Una semana, según yo. Espero no sea tarde para avisar, contiene un poco de Jearmin. . .
• Capítulo 1 •
Lamentablemente él ya sostenía una relación amorosa, ¿es que no era suficiente? ¿por qué?.
— Mgh —. Quejó a ojos cerrados al tiempo en el que las puntas de los dedos se clavaban en los hombros de quien se deslizaba con facilidad por entre sus piernas, o más específico, de aquél que conseguía deslizarse con facilidad por entre su ser. Los suspiros que se tornaban en jadeos entrecortados escurrían sin inhibición de las puntas de sus labios y él, a propósito, no lo evitaba; era una forma tonta de desahogo ciego. Dolía, cada fibra de su interior dilataba con el único fin de conservar la sensación del movimiento que un intruso provocaba casi hasta el borde de las lágrimas. Sin embargo, no se permitiría mostrar la debilidad del acto tan cobarde que usaba como excusa, que era el mismo que le daba el tonto 'valor' para seguir hasta el final.
— Armin —. Llamó el otro en un jadeo ronco, entonces supo que el final estaba cerca; la temperatura en la parte baja del vientre le hacía la notificación de que ya no podía retenerlo consigo. Los músculos internos se contraían adoptando un compás que conseguía la sincronización de la respiración dolorosa además de escándalosa y en ésa misma medida llevó una de las manos a estimular el centro de sus piernas para acelerar el proceso. Así ocurrió.
Tensó los párpados mientras perdía el interés de lo que Jean hacía, y es que quizá estaba siendo egoísta; sonriendo con los ojos cerrados mientras su espalda se arqueaba y la cabeza se sumía en la almohada al mismo tiempo en el que el desborde lo hacía su presa. Ah, la vibración bajó por toda la columna y lo único que pudo hacer fue clavar las uñas en la espalda ancha del otro.
— Agh —. Jean gruñó en un tono grave, sintiendo el sudor humedeciendo los costados de su rostro e incluso por la frente; sosteniendo a Armin por la cadera para simplemente arremeter en su contra un par de veces, las últimas que le fueron necesarias para desahogar la necesidad insana que representaba apenas una pobre unión física que sólo consistía en un pretexto ...
'Física'.
En eso se basaba todo; en el placer carnal que conseguían tras un encuentro fortuito que para no hacer sonar tan mal ambos acordaron llamar 'relación'. Dentro de una habitación eran novios, fuera de ella eran conocidos con actividades en común. Claro, si es que así se le podía llamar.
— Vendré a verte en la noche, no pongas seguro al pomo —. Acotó el cobrizo sentado en el borde de la cama así como se terminaba de acomodar el calzado; listo, no tenía más por hacer allí.
— Humn, está bien —. Armin respondió tratando de enderezarse también cubriendo escasamente su cuerpo con alguna de las sábanas; sabía que la atención de las pupilas impropias estaba un cien por ciento concentrada en su semblante, y no podía hacer algo aparte a responder esa mirada con la misma intensidad. Luego de eso, nada. La puerta se cerraba tras la espalda de Jean y el rubio se dejaba caer, mirando al techo, pensando en qué diría alguien como Eren si pudiera verlo ahí, entregándose a aquél que poseía sentimientos dudosos hacia su persona. De todas maneras no es como que importara demasiado, el castaño salía con alguien unos cuantos años mayor y él mismo debía seguir adelante.
Era tonto pensar en la forma en la que decidió que todo tendría un buen comienzo; una noche con recuerdos difuminados y luego de eso sexo duro en alguna habitación con falta de iluminación. Cada ocasión era peor, Jean parecía ensañarse gradualmente y la espalda de Armin lo pagaba con gracia. Como era de esperarse las horas y los días pasaban y cada vez el sentimiento inconforme crecía bajo el resguardo del pecho del pequeño chico. Lo que no supo es que dos días después Mikasa llegaría de su viaje de intercambio luego de dos años de ausencia.
La promesa se cumplió.
Ahora sus compañeros de piso abrían las puertas del departamento a la chica al ritmo en que bebían y bailaban al compás de lo que un pendrive tocaba. A veces creía que ahí no sabían hacer alguna cosa que resultase ajena a la ingesta de alcohol; igual poco importaba. Una cosa llevaba a la otra y se detuvo un momento al sentirse mareado, aguardó en el sofá y forma inconsciente sus ojos miraban al supuesto novio. Negó por lo bajo ignorando completamente el hecho de que estuviese tomando a su amiga de la infancia por la cadera en igualdad a como la guiaba hacia las escaleras.
De hecho, pensó en levantarse e ir tras ellos para hacer la escena de un supuesto chico engañado bajo el sentimiento de despecho que sin saber, Jean le estaba dando. Se frotó las sienes con casi todas las puntas de los dedos de los que disponía y se puso de pie al fin; sin embargo, ahora Eren lo arrastraba en dirección de la cocina. Lo último que vio en la estancia fue a Sasha y a Connie tirarse el contenido de una botella encima a la vez que Reiner e Ymir les aplaudían, Historia negaba con la cabeza con lo que creyó que era absoluta reprobación y pareció que hasta entonces todo se había movido en cámara lenta.
Veía a quien tenía en frente en la privacidad de unos nuevos muros, o eso trataba.
— Oi, Armin. ¿Me escuchas? —. Eren alzó una ceja.
— ¿Huh? Ah, sí. Sí —. Salió de su enfrascamiento teniendo en mente que si había alguien en el mundo al que no le pudiera mentir, ese era Eren.
— ¿Qué fue lo que dije? —. Retó a repetir. Tan predecible.
— Que Jean probablemente se está acostando en este instante con Mikasa y..—. Cerró los ojos, buscando el sostén del borde de la mesa al ya no saber cómo era posible que estuviera hablando sin devolver lo bebido.— y que eso te caga —. Concluyó luego de una pausa larga en la que se enderezó, sudando frío por el esfuerzo de no dejar alguna desgracia en el piso.
— ¿Piensas dejarlo así? Oe. Armin, no jodas —. El entrecejo se le frunció al chico y todo volvió a la lentitud al tan sólo percibir al otro en una corta distancia.
«Tan cerca». Pensó.
Y... ugh, no. Maldición, ¡no! En un movimiento supo que estaba en problemas. ¡Pero no era su culpa! Todo se le subió hasta la garganta, luego de eso de perdió; ahora yacía plácidamente en la suavidad de una cama cuya alcoba no alcanzaba a reconocer. Por Sina, todo le daba vueltas y sentía un peso extra sobre su ser además de la piel que estaba...¿en contacto con la suya? ¿y su ropa?
¡¿Qué hacía compartiendo la cama con Eren estando los dos semidesnudos?!
No, no. Bueno, sí. ¡Pero no podía recordar nada!
