Sentido Común
Corre. Fue lo primero que me dijo mi sentido común. Pero como buena Gryffindor no le hice caso y me quedé en el mismo sitio. Quizás le tendría que haber hecho caso, pero cuando ves a James Potter acercándose, con la mirada brillante y penetrante llena de miles de emociones, simplemente no puedes alejarte.
La distancia entre nosotros se acorta y lo último que puedo ver, antes de cerrar los ojos y acercar aún más a James por la corbata, es a mi sentido común comprar los billetes, coger la maleta e irse a rumbo a Hawai, al parecer llevando a mi vergüenza de acompañante.
"Ah no, a mi vergüenza no" me dije mentalmente. "No, porque siento mi cara arder, seguro que estoy como una bombilla roja de un arbolito de navidad" pensé irónicamente.
Pero ya me da igual, porque siento a James conmigo, abrazándome como si se le fuera la vida en eso. Y la mía con el.
