DÍAS DE SOLEDAD

Por Maytelu

Disclaimer: Los personajes de Naruto, pertenecen a Masashi Kishimoto y demás compañías con derechos. Ojala Shikamaru y Gaara fuesen míos, pero me vería como asalta cunas. Utilizo los personajes para esta historia, es cierto, pero sin algún fin de lucro.

CORTO NO. 2.- EL REGALO

Difícil en verdad de explicar, más aún cuando pocas veces he hecho gala de mis emociones, peor aún cuando aquellas veces han sido para expresar deseo de venganza, furia, frustración. Pero aún siendo tan difícil de explicar, sé que corrí llevando en el alma una emoción distinta. Corrí tanto porque, si, la vida se me iba en ello.

Me dirigí hacia la florería de los padres de Ino y sin siquiera pensar en los ojos azules que se posaban sobre mi, en la gente que alrededor me miraba con asombro y en los murmullos que contenían el famoso apellido de mi clan, pagué el arreglo floral más grande y hermoso que había en el sitio. Rematé aquella escena con una nada habitual sonrisa amable y salí tal cual llegué.

Por fin estaba decidido. Ya no había niebla, ya no había rencor, temores o sentimientos inútiles.

Entre los pocos recuerdos amables de mi niñez, se encuentra este, de aquel día que visité por primera vez y solo por una extraña casualidad en mi camino a la academia, la florería de los Yamanaka. Jamás lo admití públicamente y no pienso hacerlo, pero al ver uno de los arreglos florales, el más grande y hermoso, el más costoso también, me prometí que lo daría a la persona que escogiera para compartir su vida conmigo. Aunque en ese entonces, era un niño y como tal también soñaba. Después todo fue oscuro y esa promesa fue desterrada. Hasta hoy.

La conozco bien desde hace poco, aunque conviví con ella por tantos años. Porque antes no quise conocerla, no quise enredarme en el juego de la amistad y hacerme de sentimientos que estorbarían mi venganza y mi rencor. Aun así no pude evitarlo del todo, ya que al final durante aquella travesía oscura, lejos de mi origen, siempre pensé en esos dos que habían entrado en algún resquicio de mi alma. Pensé en Naruto, pero aún más en Sakura.

Y cuando hace años regresé, cuando me adapté a los desprecios de los habitantes de Konoha, fueron ellos dos quienes me hicieron sentir nuevamente en casa, pese a que no la tenía cuando me fui.

Sin embargo todo era fresco, todo era inestable y enredado. Acepté abiertamente su amistad, poco a poco y al final, fue ella quien se convirtió en mi confidente, mi mejor amiga. Pero solo me limite a verla como eso. Harto de dañar lo que se encuentra a mi alrededor, hastiado de tener sentimientos que no entiendo bien y no sé como manejar.

Fue así por tres años. Ella siempre escuchó los detalles de mis misiones, pero no las que realizaba como ANBU, sino las que cada noche se llevaban a cabo en mi alcoba.

Porque irónicamente aquel desprecio que podía respirar en el aire hacia mi persona, iba acompañado de una antigua fama de play boy que solía tener incluso antes de irme, con una gran diferencia, ya no era un niño y mis acciones al respecto no se limitaban a portarme indiferente ante las varías insinuaciones. Sin mostrar un ápice de interés, con una habilidad magistral aparentando indiferencia, cada chica que se cruzara en mi camino terminaba en mi alcoba.

Y ella siempre escuchó sin ningún gesto en su rostro además de esa encantadora sonrisa, llena de ternura y comprensión. Aunque de vez en vez, llegó a reprenderme con la autoridad que su rango de medico ninja le concedía.

Mi corazón se acelera de golpe. Siento vergüenza. Esa emoción que no sé explicar se enfrenta con lo anterior. Inconscientemente no quería dañarla, por eso solo me permití amistad. Sasuke idiota. Tanto tiempo escuchó mis sandeces, tantas veces me apoyó con su esplendida sonrisa y sus inteligentes consejos. Ella no era como Naruto, a quién deje de relatarle mis aventuras porque no soportaba su mirada llena de ira, quien dejo de prestarme atención cuando descubrió que Sakura también escuchaba aquellos relatos. Ahora acepto que Naruto por más instintivo que sea, es lo suficientemente sensato para ser Hokage, porque él lo supo todo el tiempo y yo no lo quise notar.

Tres años. Años que ella guardo en secreto que aún me amaba como en ese entonces o más, un secreto que en realidad era de dominio publico exceptuándome a mi.

Y fue hasta hace unos días, que Akatsuki atacó la aldea y resulté afectado no solo en espíritu, sino físicamente, que fui conciente de lo que significaba para ella y lo que ella significaba para mi. Que burla que eso haya sucedido en mi inconsciencia, mientras su chakra tocaba el mío de forma calida en un intento por salvarme la vida, mientras fuera de esta dimensión escuchaba sus sollozos y una frase de súplica que se repetía sin parar, palabras que cobraban significado poco a poco, dejando notar cuanto me amaba. Luego no supe nada. Mas no había oscuridad, ni frío, ni soledad, solo una calma que no había sentido en ningún otro momento. Cuando reaccione llegó a mis oídos su dulce acento.

No soportare perderle por segunda vez, si no esta conmigo, yo…

¡Maldición! Mis ojos no obedecían la orden de abrirse. Ni un solo músculo quería moverse. Y tanto que deseaba abrazarla. Pedirle perdón. Expresarle este sentimiento extraño. Tenerla a mi lado y prometerle que ya todo estaría bien. Nada de esto era un sueño. Si había de ponerle un nombre a este extraño sentimiento que no logro entender, entonces debía ser amor. Cuando lo admití, pude sentirme afortunado.

Fue durante ese mar de pensamientos que recorrí la aldea entera buscándole, comenzando por su casa y terminando en la torre de la Hokage. Ansiaba verla. Expresar por primera vez lo que sentía de verdad, contarle todo lo que había pensado.

¡Kamisama¿Por qué tardaba tanto en encontrarla?

Pero fue una enorme sorpresa encontrarme a Naruto en los pasillos con un rostro serio y no con su habitual sonrisa. No podía perder tiempo, no más del que había ya perdido, así que seguí sin ocultar una misteriosa sonrisa.

-Sasuke.

La voz de Naruto llevaba algo de pena y eso me inquieto aún más. No podía perder el tiempo y di un paso más.

-No sabía que ahora comprabas flores para tus seguidoras ¿eso hace más rápido el tramite?

-Cállate, idiota –Le contesté con mi habitual tono de voz, pero dejando ver que en realidad no estaba molesto, que ese día nada podía molestarme.

-¿Has visto a Sakura? –Pregunté al aire, pero nuevamente insinuando todo mi plan. Aunque tratándose de Naruto tal vez no lo captaría o quizá, podía volverme a sorprender. Sin embargo el rostro de él se ensombreció a la mención de su nombre. Observó con detenimiento mi arreglo floral y me dirigió una mirada de pena.

El arreglo cayó al suelo dejando un sonido sordo. Mis manos se dirigieron de inmediato al cuello de Naruto y lo alce algunos centímetros sobre el suelo, leyendo en su expresión lo que me hacía falta saber: una sonrisa melancólica y su vista intencionalmente escondida de la mía.

Sentí humedad en una de mis mejillas.

Llegué demasiado tarde…

-Sasuke-kun.

Mis manos temblaron y bajaron a Naruto. Casi sin pensar giré. ¡Kamisama gracias!

-Espero que hayas aprendido la lección Sasuke, idiota, maldita sea –La voz de Naruto se perdió con el aire.

Lo único que pude notar fue el rosado cabello que bailaba frente a mí y el aroma a flores que me envolvía mientras mis manos atraparon con delicadeza y firmeza su delgada cintura.

FIN DEL CORTO NO. 2

POR

MAYTELU

Nota de la autora (29 de noviembre de 2006): Este corto no me gustó mucho y fue el que me costó más trabajo escribir, ya que la adaptación a los personajes era difícil. Por otro lado manejar una personalidad como la de Sasuke Uchiha y no salirse de su línea, es todo un reto. Sé que aquí pudo estar algo fuera de lugar, pero dentro de lo que cabía intente mantenerlo sin tanto cambio. Espero que les haya gustado y si no, con todo gusto aceptó sus comentarios en mi correo o aquí dejándome un review.