Nota de rigor: Personajes y conceptos no son míos y no gano nada con ellos.

Comentarios de la Autora:

Seguimos viviendo esta maravillosa y oscura época del año :)

Muchas gracias a Altariel de Valinor y a Cecysan por sus comentarios. Los caballeritos de esta historia y la autora agradecen el noble gesto :)

Las Voces de los Muertos

Por Vaire

La Koree del árbol

El viento soplaba frío desde el norte, jugando con las ramas de los árboles y provocando que éstos proyectaran sombras burlescas sobre el camino que bordeaban.

La tarde estaba muy avanzada, pero todavía los rayos dorados del Sol proporcionaban una iluminación propicia para no encender aún ninguna antorcha o vela, pero no por ello proporcionaban calor a los habitantes del Santuario.

Mu, vestido con sus ropas características de Jamir, las cuales le proporcionaban abrigo suficiente para el frío otoñal, miraba hacia el horizonte perdido en sus pensamientos.

La época de Otoño le traía recuerdos tristes de soledad y desconsuelo, pues era en esta época trece años atrás que sintió de una manera brutal la realidad de su condición de proscrito tras la muerte de Shion.

Aún recordaba la primera noche después del Equinoccio de Otoño, cuando los espíritus del camino a la torre de Jamir comenzaron a gemir de una manera que el niño de siete años, completamente solo, pensó sería el fin de su cordura.

Después de eso, había aceptado la oferta de Dokho para acompañarlo durante el Otoño en Rozán, pero esa situación no había durado mucho, pues luego de unos años, el entonces anciano caballero de Libra había adoptado a la pequeña Sunrey y Mu se había asilado más, tratando de evitar poner en peligro al anciano maestro y a la niña. Cuando Shiryu llegó, la convicción de Mu se hizo más fuerte.

Fue así que comenzó a pasar esa temible época en soledad, encerrado en la torre de Jamir en un principio y luego, poco a poco, conquistando sus miedos. Cuando Kiki llegó, fue como si la luz misma llegara también. Y todo cambió.

Por ello, hacía bastante tiempo que el Otoño no provocaba en Mu sentimientos de inquietud o intranquilidad, sólo de melancolía.

"Vas a alcanzar el Nirvana antes que Shaka, si sigues así" dijo una voz risueña a sus espaldas, consiguiendo que Mu volviera al presente.

"Hola Aldebarán" saludó afablemente el lemuriano, todo rastro de melancolía borrado de su voz y su semblante.

"Todo está muy silencioso por aquí… ¿dónde está esa bolita de energía que tienes por aprendiz?" preguntó Tauro uniéndose al otro rubio.

"En la Biblioteca. Está llevando a cabo una investigación histórica"

"¿En serio lo enviste solo a la Biblioteca? ¿En Otoño?" le preguntó el brasileño sorprendido y un poco preocupado.

"No estará solo, más de un Caballero y un aprendiz estarán haciendo uso del lugar también. Además no es como si Kiki se inquietara por esta época, después de todo, él creció en Jamir"

"Cierto" dijo Aldebarán no muy convencido.

"Tu preocupación por él es muy dulce" sonrió Mu.

"En general, me preocupo por todos los aspirantes y portadores de la armadura de Aries"

"Estoy seguro que mi maestro Shion estará conmovido" bromeó Aries y Aldebarán rió estrepitosamente.

"No creo que esta sea una buen momento para estar solo. Sobre todo si hay recuerdos sombríos…" dijo Aldebarán abruptamente "Así que, deja ya esa melancolía y ven a Tauro"

Mu lo miró sorprendido, un tanto perturbado que Tauro pudiera leer tan bien su estado de ánimo. Aparentemente, no sólo Shaka estaba pendiente de él.

"Adelante, pues. Te sigo." Dijo Mu con cálido sentimiento en su estómago.

"Excelente, sólo que antes de parar en Tauro tenemos que subir hasta Géminis"

"Alguna razón en especial, supongo" dijo Mu curioso.

"Pues sí, necesitamos ir por Kanon. Saga está atendiendo unos asuntos con el Patriarca y como ya mencioné no es buen momento para que aquellos con recuerdos taciturnos estén solos"

Mu sonrió. Los Caballeros Dorados eran afortunados en tener a Aldebarán de Tauro entre ellos.

Shun y Seiya caminaban por un sendero que llevaba desde uno de los coliseos de la parte oeste hasta el hermoso e imponente edificio que Atena había designado como residencia de los Caballeros Divinos de Bronce.

Después de un día de entrenamiento que ambos necesitaban para eliminar las tensiones de la semana (después de todo, un Santuario en épocas de paz no era ni por mucho pacífico al tener, no sólo cerca de 88 caballeros, sino también a aprendices, soldados y doncellas), los amigos platicaban animadamente entre sí, disfrutando del final del día y la promesa de descanso.

Pero cual no fue su sorpresa (y su incredulidad) cuando en el camino pudieron escuchar unos gritos que sospechosamente reconocieron como las voces de Ptolemy de Sagitta, Jabu de Unicornio y Nachi de Lobo; los dos últimos al parecer no estaban de acuerdo con una orden del Caballero de Plata y éste amenazaba con involucrar a un caballero dorado (nada menos que a Aphrodite de Piscis)

"Oye Shun" dijo Seiya aminorando el paso "No sé tú, pero yo no tengo ánimo de lidiar con esos locos… especialmente porque de seguro van a querer involucrarnos en el asunto, aunque no tengamos vela en el entierro"

"Bueno… la verdad es que creo que es mejor que ellos solucionen sus diferencias" concordó Andrómeda "¿Qué sugieres? ¿Regresamos y tomamos otro camino?"

"Pues sí… hay otro camino que nos llevará a nuestra estancia. Tal vez sea más largo, pero vale la pena sólo para evitar a esos tres"

Asintiendo, Shun siguió a Seiya y pronto los dos amigos se encontraron cruzando un sendero rodeado de maleza y algunos árboles de coníferas muy grandes, en especial cipreses. La atmósfera del lugar era extraña y pronto, las palabras de Milo, Aiolos y Aiolia con respecto a los extraños sucesos que tenían lugar en esa época acudieron a sus mentes, poniéndoles la carne de gallina.

Lo peor era que ninguno de los dos percibía a alguien cerca… y no había nada más desesperante para cualquier caballero de Atena que no saber a qué se enfrentaban, pues ¿cómo vencer a algo que no comprendes o que ni siquiera puedes ver?

El viento comenzó a soplar con mayor intensidad, nada inusual, pero para los dos caballeros parecía como si los árboles, ya con muy pocas hojas, cobraran vida y sus ramas, que parecían manos huesudas, se extendieran para sujetarlos.

Los amigos apuraron el paso.

"Y dime Shun… ¿cómo está todo por la Isla Andrómeda?" dijo Seiya tratando de distraerse de tan horribles pensamientos, para evitar que su mente comenzara a imaginar más de la cuenta.

Shun rió un poco nervioso "Todo bien, Seiya, gracias. Mi maestro está reorganizando todo con mucha rapidez, ayudado por June y los demás."

"Me alegra… fue un gran gesto de Saori levantar la Isla nuevamente del mar ¿no crees?"

"De Saori y de Julián… no olvides que Poseidón también nos ayudó. ¡Mira Seiya!" dijo Shun de pronto interrumpiendo lo que fuera que Seiya iba a comentar y señalando un ciprés, fuera del camino, un poco más delante de donde ellos se encontraban.

"Parece una koree…" dijo Pegaso entrecerrando sus ojos para distinguir mejor la figura que se mecía de una rama. "¡Dioses Shun y no tiene máscara! ¡Rápido, hay que irnos…!" [1]

"Pero mírala Seiya, parece muy triste… y se columpia en el árbol como si el frío viento no le afectara en lo más mínimo"

En efecto, la koree, que era muy hermosa, se columpiaba en una cuerda desde una rama media del ciprés, con su largo cabello castaño rojizo ondeando con el viento y sus ojos azul pálido al borde de las lágrimas. La armadura que portaba era de bronce, aunque ninguno de los dos adolescentes distinguió a qué constelación pertenecía.

"Shun, déjala… tal vez este clima no sea tan molesto para ella. ¿Qué tal si es de Finlandia o algo así? Sólo piensa en Camus o en Hyoga, a ellos ese clima les sienta bastante bien" insistió Seiya impidiendo que Shun avanzara más hacia la koree.

"Pero Seiya, tal vez necesite nuestra ayuda" insistió Shun.

"Tal vez, pero no ahora… Shun sabes que las koree no se toman muy bien que las vean sin su máscara. No creo que Shion esté muy contento cuando lleguemos pidiendo clemencia ante una koree desquiciada… vámonos ya, luego la buscamos." Seiya tomó a Andrómeda del brazo y lo medio arrastró y medio guió nuevamente hacia el camino.

Marcando un paso rápido, Seiya logró que Shun lo siguiera sin detenerse nuevamente y así los dos amigos llegaron al hermoso edificio que ahora llamaban hogar.

"Seiya necesitamos saber quién es" dijo Shun finalmente.

"Bueno… hay que preguntar. Por aquí alguien debe de saber" comentó Seiya llevando sus manos atrás de su nuca.

Esa tarde y a la mañana siguiente Andrómeda y Pegaso preguntaron a todo caballero y aprendiz con quien se cruzaban, pero nadie supo quien había sido la desventurada koree.

"No te preocupes" había dicho entonces Seiya "Shaina de seguro sabe. Le preguntaré hoy mismo"

Nuevamente la tarde caía en el Santuario y nuevamente llenaba de inquietud los corazones de los aprendices de caballero, de las doncellas, de los soldados y de más de un caballero (y no sólo de bronce)

En el Primer Templo, Mu y Kanon miraban entretenidos a Aldebarán mientras éste hacía que Kiki saltara como rana enloquecida tratando de quitarle un dulce que Tauro había prometido darle siempre y cuando lograra arrebatárselo.

Por segundo día consecutivo, los tres caballeros dorados estaban pasando la tarde juntos, lo cual parecía que los tres disfrutaban sobremanera. Incluso Shaka y Saga habían prometido unírseles cuando la noche cayera sobre el Santuario.

"¡Vamos Señor Aldebarán!" se quejó Kiki cuando por quincuagésima ocasión, sus esfuerzos no obtuvieron resultado alguno

"Esfuérzate más Kiki" le animó Mu desde la escalinata que subía a Tauro y desde donde él y el menor de los gemelos observaban divertidos la interacción del brasileño y el pequeño lemuriano.

"Nunca pensé que fueras tan sádico con tu propio aprendiz" dijo Kanon levantando una ceja. El hermoso griego estaba recostado cuan largo era en la escalinata, mientras que el lemuriano tenía las piernas cruzadas.

"Eso es parte de su entrenamiento, no hay diversión sádica involucrada" corrigió Mu.

"¿A sí? ¿Y cuál es el punto que el pequeño debe aprender? ¿Si salta como rana podrá ser más ágil cuando se enfrente a un oponente más alto que él?"

Mu rió divertido "¡Qué ocurrente eres, Géminis! Pero lamento decirte que no, nada tiene que ver con eso. Este entrenamiento le enseña a Kiki a luchar por lo que quiere"

"Vaya… cómo han cambiado los tiempos. Nosotros no necesitamos entrenamiento para eso, la vida se encargó de darnos la lección de una manera cruel y contundente" dijo Kanon suspirando.

De pronto, el griego tuvo que esquivar un proyectil que voló directamente donde unos instantes atrás estaba su cabeza. Kanon miró desconfiado al dulce que segundos antes había estado en manos de Aldebarán y que ahora descansaba junto a Kanon, habiendo éste eludido el dicho dulce por poco.

"Nada de eso Géminis. No hay cabida aquí para ese tipo de pensamientos" dijo Aldebarán firme, pero amablemente.

Kiki, al ver la oportunidad de obtener su preciado tesoro, corrió hacia donde su maestro y Kanon estaban sentados, pero Kanon tomó el dulcecito y mirando traviesamente a Aries, se fue corriendo escaleras arriba.

"¡Espere Señor Kanon! ¡Eso no es justo!" gritó Kiki, deteniéndose junto a su maestro.

"Si lo quieres…" le dijo Mu y desvió su mirada hacia Tauro, donde Géminis ya casi estaba llegando.

"¡Allá voy!" gritó Kiki con nuevos bríos y se lanzó a la carrera, medio teletransportándose y medio corriendo.

"¿Crees que lo alcance?" preguntó sonriente Aldebarán

"No. Pero creo que Kanon sólo ha hecho esto para distraernos. Estoy seguro que cuando llegue a la Tercera Casa, le dará a Kiki un festín con dulces de su propia reserva"

"Tal vez incluso una que otra galleta de Saga" rió Aldebarán.

Seiya encontró a Shaina supervisando atenta el entrenamiento de algunos aprendices de caballeros, que luchaban entre sí con sendas piedras en sus hombros mientras trataban de mantener el equilibrio en un muy estrecho puente sobre uno de los acantilados del Santuario.

Los maestros de los aprendices miraban de cerca a sus respectivos protegidos, tratando de evaluar de la misma manera que la koree de plata los avances de cada niño.

"Oye Shaina" dijo Seiya llamando la atención de la koree de plata "¿Qué sabes de una koree de bronce de cabello castaño rojizo, muy largo, con ojos azul pálido y de expresión triste?" como era usual entre ellos, los saludos estaban de más, pues la confianza que había entre ellos era prácticamente palpable.

"Nada" dijo la italiana "En el Santuario no hay nadie con esa descripción"

"Claro que sí, Shun y yo la vimos ayer" insistió Pegaso.

"Pues yo no sé a quién creyeron ver Seiya, pero te aseguro que no hay ninguna koree con esa descripción. ¿O pretendes cuestionar mi conocimiento al respecto? ¿Crees que habría una koree en el Santuario de la cual no estuviera enterada?"

"No, no, no… claro que no Shaina" dijo Seiya inmediatamente, levantando las manos es señal de paz y retrocediendo unos pasos, pero con una sonrisa de oreja a oreja. "Sólo preguntaba… le prometí a Shun que investigaría quién era porque tenía una expresión muy triste en su rostro…"

"Deberías dejar de mirar los rostros de las koree, niño" dijo una voz tras de sí. "¿Acaso no sabes lo que puede pasar?" [2]

"Mejor de lo que te imaginas Máscara de la Muerte" dijo Seiya mirando de soslayo a Ophiuchus.

"¿Necesitas algo Cáncer?" dijo Shaina firme, pero respetuosamente.

"De no ser así, no me habría molestado en venir hasta aquí ¿no?" dijo el italiano en su idioma natal. Shaina respondió en la misma lengua y pronto ambos se enfrascaron en una conversación (que más parecía discusión) de la cual Seiya no entendió nada.

Aburrido, decidió dejar a los dos italianos en sus asuntos y comenzó a caminar en dirección a las Doce Casas, el asunto de la misteriosa koree rondando en sus pensamientos.

"… y por eso me gustaría saber quién es" decía Shun "Para poder hablar con ella y ver si podemos ayudarla en algo o cuando menos escucharla. Hablar de nuestras preocupaciones siempre es bueno, después de todo."

Ikki escuchaba atento a su hermano mientras éste le relataba el encuentro con la koree de bronce. Ambos subían por las Doce Casas para llegar a Virgo donde, según Ikki aseguraba, Shaka los estaba esperando con tazas del delicioso té que el budista acostumbraba tomar en las tardes.

"Pero nadie parece saber nada de ella" siguió Andrómeda pensativamente.

"¿Y por qué no preguntas a Ophiuchus? Ella conoce a todas las koree, aunque no sean de plata." Sugirió el Fénix.

"Seiya dijo que él le preguntaría… creo que disfruta estar con ella ahora que todos somos aliados"

"Definitivamente el hecho de que alguien no quiera asesinarte facilita establecer una relación cordial" dijo Ikki socarronamente. Shun sonrió.

"Aunque creo que la pasada enemistad de Shaina con Seiya tiene que ver con algo más que el problema que llevó a la guerra civil" comentó Shun pensativo.

"¿Por qué lo dices?" dijo Ikki interesado

"No lo sé… ¿intuición tal vez? Sólo es un pensamiento…"

"Shaka estaría encantado contigo…" suspiró el Fénix, colocando su mano en la cabeza de Andrómeda.

Al llegar a la Sexta Casa, un suave aroma a clavo, canela y vainilla inundó el sentido del olfato de los dos adolescentes.

"Hola Shaka" dijo Ikki levantando la voz.

"Saludos Ikki, Shun" el budista les dio la bienvenida y los hizo pasar a la pequeña sala de la parte privada del Sexto Templo, donde en lugar de sillones había un sin número de mullidos cojines dispuestos en círculo para sentarse cómodamente en el suelo.

En medio de los almohadones se encontraba un hermoso juego de té, que humeaba aromáticamente, además de algunos bocaditos dulces típicos de la India [3] Ikki, con la familiaridad que se obtiene solamente de las constantes visitas, inmediatamente tomó asiento.

Shun de manera más tímida, esperó a que Shaka le indicara que podía sentarse y aunque en un principio Andrómeda se sentía un poco cohibido, como siempre que estaba con la persona a quien su hermano admiraba más, poco a poco fue tomando más confianza.

"Shaka…" dijo suavemente Andrómeda después de casi una hora de estar sumergidos en una charla amena "¿Te puedo preguntar algo?"

"Bueno, Shun. Parece que ya lo has hecho" dijo el rubio budista divertido, pero en sus ojos turquesa se podía percibir un deje de ternura.

Shun se sonrojó "Es verdad… pero… a lo que me refería era que… bueno, quería ver si tú me podías ayudar a saber de alguien en el Santuario"

"No creo que sea el más adecuado para ello, pero nada perdemos en intentar" dijo Shaka amablemente.

"¿Sigues con el asunto de la koree?" le preguntó Fénix a su hermano. Shun asintió.

"¿Una koree? Pensé que en ese sentido, estabas interesado en la joven Junet" comentó el budista. Shun se sonrojó hasta las orejas.

"¡No, no, no! No es así… lo que pasa es que… bueno, ayer Seiya y yo vimos a una koree que se columpiaba bajo un ciprés, pero no pudimos saber quién era, pero parecía estar desolada"

"¿Una koree que se columpiaba bajo un gran ciprés?" preguntó Shaka con interés.

"Así es y parecía bastante triste" dijo Shun

"¿Esta mujer era una koree de bronce?"

"Sí ¿acaso tú sabes quién es ella Shaka?" preguntó Shun esperanzado. Ikki miró atentamente al budista.

"He oído hablar de ella, aunque nunca la he visto." confirmó Virgo. "Aunque según tengo entendido, no eres el único que la notado"

"¿Entonces sabes dónde puedo encontrarla?" nuevamente la esperanza de Shun era palpable, pues en realidad la tristeza de la mujer le había conmovido profundamente.

"¿Por qué preguntarme algo cuya respuesta ya conoces?" preguntó Shaka a su vez e Ikki rodó los ojos al techo.

"Mejor comienza a pensar Shun, porque si no vamos a estar aquí todo el día" dijo el caballero del Fénix, aunque la idea no parecía molestarle en absoluto.

Por un momento Shun contempló el asunto, tratando de llegar a una respuesta. El silencio que inundó la Sexta Casa fue tranquilizador y Shaka e Ikki bebían su té contentos, disfrutando el momento.

"¡El árbol donde Seiya y yo la vimos ayer!" dijo Shun contento. Shaka sonrió. "¿Es un lugar que frecuenta?"

"Es un lugar que nunca deja" dijo Virgo enigmático. "Pero te advierto Andrómeda, no puedes hacer nada por ella"

"¿Por qué?" dijo Shun consternado e incluso Ikki se interesó en el asunto.

"Porque ella, Caballero, eligió su propio destino"

"Y supongo que nada más vas a decir del asunto" dijo Ikki conociendo el tono final que Virgo había utilizado. Shaka sólo sonrió y siguió bebiendo su té.

Seiya caminaba sin rumbo entre las Doce Casas y el Coliseo central, buscando una solución a su dilema: le había prometido a Shun que descubriría quién era la triste koree que tanto había conmovido a Andrómeda (y para ser sinceros, a él también), pero desde un principio había pensado en Shaina, pues la koree de plata conocía a la perfección a todas las koree del Santuario, habitaran o no en él.

Por ello, ahora que Shaina no le había podido decir nada, Seiya se preguntaba cómo descubriría quién era la misteriosa koree. ¿Quién podría ayudarlo?

"¡Seiya!" una voz lo sacó de sus pensamientos.

"¡Hola Maestro Dokho!" dijo Seiya contento.

"¿Qué te tiene tan pensativo, muchacho? Te ves más distraído que de costumbre" quiso saber Libra afablemente.

"Bueno… ya que lo menciona, tal vez usted me puede ayudar. Al fin de cuentas, si hay alguien que conoce al Santuario son usted y el Patriarca ¿cierto?"

" Tal vez… ¿Qué es lo que necesitas?" dijo Dokho mientras caminaba rumbo a las Doce Casas e invitando tácitamente a Pegaso a seguirlo.

Seiya le contó el encuentro con la koree y la promesa que le había hecho a Shun de investigar quien era esa persona para poder tratar de hablar con ella.

"Ya veo" dijo Dokho muy serio

"¿Sabe quién es?"

"Me parece que sí, pero tengo que asegurarme. Después de todo, ha pasado algún tiempo desde que oí hablar de ella" dijo Libra pensativo "Por qué no vienes conmigo a las Doce Casas y confirmaremos mis sospechas"

"Claro maestro, sólo espero que no tengamos que llegar hasta Piscis" dijo Seiya sufriendo por adelantado al sólo pensar en todas las escaleras que tendría que subir.

Dokho rió divertido. "Esperemos que a quien necesitamos no esté hasta la Doceava Casa"

Dokho sabía que Mu no podría ayudarlo pues el joven lemuriano no había vivido demasiado tiempo en el Santuario todavía como para conocer todas sus leyendas. Con suerte Aldebarán o Saga o Kannon estarían en sus Casas, pero para desilusión, sobre todo de Seiya, desde Aries hasta Géminis no había señales de ningún caballero dorado.

"Estos niños…" murmuró Dokho para sí en chino "Quien los viera… "

"¿Decía maestro?" preguntó Seiya

"Nada, muchacho, nada. Vamos a Cáncer"

"Gracias por todo Shaka, pasamos un momento muy agradable" dijo Shun cortésmente al tiempo que él y su hermano se despedían del rubio budista.

"Sabes que tú y tu hermano son bienvenidos en Virgo, aunque Ikki ya esté muy consciente de ello" dijo Shaka con una sonrisa. Ikki bufó divertido.

Cuando los dos adolescentes se disponían a salir de la Sexta Casa, Shaka detuvo a Ikki colocando una firme mano en su antebrazo. Shun, perdido en sus pensamientos, no se dio cuenta y siguió su camino.

"Ikki, un consejo de amigos; no permitas que Shun regrese al lugar donde vio a la koree de bronce. No accedas a ayudarlo en su búsqueda y trata de que olvide el incidente cuanto antes" dijo seriamente el budista, sus ojos turquesa brillando misteriosamente.

"¿Por qué?"

"No soy yo quien debe decirlo. Hay cosas que considero deben quedar en el misterio. Tal vez otro Caballero responderá las preguntas de Shun, pero yo no"

"No lo entendiendo, pero te respeto. No te preocupes, Shun no volverá a ese lugar, aún si tengo que amenazar a Seiya para conseguirlo"

"Ve que así sea. E Ikki… tengan cuidado, el Santuario en esta época del año no es un lugar apacible"

Fénix asintió y se apresuró a alcanzar a su hermano menor.

"Vaya… al menos los encuentro a ustedes dos" dijo Dokho cordialmente al entrar a Cáncer y ver a Máscara de la Muerte y a Aphrodite charlando vehementemente en la parte central de la Cuarta Casa.

"Saludos, Caballero" dijo Aphrodite amablemente. "Pegaso"

Seiya levantó la mano a modo de saludo.

"Parece que no sólo está de paso para llegar a Libra, Maestro Dokho" dijo Aphrodite.

"No, la verdad es que esperaba confirmar algo con ustedes. Estoy seguro que ambos podrán darme una respuesta" dijo el chino indicando a Seiya que se acercara a los tres Caballeros Dorados. "Relata la historia que me contaste Seiya"

Fue así como Seiya se encontró narrando por tercera vez ese día el suceso de la tarde anterior. A medida que la historia avanzaba, la sonrisa de Máscara de la Muerte se ensanchaba más y más y adquiría una apariencia tétrica, mientras que el ya de por sí blanco rostro de Piscis se tornaba más pálido y los ojos de Aphrodite se entrecerraban tensos.

"… pero nadie la conoce" terminó Pegaso.

"Sí que la conocen niño" dijo Cáncer disfrutando inmensamente el momento. "Sólo que nadie lo va a admitir, pues quienes la han visto quieren pretender que todo fue parte de su imaginación"

Antes que Seiya comentara algo, Aphrodite llamó la atención de Cáncer y Libra, pues Ikki y Shun estaban llegando por la otra entrada de la Cuarta Casa.

"¡Pero bueno! ¿Qué es esto?" se quejó Cáncer "¿Desde cuándo hay tanta concurrencia aquí? La presencia de Libra y Piscis lo acepto, pero los otros tres a ver si se van moviendo a otro lado"

"Cálmate Ángelo" le dijo Aphrodite en sueco.

"Claro, como Piscis no parece hormiguero a ti te parece muy simple" dijo Ángelo en italiano.

Dokho carraspeó llamando la atención de los dos amigos.

"¡Shun! Qué bueno que estás aquí… Shaina no me pudo decir nada de nuestra misteriosa koree, pero parece que Máscara de la Muerte sí la conoce ¿no es genial? Y llegas justo a tiempo para oír quién es y dónde encontrarla" dijo Seiya contento.

"Nadie va a buscar a esa koree" dijo Ikki firmemente.

"¿Hermano?" preguntó Shun confuso.

"Ah… veo que Virgo te dijo algo, Fénix" murmuró Aphrodite "Aunque no es muy común en él"

"Shaka no me dijo nada, pero me dejó entrever que la koree significa peligro. Así que, nadie va a buscar a esa koree ¿entendido Seiya?"

"A mí no me digas, Shun es el que quiso acercase a ella desde un principio" se defendió Pegaso.

"Y sólo tu intervención salvó la tarde, Seiya…" [4] dijo Dokho seriamente "De no haber impedido que Shun se acercara tal vez algo grave les hubiera pasado a los dos"

"Maestro Dokho no entiendo nada" se quejo Pegaso "¿Y tú Shun?"

Andrómeda negó con la cabeza y Máscara de la Muerte suspiró fastidiado.

"¡Qué novedad!" dijo el italiano. "Pero ya que nadie parece querer abordar el asunto, seré yo quien les robe la inocencia" terminó con una sonrisa sádica. "La koree que ustedes vieron columpiándose bajo la rama del ciprés es una mujer que lleva más de medio milenio muerta"

El silencio se adueñó de la Cuarta Casa. Seiya palideció visiblemente y Shun parecía claramente impresionado. Dokho e Ikki miraron muy feo a Cáncer, quien se limitó a encogerse de hombros, pero con una sonrisa de oreja a oreja. Claramente estaba disfrutando el momento.

Aphrodite negó con la cabeza, y debido a que tenía cierto afecto por Shun, decidió tomar el asunto en sus manos, ya que después de todo, parecía que Andrómeda era el más involucrado con la cuestión.

"La situación es esta jóvenes caballeros" empezó Piscis, pero antes de continuar miró desafiante a su mejor amigo, como retándolo a que le interrumpiera. Cáncer levantó las cejas, pero no dijo nada. Conforme con eso, el guardián de la Doceava Casa continuó.

"Aunque a primera vista parece que la koree desconsolada se está columpiando bajo las ramas del ciprés, cuando el observador se acerca se da cuenta que en realidad la mujer está ahorcada con la soga, con el cuello torcido y los ojos desorbitados."

Seiya y Shun se miraron horrorizados, Ikki frunció el ceño, mientras que Dokho escuchaba muy serio y Máscara de la Muerte asentía complacido.

"La historia se ha perdido en el tiempo, pero algo de ella sí ha perdurado.

Se dice que hace más de quinientos años, llegó al Santuario una pequeña candidata a una armadura de bronce (cuya constelación jamás se reveló para evitar rumores de maldiciones a dicha armadura) pero la mujer, entonces una niña, aunque muy dotada no estaba conforme con su futuro como koree.

El tiempo pasó y la mujer obtuvo la Armadura de Bronce, pero la frustración al no encontrar una salida a su destino se tornó en desesperación. Consciente que si desertaba sería considerada como traidora y el castigo sería peor que la muerte, la mujer decidió terminar con su vida.

Una tarde, tomó una soga del campo de entrenamiento y se dirigió al bosque de coníferas por el que Shun y Seiya pasaron ayer. Ató la soga a una rama y se ahorcó con ella.

No fue hallada sino hasta casi una semana después, pero entonces como ahora, la muerte era una realidad diaria para el Santuario y de ninguna manera era el primer suicidio que tenía lugar, así que sin mucho alboroto, su cuerpo fue dejado en esa rama para que fuera alimento de los buitres, pues no se le podía enterrar en el cementerio junto a los que murieron en batalla.

Sólo su maestro se lamentó por su muerte y durante un tiempo nadie pensó más en el asunto, hasta que unos años después, los primeros incidentes comenzaron a ocurrir.

Al principio sólo fueron los aprendices quienes comentaban haber visto a una hermosa mujer con la armadura de una koree de bronce columpiándose bajo el ciprés, pero como no tenía máscara la evitaban, no queriendo tener problemas con la portadora de una Armadura. Por ello tampoco nunca se molestaron en investigar quién era ella.

La historia pronto recorrió el Santuario hasta llegar a oídos del maestro de la koree que se había suicidado ahí, quien era un caballero de plata.

Inquieto por los rumores y sintiendo en su cosmo que algo no estaba bien, el Caballero se dirigió al lugar que años atrás había sido testigo de tan trágico suceso, pero a la mañana siguiente un grupo de aprendices que habían ido a ver a la hermosa koree columpiándose lo encontraron muerto, ahorcado con una soga bajo las mismas ramas donde su aprendiz se había quitado la vida.

Aún así, no muchos vieron problema alguno y la vida en el Santuario siguió su curso. Los meses pasaron y pronto algunos caballeros de bronce y de plata escucharon las historias que los aprendices contaban sobre la hermosa koree de ojos azules que se columpiaba sin la protección de su máscara en el bosque de coníferas.

Algunos llevados por la curiosidad, otros por el deseo, pero todos con la intensión de ver a la mujer, los Caballeros comenzaron a frecuentar el lugar.

No se sabe cómo fue, pero un día pocos meses después que el primer caballero de plata apareciera colgado, tres caballeros de bronce encontraron muertos en las mismas condiciones y bajo el mismo árbol a dos caballeros de plata.

Los rumores comenzaron a correr por el Santuario y la historia del suicidio de la koree unos años atrás comenzó a relacionarse con los caballeros muertos. El Patriarca le pidió a dos Caballeros Dorados que investigaran la situación (el tiempo se ha encargado de que se tenga duda quienes fueron esos caballeros dorados) así que éstos se dirigieron al lugar.

Al llegar cerca del ciprés, lo primero que los caballeros dorados vieron fue a la koree columpiándose bajo las ramas, así que se aproximaron decididos a resolver el misterio. Cuál no fue su sorpresa cuando al acercarse se dieron cuenta que el rostro de la mujer en realidad estaba desfigurado grotescamente, sus ojos desenfocados y fuera de las órbitas y su cuello retorcido crudamente bajo una cuerda.

Uno de los caballeros extendió la mano para cortar la cuerda, pero entonces los ojos vidriosos de la koree se enfocaron en él y estiró una mano con el objetivo de agarrar al caballero por el cuello.

Evidentemente estamos hablando de un Caballero de Oro, por lo que éste fue más rápido que la aparición. Lanzando una de sus técnicas, golpeó a la aparición, la cual se disolvió con un lamento sepulcral.

Ese fue el reporte que los Caballeros Dorados dieron al Patriarca.

Unos días después, llevados por la curiosidad, otros caballeros y aprendices regresaron al lugar, escépticos de que tan hermosa mujer pudiera ser un espíritu terrible. Y la historia se repitió.

En un principio sólo los caballeros amanecían muertos, pero poco después comenzaron los reportes de aprendices asesinados también.

Al analizar el asunto, el Patriarca llegó a la conclusión que el destino de todo aquel que se acercara a la espectral figura era la muerte. Los aprendices habían logrado salvarse debido a que no se atrevían a acercarse lo suficiente por respeto a una koree sin máscara, no así los caballeros.

Conforme los años pasaron, los incidentes fueron disminuyendo, hasta que finalmente se limitaron al Periodo Oscuro, desde el Equinoccio de Otoño hasta el Solsticio de Invierno.

Y fue así como la koree bajo el ciprés, como se le conoce, se convirtió en una leyenda más del Santuario. Leyenda que se convierte en realidad cuando el Otoño llega." Terminó Piscis solemnemente.

Un gran silencio invadió la Cuarta Casa, para deleite de su guardián.

" Entonces… nosotros…" dijo Seiya claramente afectado.

"Corrieron grave peligro" aseguró Dokho. "Yo ya había oído la historia y de hecho conocí a alguien que había tenido la experiencia de haber visto a la koree una tarde de Octubre, pero eso fue hace doscientos años y quería estar seguro antes de alarmarlos"

"Son unos atarantados" se burló Cáncer "¿Acaso nadie se molestó en advertirles de lo peligroso que es el mundo en el Otoño?"

"La verdad es que nunca creí …" dijo Seiya sin tomarse a mal el tono burlesco de Cáncer.

"Pero, entonces ¿eso quiere decir que no podemos ayudarla?" dijo Shun pesaroso.

"No. Lo mejor es que olvides el asunto." Dijo Piscis convencido "Lo siento Shun"

Andrómeda asintió tristemente e Ikki y Seiya colocaron una mano sobre sus hombros en señal de apoyo.

"Vamos Shun, será mejor que regresemos. Se está haciendo tarde y la verdad es que hoy no tengo deseos de estar caminando en la oscuridad" dijo Seiya.

"Caballeros" llamó Dokho cuando los tres amigos estaban por salir de Cáncer "Espero que a partir de ahora vayan con más cuidado"

"Después de todo, el mundo en esta época del año no es un lugar seguro y el Santuario no es la excepción" dijo lúgubremente Máscara de la Muerte.

Continuará…

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Disfruten esta época y… no olviden mirar bien las esquinas, no sabemos qué es lo que se esconde ahí. ;)

Nota: Esta historia es una adaptación estilo Saint Seiya de una leyenda famosa que se cuenta en varias partes del mundo, por lo que tiene varias versiones las cuales incluyen que la mujer en cuestión es una monja, una novia, una hija de comerciantes, una princesa, una gitana, una poseída, una viuda, una madre soltera… y ¿por qué no? Una koree ;)

En general la historia es esta:

En un pueblo, un viajero ve a una mujer muy hermosa usando una cuerda para columpiarse en un gran árbol, pero por alguna razón no se puede detener a hablar con ella (o tiene prisa, o va en auto y este no se puede detener….) por lo que cuando llega a la posada u hotel le pregunta al recepcionista si sabe quién es ella.

El nativo del pueblo se pone pálido y le dice que es una aparición, pues aunque a primera vista la mujer parece muy hermosa y que se está columpiando, si se le ve detenidamente el observador se dará cuenta que en realidad la mujer está colgada con el cuello torcido y los ojos desorbitados.

Tétrico ¿no? Elegí el ciprés porque para algunas culturas es el árbol de los muertos (aunque para griegos y romanos simbolizaba la conexión con el inframundo y Hades (Plutón)) y en general es el árbol "oficial" de los cementerios.

[1] El pobre con una koree que lo odia-ama tiene suficiente. ¿Quién dice que no aprendemos de nuestras experiencias?

[2] Asumo que el drama que pasó entre Shaina y Seiya no es de conocimiento público. Al menos para esta autora no lo será (es más interesante la trama así ¿no creen?)

[3] Según tengo entendido, los dulces típicos de la India se preparan con azúcar refinada, aceites comestibles, leche, harina de trigo y otros ingredientes ya dependiendo de qué dulce estamos hablando (algunos llevan coco, otros nata, otros pasas…) ¡Y son deliciosos!

[4] ¡Eeeeeek! ¿Y cómo rayos pasó eso? Juro que no tenía intensión de convertir a Seiya en el héroe de siempre (es una de las características que hacen que en realidad no me encante el personaje) ¡Qué horror! ¡Qué espanto! Noooooooooooooooo! Esto me da pie para pensar… tal vez el destino de Seiya sí es salvar al mundo… y contra el destino no hay nada que hacer, según parece… Voy a tener pesadillas ;_;