¿Le tienes miedo a la obscuridad? ¿No? Creo que deberías tenerlo.
Are you afraid of the dark?

Los personajes no me pertenecen sino a Fujio Akatsuka. Yo no gano nada más que alivio en mis noches de insomnio con esto.

Advertencias: De momento ninguna, la historia irá trascendiendo y obscureciéndose en el transcurso de episodios. Disfruten. :3


La conversación con Osomatsu en el puente fue sencilla de contar, sentados en una banca Karamatsu trató de relajar el ambiente bromeando un poco sobre aquel "ghost". Él quería creer que definitivamente lo había soñado, aunque tanto él como su hermano sabían en el interior que algo había pasado.

Decidieron dejar de hablar del tema para no atraer energías y prefirieron volver a sus discusiones habituales, como que Karamatsu nunca conseguiría chicas haciéndose el chico "cool" o que Osomatsu jamás encontraría una tan podrida como él que disfrutara tanto del pachinko.
Típicas peleas de hermanos que a solas se daban el lujo de tener.

Al llegar la tarde, asoleados y muertos de hambre gracias a la falta de dinero, caminaron en un cómodo silencio rumbo a casa.

-Sabes Karamatsu, desearía ir a el sentō a relajarnos, ya nos hace falta. –suspiró un cansado Osomatsu.

-A mí también me gustaría… pero antes deberíamos ir a casa por los otros.

-Mientras esas lacras paguen lo suyo está bien para mí.

Su día fue interesante, algo fuera de lo usual debido a que su hermano mayor estuvo todo el rato con él. Aunque fueran hermanos y compartieran el tiempo los unos con los otros, siempre era agradable pasar un día completo con alguno de ellos.

Desgraciadamente la noche llegó, no es que fuera un cobarde, pero debía admitir que algo dentro de él tenía miedo. Era un sensación tan profunda que pasaba casi desapercibida, casi, porque él podía sentirla.
Una especie de temor, de desagrado hacia la obscuridad y lo que podía albergar, era casi primitivo.
Ahí entendió porque Todomatsu no quería ir solo al baño cuando obscurecía.
Era imposible saber qué se podía estar escondido en las sombras.

Con un pequeño resquemor se acurrucó mejor entre sus hermanos, sí, al menos los tenía a ellos y confiaba en que juntos nada les pasaría.

Las siguientes noches fueron una confirmación de esas palabras. O tal vez la antesala de lo que estaba por llegar.


No era la primera vez que escuchaba la ducha por la noche. Sería la una de la madrugada, quizá su madre o su padre se estaban refrescando por segunda vez de estas calurosas noches de Junio. Ciertamente eran insoportables. Dormitó un poco más hasta caer cual tronco.

Mientras todos desayunaban se le ocurrió preguntar a sus padres en la habitación de al lado.

-Eh mamá, papá ¿Por qué se han estado duchando tan tarde?

Las expresiones de sorpresa sólo ocasionaron que su estómago diera un vuelco. Tenía un mal presentimiento.

-¿De qué hablas Karamatsu? Ni tu padre ni yo lo hemos hecho más allá de nuestra ducha de la tarde.

-Así es hijo ¿por qué lo dices?

Sí, si alguien lo presionaba era capaz de regresar la poca comida que había ingerido por la boca.

-N-no, no… por nada. So-solamente que me pareció escuchar que alguien se duchaba en la madrugada.

Tanto sus padres como sus hermanos lucían estupefactos.

-Kusomatsu, creo que tu cerebro se te fundió por tanta estupidez. Deberías dejar de ser tú, o mejor, deberías de suicidarte.

-¡Ichimatsu! –regañó Choromatsu. –No creo que sea eso, tal vez sólo lo soñaste, Karamatsu-niisan.

Una risa descompuesta se dejó oír. –Creo que tienes razón brother, últimamente he tenido sueños raros, quizá fue uno más de ellos.

Poco a poco el ambiente tranquilo regresó a la casa. Sin embargo, eso no ocultaba el hecho de que algo extraño ocurría.


La situación de el sonido de la ducha se extendió por nada más ni nada menos que dos días más, al cuarto, luchó con todas sus fuerzas por tratar de ignorarlo y de algún modo extraño consiguió alejarlo hasta desaparecerlo.
Por primera vez desde los extraños acontecimientos la vida parecía sonreírle.

Fue hasta que Osomatsu lo asaltó nuevamente y se lo llevó casi a rastras rumbo al puente.

-Nunca me contaste con exactitud lo de la ducha, y sé que lo seguías oyendo, podía sentirte despierto. –Recriminaba un molesto Osomatsu mientras hacía pucheros.

-Perdón brother, pero no pasó nada.

Con un mohín en los labios empezó a regañarlo por la falta de confianza hacia su "Onii-chan".

Llegaron a la banca de la vez anterior, la que se encontraba curiosamente vacía.

-Bien, es tu última oportunidad para que yo, tu gran y fabuloso hermano mayor te perdone. Cuéntame todo lo que pasó.

Con un suspiro Karamatsu procedió a contar su historia.

-Bueno, todo empezó una preciosa noche estrellada, el aroma a primavera seguía plasmado en el aire y la fresca brisa hacía acto de presencia acariciándonos con una suavidad semejante a la de una madre con sus hijos…

Su relato se vio interrumpido por el sujeto a su lado el cual se revolcaba en el piso simulando un horrible dolor. –Du-duele… Kusomatsu, me partes las costillas.

La fresca risa de Osomatsu inundo el lugar. –Por favor, hazle un favor a "onii-chan" y no hagas tu historia tan dolorosa. –murmuró antes de reír nuevamente.

-Eres de lo peor oso-niichan. –jugueteó un "dolido" Karamatsu. –Está bien, creo que todo empezó, por primera vez, cuando me quedé dormido en el sillón, fue la noche en la que me dejaron olvidado en la sala. –Dijo con un tono dolido.- Recuerdo claramente haber dejado mis lentes junto con mi chaqueta en la mesa. Si mi memoria no me falla la ventana se encontraba cerrada, pero en ese momento yo no era consciente. El sonido de mis cosas siendo lanzadas me despertó, sin embargo yo pensé que debió ser el viento y seguí durmiendo… ahora razono que no fue algo por el estilo puesto que al despertar con the beautiful sunshine, la ventana estaba cerrada, todos continuaban dormidos y mis cosas estaban demasiado cerca de la pared, algo muy lejos de la mesa. Parecía que de verdad algo las había aventado…
Después ocurrió lo que ya te conté, cuando me tocaron en las noches, y por último lo de el sonido de la ducha… aunque ya he dejado de oírlo, espero que sea una buena señal.

Su hermano lucía físicamente afectado, algo pálido y con su cara consternada.

-Kara… eso es digno de un cuento de terror. Dime que no juegas conmigo porque si lo haces juro que te partiré por la mitad.

-Te juro que no miento, todo pasó.

Osomatsu no tuvo más opción que creerle a esos ojos aterrorizados. Aunque no fuera algo típico o normal, ambos se pusieron a hablar de otras experiencias de esa índole. Casos que habían oído por ahí, que si el amigo de un amigo, que si el primo del amigo de un amigo. Que si Chibita, que si Izaya… compartieron anécdotas que les pertenecían y que no, anécdotas de personas y de películas que decían haberse basado en "hechos reales".
Decir que la tarde se les fue en ello fue poco.


El paso de las noches y la tranquilidad se volvió algo habitual en la vida de nuestro protagonista. Olvidando casi todo por lo que había pasado hasta llegar a este momento, o debería decir aquel momento porque eso recién había ocurrido la noche anterior.

Sabe, porque recuerda claramente, como apagó la luz con una sensación extraña en el pecho. Le tomó aproximadamente una hora o poco más conciliar el sueño, la sensación extraña de insatisfacción no quiso alejarse en ningún momento. En cambio, si se concentraba, podía sentir claramente como lo observaban, pero afortunadamente el cansancio lo venció.
Sus sueños fueron extraños, ahora no recordaba qué era, pero si la sensación de estar en una pesadilla aunque él sabía que no estaba inmerso en una de ellas.
Fue entonces que sintió como su cuerpo lo obligaba a despertar, quería seguir durmiendo, aún era temprano, cuando la ya familiar sensación se hizo presente. Sintió, puede jurarlo, como algo estaba casi sobre él y se apoyaba descaradamente en su muslo derecho.
Despertó horrorizado, y… ¿sabes qué vio?... No vio nada, y lo agradeció tanto, puesto que el latir de su corazón estaba lo suficientemente desbocado como para encima ver algo que le ocasionara un paro cardíaco.
Trató de levantarse del futón, le dolía mucho el cuello, como si hubiese dormido en una mala posición. Comenzó a moverlo y procedió a masajearlo aún sentado en la cama.
Tocó algo extraño, era como una inflamación que ardía. La palpó con sus dedos intentado reconocer, intentando darle forma.
Abrió los ojos desmesuradamente y corrió al baño, tomando de paso su espejo.
Ahí, con la habitación totalmente iluminada, tomo su espejo para reflejar su nuca. Tenía lo que parecía ser un rasguño de no más de tres centímetros. Rojo e hinchado. Intentó recordar con todas sus fuerzas si se había movido mucho, pensó las mil y un maneras en las que él o alguno de sus hermanos pudo hacerle eso. Pero sus hermanos estaban tan dormidos como troncos y él despertó en la misma posición en la que había dormido. De espaldas y con los brazos a los costados.

Pensar en ello lo alteraba más, algo extraño estaba pasando, ahora estaba seguro de que algo raro estaba pasando…tenía que contarle a Osomatsu.


Hola nuevamente. Actualicé rápido gracias a que esta historia está… basada en hechos reales muajajaja.
Bueno, algo así, sólo una pequeña parte de estos dos capítulos. Los cuales quería contar.
Estoy viendo la manera de convertir esto en una situación aún peor. Tal vez ponga los augurios que llegaron a darme sobre un fantasma violador, no lo sé, cualquier cosa puede pasar. xD
Mil gracias por leer. Nos vemos hasta la próxima.