Intercambio
Cada uno de los integrantes de la familia Kurosaki fue sentándose a la mesa, no sin antes soportar la alegría alienante de Isshin al ver nuevamente el retorno de su tercera y amada hija.
-¡Bienvenida a casa Rukia-Chan! -Casi reventando los tímpanos de todo el mundo.
-Hola Isshin-San… Un placer volver a verlo… -Y es que después de enterarse que el padre de su amigo era Shinigami, le había tomado más confianza… A pesar de las rarezas del señor, quien contrariamente del status que tenía, seguía comportándose como un niño.
-¿Cuánto tiempo te quedarás con nosotros?, ¿más de un día, más de una semana?
-A lo sumo creo que 3 semanas. Espero no convertirme en una carga… -Dijo, usando su voz falsa, al tiempo que Ichigo fruncía aún más su ceño, en señal de desagrado a esa actitud tan tonta que tomaba Rukia.
-¡Nunca eres una carga, tercera hija! Sabes que eres bienvenida... ¡Además eres la única que puede controlar al idiota de mi hijo!
-¡¿Qué? -Gritó el aludido. -¿Por qué dices eso viejo retrasado?
-Porque es la verdad…
-¿Quién lo dice?
-¡El mundo y yo!
-¡Ya cállense! -Gritó Karin. -Todos los demás tenemos hambre y su tonta pelea nos revuelve el estómago…
-Está bien… -Contestaron ambos hombres. Y es que Karin estando muy enojada daba miedo.
Y sin más inconvenientes, la cena comenzó. Y fue en ese momento que Rukia le explicó a su padre el motivo de su estancia: Un entrenamiento especial (si como no) que realizaría en el Mundo Humano.
Al terminar, todos se sentían muy cansados, y es que las clases de los tres hermanos hoy eran cada vez más exigentes, a eso agreguemos que la clínica del padre estuvo muy ocupada. La cama les llamaba y ninguno estaba dispuesto a ignorarla. Y ya que Rukia tenía su propio cuarto, cada quien tenía más comodidad y privacidad.
Cuarto de Ichigo 9:30 p.m.
-De repente tengo mucho sueño, será mejor que me acueste pronto… -Y al tumbarse en su cama sintió un bulto. -¿Qué cosa es esto? Uhm… Es la mochila que traía Rukia… Es tan tonta que la olvidó aquí. -Y la tomó con sus manos. -¿Qué cosa trae? Parece algo gelatinoso…
-¡No la toques!
-¡Ay! Te dije que no entres así de repente en mi cuarto… Eres tonta o qué…
-¿Tienes miedo que te vea des-nu-do?
-¡No es eso! Además…
-Ya cállate y mejor devuélveme mi mochila. -Le interrumpió.
-Sí, sí, sí… Toma, aquí está y lárgate…
-Buenas noches. -Dijo Rukia y se fue con su mochila.
-Que bipolar es esa tonta... -Dijo, al tiempo que se acomodaba en su cama.
Al Día Siguiente…
-¡BUENOS DÍAS, QUERIDO HIJO…!
-Bue… Que buenos días… ¡Lárgate de mi cuarto!
-¿Esa es tu manera de saludarme?
-¿Y cómo quieres que te trate? Un padre normal no gritaría solo por saludar a su hijo…
-¡Masaki! ¡Nuestro hijo no me quiere! -Y bajó corriendo las escaleras para situarse en el gran poster gigante de la madre de Ichigo.
-Hay veces en que desearía ser huérfano…
-Quita esa cara, Ichigo. -Era Rukia, quien venía a buscarlo.
-¿Cuántas veces he de repetirte que toques o avises cuando vayas a entrar aquí?
-¿Otra vez con eso?
-No me cansaré de repetirlo, hasta que hagas caso…
-Sí, está bien. Lo que sea… ¿Bajas a desayunar?
-En unos momentos, tengo que cambiar de aspecto…
-No te tardes mucho, sino tu padre volverá a hacer más escándalo…
-Ni lo digas…
El desayuno fue medianamente tranquilo y dado que era sábado, Ichigo tenía tiempo libre. Y ya que no tenía planes, decidió que lo mejor era ayudar a la Shinigami en su "entrenamiento". Aunque claro, la que dirigiría esa nueva expedición sería ella.
Poco más de las diez de la mañana, nadie más que ambos jóvenes estaban en la casa, específicamente en el cuarto de Rukia. Ella estaba preparando sus cosas, y en vista de que su ayudante era un completo ignorante en esta nueva etapa del entrenamiento, decidió explicarle otros detalles del nuevo Kidoh.
-Muy bien Ichigo, déjame explicarte más sobre esta técnica. ¿Amaneció despejado tu cerebro?
-¡¿Qué? Encima que te ayudo, te atreves a insultarme… Estúpida…
-Está bien, lo siento… Solo quería comprobar que tan despierto estás.
-Ya ves que sí.
-Bueno, vamos entonces al artefacto. -Y al decirlo, sacó de su mochila una bola del tamaño de un balón de futbol. Era aquella cosa que Ichigo sintió como gelatinosa.
-¿Y eso?
-Es el artefacto que me ayudará a realizar el Kidoh. Vendría a "sustituir" al sujeto que yo tenga que controlar. -Y al ver la cara de incógnita del chico continuó: -Esta bola fue desarrollada por el Departamento de Desarrollo y Tecnología. En su interior se encuentran dos componentes, reiatsu y memorias.
-¿Reiatsu y memorias?
-Sí. Como dije antes, este aparato debe parecer el sujeto de pruebas. Por eso posee ambas cosas.
-Ajá…
-En estos momentos, me encuentro en una parte importante del "entrenamiento": Debo aprender a conectar mi energía espiritual con la de mi contrario. El reiatsu de la bola está capacitado a tener cierta cantidad de energía, del nivel de un Teniente y yo debo aprender como "sincronizarme" con esa energía. ¿Comprendido?
-Comprendido. Lo que no entiendo es donde debo ayudar.
-A eso voy. Mientras empiezo a "sincronizarme" con la bola, tú debes observar lo que pase… Si me quedo quieta, si me desmayo, si ves que mi rostro cambia de expresión, o si cambio de actitud.
-¿Cómo?
-Recuerda que esta bola contiene memorias. Si de repente ves que empiezo a "no ser yo", debes hacer que suelte esta bola.
-¿Cómo sabré que no eres tú la que está en tu cuerpo?
-Las memorias fueron retomadas de un hombre que en vida fue un político. Así que cuando empiece a hablar, será un discurso en voz masculina lo que escucharás de mis labios.
-¿Discurso?
-Sí, un discurso. Así que quita esa expresión de tu cara. Ya sé que es algo tonto, pero así lo decidieron mis superiores.
-Está bien… Por cierto ¿cómo tendré que "separarte" de la bola?
-Al nomás notar que "cambio" tendrás que decir mi nombre tres veces, y en la última vez le incluirás Akushon, que quiere decir Acción. Con esa parte del Kidoh, atraerás mi alma al gigai que estoy usando.
-Entendido… Rukia, Rukia, Rukia, Akushon… -Dijo como tratando de no olvidarlo.
-Muy bien, entonces empiezo.
Ambos chicos estaban sentados en la cama. Ichigo se encontraba frente a ella. Y sin más, comenzó el "entrenamiento". Rukia tomó la bola y la sujetó con ambas manos. Luego cerró los ojos y comenzó a "sincronizarse" con el "sujeto". El Pelinaranja, a pesar de su mala receptividad al detectar reiatsu, pudo sentir como la bola iba respondiendo a la energía que emanaba Rukia. De repente veía como la chica bajaba la cabeza para luego volverla a subir. Eso le daba mala espina a su "ayudante", sin embargo, se sentía aliviado al ver que Rukia no estaba recitando el dichoso discurso. Durante más de 10 minutos no hubo ningún problema ni palabras incoherentes, hasta que…
-Estimada audiencia, es un honor estar frente a ustedes…
-¡¿Qué?
-En esta ocasión, vengo a solicitarles permiso para renovar mi contrato en el poder…
-¡¿Qué? ¡Rukia está cambiando! -E Ichigo se asustó.
-Así como me han dado la oportunidad de trabajar en estos cinco años por la libertad, justicia y equidad del país…
-¿Qué era lo que tenía que decir? -Ya habían pasado 20 segundos del "cambio".
-Amables ciudadanos…
-Ya recuerdo: ¡Rukia, Rukia, Rukia, Akushon!
-Yo les pido nuevamente permiso para continuar trabajando por mi país…
-¿Qué?, ¿no responde? ¡Rukia! Volveré a decir la frase: ¡Rukia, Rukia, Rukia, Akushon! -Gritó desesperado, pero ella no volvía. -¿Qué hago? ¡Maldición!
Al ver que ella no reaccionaba, su desesperación creció y comenzó a barajear otras posibilidades para sacarla de ese trance. Lamentablemente no se daba cuenta que los segundos avanzaban… Y que su reiatsu también estaba aumentando… Y que la bola respondía a esa otra energía...
-¡Rukia! ¡Responde! ¡¿Estás ahí…? -Y al gritarlo tomó la bola y una de las manos de Rukia, como intentando separarlas. Pero fue ahí donde comenzó la catástrofe…
¡BOOM!
Una pequeña explosión había ocurrido en el "experimento". Ichigo del impacto, cayó de espaldas sobre la cama. Lentamente fue abriendo los ojos para ver el panorama y vió su cuerpo frente a él. ¿Acaso la explosión había sacado el alma de su cuerpo? -Eso pensaba, hasta que vió como su cuerpo se levantaba. ¿Qué? ¿Cómo puede pasar eso? Fue entonces cuando el cuerpo de Ichigo habló.
-¿Qué fue lo que pasó?, ¿puedes decírmelo, Ichigo? -Dijo el cuerpo, al tiempo que restregaba sus manos en los ojos, como si acabara de despertarse. -¿Estás sordo?
-¿Rukia, eres tú? -Preguntó el Pelinaranja.
-¡Quien más podría ser, tarado! -Le dijo al tiempo que lo "veía". -¿Ichigo? -Y al decirlo vió que no era a él a quien le estaba hablando, sino a "ella".
-¿Qué demonios? -Gritó esta vez Ichigo, al tiempo que pasaba su mano por sus cabellos. -¿Acaso ese Kidoh modificó mi alma? Siento mi pelo largo. No, eso no es posible. -Pensó, y fue en ese preciso instante donde se dió cuenta de lo ocurrido… El "estaba" en ella.
-¡¿Qué? ¡No puede ser…! -Gritaron ambos en coro.
Rukia e Ichigo habían cambiado de cuerpos. Ahora él era ella, y ella él. El intercambio (y martirio) había comenzado…
