Demasiado tentadora», avergonzado giro la mirada a otra parte, su rostro quizás se ponía rojo, debía dejar de pensar cosas indebidas con ella, porque si Piper leyera su mente seguro lo golpearía en la nariz sin piedad.
—Jason Grace —dijo exhausta, su caja torácica le ardía de tanto reír—. Te debería estar masacrando por atreverte hacerme cosquillas, mereces la pena de muerte —humillada ocultó su cara con ambas manos, ni tenía fuerza de voluntad para moverse—. No me explico porque estoy tan feliz.
Un balde de agua fría cayó sobre Jason, metafóricamente, sonrió sorprendido ante la revelación de la morena que no tenía la valentía a verlo a los ojos.
Piper aun con la vista obstruida sintió como sujetaban delicadamente su cintura desnuda. Extrañada hizo una pequeña abertura entre sus dedos y observó cómo Jason Grace estaba a su frente con una sonrisa divertida.
« ¡Pero qué demonios!» fue lo primera que vino a su mente, Jason no era así, al menos no sobrio (Refiriéndose a la fiesta sorpresa que le hicieron a Nico Di Angelo) No debía negar que apartó sus manos del rostro para admirarlo mejor. Esos ojos azules como un cielo despejado, sus facciones firmes y a la vez fluidas, sus hombros y espalda ancha, la mirada natural de líder nato que poseía y su parte favorita; la pequeña cicatriz que cortaba su labio superior, era la imperfección más perfecta que podías encontrar en un hombre.
—Piper Mclean —bajo su tono de voz debido al acercamiento—. Deberías tener más cuidado con lo que dices —Piper trago profundo, nerviosa, jamás vio este comportamiento en su amigo/chico-que-la-vuelve-loca, sorprendentemente le gusta y atraía lo cerca que estaba y cada una de sus palabras la derretían por dentro—. Si no, perdería el control que me cuesta tener contigo.
Valió la pena, Jason tal vez recibiría una patada de nuevo, pero valió la pena ver como el rostro de Piper se ruborizó hasta las orejas, sus ojos pasaron de un color azul aun inusual lila que rompían las leyes de la naturaleza. Así era ella; libre, original, audaz y yendo contra la marea. Sus labios gruesos tenían un leve brillo que le daban la personalidad recatada y que no cualquiera tenía el honor de saborearlos, Jason no despegaba sus vista de ellos y quería ser uno de los afortunados, tentado acercarse más de lo que debería.
En ese momento Piper toco suave la mejilla de Jason, no se imaginaba cuanta quería estar junto a él ¿Quién diría que el lugar más romántico seria el armario del conserje Joe? Delicada acaricio la pequeña cicatriz de media luna en el labio de Jason, aproximaba el rostro del rubio a ella y dejando que el hiciera el resto cerro sus ojos en la última vez que lo miraba como "Solo un amigo"
Atento Jason unió sus labios con la morena de sus sueños. Piper escucho en eco los latidos de su acelerado corazón que, tras saborear los labios de su rubio, se fue calmando hasta sentir paz por todo su cuerpo.
Jamás pensó que Jason se atrevería besarla, creía estar encasillada en lo más profundo de la Friendzone. ¡Pero por los dioses! ¡Era Jason Grace! Su mejor amigo, el chico que al conocerla lo primero que dijo fue que tenía salsa derramada en su blusa, el único por el cual se arreglaba en las mañanas.
Tocaba las mejillas y el mentón del muchacho haciendo leves caricias en él, no quería que se alejara, embriagaba la esencia veraniega que liberaba, doblo las rodillas alrededor de las caderas de Jason, recordó la vez que estuvo a punto de besarlo en una fiesta ebrio y le lleno de felicidad esperar hasta este perfecto momento, eso hizo que profundizara más el beso.
Jason cedió ante las exigencias de Piper, en un momento ella ya no tenía puesta la chaqueta, la sujetaba fuerte de su cintura y lentamente fue levantándola, quedo apoyado de rodillas mientras cargaba a su morena.
Piper se separó por un momento, dio un fuerte jadeo, su respiración estaba agotada. Sentía como su corazón salía del pecho, pero Jason no la dejo esperar y volvió a besarla con más intensidad. Percibía como poco a poco las manos del rubio subía por su cintura abajo de la blusa, una sensación magnética paso todo su cuerpo no quería que se detuviera.
Entre los besos de la morena, Jason, logro decir las palabras que tanto tenía atoradas desde el momento que se enamoró de ella en la terraza del instituto.
—Me encantas Pipes —dijo exaltado, Piper paro en seco, alejo unos centímetros de distancia a Jason, aun teniendo las manos en su cuello, miro a el mariscal por un momento.
Observo lo más detenido posible a Jason, respiraba fuerte, sus ojos cielo habían pasado hacer una tormenta eléctrica con un brillo desconocido para ella, su piel tenía más color de lo habitual, el cabello corto rubio estaba despeinado, en su frente perlaba algo de sudor, el pecho ancho iba y venida en una respiración tan exaltada como la suya. Sin embargo hay algo que no noto, que tenía el antiguo Jason y eran dudas. No estaba avergonzado por estar tan cerca, no volteaba la mirada, más bien sus ojos no se despegaban de ella y la perseguían, no buscaba escusas para evitarla. Solo estaba ahí, de frente, cargándola en sus piernas, con vista firme, esperando su repuesta.
Piper hizo una sonrisa hasta no poder más «Mi Jason» pensó— Te tardaste Chispitas.
Jason poso una sonrisa de medio lado enmarcando la linda cicatriz, Piper volvió a tocarla con el pulgar, sus labios estaban rojos y cálidos, luciendo lo más ansiosa posible se abalanzó sobre él, enrolló sus brazo por detrás de la nuca y volvió a juntar sus labios «Nunca me cansare de esto»
Del otro lado el nadador Percy Jackson y su inteligente novia Annabeth Chase espiaba con las orejas contra la puerta a ver si encontraba un indicio de que su plan había funcionado.
—O se están besando o juegan una batalla de miradas —dijo Percy—. Porque no escucho nada.
—Shhhh —Annabeth tapó la boca del azabache—. Silencio Sesos de algas.
Esperaron unos minutos más pero seguían sin oír nada.
—Bueno —Percy se alejó de la puerta—. No hay nada que hacer. Vámonos.
Annabeth parpadeo un par de veces sin entender — ¡Y dejarlos aquí! ¡Te has vuelto loco!
—Vamos Chica lista, sabemos cómo es Jason, tardará más. Él no es impulsivo como tu espléndido novio.
La chica indignada le dio un golpe con su palma en la frente de su "Espléndido novio"
—Sesos de algas no digas estupideces —resignada toco el picaporte— Sera mejor rendirnos.
— ¡NO! —Sostuvo rápido la mano de la rubia— Te imaginas que no haya pasado nada, nos odiaran ¿Y si los estamos interrumpiendo? Volverá todo muy incómodo y después no podrán ni verse.
Annabeth lo recalculó, si abría la puerta ahora millones de cosas podían salir mal— Los dejaremos aquí —dijo la rubia creando un plan— el conserje nocturno llega dentro de poco.
—Uhhh... Eres lista Chica lista —Percy abrazó su cintura reconfortándola y comenzó a darle leves besos en el cuello de su rubia.
Annabeth ignoro las vibraciones que pasaban por su cuerpo con cada beso y con la mirada perdida, seguía examinando los fallos que podía tener su plan.
— ¿Pero si les pregunta cómo se encerraron? —murmuró—. Piper sería incapaz de delatarme. Aunque puede que este demasiado molesta.
Percy se sentía pintado en la pared.
—Igual podíamos decir que mienten, es su palabra contra la nuestra y soy presidenta del Consejo Estudiantil.
El Azabache apretó más fuerte la cintura de Annabeth que traía puesta el sucio y viejo chaleco café del Consejo. Percy había insistido millones de veces que llegara su chaqueta de capitán, quería que todo supieran que Annabeth está reservada. Claro que se la tiro en la cara declarando que ella no era un asiento para el cine.
—Y si eso arruina nuestra amistad, luego pondríamos a Rachel y Hazel elegir entre las dos. No tendría devuelta los libros que le preste ¡Me los quemara! —dijo horrorizada. Seguía así enumerando razones por la cuales no dejar a Jason y Piper hasta la noche.
—Chica lista quiero que uses mi chaqueta para que todos sepan que eres mía —comento esperando un golpe de Annabeth. Nada.
—Qué tal si nos equivocamos y se están tragando allí. O no Piper me prometió llegar virgen al matrimonio.
—Chica lista odio que estés tanto tiempo en el Consejo ¿Podías renunciar por mí?
—No quiero ser tía tan temprano —aun sin rastro de vida aunque Annabeth empezaba a sonreír maliciosa.
—Chica lista en vez de estudiar para los últimos exámenes ¿Qué tal si pasas la noche en mi casa? Mamá hará galletas azules.
—Y si Jason la abandona y se vuelve una madre soltera que abandono todos sus sueños para criar a sus hijos. Anhelando conseguir un hombre que tengan el compromiso que nunca tuvo Grace.
Percy voltio sus ojos verdes. Sabía que Annabeth ya lo hacía a propósito, ella no era dramática, más bien, aborrecía a las chicas que pasaban todo el día exagerando sus vidas como si fuera una tragedia. Convencido de que lograría que la rubia le prestara atención jugo su última carta en mano. Se acercó al odio de su terca novia y susurro con lentitud cada palabra.
—Chica lista ¿Te casas conmigo?
El dolor se expandió por todo su abdomen debió al golpe pronunciado que le dio el codo de Annabeth.
—Perseus Jackson deja de jugar.
Seca y sin sentimiento Annabeth se mantuvo. Percy sabía que le había afectado más de lo normal por la acentuación en Perseus (odiaba ese nombre y Annabeth lo torturaba con el) ella comenzó a caminar hacia la salida con los brazos cruzados, al parecer decidió dejar a Jason y Piper a su propia suerte. El capitán de natación corría a su dirección y rodeo su brazo sobre los hombros de la rubia.
—Sabes que algún día pasara ¿No? —Percy sacaba una viruta de su ojo—. Cuando seamos unos universitarios egocéntricos que se creen comer el mundo te lo pediré primero, solo práctico.
Annabeth bajo su mirada como si sus mocasines fueran muy interesantes, avergonzada. Aunque trasformará su expresiones para estar recta y apática el sonrojo intenso en su mejillas revelaban sus verdaderos sentimientos.
—Al menos no lo digas tan casual —masculló débil—. Tendré que empezar a rechazarte.
— ¡Estas ciego Chispitas! —de vuelta al armario. Piper probaba con mucho asombro los nuevos lentes correctivos de su nuevo novio.
—Ya no te burles —Jason agarró los lentes de la cien de Piper, ella muy divertida se los volvió a robar y empezó a limpiar los cristales en su blusa.
Mantenía una posición acogedora. Piper estaba completamente acostada en el pecho de Jason. Sus piernas se cruzaban y abrazaba su cintura como un cinturón, la morena seguía descalza y sin importancia de buscar sus sandalias. Jason podía recostarse en los hombros de la chica y sentir como sus mechones castaños acariciaban su rostro.
—Deja de respirar tan fuerte —las mejillas de Piper se colorearon— Me haces cosquillas en el cuello.
Voltio la espalda para ver al rubio de frente y con brusquedad le coloco los anteojos. El chico del impacto retrocedió su cabeza, tenía una sonrisa boba y Piper esquivaba su mirada. La morena moría de nervios, esto sonaría una locura, pero nunca había tenido un novio oficial y ahora Jason esta con ella, sentía como los pulmones le fallaban.
— ¿Qué tal me veo? —deseable, atractivo, tentador, como siempre. No podía creer que Jason Grace debía usar lentes, lo que si era creíble es que los luciera perfecto. Porque no tiene nada que odiara, no sabía, una espinilla en la nariz o una marca desagradable de nacimiento. Nada de eso, sus imperfecciones lo hacían más encantador.
—Ehh...bueno... He visto mejores —arrugó su nariz en una sonrisa traviesa, una cosa es que Jason fuera irresistible y otra es que ella lo admitiera en voz alta.
El mariscal debía darse cachetadas mentales para dejar de ver tanto a Piper, seguro que llegaba a incomodarle. Aun así, no podía evitarlo, estaba con la chica de su sueños, fiera, hermosa, original. Piper poseía ese "no sé que" teniendo a ser la única que podía marear su cabeza y consumir su vergüenzas, a parte con ella no necesitaba ser el chico perfecto y recto que todos creían. Solo era Jason Grace.
— ¿Desde cuándo... —la chica frotaba sus pies descalzos—...te gusto?
Jason alzo una ceja dudoso. Piper actuaba tímida y eso era raro. Ella es la persona más transparente que conoce y no sucumbía en situaciones de pánico, si tenía que desarmar una bomba dejaría todo en las manos de Piper. Algo le sucedía y él se preocupaba. No era posible que tuvieran problema a quince minutos de ser novios.
—Recuerdas el día que nos escapamos de clases —Piper recapituló eso había pasado muchas veces—. Cuando fuimos a la terraza —Eso seguía sin especificar demasiado—, la primera vez.
El cerebro se le aclaró, ese día había sido su mejor cumpleaños. Jason, el cielo totalmente despejado, ellos tomados de la mano hablando por horas.
—Espera —sacudió su cabeza y desencajó su quijada—. Desde ese entonces.
Jason asintió animado, la morena no lo creía. Eso había pasado mucho antes de que Piper aceptara estar enamorada de él, Jason lo estuvo guardando por tanto tiempo.
— ¿Y qué me dices de ti? —Piper miro sus ojos azules a través del cristal, el estómago de la cherokee se revolvió.
—No lo sé, fue poco a poco. Creo.
— ¿Crees?
Frotó sus manos sobre sus hombros morenos. Sentía como las paredes se comprimía a su alrededor, trago profundo un par de veces. Por favor alguien podía decirle a Jason Grace que dejara de desnudarla con la mirada.
— Tú siempre fuiste diferente a los otros. Ellos solo veían esto —señalo su cuerpo incomoda, nunca consideraba verse como modelo, sin embargo, era increíble y arqueros las cosas que le gritaban en los pasillos—. Creo que tu total apatía sobre mí, hizo que me gustara más.
Eso no había sonado muy bien a oídos del chico ¿Ella pensaba que no la consideraba hermosa? O ¿Le gustaba que fuera un ignorante que no la veía? Las dos eran terribles. Jason apretó la cintura de Piper y obligo que la viera detenidamente, sus ojos pasaban de un azul convirtiéndose en verdes y mordió su labio, más nerviosa posible.
—Piper Mclean eres perfecta.
Unió sus labios en un cálido beso que la morena no esperaba, como si fuera un mechero, su cuerpo se calentó, cohibida enrolló sus brazos en el cuello del rubio. Los vellos en la nuca de Jason se erizaron y el beso paso de ser lento y suave a uno lleno de necesitada y pasión.
Sus labios compaginaban a la perfección. Jason delineo su cintura y deshaciéndose de la chaqueta deportiva que traía amarrada, colando sus manos al ombligo descubierto de la morena. Piper se castigaba por traer una blusa tan corta y holgada a la vez que su cuerpo le impulsaba a estar más cerca de Jason. Bajo sus manos por el ancho pecho del rubio y agarrando dominio paso por debajo del cuello de su camiseta casi clavando sus uñas en los hombros de Jason. ¿Qué le estaba pasando? Este hambre voraz por tener a Jason despertaba como una bomba en su ser.
El decidido mariscal agradecía que Piper trajera un corto short así podía pasar sus manos a las piernas descubiertas de la morena, lacias y fuertes. Piper soltó un pequeño jadeo, y Jason sonrió en la comisura de sus labios, podía ser mejor, descontrolado hizo que Piper retrocediera tanto su cuerpo que el suelo fue el límite quedando acostada, la tenía presa y ella no hacia oposición, sentía como millones de tentaciones pasaban por su cuerpo. Aunque la surfista volvía a un estado de control, sus pensamientos se alineaban y cuando pensó que la razón llegaba con el sentido común, sintió como Jason pasaba sus manos por la espalda descubierta y llegaba a su trasero. Piper no tuvo control de su voz.
— ¡Por los dioses! —salió de su boca como un gemido inesperado, le gustaba. Le gustaba sentir las caricias de Jason, le gustaba y demasiado. El rubio continuó tomando sus labios, eufórico de escuchar a Piper y ella ya había caído en un lugar de placer que era difícil volver.
Como loca trataba de estimular algunas palabras, pero lo único que lograba era exaltar jadeos entre los labios del rubio. Estaba excediéndose, sabía que entre cada jadeo mostraba cuanto dependía del él y cuanto quería que continuara.
Jason omitiendo su consciencia, quería obtener todo de ella, apartándose de sus labios. La respiración de Piper era fuerte, vio sus extraordinarios ojos que pasaban a un gris claro, los cabellos entrecortados estaban pegados a su frente por el sudor y supo que él debería tener la misma apariencia, sin embargo no se detenía. Piper paso sus manos por el mentón del rubio tocó levemente la cicatriz de su labio, amaba estar besando esa cicatriz. Jason bajo por el cuello de la morena y donde se suponía que estaría la tira de su blusa (que ahora colgaba en su brazo) estaba el hombro descubierto de su novia.
Besó donde iniciaba la clavícula de Piper y ella jadeaba más fuerte cada vez que depositaba un beso mientras ascendía por su cuello. El rubio quería aprovechar todo de la morena. Piper no tenía las fuerza para decirle que parara y no quería, si esto la convertía en una fácil entonces estaba feliz que fuera con Jason Grace. El punto clave llego cuando sintió la mano de Jason llegar a los broches de su sostén al mismo tiempo que sus labios suprimía la piel en su cuello dejando una marca morada.
— ¡Jason! —otro gemido cada vez más fuerte, la sensaciones que pasaban por su cuerpo no eran normales, quería gritar, estar con Jason, gritar su nombre, decirle que lo amaba, todo en el armario del conserje.
Piper busco desesperada de nuevo los labios de Jason, y enrolló sus piernas en las caderas del rubio.
—Estoy... —un beso—...enamorada... —otro beso—...de... —Jason desabrochó sus sostén quedando colgando en sus hombro, el rubio quería reclamar todo el cuerpo de la morena para él. Piper sabía que estaba mal, era demasiado rápido, pero se sentía tan bien—...ti.
Sintió la sonrisa en los labios de Jason, lo que hizo también sonreír. Se miraron a los ojos, divertida Piper agarro los lentes de Jason que colgaban en su nariz para ponérselos, él no pensó como podía verse más bella.
—Mentí —dijo en voz baja cansada mientras cubría sus manos abajo de la camiseta del rubio— te ves jodidamente bien con ellos.
Jason puso sus manos altura de la cintura de Piper en donde unos centímetros más colgaba libre su sostén. Ella lograba verse bien con todo, no había necesitada de decírselo siempre. Piper era la única chica que lograba hacer que Jason olvidará la realidad y la tenía ahí al frente suyo, no quería detenerse. Su cuerpo estaba tan agitado que deseaba que la morena estuviera pegada a él. En el cerebro de la cherokee solamente pasaba lo increíblemente bien que besaba su novio cuando tocó de nuevo sus labios.
De manera involuntaria y casi marcando su propiedad como él lo hizo con su cuello, mordió leve el labio inferior del rubio, lo que produjo a Jason una vibración por todos sus músculos haciendo que atrajera a Piper con tanta fuerza que sus pechos chocaron.
—Jason —trato de no gritar. Amaba que Piper dijera su nombre, era como un hechizo su voz dulce que ahora cansada y exaltaba lo llamaba—. Sigue —la súplica de Piper llego en una sorpresa placentera. No podía creer su novia estaba tan hipnotizada como él.
Ella parecía una tonta y se creía una tonta. Lo había dicho y sin hilo de pena en su voz. Le dio permiso a Jason de hacer lo que quisiera y ella lo esperaba con ansias. Esperaba sentir sus manos pasar por su cuerpo sin vergüenza, apenas había probado todo lo que quería experimentar. El rubio volvió a concentrarse en sus labios. Finos, dulce, suaves, con un hambre devastadora, así era como se sentía Jason a tener a Piper en sus brazos.
Al momento crítico cuanto lentamente llevo sus manos a las fina tiras del sostén de Piper, ella estaba decidida y no se negaba, ocupada jugando con la lengua de su novio, quería hacerlo. No importaba lo demás. Escucharon el cerrojo de la puerta. Y como si fueran un niño de cinco años que su madre lo atrapo comiendo dulce, empezaron arreglarse lo más que pudieron.
Piper abrocho su sostén por detrás, dioses no pudo creer que Jason estuvo a punto de verla semidesnuda, debía aprender a ser difícil. Jason alisaba su camiseta y ordenaba lo más que podía sus cabello rubio, suerte que lo tenía corto, toco la espalda de Piper quien voltio al llamado arreglándose el cabello como podía en una trenza, él robo los anteojos para ponérselos. Fue tras su chaqueta tirada frente a las escobas mientras Piper buscaba sus sandalias y se las ponía.
— ¿Qué crees que haces? —dijo Piper cuando él se colocaba la chaqueta. Asustado el cerrojo movía aún más rápido y el picaporte parecía explotar.
Piper le arranco la chaqueta de los hombros con el ceño fruncido ¿Acaso estaba molesta? Y empezó a vestirse con ella.
—No sueñes con que te la devolveré —comenzó a subir él cierre—. Además esto —señalo a una gran marca morada que estaba a inicio de su cuello—. Es tu culpa.
Jason sonrió sonrojándose. Piper termino de cerrar la chaqueta morada, por suerte el cuello de esta era suficiente para tapar todo. El se acercó, no importaba si los viera.
—Lo siento —sostuvo los hombros de Piper—. Me excedí.
—No, tu —Piper no se imaginaba en una situación más humillante—. Yo te deje. Literalmente te pedí que siguiera
Jason enmarco una sonrisa y rodeo a Piper con sus brazos en un abrazo acogedor y tierno donde todo su cuerpo la cubría.
—Este es el mejor momento de mi vida —las mejillas de Piper se calentaron después de oír eso — No tengas pena, de ahora en adelante te tienes que acostumbrar de que este a tu lado.
Piper quería responderle. Jason a su lado, eso parecía un sueño, pero en ese instante la puerta al final se abrió y dos chicas de estaturas semejantes aparecieron por el umbral.
—Te dije que podía abrirlo con la tarjeta —Hazel Levesque estaba agachada a la altura del picaporte con una tarjeta de crédito en mano. La chica a su lado aplaudió poco sorprendida.
—Te tardaste como una hora ¿Me la devuelves? Es de mi papá y quiero quemarla en su cara.
Nadie entendía muy bien el odio a esta chica por la fortuna de su padre, igual nadie se lo discutía a la pelirroja Rachel Elizabeth Dare.
— ¡Vaya! —dijo la pelirroja, traía un nuevo corte de cabello, con la parte izquierda de su cabeza rasurada, seguro que a su padre no le agrado mucho—. Siento que tengo un deja vu. Mejor me voy si no quiero que termine como el último. Felicidades —señalo a Piper y Jason con una sonrisa tímida y después de despedirse de Hazel desapareció.
— ¿No entiendo porque odia pasar por aquí? —cuestionó la morena baja con su afro indomable— En fin —encogió sus hombros sin preocupación—. Ustedes dos. Es hora de irnos.
Jason y Piper salieron libres del armario y empezaron a caminar con Hazel hacia la salida. Sin pensarlo Jason tomo la mano de Piper, no había dejado de pensar lo hermosa que se veía con su chaqueta y que el apellido que estaba bordado atrás "GRACE" en mayúscula era el suyo lo convertía en el hombre más feliz del mundo.
— ¿Cómo sabía que estábamos hay —pregunto Piper a la otra morena.
— ¿Y qué haces tan tarde en la escuela? —agrego Jason.
—Annabeth me escribió dijo que le hiciera el favor de abrirles —al escuchar el nombre de la rubia Jason sintió como Piper apretaba su mano. Sin duda Annabeth estaba en un gran problema—. Y hoy tengo club de arte con RED acaba de terminar.
No era necesidad de explicar muchos Hazel traía su ropa de pintar toda machada y desgalichada, ella no era como Rachel (para los amigos RED) Que lleva en alta sus jeans salpicados de pintura hasta al centro comercial. Además cargaba su maletín de dibujo y un block más grande que su mano.
— ¿Y funcionó? —inquirió la niña menor de un año, algo traviesa en su voz.
— ¿Qué? —dijeron al mismo tiempo la recién pareja.
—Ya saben —sonrió achinado sus ojos avellanas— Eso de encerrarlos en el armario ¿Funciono? ¿Están juntos?
Piper quería esconderse tras el hombro de Jason, él en cambio paso su mano por la cintura de la morena decidido.
—Si —respondió firme Jason para luego hacer un sonrisa. Piper lo observaba admirada, si él lo decía es que era real.
—Estamos juntos —dijo feliz Piper devolviéndole su sonrisa. Jason le dio un tierno beso en la coronilla de su cabeza.
—Ya van dos de tres —susurro Hazel que ellos empezaron a ignorar por estar atrapados en su burbuja— ¿Sera que si algo lo mismo con Frank funcionará?
No estaban escuchando a la pequeña. Jason miraba hipnotizado a Piper y ella a él. Alegre el rubio se inclinó para susurrarle al oído de su novia.
—Estoy enamorado de ti Pocahontas —fue suficiente para que la surfista sostuviera la mejillas de su novio y le diera un corto y suave beso.
—Yo igual Chispitas.
Espero que les haya gustado. Es el primer Jasper que hago y me inspire bastante (además le agregue un poco de Percabeth porque bueno, sigue siendo mi pareja favorita)
El próximo capítulo será de Frazel, y será mucho más inocente que los dos anteriores. Bueno estamos hablando de Frank y Hazel ellos son más inocentes.
