HTT: la Horda de Tiranos y Traidores
El semestre era bastante complicado. No sólo por las clases de la doctora Hirasawa, sino por todas en general del pensum de Supervillanía. Algo que Azusa no previó era que tendría que llevar una clase de economía. Igual que siempre, todos sus compañeros esperaban ansiosos el comienzo de las clases, cuando entró la profesora: la mente criminal Ritsu Tainaka.
—Muy bien, comencemos — dijo decidida la profesora. — Antes que nada, déjenme aclarar que saber hacer inventos raros no los convierte en súper villanos. Un verdadero súper villano debe de saber llevar sus negocios a la perfección. Mírenme a mí, la reina del crimen organizado; pero nadie me atrapa porque también soy dueña de la cadena de tiendas de música más famosa de Japón. Y eso es lo que voy a enseñarles: a crear imperios de los negocios a ilegales con su respectiva fachada legal para lavar su dinero sucio. Un verdadero súper villano debe saber hacer de todo, a menos claro que tengas una sociedad tan eficiente como HTT.
Y una vez más Azusa se dio cuenta que su carrera era mucho más complicada que se vio en un principio. Después de Ritsu, venía Mugi, otro miembro de HTT. Ella era la maestra de las computadoras. Podía infiltrarse en cualquier sistema con suma facilidad y no sólo robaba datos, sino saboteaba operativos policiales y demás. No pasó ni una semana y varios comenzaron a desertar para meterse de súper héroes. La mente criminal Ritsu Tainaka dijo una vez:
—Detrás de todo súper héroe hay un súper villano frustrado.
Pero Azusa seguía firme y daba lo mejor de sí en sus clases. Sus clases favoritas eran las de la doctora Hirasawa y le iba muy bien; pero su punto fuerte eran las clases de la mente criminal Ritsu Tainaka. Como proyecto había comenzado a dirigir un círculo de apuestas dentro de la universidad y le iba excelente.
Un día de tantos Azusa fue al banco a depositar su dinero sucio, cuando pasó lo de siempre: el banco fue atacado por un grupo de súper villanos. Para ser justos, eso era cosa de todos los días en la ciudad; pero lo especial de la ocasión era que fue un ataque de HTT.
—¿Conocen la dinámica, no? — preguntó la mente criminal Ritsu Tainaka entrando acompañada de un escuadrón de Mecha-Yuis. — Las manos donde pueda verlas, mientras los Mecha-Yuis vacían la bóveda. Gracias por su cooperación. Mugi, ¿cómo va la alarma silenciosa?
La joven rubia estaba concentrada en su Tablet, luego levantó el pulgar.
—Alarma silenciosa fuera — dijo ella.
—Bien, Yui, ¿cómo van los Mecha-tús?
La genio del mal, que también llevaba una Tablet, asintió indicando que todo iba bien.
—Bien, en cuanto a los matones del banco... — dijo Ritsu por fin.
Los matones no estaban bien. En lo absoluto. Debido a la cantidad de súper villanos, los bancos contrataban a un grupo de matones sanguinarios para disuadir a cualquiera. Con los súper héroes el problema no era tanto, pero claro, súper villanos como HTT eran harina de otro costal y para eso estaban los matones. Matones que intentaban escapar desesperadamente de una sombra que los atormentaba y los jalaba de vuelta a las sombras para no dejarlos escapar a la vez que soltaba siniestras carcajadas.
La puerta del banco se abrió de una patada. Las HTT se volvieron. Eran La Vengadora Encapuchada y la "otra" Doctora Hirasawa. Las únicas súper heroínas que podían enfrentarse a HTT.
—Nodoka-chan, Ui! Qué gusto! —saludó Yui.
—Onee-chan, ¿cómo estás? — preguntó la "otra" Doctora Hirasawa apuntándole con un arma de rayos. — ¿Lista para ir a prisión?
Nodoka, la vengadora encapuchada, se limitó a encender su sable láser.
—Cuándo no HTT causando problemas — dijo ella en un susurro.
—Y cuando no los guardianes del orden fastidiando nuestras operaciones — dijo la mente criminal Ritsu Tainaka. — ¿No deberían buscarse una vida?
Como respuesta, ambas súper heroínas se lanzaron al ataque. La doctora Yui Hirasawa mandó a sus Mecha-Yuis desocupados a neutralizarlas mientras ella y su grupo del mal escapaban. Pero la cosa no era tan simple, Ui y Nodoka eran sus más viejas enemigas y sabían cómo vencer a los Mecha-Yuis y no podían contar con la ayuda de Mio porque ella andaba ocupada con los matones del banco. Robots disparaban rayos de energía que tango Ui como Nodoka desviaban utilizando sus aparatos especiales (diseñados por Ui) además las habilidades de lucha de Nodoka estaban muy por encima de la media y convirtió a dos Mecha-Yuis en puñados de chatarra en muy poco tiempo.
Fue entonces cuando Azusa se paró y arrojó su proyecto de la clase de Yui: una bomba que al estallar liberaba energía eléctrica paralizante que detenía a cualquier enemigo. La hizo con una botella de agua vacía y un cargador de celular, siguiendo instrucciones de la genio del mal. Ambas heroínas cayeron.
—¿Qué demonios fue eso? — preguntó la mente criminal Ritsu Tainaka.
—El proyecto de la doctora Hirasawa — explicó Azusa poniéndose en pie y limpiándose el polvo. — Usted comprenderá, doctora, que no podré entregar el proyecto hoy, pero ya ve...
—Está bien, tienes la nota máxima. Eso fue bastante poderoso, mucho más que mi primer intento — dijo Yui muy impresinada. — Como dije antes, espero grandes cosas de usted, señorita Nakano.
—Y hablando de los proyectos de clase... se nos hace tarde para dar las nuestras, dejemos que los Mecha-Yui-chans lleven el dinero al escondite y vamos — sugirió Mugi.
—Perfectamente — felicitó la mente criminal Ritsu Tainaka. — Y bueno, Azusa-chan, ya nos salvaste el pellejo. ¿Te llevamos?
—Está bien —dijo Azusa. —Gracias.
Todas comenzaron a subir a la limusina de la mente criminal Ritsu Tainaka (compartían el auto) cuando les llamaron la atención los gritos de los matones del banco, que pedían piedad.
—Mio ya basta —pidió Ritsu.
La pelinegra salió de las sombras abrazando un bajo y sumisamente, subió al auto.
Comenzaron su recorrido hacia la universidad. Azusa estaba fascinada de estar con sus ídolos, y para colmar su felicidad, la genio del mal Yui Hirasawa se sentó junto a ella y le acarició la cabeza como agradecimiento.
Pasaron en silencio todo el camino, hasta que pararon en la facultad de derecho, para que Mio se bajara.
—¿Ara? ¿Usted no da clases de supervillanía? — preguntó Azusa.
Mio negó con la cabeza con una sonrisa.
—No. Todavía estoy en primer año de mis estudios de derecho.
—¿Primer año? Pero...
—En realidad iba a entrar hace un par de años — explicó Mio. — Pero entonces encontraron los cuerpos en mi sótano.
—Sacarla del psiquiátrico fue toda una aventura — recordó la mente criminal Ritsu Tainaka. — Pero bueno, ella es nuestra fuerza en la organización. — Se incorporó y despidió a Mio con un beso. — Nos vemos al salir de clases amor, y recuerda: si Elizabeth te pide que mates a alguien más, me avisas primero. ¿Sí?
Mio asintió feliz.
—No te preocupes, te llamaré.
Hecha la despedida, llegaron a la facultad de Supervillanía. Yui tomó la mano de Azusa.
—Vamos señorita Nakano. Su primera clase es la mía, ¿no?
Azusa se sonrojó y se dejó llevar por su ídolo mayor.
Sí bueno, este me salió más largo que el otro; pero sigue siendo corto para mí. Espero les guste y me den sus opiniones. Chao; nos leemos!
