Barby: ¡Holi!
Jenny: ¡Holiwis!
Barby: me emocione y decidí subir ahora mismo el primer capítulo (recuerden que el anterior era el prólogo), es que ya lo tenía escrito ^^UUUU.
Jenny: Tal vez mañana YO logre terminar el segundo capítulo.
Barby: ¿¡Qué tu qué?!
Jenny: ¡Claro! Después de todo, yo soy quien escribe todo, tu solo eres mi secretaria, solo transcribes y subes MIS historias.
Barby: Mejor comencemos el capítulo, tal vez me quede sin inner que me haga compañía ò.ó
Jenny: Ay… •.•UUU. D-disfruten…
Inmortalidad/Mortalidad
Capítulo 1
Tres meses. Han pasado tres meses desde que Elsa accidentalmente golpeó la cabeza de Anna con sus poderes. En apenas dos de esos meses ya los reyes redujeron la servidumbre y separaron a Elsa de Anna… y de todos. Los juegos acabaron, la diversión se acabó y la nostalgia inundó el hambiente; aunque, claro, Anna seguía intentando jugar con su hermana.
—¿Elsa? —tocó la puerta —
¿Y si hacemos un muñeco?
Ven vamos a juagar
Ya no te puedo ver jamás
Hermana sal, parece que no estas
Solíamos ser amigas y ya no más
No entiendo lo que pasó
¿Y si hacemos un muñeco? —pegó su boca a la cerradura —No tiene que ser un muñeco.
—Déjame en paz, Anna —le tuvo qe responder Elsa, sin embargo, si quería hacer ese muñeco.
—Ya me voy… —escuchó decir a su hermanita, yéndose sola y triste.
Elsa estaba en su cuarto, queriendo jugar con su hermana. Ya su habitación estaba cubierta de hielo y nieve, que por más que intentara jugar allí no podía disfrutarlo sin su hermanita. Ella sabía que si quería volver a jugar con Anna debía aprender a controlar sus poderes y tampoco podía permitir que sus poderes sobrepasarán los límites de su habitación.
Se acercó a la ventana, apreciando que el invierno se avecinaba, apoyó sus pequeñas manos sobre el marco de la ventana. Escarcha. La parte inferior de la ventana se cubrió de una hermosa y delgada capa de escarcha. Miedo. No sabía de donde salió esa escarcha, sólo tocó la ventana, no fue apropocito. Abrió la puerta de su habitación cubriendo ligeramente el pomo de escarcha, cerró la puerta, cruzó sus brazos pegando sus manos a su cuerpo, no le afectaba porque el frío era parte de ella, buscó a sus padres hasta que al fin los encontró.
—¡Mamá!¡Papá! —-les llamó asustada.
—¡Elsa! —fueron a socorrerla —-Hija, ¿Qué ocurre? —le preguntó su madre tratando de agarrar sus manos.
—¡No! —gritó la menor asustada apartando sus manos —Te congelaré —estaba al borde del llanto.
—Elsa tranquilízate, y trata de explicarnos que ocurrió —le habló su padre poniendo una mano en su hombre y acercándola al fuego de la amplia chimenea.
—Estaba viendo que el invierno venía, me acerqué a la ventana para ver mejor y cuando el marco se… —su voz era temblorosa y con un palpable miedo en ella. A medida que hablaba se alteraba más y más.
—¿Qué ourrió, querida? —preguntó la madre en el tono más tranquilizados que pudo, ella sentía pena por su hija.
—Se congeló… —susurró la menor bajando su cabeza —…y no fue apropócito.
Sus padres se preocuparon más, quisieran poder ayudarla o al menos entenderla. Al padre se le ocurrió una solución temporal saliendo de la sala y volviendo rápidamente con unos hermosos guantes blancos con detalles dorados.
—Los guantes te ayudarán, ¿ves? —le dijo terminando de ponerle los pequeños y delicados guantes.
—Esconde… —dijo él —…no has de abrir… —dijo ella —…tu corazón —finalizaron ambos.
Pasaron los días y las semanas, Elsa ya no lo soportaba, ya hablaba con menos y menos personas, desde el incidente de la ventana su contacto con la reducida servidumbre fue aún más limitado.
Hasta qué un día, eran los primeros de primavera, Elsa, ya cansada de la soledad, decidió escaparse, por lo menos una noche.
¡*!
En una aldea, rodeada de un hermoso bosque, una pequeña familia esperaba la visita de los padres de la madre. El padre y el hijo no habían vuelto a casa, la pequeña hija de 2 años jugaba con sus juguetes y la madre terminaba de cocinar la cena.
Toc, toc, toc… Tocaron la puerta.
Padre e hijo entraron a la pequeña y humilde casa. Dejaron sus capas de piel café en el perchero cercano a la puerta.
—¡Hola, mamá! —le saludó alegremente su enérgico hijo de 13 años.
—Hola, querido —le saludó su esposo acercándose para abrazarla y darle un beso rápido.
Jack ayudaba a poner la mesa y limpiar un poco. Volvieron a tocar la puerta, esta vez eran los abuelos.
—Jack, ¿podrías abrir? —le pidió su madre.
—¡Abuelo, Kay! ¡Abuela, Gerda! —les saludó al abrir la puerta.
—¡Jack! —correspondieron ambos.
Los mayores pasaron y disfrutaron de una modesta pero deliciosa cena hecha por la señora Overland. Durante la cena Jack estaba ancioso por terminar de escuchar la historia de "La reina de las nieves".
Ya todos habían terminado de comer y reposaban tranquilamente la cena. Jack se acercó a sus abuelos.
—Abuelo, abuela —les llamó —¿Podrían terminar de contarme la historia, por favor?
Sus abuelos cada vez que iban sólo contaban una parte de la historia y ahora al fin, después de varios años, Jack sabría el final de una historia que empezó cuando era muy pequeño.
—De acuerdo… —dijo el abuelo Kay, quedó pensativo un momento —¿En dónde me quede?
—Cuando abuela Gerda te encuentra y te abraza.
—¡Claro! Siguiendo…
Kay's POV
Cuado ya estábamos a puño de irnos nos encontramos con ella, la reina de las nieves, nos miraba con una extraña mezcla de frialdad, ternura y nostalgia.
—Así que te vas —comenzó con su suave y gélida voz —¿Me visitarías? —me preguntó con… Tristeza, ¿Tal vez? Mientras se arrodillaba a nuestra altura.
—Reina, quisiera poder hacerlo, pero vivo muy lejos —tenía miedo en ese momento.
—Comprendo pero, ¿Qué sería de mí ahora? Nadie se atreve a venir aquí —se veía triste, ¿quién pensaría que la famosa, fría y peligrosa reina de las nieves tendría un lado cálido y sensible?
—Tal vez si abriera su corazón…
—Pero de todas formas tienen miedo, todos me recuerdan como la cruel reina de las nieves
—Podría tratar de que no lo hagan, es decir, si le tienen miedo podría cambiar de apariencia o algo.
La reina solo nos sonrió amplia y cálidamente, vaya qe era hermosa, y revolvió los cabellos de la parte superior de mi cabeza.
—Vaya, realmente quisiera volver a ser una niña —nos miró con algo de nostalgia.
—¿Y por qué no vuelve a serlo? —le preguntó con algo de temor –aunque sabía que no no haría nada– mi querida Gerda, que estuvo callada todo ese tiempo mirando la escena —¿No tiene alguna clase de magia con la que podría hacer algo?
—Claro que no, eso es impo… —se interrumpió a si misma —Kay, ¿me podrías responder una pregunta?
—Si, reina —le respondí.
—Si fuera una humana común… —parecía no estar muy segura de lo que iba a decir —¿Crees que podría ser amada?
—Reina, no tengo la madurez para saberlo —traté de responder —Pero… le aseguro que usted sería muy amada.
—Gracias, gracias a ambos —nos dedicó una última sonrisa antes de pararse estirando su elegante traje blanco como la nieve —Son libres de irse —nos dijo acomodando tras su oreja uno de los mechones de su largo cabello Rubio platinado.
Ya Gerda y yo estábamos a punto de salir del castillo, ella salió de esa habitación más rápido y a tes que yo porque me quedé para escuchar una última frase que jamás voy a olvidar:
—Kay… Ya sea en esta vida o en otra, nos veremos —fue lo último que me dijo y fue la última vez que vi unos ojos, de un azul tan hermoso, como los suyos.
Fin del Kay's POV
—¿La volviste a ver? —se animó a preguntar Jack, luego de haber escuchado con atención y emoción el fin de la historia.
—No —respondió —Pero presiento que pronto lo haré.
Suta (otra inner): ¿Y Jenny?
Barby: No querrás saber.
Suta: Ok... o.o
Barby: ¿Crees que den follow, favorito o review?
Suta: No van a entender nada, y si no leyeron "La reina de las nieves" menos van a poder hacerlo.
Barby: Aaaaww :(
Suta: Si esperan el 2do capítulo tal vez si.
Barby: ¿Cómo sabes del segundo capítulo?
Suta: Vivo en tu mente, ¿lo olvidas?
Barby: Cierto, bueno… espero sean felices, hagan un review, den favorite y/o follow #yolo #swag #yoloswag #follow #review #favorite #lol #rawr #…
Suta: Barby… Esto no es instagram.
Barby: Cierto…
