Esta historia se llama"Sad Songs for Dirty Lovers"y pertenece aRobicorn2, yo solo la traduzco con su permiso.
Capítulo uno: Guess I'm Falling for You
When I look into your eyes
I see sunshine
The clouds are blown away
I hope you're here to stay
Cause I've got me needing more of you
Guess I'm falling for you
-Michael Buble
BPOV
La música estaba fuerte, la casa estaba a oscuras, y parecía que no podía caminar tres pasos sin tropezarme con alguien, causando que la cerveza en mi vaso de plástico rojo se derramara por mi brazo. No me gusta la cerveza, pero es lo único que hay para tomar en estas casas de fraternidad.
Yo no soy el tipo de chica que le gusta las casas de fraternidad o las fiestas de la universidad, pero a mi mejor amiga, Alice sí. Tomó mucho de convencer y pucheros de su parte antes de que yo cediera. Aquí estoy ahora sola para deambular, esperando a que ella termine. Su novio Jasper es un hermano aquí en Pi Kappa Alpha, en la Universidad de Washington. No pasó mucho tiempo para que se encerraran en su cuarto poniendo una prenda de vestir en su perilla de la puerta, una señal que les avisa a todos que se mantengan bien lejos. Mis pies se quedaban pegados al piso mientras trataba desesperadamente de encontrar algún lugar donde pudiera conseguir algo de espacio personal.
Caminé al exterior hacia el patio trasero. Hacía frío, y me habría gustado no haber dejado mi chaqueta en la habitación de Jasper. El césped estaba literalmente lleno de esos vasos de plástico, y había un idiota sin camisa con grandes letras azules sobre su pecho, PKA. Puse los ojos en blanco. Típico chico de fraternidad.
Unas pocas niñas estaban coqueteando descaradamente con él, mientras éste se pavoneaba. No podía negar que era guapo. Tenía un cuerpo para morirse. Mis ojos se deleitaron con sus abdominales marcados. No estaba prestando atención y él me pilla mirándolo. Me sonrojé. Él sonrió. Recuerdo haber pensado que sus hoyuelos eran tan bonitos, lo suficiente para hacerme apartar los ojos de su pecho. Estaba segura de él podía conseguir cualquier cosa que quería, simplemente mostrando su sonrisa.
Entonces, en una manera típica de Bella, me tropiezo. Tuve la suerte de no caerme de cara, pero la taza roja quedó vacía, la cerveza cubría mi brazo desnudo. No es que me importara, odio la cerveza.
Miré hacia arriba, mortificada. Él se rió. De mí. Hice lo único en que pude pensar, me reí con él. Caminé hacia él, y él saltó de la mesa donde estaba actuando como borracho tonto, dejando atrás a su club de fans. Su aterrizaje fue grácil, y la sonrisa en mi cara se ensanchó.
—¿Estás bien, hermosa? —él se ríe entre dientes.
Mordí mis labios y asentí —Creo que voy a sobrevivir.
—Emmett Cullen —me dijo, estirando su mano en señal de saludo.
—Bella Swan —respondí ofreciéndole mi mano. Sin embargo, él no la estrechó, la llevó a su boca y la besó. Él me miró a través de sus largas pestañas y mi corazón dio un vuelco. Nunca me había sentido así antes. Me encantaba cómo su sonrisa le llegaba a sus ojos.
—Hermosa Bella —susurró.
Traté de pensar en un montón de razones para irme o alguna manera de excusarme, porque lo último que quería era un chico de fraternidad borracho tratando de tocarme, o que me obligara a sentarme en los sofás repugnantes que Dios sabe cuántos culos desnudos se habían sentado.
Pero, nada de eso hizo falta. Era un perfecto caballero. Él vio que tenía frío, la piel de gallina en mis brazos desnudos lo hizo difícil de negar.
—Sí, dejé mi chaqueta en el piso de arriba chaqueta —me estremecí.
—Vamos a buscarla —me ofreció.
—Me temo que la habitación está ocupada —expliqué.
—Ahhh —dijo. Se dio la vuelta a la silla detrás de él, y me entregó una sudadera azul con capucha.
—Gracias —dije, poniéndomela por encima de mi cabeza. Traté de forma discreta olerla. Olía increíble, como a Acqua Di Gio, un toque de madera con una brisa del mar. Saboreé el olor y lo guardé en mi memoria como un olor que siempre me traería de vuelta a este momento.
Él me dio otra cerveza, y me hizo preguntas acerca de mí. No había mucho que contar. Estoy en tercer año en la Universidad de Seattle, mi especialidad es la biología marina. Porque viviría bajo el agua si pudiera. Le dije que soy de Arizona, y cuánto echo de menos el sol. Él me dijo que yo soy el sol. Que he iluminado su noche.
Cada vez que me sonreía mis rodillas se sentían débiles.
Él me dijo que está en último año, y que después de este año, quiere unirse a la Marina para convertirse en un oficial. Que su hermano es su mejor amigo, y lo mucho que lo va a extrañar cuando se vaya. Trató de usar palabras para describir lo mucho que lo iba a echar de menos cuando se fuera, pero no tuvo éxito. Entiendo cómo se siente eso, porque yo dejé toda mi vida atrás en Arizona. Mis padres y todos mis amigos.
Sé que siempre puedo volver a casa, sin embargo. Ellos siempre estarán allí para mí. Eso es lo que hace que las familias sean de gran apoyo. Podía pasar una semana sin hablar con mi mamá, y saber que ella estaría allí si yo la necesitaba para lo que fuera. Le dije a él todo esto y se le hizo más fácil, creo que ahora él se sentía un poco mejor acerca de dejar atrás a su familia, especialmente a su hermano.
Fuimos dentro, porque se estaba haciendo tarde y quería buscar a Alice y volver a nuestro pequeño apartamento. Cuando finalmente logramos llegar en la habitación de Jasper, ella estaba inconsciente. La sacudí, le grité, pero no sirvió de nada. Ella estaba retirada por la noche, completamente destrozada.
—Puedes quedarte —ofreció Emmett, pero me estremecí al pensarlo. Tengo una gran aversión a dormir en casas donde mis zapatos se adhieren al piso, debido a toda la cerveza derramada. —O no —sonrió al ver mi cara.
—No queda lejos para ir caminando —le dije, agarrando mi chaqueta de cuero de la silla del escritorio. No me la puse, porque su sudadera es más cálida... huele mejor. Por lo tanto, sólo la colgué de mi brazo.
—Déjame ir contigo —me ofreció. Él me dejó de pie en las escaleras mientras busca otra camiseta. Él bajó las escaleras saltando de a dos escalones, y nunca había visto una camiseta blanca con más gloria. Agarró una chaqueta del armario y se puso un sombrero gris Gatsby sobre su opaco cabello rubio, luego, sostuvo la puerta abierta para mí.
Mientras caminábamos por la acera, las luces de la calle encima de nosotros zumbaron. Nos acercamos a la puerta de mi departamento y él se volvió tímido. Se rascó la parte posterior de la cabeza, se veía tan juvenil.
—Bueno, Hermosa Bella, ¿crees que podría llamarte en algún momento? —me preguntó.
Llevé mi labio inferior entre mis dientes y asentí, intentando no lucir tan emocionada, porque no quería hacerme ilusiones. Soy tímida, y no es como si nunca he salido en citas, o como si no hubiera besado chicos antes, pero cuando se trata de citas todavía soy nueva en el juego.
Él sacó su celular, y le dije mi número. Él presionó enviar, y mi teléfono sonó. —Ahora tienes el mío —me dijo.
Se inclinó hacia delante y sus labios cayeron suavemente en mi mejilla. —Dulces sueños —me susurró mientras se caminaba hacia atrás sonriéndome con su hermosa sonrisa. No podía apartar mis ojos de él, y parecía que él tampoco podía. No fue sino hasta que tropezó con la boca de incendios.
Me tenté. Me reí sin control ante su metedura de pata. Se rió conmigo, y yo me fui arriba y me dormí. Tuve dulces sueños, y no me quité la sudadera. Me envolví con su aroma y reproduje el mejor beso de mi existencia. Incluso si fue sólo un beso en la mejilla.
Traté fuertemente en no pensar en él. No hacerme ilusiones. Quizás él nunca me llamara. Todo lo que podía conseguir era esta perfecta noche, y no quiero arruinarla por preocuparse de más sobre si va o no a llamarme. Juegos estúpidos.
Estos juegos que jugamos, es una de las principales razones por las que yo no salgo en citas. No puedo soportar las reglas. No me gusta que los chicos parezcan pensar que tienen que esperar tres días antes de llamar a una chica e invitarla a salir de nuevo. O la diferencia entre, citas, ligue y salida. Son simplemente demasiadas reglas con demasiadas excepciones.
Por Emmett Cullen, sin embargo, me gustaría darle una oportunidad. Porque todo lo que tenía que hacer era batir sus pestañas gruesas y sonreírme, y me tenía como masilla en sus manos.
A la mañana siguiente en mi camino a clase, mi teléfono sonó. Mi estómago se agitó cuando vi su nombre en la pantalla.
—Hola —respondí, tratando de mantener pareja mi voz.
—Hermosa Bella —ronroneó.
—Emmett —sonreí en el teléfono.
—¿Café? —preguntó sencillamente.
—Tengo clases, ¿después? —sugerí, porque no estaba jugando el juego. Nunca lo hacía. Nunca lo haré. Soy un tirador derecho.
La semana pasó con toques inocentes y toques dulces y mucho café e incluso un poco de helado. Todo ello mientras sostenía la mano de Emmett.
Estaba sentada en mi cocina con una taza de café un sábado por la mañana, enfundada en la sudadera de Emmett y unos boxes, el olor a mar y madera todavía estaba allí. Sonó el timbre de la puerta. Alice estaba a la espera de Jasper, ella se escurrió hacia abajo para dejarlo entrar
Me puse de pie para lavar mi taza cuando ellos entraron. Le sonreí a Jasper y mi sonrisa creció aún más cuando, un más grande Emmett, apareció en la puerta. Era como uno de esos momentos que se siente como en cámara lenta.
—Oye —respiré. La emoción de una nueva relación es el mejor sentimiento, y no es que haya experimentado mucho. Estaba un poco avergonzada de que me viera descaradamente usando su sudadera. La expresión de su cara me dijo que no debía estarlo.
Él agarró la tela que estaba en la parte de mi estómago y me acercó a él. Me da un beso en los labios, y yo lo alejé de manera juguetona. —¿Qué estás haciendo aquí? —le pregunté.
—Jasper dijo que iba a venir, así que decidí acompañarlo. Quería verte —me dijo, apoyado en el mostrador de la cocina al lado del fregadero.
—¿Qué haces esta noche? —me preguntó.
—He hecho planes con mi novio, ¿por qué? —bromeé.
—Mi hermano, Edward, se muere por conocer a la chica que capturó mi atención. Pensé que tal vez podríamos tomar un par de copas con él en Calidoscopio.
—Por supuesto, estoy emocionada de conocerlo —oí reír a Alice. —¿Qué? —le pregunté.
—Nada. Lo verás pronto —sonrió. Tomé esto como una advertencia para acreditar a tal Edward. No podía ser tan malo, era el hermano de Emmett. Su mejor amigo. Quería darle una oportunidad justa.
—Voy a vestirme —le dije a Emmett. Me detuvo y negó con la cabeza.
—Me gusta tu forma en que luces con mi ropa —susurró en mi cuello.
Me sonrojé, y algo hizo clic dentro de mi cabeza. Quería estar cerca de él. Me volví audaz. Tiré de él hacia mi dormitorio. Me sentía cómoda con él. Sentía como si todo lo que pasaba entre nosotros estaba claro. No estaba pensando que este chico iba a llamar a otra chica tan pronto como saliera de mi presencia. Estaba segura de que sus acciones y sus motivos eran genuinos.
No me pregunté si yo era su ligue, o simplemente una chica que estaba viendo. No estábamos en la escuela secundaria. No necesitaba que él me dijera que soy su novia para saber que eso es lo que soy. Cada toque, cada palabra, cada intención me decía que lo era. Se sentía bien. Él se sentía bien. Lo quería a solas.
Tan pronto como cerró la puerta de mi habitación, sus labios estaban en los míos. —Me alegro de que vinieras —le dije, mientras caminaba hacia atrás hasta mi cama. Era la forma más física en la que habíamos estado, y no quería que se me fuera de las manos.
Yo había tenido sexo un total de tres veces. Estaba en lo que se siente como mi primera relación de adultos, y como adulto sentía como si el sexo era sólo esperado. Pero no podía tener sexo solo porque se sentía como algo que un adulto haría. En cuanto a las relaciones, yo también podría tener dieciséis años de edad, en lugar de veintiún años.
Caí en la cama, y creí que debía decirle que no me quería dejar llevar. No quería que se hiciera ilusiones y que luego se decepcionara conmigo. Parecía que no podía encontrar las palabras adecuadas. No quería sonar como una niña.
Así que cuando él se cernió sobre mí, le dejé hacer lo que quería. Sus manos pasaron a su sudadera en mí, me dije que si tocaban un pecho iba a moverlas. Pero no lo hicieron. Él sólo envolvió sus grandes manos alrededor de mi cadera y sintió mi estómago.
Sus labios nunca fueron más abajo de mi cuello, y aunque sentía su dureza contra mí, él nunca frotó en mí, creo que incluso hizo algún tipo de esfuerzo para no tocarme demasiado.
Toqué su estómago, sus duros abdominales contrastando su piel suave y se sentía tan bien.
Más tarde esa noche, me deslicé en mis ajustados jeans, mi camiseta favorita de concierto y mis chucks. Alice las odiaba. Ella me decía que eran infantiles, pero no me importaba. Me encantaban. Emmett me sostuvo mi mano mientras caminábamos hacia el bar de la esquina a pocas cuadras de distancia.
Me acercó a una mesa donde supuse que su hermano estaría sentado. La buena apariencia debía correr en su familia porque su hermano era guapísimo. Incluso con el broncíneo cabello desordenado que parecía que se lo había lavado en días y la barba recién crecida en sobre su rostro.
Él se puso de pie para darme la mano, su camiseta estaba arrugada, y los botones no estaban bien abrochados. Emmett me presentó como su novia, y me hizo sonreír. Estaba feliz. Tenía un novio. Tenía a alguien que se preocupaba por mí. Él parecía lo suficientemente bueno. Sus ojos eran verdes como plantas de anémonas en el mar, y me cautivaban como la sonrisa de Emmett lo hacía.
Edward era encantador. Él nos ordenó bebidas y brindó por Emmett y por mí. Hablamos de la escuela, él estaba en pre-medicina. Él no estaba de acuerdo con todo. Desde el calentamiento global, hasta los sueldos de los ejecutivos, y si la religión causaba guerras, o los derechos de los homosexuales al matrimonio, y juro por Dios, que estaba discutiendo conmigo por el simple hecho de discutir conmigo. Pronto, él mismo es excusó para ir a ligar con una rubia de piernas largas con un vestido negro corto, y ella me hizo sentir insuficiente. Me sentía aliviada de que él ya no estuviera allí para discutir conmigo.
Él la acercó a nosotros, y le presentó como Tanya. Se besó con ella en el banco a través de mí y Emmett, tuve que levantarme porque me estaba poniendo incómoda. Emmett me siguió hasta la barra donde pedí otro trago.
—¿Estás bien? —me preguntó, deslizando el dinero sobre la barra para cubrir mi bebida.
—Simplemente no quería ver cómo tu hermano toqueteaba a esa chica —me encogí de hombros. Tomé mi bebida, y Emmett envolvió sus brazos alrededor de mí.
Me excusé para salir a fumar un cigarrillo. Emmett odiaba que fumara. Le dije que iba a dejar de fumar, pero no lo hice en serio. Dejé que el humo saliera de mis pulmones cuando siento una presencia a mi lado. Miré y vi a Edward.
Encendió un cigarrillo y me sonríe maliciosamente mientras lo lleva a su boca y chupa de nuevo la nicotina. —¿Tienes un problema con demasiado muestra de afecto en público? —me preguntó, mientras dejaba escapar el humo sus pulmones.
Puse los ojos, y tomé otra pitada. —Sólo con el excesivo, en tu cara, exhibicionismo del tipo "ve a un hotel" —le dije en molestia.
—Apuesto a que eres una mojigata —afirmó. Me volví para hacer frente, enojada con su hipótesis.
—Simplemente no soy una puta —le dije con una advertencia en mi voz. Él se rió.
—Obviamente, Emmett no ha tenido mucho que decir sobre el sexo, lo que significa que no ha habido nada.
—Tal vez n-no es asunto tuyo —le dije, apagando el cigarrillo con mi chuck.
Me miró el culo, y sonrió. —Esperaré por la oportunidad de palmear tu culo también —dijo agitando la ceniza con su pulgar.
Estaba sorprendida. No sabía qué decir. ¿Cómo responder? ¿Quién demonios se creía este chico que era? —Pervertido —es lo mejor que pude decir, antes de volver hacia el interior, donde Emmett estaba esperando en el bar.
Deslizó mi bebida hacia mí: —¿Qué pasa? —preguntó.
—Tu hermano —me enfurruñé, llevando la pajita hacia mi boca para chupar más alcohol.
EPOV
Me desperté en la cama de ¿cómo se llama? Oh, cierto, Tanya. Ella estaba dormida, el sol estaba levantándose. Balanceé mis piernas fuera de la cama y me deslicé en mi jeans que yacían en el suelo. Me puse mi camiseta sobre mi cabeza e hice mi escape.
Ella vivía en la casa de hermandad de Rosalie, y lo último que quería era verla. Si hubiera sabido que ella vivía aquí, nunca hubiera regresado a su casa. Rosalie es la hermana gemela de Jasper. La única chica con la que había intentado tener una relación. Pero, ella era demasiado controladora, así que terminé las cosas. Sólo que todavía me llamaba y me pedía que fuera algunas noches. No soy el tipo de chipo que rechaza el sexo, así que la dejaba ir cuando me quedaba en la casa-barco de mis padres en el Lago Unión en Seattle. Sabía que se ilusionaba con que sentara cabeza o lo que sea, pero no iba a detenerme. ¿Por qué destruir sus sueños y privar a mi mismo del sexo?
Ella pensaba que yo era un león que ella podía domar. Que ella era la que podía hacerme un hombre honrado o algo. Solo por hecho de ser Rosalie Hale. 1.80, cincuenta y cinco kilos, rubia, ojos azules, con tetas que ponían a Jenna Jameson a la vergüenza, no era lo suficiente para domarme.
Estaba a una pocas casas de Emmett. Podía caminar hasta allí para volver a dormir, porque es malditamente temprano para estar despierto. Jasper y Emmett compartían una habitación. Estaba seguro de que Jasper estaba donde Alice, así que sabía que la cama estaría vacía.
Empujé la puerta y sonreí con malicia. Bella estaba en su cama, la pierna cremosa enganchada por encima de su cadera. Vi su ropa interior, un pequeño short, y la manera en que abrazaban sus nalgas. Traté de no tener una erección por la novia de mi hermano. Tenía que admitir que la chica tenía unas piernas asesinas. Pero era tan torpe. Se mordía el labio, y ponía los ojos en blanco, y tenía todos esos tics nerviosos. Ella discutía sobre todo, y cuando se ponía nerviosa, tartamudeaba.
Ahora, que Emmett ya se había echado un polvo, esperaba no tener que aguantarla mucho más tiempo porque ella, en realidad, me rozaba el camino equivocado. Todo de ella, menos las piernas... y su culo... y sus ojos... me irritaba.
Dormí hasta las once. Cuando me levanté, Emmett se había ido, pero Bella seguía durmiendo. Froté el sueño de mis ojos, y me rasqué la cabeza con un bostezo antes de deslizarme de nuevo en mis zapatos y bajar las escaleras.
Ni siquiera era mediodía, pero esta era una casa de fraternidad, y algunos de los chicos estaban jugando cuartos en el comedor. Sabía dónde encontrar a Emmett, estaba en el sótano haciendo ejercicios.
Cuando fui hacia abajo, él estaba haciendo flexiones en el marco de la puerta, se dejó caer al suelo y yo le sonreí malignamente. —¿Cómo estuvo ella? —le pregunté.
Él negó con la cabeza: —No es así, amigo. Ella es diferente —me dijo.
—¿Me estás diciendo que solo durmieron? —pregunté, asombrado. Yo no podía simplemente dormir con una chica que estaba usando solo su ropa interior.
—Exacto —dijo, encogiéndose de hombros—. No estoy buscando una cogida fácil, Edward. Esta chica... ella es el tipo de chica que puedo llevar a casa para presentársela a mamá. Me gusta, y te agradecería que seas amable con ella —me dijo con una mirada clara.
—Lo voy a intentar —le dije. No estaba seguro de que pudiera resistir la tentación de discutir con ella. Porque era muy divertido ver cómo se irritaba. Era muy nerviosa.
Nos dirigimos hacia arriba, y Bella estaba despierta. Uno de los chicos que estaba en la casa le estaba apuntando la dirección del sótano.
Emmett caminó hacia ella y envolvió su brazo alrededor de su cintura, besando el lado de su cabeza —Buen día, Bella Durmiente —él me estaba mareando con esta chica.
Ella lo aleja —Estás todo sudado y sucio —dijo riendo.
Me reí entre dientes. —Como si él no se hubiera puesto todo sudado contigo anoche —su cara se puso roja, y eso me dio gracia. —Aunque mi hermano prefiere las tangas a los shortcitos que estabas usando —le dije sólo para molestarla. Es demasiado fácil.
—Tú-tú eres tan idiota —escupió de una manera un poco torpe. Supongo que es una respuesta mejor que pervertido.
—Me alegro de verte también, Bella —dije con entusiasmo fingido cuando Emmett me dio una mirada de advertencia.
Emmett dijo que iba a tomar una ducha, y nos dice que nos comportemos. Me apoyé contra la pared con los brazos cruzados y miré a esta chica que tiene a mi hermano por las bolas.
Ella estaba usando una de las camisetas manga larga Henley de Emmett atada a su cadera, mostrando una pequeña porción de su estómago.
Podía ver su sujetador negro a través del material blanco, y los tres botones estaban abiertos. Sus tetas no eran grandes, pero eran lindas.
Me dije a mí mismo que dejara de mirar a la tensa novia de mi hermano. Cruzó los brazos sobre su pecho y resopla, supuse que me sorprendió mirándole las tetas.
—Cálmate, Pequeña Srta. Correcta —le dije —Realmente me metí debajo de esa tensa piel tuya, ¿no? —le pregunté.
—Por favor, no te hagas ilusiones en pensar que realmente me importas una mierda lo suficiente para dejarte meterte bajo mi piel —se volvió para subir las escaleras, supongo que para esperar a que Emmett saliera de la ducha y salvarse de mí.
Todavía vivía en casa, con mis padres. Es mejor que un dormitorio, y cuando Emmett se unió a la fraternidad, en realidad no tenía a nadie con quien quisiera alquilar un lugar, por lo que me quedé en casa. No estaba lejos del campus de Seattle, mis padres no trataban de controlarme o asfixiarme. Pero, pocos días a la semana me quedaba en la casa-barco de mis padres en Seattle en el Arrecife de Roanoke. Era más fácil cuando tenía clases muy temprano. Además, era muy tranquilo y apacible. Me ayudaba a mantener la concentración. Traté de convencer a mi papá para que me dejara permanecer allí durante todo el año, pero no estaba de acuerdo a más de un par de noches a la semana, y nunca el fin de semana. No es que él no confiaba en mí, sino que no confiaba en mis amigos.
Esperaba que el próximo año, después de tres años de permanecer allí un par de noches a la semana sin incidentes, él cediera y me dejara quedarme allí durante todo el año escolar.
Les dije a Emmett y Bella que me iba. Le prometí a una chica especial una cita esta tarde. Bella, por supuesto, puso los ojos en blanco, ni siquiera me molesté en tratar de arreglar su suposición de que iba a salir con una chica. Sólo hay una chica que he llamado especial, y ella tiene seis años.
Cuando mi mamá nos dijo que estaba embarazada cuando yo tenía quince años me quedé atónito. La primera vez que la sostuve, aunque estaba atemorizado, ella capturó mi corazón, e incluso tengo que admitir que ella era parte de la razón por la que me quedé en casa.
Cuando llegué a mi casa en Kirkland en el lago Washington, fui directamente hacia la parte de atrás donde vi su pelo rubio, sus ojos verdes se iluminaban cuando me veía. Ella me estaba esperando en el pequeño muelle de nuestro barco. —¡Edward! —exclamó, corriendo hacia mí. La dejé saltar a mis brazos y besé su cabeza.
—Oye niña, ¿estás lista?
—Sí —sonrió, una gran espacio donde le faltan dos dientes delanteros.
—Vamos a ir a decirle a mamá que nos vamos —le dije, agitando su pelo. Yo no sabía por qué Emmett eligió vivir en esa asquerosa pocilga de cerdos de la fraternidad cuando podía estar aquí. Disfrutar de las vistas del lago, el Monte Rainiero, y la ciudad.
Nos encontramos con mamá en la grande cocina blanca, estaba bañada por la luz solar que llegaba a través de los ventanales a lo largo de la pared del fondo.
—Oye, mamá —le dije, dándole un abrazo. —Elise y yo nos vamos al parque —le dije.
—Bueno, estén de vuelta para la cena, tu hermano traerá a alguien especial a cenar esta noche —ella sonrió ampliamente. Nosotros nunca traíamos ninguna chica a casa. Ella estaba entusiasmada.
—Ah, Bella —digo —Es linda, pero que necesita aflojarse un poco —le dije a mi mamá.
—Edward, a tu hermano debe realmente gustarle esta chica para traerla a casa —señaló mamá. Ella me preguntó acerca de las chicas, si había alguien especial en mi vida. Le dije que estaba muy ocupado con la universidad como para preocuparme por conocer a alguien con quien valga la pena tener una relación.
—Estaremos de vuelta a tiempo —prometí, antes de dejar subir a Elise en mi espalda y dirigirnos al parque.
—¡A más tardar a las cuatro! —Mamá gritó detrás de nosotros.
Elise y yo regresamos un poco antes de las cuatro, y la casa olía a romero y tomillo. Me dirigí a mi habitación y revisé mi correo electrónico y Facebook. Rosalie me envió un mensaje para ofrecerse a venir esta noche, le dije que esta noche no era una buena noche, que Emmett traería a casa a su nueva novia. Lo terminé dándole las gracias por la oferta.
Cuando corrí por las escaleras oí a Emmett presentar a Bella a mamá, Elise, y a mi padre, Carlisle.
—Hola —los saludé.
—¿Tu cita terminó tan rápido, Edward? —Bella bromeó.
—Bueno, tuvimos que hacerla corta para esta ocasión especial, ¿no es así, Elisa? —le dejé saber a Bella quién era mi cita. Ella se veía confundida y sorprendida e incluso, tal vez, un poco menos como si yo fuera la escoria de la tierra.
Mamá llevó a Bella a la cocina cuando Bella se ofreció a ayudar, y Emmett me acompañó afuera a fumar, Elise nos siguió.
—Hazme un favor, hermano, y se amable con Bella —Emmett me pidió.
—Amigo, yo trato, pero es muy fácil presionar sus botones —le dije, dejando que el humo se deslizara lentamente fuera de mi boca.
—Me agrada, ella es bonita —Elise anunció, balanceándose en la barandilla de la cubierta.
—No hagas eso, Elise, puedes hacerte daño —le advertí.
Bella salió afuera, sacó un paquete de cigarrillos del bolsillo de su chaqueta y lo encendió. Ella tenía dos Coronas y le da una a Emmett. Balanceó su cerveza en la barandilla de la cubierta, y le sonrió a Elise.
—¿Cuántos años tienes, Elise? —le preguntó.
—Tengo seis años. Acabo de empezar el primer grado. Y Edward me ayuda con mi tarea —me sonrió ampliamente. Le guiñé un ojo a Elisa, porque Bella probablemente pensaba que no era capaz de hacer tal cosa.
No es que me importara una mierda lo que ella pensara que soy capaz de hacer.
—¿En serio? ¿Qué tipo de tarea? —Bella le preguntó
—Ahora, las sumas —Elise le informó.
—¿En serio? ¿Edward sabe sumar? —ella me miró y sonrió con aire de suficiencia. —No tenía idea —siguió atacándome. Tenía que admitir que estaba impresionado con su habilidad para vengarse mí.
—Claro que sí, Bella. Uno más uno es once —reí, mirando a Elise —¿verdad? —le pregunté para confirmar.
Ella se rió de mí —¡No! ¡Es dos!
—Entones, supongo que tienes suerte de tener un hermano tan inteligente que te ayude —le dije.
Bella no había tocado su cerveza, y sabía que si la agarraba y tomaba un trago se enojaría. Así que lo hice. Sonreí en la botella mientras el líquido llegaba a mi boca.
—¡Hey! ¡Consigue tu propia cerveza! —ella gritó.
—Oh, pensé que la habías traído para mí —le dije, haciéndome el tonto mientras tomaba otro sorbo.
—Dios, eres tan-tan-tan... ¡frustrante! —resopló, sacando su cigarrillo y volviendo a entrar.
Me reí, a pesar de que a Emmett no le pareciera divertido. —¿Qué? —le pregunté inocentemente. Él sólo sacudió la cabeza en insatisfacción.
La cena fue bien. Emmett y Bella parecían estar felices flotando en el período de la luna de miel, menos por el sexo, por supuesto. Me pregunté cuál era su aversión al sexo, ¿era virgen, o simplemente una mojigata?
Más tarde esa semana, después de que Emmett dejara a Bella en su apartamento, pasó por la casa-barco para jugar el nuevo Call of Duty conmigo. Era un ritual de la noche del domingo.
Le entregué una cerveza y nos sentamos en el sofá. Encendí la PlayStation. —Amigo, ¿ella es virgen? —le pregunté.
—No lo creo, ¿qué importa? —Emmett replicó—. Yo la respeto.
—¿Ni siquiera una mamada todavía? —le pregunté.
—No todo es sobre sexo, Edward. Sé que es un concepto extraño para ti, pero Bella y yo tenemos algo más que sexo. Tenemos una relación —lo dijo como si yo fuera un niño.
—Creo que si vas a tener una novia por lo menos deberías cosechar los beneficios de tener sexo —le dije.
—Sólo déjalo ir, ¿de acuerdo? —me advirtió, recogiendo su cerveza y tomándola.
—Lo dejé ir —le dije. Honestamente, estaba bueno tenerlo aquí pasando el rato conmigo. Había echado de menos su compañía desde Bella vino alrededor.
Siempre prometimos que los hermanos venían antes que las perras y yo me sentía como si se hubieran deshecho de mí... y todo por una chica remilgada, descoordinada y torpe.
Uff, al fin actualicé. Estoy a full hoy con tres actualizaciones! Un gran esfuerzo ;O
Muchas gracias a todas las que pasaron por esta traducción y le dieron una oportunidad, no saben cuánto me alegra, porque a mí esta historia me encanta.
Como les dije, aunque Bella está en un principio con Emmett, este fic es B/Ed, y cómo ven la autora no nos hizo sufrir con diez capítulos de romance entre Bella y Emmett, en un solo capítulo se conocieron, se pusieron de novios y ya conoció a su familia... ¡y a Edward! Y como ven, se nota que está algo atraído por Bella, a su propia y extraño modo, pero lo está, ¿no? A mi me encantó su encuentro, me pareció gracioso. Los capis se ponen cada vez mejores, les aseguro.
Espero ansiosa sus comentarios.
Day
