Hola de nuevo! Gracias a las personas que comentaron en el capitulo anterior, me alegra que les guste la historia **reverencia, reverencia**

Les dejo con el capitulo dos, que espero siga pareciéndoles interesante n_n! Esta vez no hay notas pero si tienen alguna duda, comentario, queja, sugerencia o británicos sexys y amordazados para mí serán bien recibidos.

Espero verlas aun aquí en el siguiente capitulo xD


No finjas ni te escondas, deja que mi clarividencia

revele todo sobre ti

Tú eres muy fuerte pero escondes un lado frágil,

¿No es verdad?…

00:40 P.M. Todo estaba en relativa calma. Había pasado poco más de dos horas desde que llego y aún no había ningún movimiento. El tipo en la mesa del fondo seguía ahí, se removía de su asiento de cuando en cuando, recibió una llamada por celular y se ha tomado 3 White Lady y un Whiskey solo. Después de un rato logro relajar su cara para parecer un cliente cualquiera, pero alguien tan entrenado como Arthur podía oler su nerviosismo y su miedo a la distancia. Afortunadamente para él, Alfred estuvo bastante solicitado y le dejo tranquilo por un buen rato, lo que le dio tiempo a reflexionar las cosas. Esto empezaba a ponerse un poco raro. Quizá para el resto de la gente no era notable, pero la actitud de este sujeto era demasiado obvia para ser miembro de una peligrosa y organizada banda de criminales enviado en una misión "secreta". Es cierto que cuando se planea un encuentro entre informantes en un lugar público no puedes simplemente entrar y salir, o todas las sospechas apuntarían a ti. Pero también es cierto que quedarse más tiempo del necesario implica un gran riesgo y definitivamente no se dan el lujo de la impuntualidad; bueno, con respecto a este tema no se puede esperar mucho siendo norteamericanos –criminales o no- Era demasiado sospechoso. Entonces, que significaba todo esto?- Pensaba mientras removía los restos del hielo en su vaso distraídamente.

Sintió una mirada clavarse en su espalda y al voltear con disimulo, vio que se trataba del sujeto desagradable que le había robado descaradamente su compañía de la noche. Estaba tomándose una Margarita y cuando notó que le miraba, le guiño un ojo. Tuvo un estremecimiento de horror- Que Gay- fue su pensamiento, pareciera que el otro hombre leyera su mente y buscara provocarlo, pues lo que hizo fue tomar a la chica por la cintura y pegarla lo más posible a su cuerpo, como si se la presumiera. Y esta le miraba pícaramente y daba piquitos en la mejilla del tipo. Aparto la vista antes de que se le notara la molestia en el rostro y encontró a Alfred mirando al otro hombre con un gesto de, molestia?

Luego de unos instantes, alguien se acercó a espaldas de Arthur, era el tipo rubio que se dirigió hacia donde él estaba, se puso a su lado y se recargo en la barra. Arthur hizo la cabeza a un lado en un gesto de disgusto.

-Alfred mon a mi mi bebida se ha terminado, hazme el favor de llenarla y de darme algo especial para la señorita que me acompaña- Genial, un francés, lo reconoció por su acento tan marcado. Arthur ya iba comprendiendo el motivo de su desagrado inicial. Y que era ese tono tan familiar que usaba con Alfred? Y porque demonios tendría que importarle?

-Francis que alegría volver a verte por aquí. Espero que esta vez te comportes correctamente y no huyas sin pagar la cuenta. No querrás hacer pasar vergüenzas a la dama que está contigo verdad?-comento Alfred con un tic en el ojo.

-Oh Alfred amigo, pensé que ya te habías olvidado de ese insignificante y desafortunado incidente, ese dia tuve un asunto muy importante que atender de improviso y en mi urgencia olvide ese pequeño inconveniente, no es bueno guardar rencores sabes? Dijo Francis inclinándose hacia Alfred con una sonrisa.

-Pequeño inconveniente? Tu le dijiste al guardia que eras mi primo y que la cuenta había sido cortesía de la casa, descontaron de mi sueldo tu deuda! – respondió Alfred chocando su frente con la de Francis empezando un pequeño forcejeo.

- Podrían dejar de discutir mientras estoy en medio? Que personas tan desagradables y maleducadas son los dos- dijo el inglés con un bufido de fastidio.

-Ya oíste, estas molestando a "mi" cliente, así que vete!- Alfred se cruzo de brazos.

-Pero que descortesía la mía, no me he presentado apropiadamente- Francis se giro hacia Arthur ignorando la molestia de Alfred- Francis Bonnefy a sus ordenes noble caballero. Noté su interés inicial por la bella dama que me acompaña y usted parece una persona de mundo, dígame no le gustaría acompañarnos y continuar con la velada en otro lugar más privado? Los tres…

-Arthur se echo hacia atrás sonrojado mientras un sudor frio recorrió su espalda. A saber la clase de cosas que se habría imaginado en ese pequeñísimo lapso de tiempo. Francis sonrió satisfecho y Alfred frunció el seño.

-Hace rato que estas con eso, te he estado vigilando, y si no lo dejas ahora mismo, tendré que pedirte no muy amablemente que te vayas- Le dijo mientras se tronaba los dedos.

-Vamos, vamos chico donde está tu sentido del humor? Y que es esa manera de tratar a tus clientes? En vez de meterte en los asuntos de los demás has bien tu trabajo. Donde están mis tragos?

- Con su eterna sonrisa y una pequeña vena en la frente, Alfred tomo el mezclador y vertió hielo, jugo de tomate, vodka, unas gotas de salsa Perrins y salsa Tabasco, una pizca de sal, pimienta y limón. Mezcló y coloco en un vaso alto con un poco de apio. Repitió el proceso cambiando el jugo de tomate por Clamato y presento rápidamente a Francis dos vasos altos con un contenido de apariencia idéntica.

-"Bloody Mary" y "Bloody Caesar". Que lo disfrute, ca-ba-lle-ro- dijo Alfred masticando las silabas de la última palabra.

-Uhm, Caesar? Solo había oído hablar del "Bloody Mary"- comento Arthur después de haberse recuperado y levemente interesado.

Sus nombres vienen de los famosos gobernantes, Maria I de Inglaterra (Maria Tudor) y Julio Cesar-Explico Alfred divertido y triunfante por captar su atención- Como los dos parecen jugo de tomate pasaban inadvertidos y era común tomarlos en Estados Unidos durante la prohibición. La única diferencia notable es el uso de caldo de almejas (Clamato) y jugo de tomate para cada uno- Termino su explicación con aire de autosuficiencia.

-El francés chasqueo la lengua y Arthur estaba sinceramente sorprendido con las habilidades del chico.

-Dos bebidas que hacen pareja, perfectas para ti y para la señorita –que-te-es-ta-es-pe-ran-do- puntualizo Alfred al límite de su paciencia. El británico rio disimuladamente. Una probada de su propia medicina, se lo tenía merecido.

-Y sobre todo el "Bloody" te pega perfectamente- concluyo Arthur mordazmente compartiendo una sonrisa cómplice con Alfred-

Desde su mesa, la mujer agitaba su vaso vacio llamando a su acompañante en señal de impaciencia. De mala gana, Francis tomo las bebidas y le dirigió una mirada suspicaz a Alfred-Te dejare disfrutar de tu victoria esta vez niño, pero la batalla no ha terminado- Alfred solo sonrió y le despidió con la mano. Arthur no tenía idea de que pasaba ahí, pero concluyo que era cosa de idiotas y que era mejor no involucrarse.

Por fin, el maldito francés había regresado a su mesa, Alfred fue llamado por un cliente y Arthur tuvo paz otra vez. Volteo la vista. El hombre se levantó de su asiento y se dirigió al baño. Oportunidad! Por fin había movimiento. Arthur dejo su puesto para ir tras el hombre misterioso. Cuando el salió, dos pares de ojos azules se miraron entre sí. El mayor asintió con la cabeza y espero un momento antes de ir tras Arthur; siendo seguido con la mirada por Alfred. La mujer, molesta por ser dejada sola en la mesa comenzó a hablar por teléfono.

Mientras tanto, Arthur había entrado al baño poco después que el hombre. Se aseguró de que estuviera en uno de los cubículos, pero luego pensó que si alguien más entraba se vería sospechoso que el esperara dentro, así que salió, recargándose en el marco de la puerta y encendiendo un cigarrillo; luego de un rato y por encima del bullicio del local escuchó un sonido extraño proveniente del interior, parecía como si… SHIT! Abrió violentamente la puerta encontrándose con aquel hombre asomando medio cuerpo por la ventana que se encontraba ahí sin decidirse a saltar fuera.

Una mirada al rostro molesto de Arthur basto para convencer al sujeto; saltó por la ventana hacia el callejón que se encontraba tras el bar y se disponía a huir pero el británico fue más rápido pues en unos instantes ya le había dado alcance.

Después de un leve forcejeo, tomo al hombre violentamente por el brazo solo para recibir un puñetazo, pero aun así Arthur no lo soltó; su sangre estaba llenándose de adrenalina y el –poco- alcohol consumido hacia que el efecto fuera más intenso. Con una sonrisa siniestra, que contrario y asusto a su contrincante, le pego tremendo rodillazo en el estomago que hizo al otro hombre doblarse de dolor y respirar agitadamente, le siguió un poderoso derechazo y por ultimo lo arrojo contra la pared con un golpe seco, el hombre resbalo por la pared hasta quedar sentado, sin aliento y totalmente aturdido– Parece ser que tenias mucha prisa por salir de aquí, que? No tienes lo suficiente para pagar la cuenta? Eso no es asunto tuyo Limey- Dijo el hombre con desprecio- Mala idea- El buen humor de Arthur ya había sido consumido por Alfred y el francés en esa noche, así que en vez de responderle, le propino al tipo una patada en el estomago que acabo con el poco aire que le quedaba. Arthur lo tomo por el cuello de la camisa, levantándolo y sin dejar de presionarlo contra la pared -Muy bien, mi paciencia se ha agotado, ahora mismo vas a decirme que es lo que se traen entre manos tú y tus cómplices o seguiré descargando contigo mi mal humor- le dijo en tono amenazante mientras colocaba su arma bajo la barbilla del hombre.

Lo siento, lo siento yo solo estaba aquí porque ellos me lo pidieron- Decía el hombre con voz apenas- me dijeron que me sentara en esa mesa y fingiera que esperaba a alguien, y que habría un hombre rubio de ojos verdes que seguro me estaría vigilando, pero yo no hice nada malo, lo juro! - se excusaba el pobre sujeto completamente espantado. Arthur por fin lo soltó y el tipo como pudo salió huyendo. No tenía caso seguirlo.

-Un señuelo? – Se sintió un poco torpe por ser engañado de esa manera-Pero si no es el, entonces quién?- Espera! Detente!- Grito alguien y sorprendido vio que se trataba del francés que también había saltado por la ventana y corría hacia él; pero antes de que pudiera decir algo más, alguien le dio un golpe en la cabeza derribándolo y dejándolo inconsciente sobre el suelo.

-Pero qué demonios…

En eso y como si respondiera a sus preguntas, un objeto frio se posó en su sien derecha acompañado por el inconfundible clic de un revolver.

-Ser demasiado curioso es malo para la salud, Kirkland- Dijo una voz fría y amenazadora.

Una voz de mujer.

Mientras que un chico rubio había observado todo lo sucedido por medio de una cámara instalada en el callejón.

-Es maravilloso- Decía para sí mismo, completamente extasiado-

-Ey Jones, despierta, que sucedió allá? Mordió el anzuelo?-

Alfred regresó a tierra firme –Si, por fin empezaron a moverse. Ahora voy a entrar- dijo en voz baja por el teléfono que estaba sosteniendo, colgó.

Y sonrió.

¿Qué te parece un sabor tan estimulante, que te ponga

en llamas como nunca?

Este temor satisfactorio se empoza, en mi sonrojada piel.

Pero detente, que esta noche no estoy de humor…


Reviews? :D