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La peor noche
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Cuando Hermione despertó, tardó unos segundos en comprobar que todo lo que había vivido no había sido un sueño.
Pese a que no podía ver debido a la poca luz que se filtraba por una ventana, no le costó sentir las perceptibles diferencias. Así mismo se derrumbó su teoría en la que esperaba despertar en un hospital y darse cuenta de que todo lo vivido había sido producto de un golpe en la cabeza.
Deseaba con todas sus fuerzas que se tratara de una pesadilla dolorosa, triste, aterradora; pero pesadilla al fin y al cabo.
No estaba en su casa. conocía su casa; tampoco estaba en un hospital y también sabía cómo eran, en especial por su olor tan característico. No, este era un lugar completamente desconocido; estaba lejos de parecerse a su casa, pero tenía ese aire hogareño que la consiguió reconfortar un poco.
Tan solo un poco.
Pero hogareño o no seguía sin ser su casa, seguía sin tener a sus padres. Antes había pensado que estaba sola porque no tenía a nadie a quien pudiera llamar "Amigo" pero ahora se daba cuenta de lo que era estar realmente sola. No tenía Padres, no tenía amigos, no tenía nada. Ni siquiera estaba segura si su mascota había sobrevivido.
Se sentó en la cama abrazando sus rodillas, estaba a punto de quebrarse, lo veía venir. el dolor de la pérdida brotó de su pecho tembloroso, su ritmo cardíaco empezó a ser errático, antes de darse cuenta los temblores empezaron a sacudir su pequeño cuerpo y cuando estuvo a punto de ahogarse en el dolor, sintió algo sobre su cabeza que la sobresaltó de inmediato.
—Tranquila —susurró una voz, sonaba insegura, y lo que estaba haciendo contacto con su espesa cabellera se retiró de inmediato. Hermione supuso que se trataba de una mano.
—Bueno… yo…
—¿Dónde estoy?
—Estás en mi casa —contestó la voz, perdiendo todo rastro de duda.
"En mi casa" ¿Qué clase de respuesta era esa? Hermione no tenía idea de quién le hablaba y por supuesto esa respuesta fue absolutamente inútil ya que no consiguió contestar su duda.
—Es uno de los pocos lugares seguros que queda —dijo la voz de nuevo.
Para Hermione su casa había sido el lugar más seguro en el mundo. ¿Acaso el mundo se estaba cayendo a pedazos para que ya no lo fuera?
De inmediato recordó algo y la voz se le quebró cuando hizo la pregunta— ¿Sabes… dónde están mis padres?
—Yo... —la voz vaciló de nuevo.
Goznes chirriaron por respuesta, esta vez una nueva voz se abrió paso.
—Harry, ¿La despertaste? ¿Qué te dije sobre dejarla descansar?. Ha sido un día duro para ella.
Harry, quien le había hablado se llamaba Harry. Estaba en la casa de un tal Harry y de su madre.
—Ve a la cama jovencito. Mañana tienes clase.
—Ains —se quejó —yo solo quería saludar. Además está durmiendo en mi cama, merezco saber quien duerme en mi cama.
¿Qué? ¿En su cama?
—Yo… yo no quería molestar. Puedo dormir en otro lugar —Estaba completamente avergonzada, se sentía como una intrusa y no le gustaba esa sensación. Sin mencionar que nunca había dormido en una cama que no fuera la suya propia, salvo que fuera la cama de sus padres, claro.
—Nada de eso, cariño. Está bien —susurró con dulzura la voz femenina— ¿Ves lo que haces? —Cambió su tono a uno más autoritario cuando se dirigió a Harry.
—Lo siento.
—Ve a dormir, ¿Vale?. estas no son horas para estar hablando.
—Está bien, mamá.
De nuevo la puerta sonó y cuando la luz del pasillo se filtró Hermione pudo ver a un niño de aproximadamente su edad tropezarse contra el filo de la puerta.
—Y no vuelvas a caminar por la casa sin tus lentes, o un día de estos te vas a meter un buen golpe.
—Sí, mamá —se quejó mientras se sobaba la nariz con una mano —. Y bueno, que descanses, este...
—Hermione.
—Que descanses, Hermione —Le dedicó una sonrisa antes de salir maldiciendo por el golpe que se había dado.
Cuando quedaron nuevamente a oscuras la mujer susurró algo que sonaba como a "Lumus" y al instante un haz de luz blanquecino rebotaba en un rostro joven y agradable, a Hermione le recordó a su antigua maestra de primaria.
Primaria... no pudo evitar pensar en lo lejano que parecía todo eso.
—He preparado poción para dormir sin soñar, Hermione. Se que debes tener muchas
preguntas, pero será mejor que hablemos de eso más adelante.
Pero Hermione no la escuchaba. Cuando distraídamente dirigió su mirada a la fuente de luz esperaba encontrar una linterna, no un palo. Era igual al de los sujetos que la habían atacado, ¿Dónde estaba? ¿Quién era esa mujer? ¿Qué querían de ella?
Su cuerpo empezó a temblar de nuevo. Tenía los ojos abiertos y la mirada fija en el palo, poco a poco se sentía más aterrada. Una parte de su mente le hizo notar que la mujer la sostenía por los hombros y le hablaba intentando llamar su atención, pero Hermione solo veía sus labios moverse, el gesto aprensivo de la mujer y un pitido en los oídos que la hacía incapaz de escuchar cualquier cosa.
Eso es todo lo que recuerda de su primera noche fuera de casa.
...
