-Tropa de Reclutas- Muro Rose-
Filas y filas de jóvenes reclutas se alineaban en el campo desértico del cuartel. Este cuartel se encontraba dentro algo parecido a un cráter, había casas de madera y un gran espacio de entrenamiento. No había paisajes muy buenos para contemplar, la sequedad del suelo y el calor impedían el crecimiento y existencia de cualquier planta o hábitat de cualquier animal en la zona.
Las cientos de cabezas ordenanzas perfectamente en filas militares pertenecían a los futuros soldados que entrarían, según su decisión, a cualquier organización militar deseada. No cualquiera podía entrar aquí, debías de pasar por duras pruebas y entrenamientos para ser aceptado como un hombre o mujer de honor para pertenecer a esta nueva clase social. Entre hombres y mujeres, de varias edades, se miraban con temor al presenciar la crudeza de la milicia.
Jannet, observaba a las personas a su alrededor con disimulo. No le gustaba este lugar para nada, tampoco ese calvito gritón, le estaba dando miedo. Este hombre era posiblemente el superior de esta milicia, deduciéndolo por su abuso de poder tratando a los soldados como basura.
-¡OYE, TÚ!-El hombre calvo y de mirada siniestra gritó.
-¡¿Si?!- responde un joven rubio, colocando su puño derecho en su pecho.
-¡¿QUIEN DIABLOS ERES?!
-¡Soy Armin Arlert de Shinganshina, señor!
-¡Ya veo! Buen nombre para un retrasado ¡¿Tus padres te llamaron así?!
-¡Me lo puso mi abuelo señor!
El hombre se le inclino, ya que el chico era bajito a comparación de su estatura- ¡ARLERT! ¡¿POR QUE TE ALISTASTE AQUÍ?!
-¡Para unirme a la victoria de la humanidad señor!- serró los ojos para evitar la penetrante mirada del capitán.
-¡Eso es esplendido! ¡Apuesto a que mataras a muchos Titanes!- con su enorme mano lo tomo de la cabeza – LINEA 3 MEDIA VUELTA- lo giró para el otro lado. El chico tenia mucho sudor en el rostro.
-¡¿QUIEN DIABLOS ERES?!- continuo con el siguiente soldado.
-¡Señor, soy de Trost. Me llamo Thomas Walter!
-¡REPITALO!
Jannet había intentado tragar, pero se le había formado un nudo bien anudado en la garganta. No le gustaba para nada estar en ese lugar, por supuesto refiriéndose a estar en la primera fila en del frente ¿Por qué se le había ocurrido ponerse allí mismo? No estaba muy ansiosa por que llegase su tuno.
-¡NO ERES MAS QUE UNA BASURA! ¡ESA CIUDAD ES UNA MIERDA! – grito a una joven de cabellos negros, a la pobre parecía que estuviera por darle un ataque cardiaco.
-"Alguien aquí se a levantado con el pie izquierdo o tienes problemas de estreñimiento" pensó con una gota de sudor en la cabeza. Se rascó la pierna, el traje le estaba incomodando bastante y le hacía mucho calor con el maldito chaleco.
-LINEA 3 MEDIA VUELTA.
-Vaya, ese tipo debería aprender a relajarse- comentó un chico a su izquierda. Jannet lo miro de reojo, el hizo lo mismo y le dio una media sonrisa- Se creen mucho por ser de un rango superior.
-Creo que solo es una prueba mental- ahora que lo pensaba, había observado que no todos los soldados eran interrogados, otros eran evadidos solo recibiendo una mirada. Esto parecía deberse a que solo atacaban a los que se veían más débil emocional y mentalmente. Una examen de entrada bastante discriminador, pero eficiente.
-¿A que te refieres? Bueno ¿Sabes? A mi no me van a echar de aquí tan fácilmente- se dijo con mucha arrogancia.
-Como digas, amigo.
-¡OYE TU, CHARLATAN!¡¿QUIEN DIABLOS ERES?! – aparece el general de repente, los dos dieron un respingo del susto.
- ¡Jean Kirschtein de Trost, señor!
-¡¿Y POR QUE ESTAS AQUÍ?!
Ante esta pregunta pareció dudar Jean pero respondió sinceramente.
-Para unirme a la Policía Militar y poder vivir en el interior.
-Ya veo… a si que quieres vivir en el interior.
-¡Si! – responde entusiasmadamente. Acto seguido el capitán le dio un severo cabezazo que lo dejó de rodillas en el suelo doblándose del dolor.
-¡Un cobarde como tú no merece recibir el rito de iniciación!
Jannet lo miró con pena, no creía que había sido una mala respuesta. Le parecía mejor respuesta que las de algunos hipócritas que decían querer entrar por el bien de la humanidad y servicio al rey. Ahora le tocaba su turno, el capitán se le acerco con los brazos en su espalda. Antes de preguntar algo solo quedaron así por unos segundos. Ella le devolvió la mirada. Nunca bajó la vista, no demostró ningún temor ni duda.
Luego simplemente se alejó. Jannet suspiró.
-¿Estas bien?- pregunto al joven en el suelo.
-Ugrh-chillido de dolor-…eso creo ¿Por qué demonios no te ha preguntado nada?
-Suerte, supongo- le extendió la mano para que se levantara. El chico la miró confundido- parece que no le caí muy bien- le dijo el joven.
-ARGH!
-¡Lo hiciste al revés Conny Springer! – El general estaba tomando a un chico bajito por los lados de la cabeza. Lo había levantado del suelo como si fuera una muñeca de trapo y todos los miaban atónitos- ¡Se supone que ya te lo enseñaron! ¡El saludo que ofreces es hacia el corazón, y representa batalla, defensa y superación! ¡¿Acaso tienes tu corazón en el lado izquierdo imbécil?!
Antes de poder continuar gritándole, detuvo su mirada en una joven. Esta jovencita de cabellos castaños y mirada nerviosa estaba… comiendo una patata.
-Oye maldita… ¿Que rayos estas haciendo?
-Estoy alucinando o ¿En verdad esa chica esta comiendo una patata? – Señalo Jannet a la joven castaña-"Pobre de ella. Debió saltarse el almuerzo". Parece que no se ha dado cuenta que le están hablando.
-¡OYE MALDITA, TE ESTOY HABLANDO A TI ¡¿QUIEN CARAJO TE CREES QUE ERES?!
La castaña rápidamente coloco su puño en su pecho, sin soltar la patata, y contesto valientemente- ¡Soy del pueblo de Dauper! ¡Distrito sur Muralla dos! ¡Sasha Braus, señor!
-¿Sasha Braus? ¿Qué es lo que posees en tu mano derecha?
-¡Una patata hervida! ¡La vi en la cocina y no pude dejarla, señor!
-¿Por qué la estas comiendo ahora mismo?
-Las patatas son deliciosas cuando están calientes, así que actué con demasiada rapidez.
-Esto se esta poniendo entretenido- comento Jannet con una gota de sudor en la frente. Jean miraba igualmente de sorprendido.
-No, aun no lo entiendo ¿Por qué estas comiendo una patata?- pegunto intrigado el general.
La joven puso la misma expresión de desconcierto- ¿En- en vedad… no sabe por que las personas comen patatas?
Silencio sepulcral.
-"Siento que puedo cortar la tensión con un par de tijeras"- se dijo Jannet que percibía una aurora oscura sobre el general.
-No quisiera ser ella en este momento- le dijo Jean boquiabierto.
-Ni yo… pero esa patata se ve deliciosa.
Luego de que la joven Sasha intentara compartir la mitad de su patata con el general, fue castigada a corre 5 horas seguidas alrededor de todo el cuartel sin parar, aun mas desgraciadamente tuvo que saltearse la cena. Desde entonces fue llamada "la chica de la patata"
Luego del rito de iniciación los soldados tuvieron tiempo de salir a descansar. Varios grupos de jóvenes se formaron, comenzando con una nueva amistad entre compañeros, otros prefirieron vagar solos. Jannet aun no se había acercado a nadie, no era muy buena socializando con personas.
-¡Oi! –Era Jean, que se le acerco corriendo- ¿Por qué andas sola?
Cuando todo terminó, quedó un poco sorprendida de verse a si misma sin saber que hacer. Miró en varías direcciones, a los diferentes chicos y chicas que comenzaban a hablarse y de repente se sintió muy incómoda. Como un llamado de urgencia se fue alejando de a poco de los demás y prefirió irse por otro camino.
.Ehh… es solo que… creo que me he perdido, no se por donde comenzar- dijo mirando en otra dirección algo avergonzada.
-¿A si que eres tímida, eh?- rió en sorpresa- Pues no lo parecías hace un momento en la apertura.
-¿Ah que te refieres?
-Cuando se te acercó el general lo enfrentaste con la mirada y simplemente te dejó, ni siquiera te gritó ni preguntó nada ¡Fue sorprendente! En cambio a mi me a golpeado, maldito bastardo- dijo fritándose la cabeza, aún tenia la frente roja del golpe.
-Ah, eso… creo que no tuvo ningún interés en mí- bajó la mirada al suelo- Creo, que solo estaba juzgando por la mirada. No fui la única que ha salteado del interrogatorio.
-Ahora que lo dices- miró hacia un grupo de chicos conversando en una de las cabañas. Entre ellos se encontraba el chico rubio bajito y al pacer su amigo, un joven de cabellos negros y ojos verdes perlados- Ese chico de por allá, me pareció que también fuera ignorado, y su amigo ah dicho que era de Shinganshina.
Jannet los observó de la distancia. Ese chico de ojos verdes, le pareció peculiarmente familiar ¿A quien? Ni siquiera lo conocía.
-Shinganshina…- murmuró por lo bajo.
-¿Ustedes dos? ¿De donde vienen chicos?- pregunto un joven al chico moreno. El último, sonrientemente posó una mano en el hombro del rubio y dijo- Este chico y yo provenimos de Shinganshina- los demás quedaron atónitos.
-Así que ustedes… lo vieron.
-¿Ustedes vieron al Titán Colosal?- pegunto le más bajito, el anteriormente reconocido como Conny- ¡Ustedes lo vieron! ¡Realmente lo vieron!
-Um… bueno…- titubeó el ojiverde nervioso.
-¡Conny!
-A si que esos dos son de Shinganshina… Ahora entiendo el porque de su aceptación rápida- Jannet los miró con suma curiosidad. Era la primera vez que veía sobrevivientes del antiguo Distrito destruido.
-Pfff… Son una manga de mocosos. Eso no los convierte en héroes- Jean cruzó los brazos por detrás de la cabeza y los miro con sorna, en especial al ojiverde.
-Puedes que tengas razón, pero aún así son concientes de lo que están por enfrentar- un recuerdo viejo le cruzó por la mente, pero inmediatamente lo borró- Ah, olvide presentarme. Mi nombre es Jannet Knox.
Más tarde esa noche, todos entraron en la cabaña para cenar. Jannet se sentó en una mesa con Jean y compañía de otros que ocuparon lugar solo por falta de espacio. La cena no parecía muy apetecedora, le sirvieron una bandeja con algo parecido a vómito de perro que en realidad era un estofado aguado. Aún para desconformarla más llevaba guisantes, ella odiaba los guisantes. Pensó que si esto era le servirían todos los días a partir de ahora tendría que aprender a contener las arcadas.
-Creo que prefiero comerme el pan- dijo dejando la cuchara a un lado.
-¿No te lo vas a comer? – pregunta Jean que comía como si nada, parecía no tener sentido del gusto. Ella le entregó su plato y el se contentó.
-¿No crees que parece vómito? ¿Qué es lo que hacer el gran chef del cuartel? Espero no enterarme donde mete las manos.
-Pues, a mi me parece muy comestible.
-Ten cuidado, no vaya a querer escaparse de ti- apuntó con la cuchara al plato- en cualquier momento le saldrán patas y caminará por la mesa.
-Como exageras Jannet- rió Jean. Ella también rió.
-Creo que ella tiene razón- dijo un chico pelinegro que se sentaba el frente de ellos, su compañero estaba un poco callado mirando a un amontonamiento de gente en la otra mesa- ¿Qué están haciendo allí? – preguntó este último.
-Están hablando con Jeager- le contestó el moreno.
-¿Quién es Jeager?- preguntó Jannet con curiosidad.
-Es el chico de Shinganshina. Todos están fascinados con él, por ser uno de los pocos sobrevivientes del ataque a la muralla María.
El joven ojiverde se cubrió la boca con una manó y comenzó a toser. Se veía un poco pálido. El amontonamiento quedó sorprendido, hace un momento le habían estado haciendo miles de preguntas sobre los Titanes que atacaron la muralla María.
-Chicos, no pregunten nada mas, parece traerle malos recuerdos.
Conny que estaba apoyado sobre la mesa a su lado parecía tan apenado como los demás- Perdón, no era nuestra intenc-
-¡No es así!
Jannet y los demás en la mesa al igual que todos en la sala habían volteado curiosos. La joven castaña había estado escuchando su relato atentamente, quería saber más sobre él.
-Los Titanes no son la gran cosa- Esto la impactó ¿Qué no son la gran cosa? ¿A que demonios se refería?- Si dominamos los mecanismos y las maniobras tridimensionales los aplastaremos… a todos ellos… Tan solo me emocioné un poco, porque por fin soy un cadete. Entraré en la infantería de reconocimiento y los exterminaré uno a uno, los mataré a todos.
-Oye, oye ¿Eres un retrasado?- Jean le habló desde su mesa. Tenia la cabeza apoyada en la palma de su mano y lo miraba burlonamente- Acabas de decir que querías subirte a la infantería y ser un cadete.
-Si eso dije ¿No dijiste que querías unirte a la policía militar y vivir en el interior?
-Yo soy un hombre demasiado honesto. No deberías ser un hablador y actuar como un héroe cuando en realidad estás temblando de miedo.
El moreno se paró de repente de su silla con una mirada peligros- ¿Te refieres a mi?- Jean se paró también y se le acercó.
-"Estos hombres" se dijo Jannet con la cabeza apoyada en ambas manos. Ya se había enterado de lo bien que le caía Jeager a Jean.
Antes de cualquiera patada y puño sonó una campana. Ambos, antes de separarse, se miraron, intercambiaron un par de palabras y dieron la mano como un gesto de disculpa ( que no se lo creían ni ellos). Entonces el joven ojiverde se fue y por detrás de él le acompañó una morena de cabello largo. Jannet quiso llamar a Jean pero este se quedó embobado mirando a la morena ¿Era eso rubor lo que veía en su rostro?
-¡Oye! Espera…- llamó a la chica. Esta volteó a mirarlo inexpresivamente. Sonrojado tartamudeó- N-no te había visto por aquí… E-eh…Tu-tu cabello negro es… r-realmente hermoso… - dijo con dificultad el cumplido evadiendo su mirada fría.
-Gracias- dijo simplemente y se fue. Jean quedo con la boca abierta sin saber que hacer.
-"Eso fue magnifico"- aplaudió mentalmente Jannet. Cuando vio que salió a fuera a perseguirla, decidió solo dejarlo. Más tarde cuando fue buscarlo y lo encontró en un aura oscura y con Conny a su lado gritándole hastiado. Prefirió no preguntar.
