Disclaimer: Owari no Seraph, su trama y personajes pertenecen a Takaya Kagami (rey y señor del fandom en llamas, amén)


Time

Nadie sabía con actitud el "porqué", tampoco el "desde cuándo"; simplemente estaba allí desde el nacimiento, en espera, contando las horas, minutos y segundos antes de encontrar el complemento que apaciguaría su "tic, tac" apagado.


—Alma... gemela—pronunció mirando los dígitos perezosos moviéndose en su brazo derecho. Shinoa apretó los labios de repente, y como si el reloj tatuado en su piel ardiera se lo cubrió de golpe y con más violencia de la que hubiera querido, utilizando la manga de su vestido. Cruzó los brazos y se acurrucó más en el sillón orejudo en su habitación.

No podía creerse algo tan dulce como eso, historias cargadas de rosa y aspiraciones vacías; sólo eran cuentos de niños. Nunca fue especialmente ingenua para creerse las excusas adornadas en las que se refugiaban los miserables de destino. Suspiró. Mucho menos ella perteneciendo a los Hiraguii; la familia prestigiosa del Japón, muy por encima de los Sangu.

La cual experimentaba con sus propios niños...

La que deformaba el milagro de la vida según sus deseos llenos de codicia y necesidades.

Tampoco ella era un gran ejemplo de "Amor", para empezar, había tomado la vida de su madre (loca) al nacer. Y las experiencias que se cernían sobre los que apellidaban ese kanji, por lo mucho maldito y manchado de sangre no le daban alguna mínima esperanza.

La muerte de su hermana, a manos de su alma gemela. ¿No era ese acaso el complemento de su ser?, aún no sabía como definir su relación con Guren el (asesino) de ojos purpúreos llenos de sentimientos indescifrables.

El brazo impoluto y sin marca de Shinya (¿Cuál sería la sensación de ser un "reloj defectuoso"?), y el enamoramiento del mismo por un individuo manchado por el pasado carmesí de la sangre y... asesino

Muchas veces Shinoa se cuestionó la posible maldición que caía sobre los que tenían alguna relación con lo Hiraguii. Tal vez la muerte de Mitsu unos años atrás era parte de ello... aún en sus oídos hacia eco el sonido de la grieta del reloj de la rubia en el momento culminante de su vida, y la manera en que con tanta desesperación comenzó a pedir perdón al aire, a alguien que ya no conocería, a una persona que siquiera había visto en su vida y le imploraba suplicas que jamás serían escuchadas (enmudecidas por la distancia), y por la maraña de venas que se formarían en el brazo de ambos hasta casi destrozarlos.

Pensando en todo esto, la repentina estela de la curiosidad por saber el aspecto de quien tenía que encontrarse en algún momento, se deslizó por su mente de manera furtiva. Se hizo una pregunta muy particular, basada en el sentido del humor que tenía la vida:

¿Tal vez el suyo moriría en algún momento?

000 024: 15

—Ah~ creo que necesito despejarme—dijo al aire. Fue recibida por el silencio de toda su casa.

"Es tan solitario"

Sin decir nada se fue de casa tomando el abrigo del perchero. Nadie la iba a despedir, también era muy poco probable que alguien la fuera a recibir, ¿Qué más se podía esperar?.

.

Mientras caminaba por las poco transitadas calles de la ciudad, rumbo a la boletaría del teatro, Shinoa recordaba su reacción cuando su reloj se movió por primera vez. Había corrido hasta toparse con Shinya, le comentó su problema y le preguntó muchas veces: "¿Cómo puedo borrarlo?"

(Cuando se mueve siento un cosquilleo en mi interior).

¿Porqué diablos de repente todo lo relacionado a eso venía a ella?, ocultó bastante bien su irritación, con la máscara despreocupada que no se molestaba en mostrar todo el tiempo.

—Gracias~—tomó el boleto entre sus dedos, no pudo evitar arrugar el papel por la presión que ejerció sobre él. Suspiró, otra vez ese día y emprendió rumbo a su hogar, la función sería hasta dentro de unas horas.

000 023: 05

—Ugh—se quejó por lo bajo cuando la lluvia comenzó a caer, apresuró un poco más el paso para buscar refugió y esperar a que toda el agua escampara. Sin embargo, al pasar cerca de un callejón, sintió una gran mano callosa tapar su boca y ser arrastrada bruscamente hacia el interior, su corazón le saltó hasta la garganta, e intentó forcejear un momento, pero el disparo comprimido contra su pecho, succionó todas sus fuerzas en un segundo y las lágrimas de desesperación escaparon de las esquinas de sus ojos.

Dejaron caer su cuerpo, como si fuera una basura más, de las muchas bolsas que abundaban allí, el agrio concreto al impactar contra su piel y cráneo le recordó el dolor físico, y el agujero comenzando a desteñir sus venas, ardía con fuerza (dolía mucho), drenaba su vida. Los Hiraguii estaban en la cúspide, aún así muchos los odiaban, y deseaban presumir sus cabezas como trofeos de cacería.

Fue una tonta al salir sola.

Abrió los ojos de golpe al sentir una puñalada de dolor desgarrar el área de su reloj, abrió la boca, pero la sangre pegajosa que se filtraba en sus pulmones la hizo toser sofocada.

Y de repente vino a ella la imagen de dos ojos azules mirándola con ternura, el tacto lechoso contra su mejilla, y los besos cortos y traviesos recorriendo su cuello.

Juntó las cejas aún más desesperada, escupió más sangre, el frío comenzaba a entumecer su cuerpo, las ratas comenzaban a verse atraídas por el olor metálico de la sangre enjuagada de su cuerpo.

Sintió calor en su pecho (a pesar de que ya no podía sentir las piernas).

Que maldita era la vida.

Restregándole en la cara todo lo que pudo haber vivido (lo que pudo tener y nunca experimentó)

Extendió el brazo hacia el cielo. Quería sentir ese tacto sobre su piel, quería escuchar su voz, empaparse en los ojos azules que discernió por un momento fugaz, sentirse amada, ¡Quería ser amada!. Pero la vida se le escapaba, no podía hacer nada, terminaría entre la basura, pudriéndose, siendo mordida por las ratas. Todo era borroso, las lágrimas empañaban su visión, y ya sentía la muerte hundir las manos huesudas en sus entrañas para arrebatar el resto de su vida cargada de remordimientos.

Y de repente comprendió los alaridos de Mitsu al pedir perdón a ese alguien que nunca conoció.

Y la sonrisa triste de Shinya cuando le explicó que sólo los afortunados tenían ese reloj (También él quería ser amado)

Se sintió miserable. Haría sufrir a una persona que no lo merecía, quiso sollozar, pero el mínimo movimiento de su cuerpo la hizo estremecerse ante el dolor interno.

(¿Cómo podría borrarlo?)

(No quiero hacer sufrir a nadie)

Y sin compasión...

000 000: 00

El alma le fue arrancada.

—Lo siento—murmuró con su último hálito doloroso.

"Lo siento"

Tal vez los Hiraguii de verdad eran malditos.


—Eres fuerte Mika—Yu abrazaba con fuerza a su hermano, apretando los párpados mientras escuchaba los intentos de Mikaela por ahogar sus sollozos. Ese brazo dolía, ese corazón dolía, Yu lo sabía muy bien. Acarició su espalda con dulzura fraternal, las lágrimas de su hermano ya empapaban su camisa, pero eso era lo de menos en ese momento.

—Yo... quería saber el color de sus ojos.

|Siempre fue amada. Aunque nunca se dio cuenta|

.