Chapter 2

Disclaimer: Glee no me pertenece

A Lola y sus mamis

POV Rachel

Cinco días con sus cinco noches habían pasado. Sobra decir que llegué entre veinte y treinta minutos antes a todas mis clases de Danza, pero la profesora Fabray siguió manteniendo su línea conmigo. Estaba volviéndome loca.

Intenté hablar con ella todos los días pero la suerte no estaba de mi lado.

DÍA 1

(Segundo día de clase)

Llegué 20 minutos antes del comienzo y comencé a calentar. El salón estaba vacío y aproveché para relajarme y pensar cómo iba a enfrentarme a la profesora.

Entiendo que llegar tarde a estas alturas de la carrera no es propio de un buen alumno, mucho menos de mi, pero ella pudo haberme despertado. No le costaba nada decirme 'Hey Rachel, mira que me voy'. No entiendo que hice mal para que se fuera de mi casa sin despedirse.

De todas formas yo esperaba poder hacer las paces con ella. En mi cabeza era perfecto. La veía entrar, yo le saludaba cortésmente, le pedía una disculpa, luego intentaba camuflar una petición de explicación y todo iría rodado. Sería algo así:

Estoy estirando en la barra fija, la veo entrar por el espejo, deja sus cosas encima del piano que está al otro lado del salón sin percatarse de mi presencia. Sigilosamente me acerco a ella, carraspeo, se lleva su hermosa mano al pecho en señal de que la he sorprendido, le sonrío levemente y me dirijo a ella

-Quiero pedirte disculpas por haber llegado tarde ayer, no es propio de mi. Tampoco quiero que pienses que salgo todas las noches-ella miraba como yo daba mi elocuente discurso- y que no soy responsable con la escuela o mi trabajo. Soy una persona sumamente dedicada. Lo que sucede es que mi amiga Santana necesitaba que la acompañara a Le Bain, porque si algo soy, además de dedicada, es buena amiga. Y pensaba volverme temprano a casa, cosa que sí hice, cosa que ya sabes y que aunque volví temprano, no me dormí enseguida y cuando desperté me di cuenta que olvidé poner la alarm…-

Ella no me dejó continuar, me besó, y yo volví de mi maravilloso mundo lleno de unicornios, nubes de algodón y lluvia de corazones cuando sentí que dejaba sus cosas encima del piano. Traté de espabilarme rápidamente y hacer todo lo que tenía planeado, así que me acerqué a ella con una sonrisa y cuando fui a abrir la boca, se dio la vuelta y se dirigió a la barra donde antes estaba estirando yo.

-Por lo menos no se te hace costumbre llegar tarde-

decía bastante seria mientras yo veía como sus piernas quedaban en ángulo plano dejándome con la boca abierta. No podía dejar de mirar sus piernas torneadas y su perfecto culo cuando se inclinaba hacia delante. Estoy segura que si alguien pudiera ver lo que había en mi mente en ese momento hubiese logrado reproducir una innumerable cantidad de horas de porno lésbico.

-Siempre eres así?- me preguntó haciéndome salir de mi ensimismamiento.

-Así cómo?- realmente estaba confundida, espero que no pueda ver mis pensamientos.

-Déjalo Berry, no vale la pena.

Vi como se alejaba de la barra y se dirigía de nuevo al piano, obviamente seguida por mi.

-No entiendo, no sé a que te refieres-esperé un poco a ver si me respondía y continúe- pero yo quería pedirte disc…

Y me interrumpió, pero no de la manera que yo había soñado. Empezó a hablar a la clase entera a medida que iban entrando. Y yo me quedé parada mirando el piano.

-Lo ideal es que lleguen 15 minutos antes así no se pierde tiempo de clase calentando y estirando. Cuarto año y aún hay que explicarles metodología- su voz era dulce pero firme, queriendo marcar la diferencia entre alumno/profesor- Hoy trabajaremos en danza contemporánea, formaremos parejas, tienen esta clase para organizaros. Quiero que para la siguiente clase 4 parejas traigan preparada una coreografía- empezó a buscar con la mirada entre los alumnos y empezó a unir las parejas- tú y tú- iba señalando- tú y tú, vosotros dos vais juntos, y tú, mmm- siguió con la mirada a los que faltábamos y pensaba con quien ponerla- tú vas con ella- señaló a un chico que estaba al lado mío- los que tienen pareja asignada pueden irse a coordinar lo de mañana.- se iban retirando todos y quedábamos siete alumnos sin asignar.- A ver, vosotros tres seréis un grupo, y vosotros tres otro. Quiero que para el jueves preparen una coreografía mixta de danza clásica y moderna. Podéis iros también.-y tan solo quedamos ella y yo.

Nos quedamos viendo un rato, ella tratando de ver que haría conmigo, y yo intentando leer que se le pasaba por su cabeza. Pero creo que ninguna de las dos pudimos llegar a nada. Ella se dio la vuelta y fue a por sus cosas.

Obviamente no iba a quedarme ahí de pie mientras era excluida por la mismísima Quinn Fabray, así que la seguí para preguntarle, pero antes de que pudiera decir nada, se dio la vuelta, acortó distancias, se inclinó hacia mi y yo cerré los ojos esperando el ansiado beso. Volvía a sentir su aroma, respirar su aliento, la anticipación me estaba matando, quería que me besara de una vez. Pero el beso no llegaba, así que abrí los ojos lentamente. Ella se mordió el labio y me susurró:

-No sé que hacer contigo, Berry-

Y se separó. Se alejó. Se fue.

Me dejó sola en medio del salón de clase, con cara de imbécil, esperando un beso que nunca llegó, y sin tarea que hacer.

Llegar a casa y tener que soportar a Santana no era lo mejor para mi estado de ánimo. Pero estaba claro que los astros se habían alineado para joderme la existencia. Al abrir la puerta, la latina estaba en el sofá con su insoportable sonrisa sarcástica.

-Que pasó Gnomo? La profe ya te confesó que eres un fiasco en la cama y por eso no quiere verte?

-Por favor Santana, no estoy de humor- dije tirándome en el otro sofá.

-Ya sé que dijiste que no, pero si quieres puedo darte unas clases-me insinuaba con su particular levantamiento de cejas- ya sabes, como te van las profesoras.

-Por Dios, no piensas en otra cosa?- y me encerré en mi habitación hasta el día siguiente.

DÍA 2

El Miércoles no fue mejor. Tuve que ver las cuatro coreografías con sus correspondientes defensas de mis compañeros y escuchar las correcciones de la profesora. Esperé pacientemente al final de la clase para preguntarle al menos cual sería mi tarea. Me acerqué a ella mientras recogía sus cosas y se iba. Me dispuse a hablarle y me interrumpió con un 'Ahora no, Berry', dejándome igual que el día anterior, y con mi mal humor en aumento.

Sabía que Santana no estaría en casa, hoy tenía guardia en el hospital, así que aprovecharía para estar en casa sin escuchar sus comentarios sarcásticos y venenosos. A veces me pregunto porqué sigo siendo su amiga. Pero primero caminaría un poco para intentar desestresarme. Quizás al llegar a casa me daría un baño con sales relajantes rodeadas de velas aromáticas escuchando a mi amada Barbra.

Caminaba por la 7th Ave. entre West 56th St. y West 57th St y la vi. Su melena rubia al viento, su caminar ligero, sus curvas inconfundibles, y de repente sus brazos rodeando a otra persona. Fruncí el ceño cuando besó su mejilla y de la mano entraron a Carnegie Hall.

Crucé lo más rápido que pude para lograr ver a que parte iban, y justo cuando iba a entrar un par de fans me reconocieron y no pude negarles unas fotos y unos autógrafos, perdiendo así la oportunidad de verla fuera de NYADA, y ver quien era su acompañante. Quizás ahí estaba la clave de porqué no me quería cerca.

DÍA 3

Jueves, el fin de semana se acercaba y empezaba a tener miedo de no verla. Entré a clase bastante frustrada. Quería disculparme. Quería que me asignara una tarea. Quería conocerla.

Todavía no puedo creer que no la reconociera en la discoteca. El curso pasado no se hablaba de otra cosa que no fuera que Quinn Fabray había sido contratada. La mejor alumna que había pasado por NYADA volvía al país para ser la sucesora de Cassandra July. Las fotos de los anuncios no le hacen justicia.

En mi mundo estaba y como venía siendo costumbre ella me trajo a la realidad.

-Berry, crees que podamos empezar o te esperamos un poco más?

No me di cuenta cuando fue que entraron todos y se ubicaron de tal forma que quedara espacio para que los tríos hicieran sus respectivas performance y yo de pie en el medio. Definitivamente esa semana estaba siendo horrible. Todos me miraban, pero no como cuando hago una presentación y todos me admiran, me miraban como si no me reconocieran. A quién engaño? Ni yo misma me reconocía esta semana.

Con la cabeza gacha pedí disculpas y me fui a sentar con el resto de compañeros.

Volví a mi mundo, a ese en el que estaba desde el momento en que la vi. Realmente me estaba enloqueciendo, pero quería volver a tenerla en mis brazos y si me odiaba eso sería menos que probable. Tenía que hacer algo. Tenía que hablar con Santana, ella tenía que ayudarme.

Me propuse concentrarme en las presentaciones de mis compañeros, pero he aquí mi sorpresa que cuando fui a hacerlo me encontraba sola. Vi la hora y descubrí que la clase había terminado hacía 10 minutos. Así jamás iba a lograr acercarme a ella.

Después de todo el día en la escuela entré a casa en busca de Santana, como si la estuviera invocando entró después que yo hecha un torbellino y se tiró en el sofá cubriéndose la cara con un cojín.

-Que sucede?-pregunté sentándome al lado de ella y quitándole el cojín de la cara.

-Me ha llamado el manager de tu imbécil ex, y me han cancelado la entrevista que iba a hacerle mañana en la radio. Dice que no pueden arriesgarse a que le haga preguntas comprometidas. Que saben como es mi programa y que yo lo odio- y volvió a taparse la cara-

-No es novedad que lo odies, pero tu programa se trata de eso, de poner incómodos a los famosos- otra vez le quito el cojín de la cara- Venga, vamos as buscar en mi agenda a ver a quien podemos llamar.

-Ya lo hice y no encontré a nadie interesante- no sé porque me sorprendía. Santana siempre hurgaba en mis cosas- la única posibilidad que queda es que tu seas mi invitada.

-No, no, no, no, no-repetía como loca mientras me levantaba del sofá y me iba a la cocina seguida por la latina.

-Vamos Berry, es hora de que te dejes entrevistar por mi-poniendo su mejor cara de buena que yo sabía que era falsa- no te lo pediría si no me viera desesperada.

-Cada vez que me pides algo, termino en problemas.-pongo la cafetera en marcha-

-Te deberé una

-No, me deberás otra-voy cediendo- y como necesito que me ayudes, voy a aceptar, pero quiero leer antes las preguntas para saber que responder-mientras pongo el café en mi taza

-Bien- me besa la frente- te quiero enana- se va al sofá con mi café-que quieres que haga?

-No sé que hacer con Quinn Fabray.

DÍA 4

Santana me dijo que debo de enfrentarla y no dejarle escapatoria y pedirle una explicación. Ese viernes me fui una hora antes. Esperaría que entrara en su oficina y me metería detrás de ella.

Esperé 15 minutos bastante nerviosa en las escaleras, la veo llegar y entrar rápidamente a su oficina. Los nervios me estaban pasando factura por lo que fui al baño a refrescarme, mirarme en el espejo y darme ánimos.

Convencida de lo que iba a hacer, giro el picaporte de la puerta, entro lo más silenciosa posible, y empiezo a hablar antes de darme vuelta.

-Perdona que entre así, pero ya no sabía como acercarme. Creo que eres muy dura conmigo. Quiero que me trates como una alumna más, no quiero que me excluyas. Entiendo que haberte acostado conmigo y luego encontrarte conmigo en clase haya sido chocante pero...-al darme vuelta para verla no solo tuve que enfrentarme a su mirada, la intimidante mirada de Carmen Tibidaux me penetraba y supe nuevamente que había metido la pata hasta el fondo.

-Señorita Berry-cortó el silencio Carmen- quizás pueda explicarme con la profesora Fabray lo que está sucediendo aquí después de clase.-Se quitó las gafas y me miraba expectante- Ahora mismo estamos ocupadas en una reunión. Estaría bien que la próxima vez golpeara la puerta antes de entrar. La espero al finalizar las clases.

Y me fui. Avergonzada, frustrada y preocupada.

No paraba de meter la pata y de darme cuenta de que todo se me estaba yendo de las manos. Poco quedaba de la Rachel Berry que solía ser, y menos iba a quedar, porque supe al verla venir hacia mi, que Quinn Fabray iba a acabar conmigo.