Aquí les dejo el segundo capítulo, con menos historia un poco más de acción. ¡Espero que les guste!

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Cuando Hermione llegó a casa, se puso a llorar. Había estado guantando hasta ese momento, pero no podía más. Se sentó en el sillón y rompió en sollozos. Ron, que había estado fuera todo el día, aun no había vuelto. Aprovechó para desahogarse y tranquilizarse antes de que él volviese.

Ron llegó una hora después. Para entonces Hermione ya no lloraba, aunque su cara expresaba su tristeza. Ron y Hermione vivían juntos, en una casa en Londres. Era una vivienda pequeña, situada en uno de los barrios más antiguos de Londres, que había pertenecido a la señora Weasley antes de que se casase con Arthur, y había pasado muchos años alquilada a diferentes muggles. Cuando acabó la guerra se la cedió a su hijo pequeño temporalmente, para que tuviesen un sitio donde vivir hasta que se casase con Hermione. Cuatro años después parecía que ese momento no fuese a llegar nunca. Al principio a Hermione no le importó, pero en el último año había sentido algún ligero deseo de formar una familia y sentar la cabeza. Como Ron no parecía tener el más mínimo interés en hacerle una petición de matrimonio, fue ella la que tanteó el terreno. Entonces descubrió que él no tenía la más mínima intención de casarse, ni desde luego, sentar la cabeza.

Eso fue una de las cosas que rompió por dentro su pareja, aunque al principió no se dieran cuenta. Ron había dejado su trabajo en el Ministerio porque decía que eso no le llenaba, no era su verdadera vocación. Quería trabajar en la tienda de su hermano George, Sortilegios Weasley, que además daba mucho más dinero. Pero antes quiso tomarse un año sabático para seguir de cerca los mundiales de Quiddich. Su hermana Ginny trabajaba como reportera ahora que se había quedado embarazada y no podía ser jugadora, y tenía acceso a las mejores localidades y a los palcos más exclusivos, no le costaría nada meter a Ron allí. Hermione no se lo tomó bien. Discutieron mucho por eso, pero ella acabó cediendo, mientras tuviese su trabajo no habría problemas económicos.

El problema es que ya no lo tenía, y ahora Ron debería dejar atrás su año de descanso y su sueño de ir a los mundiales a fin de que se pusiese a trabajar y pudiese ganar dinero hasta que ella encontrase un trabajo. A ver como se lo decía, porque estaba segura de que no se lo iba a tomar muy bien.

-¿Qué te ocurre? Tienes mala cara, y los ojos muy rojos. ¿Has estado llorado? - Preguntó Ron nada más llegar y verla.

- Ha ocurrido algo terrible. Siéntate.

- ¿Qué pasa Hermione? Me estás asustando.

- Me han despedido del trabajo.

- ¿Qué? ¿Por qué? Tiene que haber algún error.

- No, no lo hay. Desobedecí a Dalahn y colé en la imprenta un libro que me había prohibido expresamente publicar. Y se dio cuenta.

- Por todos los cielos, Hermione, ¿cómo se te ocurre?... ¿Y era necesario que te despidiese? Podía hacer la vista gorda...

- No, no podía. Se supone que el libro era de un exmortífago y publicar eso va contra las normas. Era su cabeza o la mía. No fue culpa de Gubbert, Ron. Hizo lo que tenía que hacer.

- No me jodas... ¿se puede saber de quién era el libro por el que has arriesgado nuestro sustento?

-¡Oye! - Dijo ella molesta. - yo al menos lo he arriesgado por hacer algo que creía correcto y ayudar a una buena persona. Tú lo dejaste por ir a ver el Quiddich.

- Tienes razón, lo siento. ¿Qué vamos a hacer ahora? - Ron se echó las manos a la cabeza.

- Tendrás... tendremos... - Hermione no sabía como hacer para que no fuese demasiado brusco, pero al final decidió ir al grano. - Tendrás que empezar a trabajar con George cuanto antes.

- Pero Hermione... ¿y el mundial?

- Necesitamos ese dinero, Ron.

- ¡Pero es mi año sabático! ¿Por qué no vas a trabajar tú allí? Yo me merezco un descanso. Y hemos estado programando esto desde hace tanto...

- ¡Ron! Sabes que odio ese trabajo. ¡Me gustaría trabajar en otra cosa! Y lo que no pienso hacer es matarme a trabajar en un sitio que no me gusta mientras tú no haces nada. Eres un egoísta.

-¿Egoísta yo? - Ron estaba fuera de sí, quería ir a los mundiales fuera como fuese. - No soy yo el que ha hecho la estupidez más grande del mundo para que le despidan de un buen trabajo.

- Sí, eres un egoísta. Solo piensas en ti, en el quiddich y en pasártelo bien. No quieres esforzarte, trabajar o pensar en tener una familia. Y ya estoy harta.

-Yo también estoy harto Hermione. - Ahora la voz de Ron no parecía enfadada, solo cansada. - Estoy harto de discutir. Quizás es que no estamos hechos el uno para el otro. Sabes, lo he estado pensando mucho, creo que lo mejor será que nos tomemos un tiempo largo, separados, para poder pensar en ello tranquilamente.

Hermione se quedó de piedra. Ron estaba cortando con ella, pero eso no era lo peor. Lo peor es que , en el fondo de su corazón, muy enterrado, había estado deseando ese momento desde hacía mucho tiempo, sin estar segura de que era lo que quería. Tenía miedo al futuro, prefería la seguridad de algo que no salía bien a atreverse a arriesgar todo por un futuro incierto. Pero ahora, lo veía todo mucho más claro.

- Hermione, – dijo Ron con voz tranquila pero con muy mala cara y los ojos llorosos. - me voy a ir, el previo del mundial empieza mañana. Volveré a primeros de julio, quizá entonces podamos hablar. Lo siento.

Ron subió a terminar su maleta, y minutos después ella oía como salía por la puerta. Por un lado se sentía aliviada, puesto que se daba cuenta de que no le quería realmente. Tampoco le odiaba, pero era una persona egoista, no era la persona con quien ella quería compartir su vida. Aún así, sentir que había tirado cuatro años a la basura... y si a eso le sumamos que había perdido un trabajo que realmente le gustaba por una persona que jamás se lo agradecería...

Hermione llevaba ya dos copas de vino cuando cayó en la cuenta de algo importante. Nadie avisaría a Snape de lo de su libro, esa era su tarea y ahora que ella ya no trabajaba allí... quizás lo mejor fuese ir a visitarle. Seguro que tenía su dirección apuntada en algún sitió. Miró el reloj, no eran más de las ocho de la tarde, podía ir a hacerle una visita. Ella nunca sabría si, si no hubiese tomado esas dos copas, se hubiese atrevido a hacer lo que iba a hacer, o si no hubiese pensado que era mejor mandarle una carta. Pero lo hizo, fue a verle. Resultó que la calle de La Hilandera estaba a menos de diez minutos de donde vivía, así que pudo ir andando.

Cuando llamó a la puerta, pudo ver dos ojos negros mirándola fijamente a través de las rendijas de la mirilla. Estaba segura de que era esa casa. Era la única de todo el barrio que seguía habitada y no estaba medio derruida. Ya no había vuelta atrás.

-Profesor Snape... - Saludó ella.

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Bueno, no quiero que piensen mal del pobre Ron, él no hizo nada tan malo, solo quería descansar un poco. El problema es que no se da cuenta de que a veces hay que sacrificar lo que uno quiere para conseguir otras cosas importantes, como es en este caso el dinero de un trabajo. Creo que realmente ninguno tiene razón en esta discusión, y que simplemente fue la gota que colmó el baso de problemas familiares de los dos. Aunque no han acabado formalmente su relación, solo se han tomado un tiempo, creo que por parte de ambos la decisión está clara, puesto que ya no se quieren como antes y se han dado cuenta