UN HERMANO DE VERDAD

CAPÍTULO DOS: COMIENZA EL GRAN VIAJE

Los Stouch seguían en shock. ¿Leopold tenía Lupus Eritematoso Sistemático? ¡UNA LOCURA! ya que es una enfermedad incurable, él tenía asegurada una inevitable muerte lenta y agónica.

-Lupus Eritematoso Sistemático…- susurró Linda mientras se le aguaban los ojos -no… ¡NOOO!- estalló en llanto y se tapó la cara con ambas manos para que Steven enseguida la abrazara para consolarla y llorar apenas con más moderación que ella.

-¡ESTO NO PUEDE SER!- Leo estaba iracundo, se sujetó los costados de la cabeza, caminó de un lado a otro con la mirada fija en el piso y las pupilas le temblaban -¡Esto es una equivocación! Usted debió haberse equivocado en sus análisis. Diga que está equivocado ¡DÍGALO!- en su desesperación era tan grande que lo sujetó de su bata blanca y comenzó a zarandearlo.

-¡POR FAVOR CÁLMATE, JOVEN!- el doctor se zafó -le hicimos varias pruebas más para asegurarnos y todas dieron positivo- el rubio castaño bajó la mirada cerrando los puños con tanta fuerza que el cuerpo le temblaba, se le aguaron los ojos y gruñía con los dientes apretados -sé que esto es muy difícil para ustedes. Pero necesito que por favor se calmarse para poder…

-¿Difícil?- Leonardo lo interrumpió -¡ESTO ES UNA PESADILLA!- para desquitar su coraje golpeó una pared reventándola y dando vistazo al cuarto de ese viejo que se quejó antes y exclamó de nuevo molesto: "¡Les había dicho que dejaran de hacer tanto escándalo!"

-Hermano… por favor cálmate- le pidió Butters, que a pesar de ser el que está gravemente enfermo, era el único que mantenía la calma y no caía en la desesperación.

-¡¿Cómo quieres que me calme si tú….?!- volvió a sujetarse los costados de la cabeza -¡ES QUE ESTO NO TIENE SENTIDO! ¡¿Por qué no estoy yo también enfermo?!- que esté sano mientras que él está enfermo lo ponía peor.

-La Lupus puede tomar años en detectarse. La causa exacta que la origina es desconocida. Algunos especialistas piensas es por la infección de un virus o la acción de otros agentes que hay en el medio ambiente. También puede ser por predisposición genética que facilite una reacción en las células de defensa del organismo "sistema inmune". Por eso se le llama: enfermedad autoinmune.

-¡OH GENIAL! Ahora resulta que la vida hizo el estúpido juego del De Tín Marín de Don Pingue ¡Y mi hermano fue el escogido!- Leonardo cerró otra vez los puños de la ira y miraba de un lado a otro como si buscara algo que golpear -¡TÚ!- señaló hacia arriba -si quieres castigarme por todo el mal que hecho ¡HAZME LO QUE QUIERAS PERO DEJA A MI HERMANO EN PAZ!- creyó que era un castigo divino.

-No, hermano, no… no digas eso. Ni tú ni nadie tiene la culpa de nada. Es solo que este tipo de cosas suelen pasarle a quién menos se le espera y…- intentó volver a tranquilizarlo.

-De todas las personas de este maldito mundo ¡¿TENÍA QUE SER JUSTAMENTE A TI AL QUE LE PASARA ESTO?! ¡MALDITA SEA!- para poder "calmarse" se retiró del lugar cerrando la puerta con tanta fuerza que la partió y agrietó el muro que la rodeaba, ganándose otra queja del viejito.

Las noticias rápidamente se esparcieron, los familiares y amigos del rubio enseguida fueron a verlo para desearle lo mejor del mundo y darle apoyo moral. Pero ¿De qué sirven palabras de aliento ante una enfermedad incurable y que lo matará sin opción alguna?

-Tienes que ser fuerte primo. Eres un Stouch, puedes resistir cualquier cosa- su gran primo Jack le palmeó un hombro derramando unas cuantas lágrimas, sus hermanitos abrazaban a sus padres llorando a mares.

-¡TIENES QUE SOBREVIVIR! ¡No sé qué haría sin ti!- le suplicó… Bradley llorando igual que ellos.

-Le oraremos a Dios para que te de la fuerza para seguir adelante- hablaron Pip y Gary.

-Esto sí que es grave- habló Kyle a sus amigos -y lo peor es que esto no tiene cura- agregó Stan.

-Tal vez pueda hablar con cierta persona a ver si se digna a poner de su parte en esto- Kenny miró hacia arriba -gran cosa. Un futuro marica menos en el mundo, no veo el porqué de tanto alboroto- Cartman sin embargo, mostrando su "encantadora" forma de ser.

-¡Háganse a un lado, mojones!- se escuchó la melodiosa voz de Shelli abriéndose paso de manera brusca entre los presentes -¡¿Dónde está Butters?!- ahora se oyó la voz de Lexus.

-Lexus…- ver a su novia en ese lugar fue suficiente para hacer que sonriera enormemente.

-¡BUTTERS!- ella enseguida fue a abrazarlo y descargar su llanto en él diciendo todo tipo de lamentos a lo que él intentaba calmarla, y Bradley la veía con ojos de ave de rapiña.

-Entonces si era cierto que él están enfermo de Lupus- se lamentó Shelli preocupada por su posible cuñado -¿Dónde está Leo? ¿Se encuentra bien?- quiso saber de su novio.

-No sabemos. No lo hemos visto desde que llegamos al hospital. Tal vez debe estar asimilando la situación o tratando de calmarse- le respondió el judío para luego posar su vista en el enfermo.

Leo estaba sentado en la banca de uno de los tantos pasillos del hospital. Se sujetaba el puño derecho, lo tenía en frente de la boca, miraba fijamente la nada y parpadeaba con una velocidad alarmante. En sus ojos se podía notar el caos que se estaba formando en su mente ya que no sabe cómo lidiar con una situación de esta índole.

Siempre había sido capaz de cuidar y proteger a Butters de cualquier amenaza y mantenerlo lejos de todo mal y peligro, pero ahora no sabía que hacer al respecto y no hay nada que él pueda hacer para salvarlo; esta vez su gran fuerza no le serviría para nada.

-"Esto no puede estar pasando, esto no puede estar pasando"- pasaba por una etapa de negación -"¡¿Es que acaso no hay nada que yo pueda hacer para remediar esto?!"- se sujetó la cabeza.

Con el paso del tiempo tuvo que aceptar la triste realidad. Cada día que pasaba se notaban más los síntomas, como la hinchazón, dolor torácico al respirar profundamente, artritis en articulaciones, erupciones cutáneas, fatiga, fiebre, pérdida el cabello, sensibilidad a la luz solar, entre otros malestares.

Lo único que su familia puede hacer era hacer de su estancia en el hospital lo más cómoda posible, pagar sus tratamientos y orar para que una especie de milagro sucediera y lo salvara. Él no se separó de su lado ni una sola vez y velaba por su seguridad pendiente en todo lo que necesitase.

-… y después de meterle la cabeza en el retrete y hacer que se comiera su propia mierda le dije: "Te encanta joder a los demás ¿Pero nadie te puede joder a ti, Trent? ¿Qué se siente experimentar en carne propia lo mismo que le haces a los demás?"- le terminó de contar una de sus peculiares anécdotas de cuando lo internaban a la correccional para así animarlo.

-Je, je…- Butters rió un poco para luego toser -siempre me ha gustado cuando haces escarmentar a aquellos que lastiman a los demás por gusto… pero ¿No te has puesto a pensar en aquellos a los que has lastimado también?- el rubio castaño desvió la mirada por esa pregunta.

-No, sabes que mi mente no tiene espacio para lidiar con los posibles efectos colaterales de los que jodo- dijo algo cortante para luego ver una cama que estaba al lado de la de él -además, sabes bien que no siempre he ganado todas mis contiendas contra los distintos adversarios contras los que me he molido a golpes y me han hecho aprender de mis errores de una forma u otra…- suspiró con nostalgia para luego recordar.

Flash back:

-¡AUCH MALDITA SEA, BUTTERS!- estaba acostado en una camilla con el cuerpo lleno de vendas, yesos, pomadas, gasas y demás cosas, tenían 9 años en ese momento -¡CUIDADO CON LO QUE HACES!- se quejó ya que el otro le estaba cambiando las vendas.

-Lo-lo siento, hermano- se disculpó y comenzó a ponerle unas nuevas -pero esto es lo que te pasa por ha-haberte peleado con la hermana de Stan. Te ha-había dicho que tuvieras cuidado, pero no me hi-hiciste caso- le regañó para luego restregarle un poco de pomada sacándole una mueca.

-No digas pendejadas. Sabes muy bien que lo que no me mata solo me hace más fuerte, y después de reponerme de esto ¡SERÉ MÁS FUERTE TODAVÍA!- flexionó el bíceps izquierdo y enseguida hizo otra mueca -y algún día le cobraré venganza a esa perra ¡TE LO ASEGURO!- afirmó -pero dime… ¿Cómo van las cosas en la escuela? ¿Hablan de como yo perdí ante una chica? ¿Qué te dicen o te hacen?- estaba más preocupado por él, que por su reputación.

-Pues to-todos hablan de cómo te de-derrotó ella y me están comenzando a mo-molestar por eso.

-Esos infelices. Se aprovechan de que yo estoy así de jodido para hacer de las suyas- eso lo enfadó -pero resiste, hermanito. Cuando me reponga callare todo ese cuchicheo y le partiré la madre a quién se atreva a molestarte- le palmeó un hombro.

Fin del flash back.

-¿Y quién hubiera pensado que años después ella y yo nos volveríamos pareja?- soltó otro suspiro de nostalgia acompañado de una risita que se combinó con la de Butters.

-A pesar de que te he tratado con mucha rudeza en más de una ocasión- fijó su vista en él al sobarle el pelo -tú siempre has cuidado de mí cuando yo he estado lisiado de alguna forma y has estado pendiente para asegurarte de que me reponga. Creo que nunca te lo dije antes, pero te lo digo ahora: gracias por todo, Butters- el sobó un cachete mientras se le cristalizaban los ojos.

-No lo agradezcas. Ya que tú también siempre has estado ahí para mí cuando más he necesitado del apoyo de alguien, siempre dispuesto a cuidarme de todo mal y peligro y has sido capaz de sudar sangre para que yo sea feliz. Para eso son los hermanos- Butters le sonrió débilmente.

-Sí… para eso son los hermanos- la mano con la que le acariciaba la mejilla comenzó a temblar y unas lágrimas escurrían desde sus ojos -te quiero mucho, hermanito.

-Yo también te quiero mucho… hermano- Leo se inclinó para darle un beso en la frente con el que transmitía todo el amor fraternal que le tiene. Eso aumentó la sonrisa de Butters que permaneció en su cara aún luego de que se quedara dormido.

Salió de la habitación para tratar de pensar con claridad. Se sentó en una banca volviendo a tener la cabeza gacha, mirarse las manos en las que caían sus amargas lágrimas, y por más que intentó controlarse, no lo pudo resistir más y estalló en llanto tapándose la cara y negando la cabeza.

-Mi hermanito… ¡MI HERMANITO! No sé qué voy hacer si te llego a perder- vociferaba en la miseria absoluta y no parecía que algo o alguien pudiera hacerle sentir mejor.

-Nunca pensé decir esto, pero Leo me da tanta lástima. Que Butters se esté muriendo lentamente debe ser algo desgarrador para él- Kyle, Kenny, Stan y Eric lo veían desde la distancia -Vamos a apoyarlo- les pidió. Al tener un corazón tan grande, no se podía quedar de brazos cruzados.

-¿Después de como él nos ha tratado en todos estos años? ¡NI HABLAR! Que se joda- el culo gordo, tal y como era de esperarse, no se le arrugó el corazón por la desdicha del rubio castaño.

-Tengo que concordar con Cartman. Si Leo nunca nos ha tenido compasión ¿Por qué nosotros debemos tenérsela a él?- increíblemente, Stan tampoco estaba dispuesto a colaborar.

-Del mojón gordo no me sorprende ¿Pero tú Stan? Por Moisés, toma en cuenta que él podría volverse tu cuñado- Kyle se asombró por su aptitud -¿Y tú, Kenny?- le habló al rubio cenizo.

Él no había dicho nada y solo se limitó a ver fijamente al hermano gemelo de Butters. Pese a que también le cae muy mal (En especial porque lo ha matado en más de una ocasión) tampoco puede evitar sentir pena y lástima. Ya que al verlo en ese estado, es como si se viera a sí mismo lamentándose por Karen si esta pasara por una situación igual.

-Vamos, Kyle. Esto solamente lo pueden entender aquellos que quieren mucho a sus hermanos y estarían dispuestos a hacer lo imposible por ellos. No como uno que tiene un medio hermano pelirrojo que lo odia a muerte y otro a la que su hermana siempre lo trata como un tapete- después de esta obvia indirecta, fue con el judío hasta un devastado Leonardo -¿Estás bien, Leonardo?- se sentó a su izquierda y Kyle a la derecha poniéndole una mano en el hombro.

-¡MI HERMANO!- sorpresivamente Leo lo abrazó llorando en su pecho. El pelirrojo y él se vieron asombrados ya que nunca había hecho algo como eso, pero le comenzó a dar unas palmaditas en la espalda para tratar de calmarlo diciéndole: "Ya Leo, ya. Todo estará bien".

-¡Cada segundo que pasa lo voy perdiendo! Solo es cuestión de tiempo para que… ¡NO!- otra vez se tapó la cara sintiéndose el ser más miserable de toda la existencia -¡Y lo peor es que no puedo hacer nada para salvarlo! ¡NO PUEDEO HACER NADA!- también sentía una enorme impotencia.

-Eso no es del todo cierto- dijo una voz en el aire, y sin previo aviso, un portal de fuego se formó en el piso dando paso a Damien -hay algo que puedes hacer para salvarle la vida a tu hermano- puso una sonrisa torcida mostrando sus espantosos colmillos de piraña.

-¿En serio? ¡¿DE QUÉ SE TRATA?!- el patán lo vio con ilusión al ponerse de pie y él abrió la boca para contestar -un segundo, ¿No me vas a pedir que te venda el alma o algo así?- la cerró de forma abrupta -¡¿SE TRATABA DE ESE GRANDÍSIMO ESTÚPIDO?!- lo tomó de la parte delantera de su ropa negra fina para aporrearlo contra una pared quebrándola, mostrando a ese mismo viejo que gritó: "¡MALDITOS MOCOSOS QUE NO LE RESPETAN EL SUEÑO A SUS MAYORES!"

-¡¿QUÉ NO TE DAS CUENTA DE QUE NO ESTOY DE HUMOR PARA ESTO?!- Leo quiso pegar a Damien en la cara, pero este se hizo humo esquivando por poco su puño derecho.

-Oye cálmate. Pero qué carácter, solo intenté levantarte los ánimos. Además, con tu encantadora aptitud ya tienes un lugar asegurado allá abajo- se materializó detrás de él acomodándose la ropa -lo que quería darte era esto- chasqueó los dedos creando en su mano derecha una bola de fuego que al apagarse reveló mapa enrollado y se lo dio.

-¿Y esto que es?- lo desenrolló revelando que era el mapa de una selva -¿Un mapa? ¿Para qué?-

-Es el mapa de la selva de Darién en Panamá, Suramérica. En ella supuestamente vive un anciano tan sabio, que muchos han intentado encontrarlo para tener aunque sea un poco de su conocimiento. Nadie ha tenido éxito y todos han fracasado miserablemente.

-¿Y eso de qué me sirve? ¿Acaso puede curar enfermedades tan graves como el cáncer?

-Podría ser. También se dice su conocimiento es tan grande, que puede encontrarle solución a problemas que sean aparentemente imposibles de resolver- el pelinegro volvió a sonreír.

Leo vio fijamente un mapa. Casi no entendía lo que tenía en frente, pero si ese anciano en verdad podría encontrarle solución a problemas que no tienen solución, debía intentarlo.

-Está bien. Llévame hasta allá- le ordenó haciendo que soltara un bramido de molestia.

-¿Acaso me ves cara de vuelos en primera persona con VIP? Arréglatelas tú solo como puedas- se volvió humo antes de que él le volviera a poner las manos encima.

-¿Qué harás entonces, Leo?- quiso saber Kenny, que junto con Kyle, se había mantenido en silencio -¿Harás caso a lo que Damien te dijo e irás en busca de ese tipo?- preguntó ahora el judío.

El patán volvió a ver el mapa y luego poso su vista en el cuarto de Butters. No confiaba en lo que el hijo del Diablo le dijo, pero él mismo se había dicho que estaría dispuesto a hacer hasta lo imposible para cuidar y proteger a Butters de todo mal y peligro, y esto no lo dijo a la ligera.

-Haré lo que sea necesario para salvar a mi hermanito. No importa si tengo que ir al fin del mundo de ser necesario- habló con determinación, y luego de secarse el rastro de lágrimas, se retiró.

-No puedo esperar para ver las desgracias que le pasaran- Damien volvió a materializarse.

-Sé que tú también lo odias por la paliza que te dio cuando éramos chicos, pero no pensé que fuera capaz de hacer algo tan bajo- Kenny lo vio de manera desaprobatoria.

-Oye, lo de pedir que me diera su alma a cambio si fue una broma para molestarlo. Pero no estuve bromeando con eso de que si existe un sabio que tal vez le pueda ayudar con el problema de Butters- esto lo dijo serio, Kyle le preguntó por qué -porque papá me lo pidió. Fue por algo sobre el equilibrio del mundo, del destino o no sé qué cosa, y que debía darle eso en este instante ya que era el momento adecuado- se encogió de hombros restándole importancia al asunto.

-Entonces tal vez se trate de algo mucho más grande que la enfermedad de Butters- Kenny miró como Leo se alejaba.

Al día siguiente, él les informó a todos que se iría para encontrar el método de salvar a Butters. Su familia y los amigos de Butters no estaban para nada de acuerdo con eso ya que el gemelo bueno lo necesitaba a su lado, a lo que él afirmó que si se queda, solo lo verá morir.

-¿Seguro de lo que quieres hacer, hermano…? No quiero que algo te llegue a pasar por mi culpa…- a Butters no le agradó para nada la idea de que él se sacrifique de algún modo por él.

-Descuida, hermanito. Recuerda que yo soy el hombre más fuerte de este mundo- se volvió a señalar el bíceps -por lo que podré hacerle frente a todo obstáculo que se me cruce en el camino.

-Es que yo quisiera… que lo último que vea en este mundo antes de partir… sea tu cara junto a mí- Butters le tomó la mano derecha. Leo lo vio con toda pena y dolor correspondiéndole el gesto.

-Te juro por mi vida, que tú seguirás adelante y tendrás una larga vida, y sabes que yo nunca juro en vano- le sonrió con cariño y le dio otro beso en la frente.

Después de despedirse, salió del hospital en donde estaban los amigos de Leopold, algunos de sus compañeros de clases, su familia y su novia. Todos estaban ahí para despedirse y desearle suerte.

-Te voy a extrañar mucho, mojón- Shelli, que también derramaba lágrimas de tristeza, lo abrazo con todas sus fuerzas. Él le correspondió el gesto y se besaron con ternura.

-Yo también te voy a echar de menos, ogra- a Stan de nuevo le dieron ganas de vomitar.

-Por favor… ¡ENCUENTRA EL MODO DE SALVAR A MI BUTTERS! Lo amo tanto…- le suplicó Lexus tratando de secarse sus lágrimas con un pañuelo.

-Descuida, futura cuñada. Yo siempre encuentro la forma de salvar a mi hermano de cualquier situación difícil y esta no será la excepción- le aseguró él también dándole un abrazo.

-¡PRIMO!- sus pequeños primos Ed y Brittany lo abrazaron empapando su pecho con lágrimas. Él los rodeó con cada brazo y les dio un beso en sus frentes -¡Promete que regresarás y podrás ayudar a Butters!- les pidió hablando a la par.

-Ya les he dicho que siempre encuentro la forma de salvarlo de cualquier aprieto- sonrió para luego ver a su primo mayor Jack -adiós, grandulón. Sin mí por aquí, tú serás el encargado de cuidar a la familia de todo mal y peligro- le ofreció la mano derecha.

-Cuenta con eso- correspondió con firmeza el gesto y ambos sonrieron asintiendo levemente.

-Nosotros seguiremos orando para que Butters se reponga y para que tengas suerte en tu viaje- se le acercaron Gary y Pip.

-Hasta pronto, curas. Espero que cuando vuelvan no se hayan vuelto unos viejos verdes- en otras circunstancias ellos se molestarían por esa ofensa hacia los sacerdotes, pero esta vez rieron.

-Yo también te deseo mucha ¡PICAZÓN EN EL ORTO! Suerte- le tocó a Thomas despedirse.

-Gracias, máquina de insultos. Tal vez encuentre una solución para que no tengas esa boca de camionero- el rubio de Tourette no pudo evitar reír tampoco.

-Yo también rezaré para que consigas la manera de salvar a Butters- Bradley se le acercó.

-Gracias por eso- todos se asombraron cuando le dio un aplastante abrazo -y escúchame muy bien, cabeza de estropajo. Si descubro que intentas aprovecharte de mi hermano ahora que está débil, te arrancaré la cabeza y te la meteré por ese culo aguado que tienes para que así puedas ver cómo te lo reviento a patadas- le susurró haciendo que se estremeciera y se tragara un nudo para luego acercarse al clásico cuarteto de siempre.

-Adiós idiotas, fue un placer estarlos jodiendo en todo este tiempo- Kenny fue el único en reír.

-¿Por qué no te vas ya de una puta vez?- Eric le hablo de forma tajante haciendo que sonriera.

-Oh… ¡Sin dudas voy a extrañar tanto poder joderles las vidas a ustedes cuatro!- pasó su brazo derecho por los cuellos de Kyle y Stan, y el izquierdo por los de Kenny y Cartman apegándolos a su cuerpo, haciéndoles una llave y que se pusieran azules por la falta de aire.

-Mi-mira lo que causas culo gordo idiota…- le regañó Kyle hablando con un hilo de voz.

-¡TE CUIDAS MUCHO, HIJO!- Linda lo abrazó y le dio varios besos por la cara como si aún fuera niño pequeño volviendo a llorar -estoy perdiendo a un hijo ¡NO SABRÍA QUE HACER SI PERDIERA AL OTRO!- sus instintos maternales la hacían reacia para que se fuera.

-Descuida, mamá. No perderás a ninguno de los dos- después de abrazarla y darle un beso en la mejilla se dirigió a Steven que lo miraba fijamente.

-Ten cuidado con lo que hagas y no dejes que tu pésima aptitud te cause problemas en el camino- le aconsejó y también le ofreció la mano derecha.

-Tendré eso en cuenta… papá- todos volvieron a sorprenderse ya que él le dio un fuerte y cálido abrazo. Tal vez lo odie y no le tenga mucho respeto, pero si esta puede ser la última vez que lo vería, quería demostrarle que a pesar de todo, si le tiene algo amor y cariño.

Al terminar de despedirse de todos se subió en su Harley, que posee provisiones, dinero y todo lo que necesite, la encendió, hizo que la rueda delantera se levantara, y con un último adiós se puso en marcha sin saber lo que el destino le tiene deparado.

Capítulo dos completado el 11/08/2016.

Reconozco que lloré cuando hice la escena en la que Leo le agradece a Butters todo lo que ha hecho por él y viceversa ¡Es que me resultó muy conmovedor eso!

Pero… ¿Fue realista la escena en donde él y su familia reaccionan por la trágica noticia? Ya que no sé… creo que me quedó un poco exagerada ¿O no?

¿Qué quiso decir Damien conque era el destino? ¿Será que su padre lo quiere usar para algo?

También espero que les haya gustado la despedida que tuvo con todos, en especial con el cuarteto de la serie XD, y al final demostró si querer un poco a su padre.

Ahora falta ver qué cosas le ocurrirán en el camino. Y por último, aún nadie ha adivinado porqué este fic es especial. En exactamente un mes sabrán el porqué ;D