Nymphadora Lupin (Tonks).

Tonks está sentada en el sillón de la casa de su infancia. Viste de negro, la bufanda blanca cuelga de su cuello, pero no está enrollada a él. Escucha a su madre tararear en la cocina y hablar sola. Huele a café. Sonríe.

Sube las escaleras de la vieja casa que ni siquiera chirrían. Y encuentra la habitación donde durmió durante veinte años de su vida. Empuja un poco la puerta. Una cabellera azul duerme sobre un montón de libros y pergaminos encima del escritorio. A ella nunca le pasó eso, si tenía sueño se iba a dormir y punto. Buena estudiante no eran dos palabras que describieran bien a Tonks.

Mira a su alrededor y la habitación no estaba muy diferente a como ella la había dejado. La cama sigue en el mismo sitio, debajo de la ventana. Está desordenado. Pero en vez de posters de Hufflepuff, son los de Gryffindor los que adornan las paredes.

Se siente en la cama y mira a su hijo. SU HIJO. ¿Quién iba a pensar que Tonks llegaría algún día a tener un hijo? Nadie. Ella sonríe.

Teddy duerme sobre pergaminos sobre seguridad y leyes mágicas que ni entiende ni le importan. Pero si quería ser auror tendría que estudiárselas. Tonks copió en aquellos exámenes.

-¡Teddy, a desayunar! -grita Andrómeda desde la cocina. Ella y su estúpida norma de Desayuno a las siete. Como lo odiaba Tonks.

-Ni caso, mi amor. En esta vida hay que ser un poco rebelde… -le dice Dora a su hijo. Aunque sabe que él es un chico responsable y le encanta eso. Igual a su padre. Pero Teddy esta vez ni se inmutó de los gritos.

-Buenos días, Andrómeda. -le dijo una voz femenina a la vieja. Tonks sonrió. Su fiel discípula.

-¡Ginny, querida! ¿Qué tal?

-Muy bien. Vengo a ver a Teddy, ¿está despierto?

-No, pero debería. Voy ahora mismo…

-¿Me dejas ir a mí? -la interrumpió Ginny. Tonks supuso que Andrómeda había asentido y sonrió. Tenía tantas ganas de ver a la pelirroja Weasley. Tonks escuchó las escaleras chirriar con los pasos de Ginny y a esta entrar en la habitación de Teddy, sonriente. De un salto se sentó en el escritorio de Teddy, que al moverse hizo que éste se medio despertara.

-Cinco minutitos más, mami… -dijo Teddy. A Tonks se le llenaron los ojos de lágrimas. Es la primera vez que escuchar a Teddy llamarla mamá. Pero Teddy se asusta al ver a Ginny, sonreír de lado.

-No pasa nada, cielo. -le dijo Ginny, igual que cuando el pequeño Teddy con cinco años se confundió y la llamó mamá a Ginny.

-No…

-Ya te lo dije. Es normal, cariño. -le dijo la pelirroja, acariciándole el pelo.

-No, no es como la otra vez. -dijo Teddy, confundido. Se estiró en la silla y se frotó un ojo.- Esta vez sí que pensaba que era mi madre la que estaba aquí.

-Se hubiera reído de ti por quedarte dormido mientras estudiabas, seguro. Y más siendo hoy veinticuatro de diciembre. -dijo Ginny divertida. Teddy también se rió.

-Supongo. -dijo él.

-Cuánta razón, Ginny. Dile que estoy orgullosa y que lo quiero, por favor. -le pidió Tonks, como si tuviera dos años, suplicando. Ginny apartó unos mechones rebeldes de la frente de Teddy.

-Tonks está muy orgullosa de ti y te quiere un montón.

-¿Sí?

-¡Claro!

-Es mi cachorro…

-Eres su cachorro. -dijo Ginny, sonriente.- Y vamos a desayunar si no queremos que tu abuela saque…

-Su vena de mortífaga Black.

-..su vena de mortífaga Blck. -concluyó Ginny. Teddy asintió y se levantó. Ginny se bajó de un salto de la mesa y él salió primero, porque la pelirroja se quedó un segundo parada delante de la puerta.

-Eres una buena madre Ginny y a ti también te quiero. Gracias por cuidar de él.

Ginny mira a su espalda confundida. La ventana está abierta. Se acerca a cerrarla y suspira. Si Tonks estuviera allí…


¡Me encanta Ginny como figura maternal! Me parece que Tonks sería bastante parecida a como yo me imagino a Ginny y me da ternura que cuide de Teddy.

El siguiente capítulo: los Weasley al completo.