Los personajes son de nuestra idolatrada Stephenie Meyer, solo la historia es mia ... :)
(Jacob)
Me sentía tan mal como nunca. La espesa neblina que se acumulaba en la Push, se filtraba por entre la ventana de mi habitación. El día estaba horrible igual que la mayoría. No estaba optimista aquella mañana la verdad es que había perdido algunas esperanzas ya mucho tiempo atrás. Mi cabeza iba a explotar, lo sentimientos atrofiaban cada hueso, músculo y órgano de mi cuerpo. No me dejaba en paz el fantasma de su imagen, tan arrebatadoramente hermosa y adorable.
Me levanté de la cama sin ánimos y con unas malditas ganas de patear todo a mi paso. Y así lo hice. Bien.
Nada valía la pena, absolutamente nada si no estaba ella. Busque entre la ropa tirada en el suelo algo que pudiera cubrir mis piernas y mi pecho, habría preferido andar sin prenda alguna y así encontrarme mas cómodo. Pero la gente siempre te mirara como bicho raro. Es que lo soy dije para mis adentros, por que la verdad aún no me volvía totalmente loco como para comenzar a hablar solo y a viva voz. Solo estaba en proceso.
Atravesé la puerta de la cocina con el ceño fruncido. Billy estaba ahí preparando tostadas.
¿Qué pasa Jake? – inquirió, sentí su preocupación mientras sacaba rebanas de la tostadora y me ofrecía una.- Tienes una cara…
Nada – Respondí cortante. No tenía intención de hablar con nadie acerca de lo que me ocurría. No es que no confiara en mi padre o algo por el estilo. La verdad es que me mataban mis propias palabras, y lo reales que eran. –No tengo hambre, gracias.
Vale, vale – dijo aún con su cara clavada en la mía, trataba de leer mi rostro. – Es por ella.
No, no es por ella. – gruñí entre mis dientes con tono furioso. Odiaba cuando el daba en el blanco y descubría que me pasaba. – Saldré – ahí puse fin a la conversación.
No me hablo nada más. Así era mucho mejor. Busque las llaves de mi moto que estaban sobre la mesilla oscura al lado de la puerta de salida y me dirigí al garaje. Al salir de mi hogar traté de divisar la carretera pero no logre verla la neblina matutina aún se hacía notar. Caminé durante un minuto y llegué al garaje.
Ahí estaba aquella ave de 2 ruedas. Aunque claro me prefería a mi mismo corriendo, pero esta ves necesitaba despejar mi mente de humano y eso solo lograba con la dosis de adrenalina que me proporciona la moto. Amaba esa libertad.
Puse la llave y sentí el ronroneo del motor. Estaba decidido a hacer lo que iba a hacer. Hice un plano mental en mi cabeza de cómo llegar a la casa de los Cullen, donde se que Bella estaría, quizá podía detenerla y suplicarle por última vez que se quedase conmigo, pero claro era solo un estúpido pensamiento. Que no llevaría a cabo, pues tenía bastante claro que no daría frutos. Genial.
Mientras montaba la moto, la tristeza me partió el corazón cual cuchillo corta un apetitoso pedazo de carne. Algunas imágenes estaban impregnadas en mí. ¿Cómo podía sacarlas?
Admiraba el hecho de que algunas personas pudieran ser felices, o eso demostraban. Vale, "Felicidad", "amor" bonitas palabras para un cuentecillo de hadas.
Me sentía herido a bala. Quería escapar de mí…
Luego pensé la misma historia que se había escurrido por entre mis neuronas, y otras ves la imagen de la gran casa blanca de las sanguijuelas chupasangres arremetió contra mí.
Algo dentro de mí ser me gritaba que lo hiciera.
- ¡Mierdaaaaaa!- Grité con furia y dolor a los cuatro mil vientos mientras doblaba en la carretera camino hacía Forks.
(Bella )
Bella, ¿te gusta este vestido?- me preguntó Alice con una sonrisa radiante, mientras sostenía entre ambas manos un vestido color púrpura, con unos toques tornasol en la parte del busto. – Pretendo usarlo hoy…podría combinarlos con estos zapatos, o con estos, o aquellos – hizo una pausa y se quedó mirando todas las posibilidades de combinación posibles en su gran ropero. – Que difícil es esto.
Creo que lo primero te quedaría bien –el respondí con poco animo, pues la verdad poco me importaba la ropa en esos momentos.
¿Sí? ¿Crees? – tomó sus pertenencias y se dirigió casi corriendo al baño que estaba a unos metros de su habitación. Me esbozó una gran sonrisa antes de sumergirse en el cuarto. – Espera Bella, no tardo mucho.
Claro, tomate tú tiempo. – asentí, mientras me sentaba al borde el ventanal.
Una extraña sensación recorría mi cuerpo. Aún seguía pensando en el sueño de la noche anterior. Y me maldecía a mi misma por tener esa clase de pensamientos el día antes de mi boda. Amaba a Edward.
Pero Jacob seguía en mi mente tan latente como siempre. Sentía su tibio aliento sobre mis labios una ves más. Podía sentir sus ojos sobre mí. ¿Qué estaría haciendo mi amigo?, quizás ya se habría olvidado de mí, a lo mejor el estaba feliz de que por fin me había ido de su vida para siempre y dejaría de atormentarlo con mis palabras.
Mi conciencia me preguntaba sí quería realmente decir "sí acepto", el día de hoy ante Edward.
Y realmente lo dudaba. No quería herir a nadie. Pero ya lo estaba haciendo.
Recordé los susurros de Jacob en el sueño, cuando me imploraba que me quedase con el, que yo era libre, que debía tomar la mejor decisión para mí.
No para los demás.
Cuando me percate de que tenía los ojos empapados en lágrimas con una tonalidad gris, debido a la pintura que Alice había aplicado en mis pestañas, mi amiga y futura cuñada me observaba confusa desde el marco de la puerta de la habitación, enfundada en un hermoso vestido azul muy parecido al púrpura, pero este era mas largo. Llevaba el pelo totalmente liso y la cara muy suavemente maquillada. Era un ángel.
Se acerco hacia mi y me tendió un pañuelo de seda. Guardo silencio por unos instantes.
-Querida, ¿Por qué lloras?- pregunto cariñosamente mientras me secaba algunas lágrimas, yo me sentía incapaz de hacerlo, me sentía tan inútil.
No le respondí nada en ese momento, seguí llorando.
Bella tranquila, no pasa nada malo.- me abrazó.
A pesar de que sus brazos eran muy fríos, logro calmarme un poco. Le tenía mucha confianza a Alice, pero aún así era incapaz de contarle lo que me sucedía, por miedo a darme cuenta de la realidad.
Y la realidad era que daría cuanto fuera por estar con Jacob en ese momento.
- Alice – dije aún sollozando – tengo miedo.
- ¿a que? – sus ojos comprensivos me incitaban a contarle lo que me pasaba. – ¿No estas segura de tu decisión?
- No es del todo eso – hice una pausa, ya podía hablar un poco mejor- Anoche soñé con Jacob.
- ¿Jacob? – Levantó una ceja y me tendió otro pañuelo.
- sí – me sonrojé un poco.- Me sentía tan… tan a gusto junto a él.
- Ya veo Bella, pero fue tan solo un sueño- me miraba como si yo me estuviera volviendo loca, se que su intención no era esa. Pero de igual modo yo estaba enloqueciendo.
- No quiero dejar a Edward – miré el cielo, que me parecía mas inmenso que antes, sentí que comenzaría a llorar de nuevo.- No quiero herirlo.
-Pero quieres estar con Jacob – dijo, haciendo una mueca que no pude definir del todo. Pero me esbozó una sonrisita. – Bella, si es eso lo que quieres… Hazlo, aunque te advierto que no se que haré con todo el preparativo de esta boda, hay mucha comida – me tomó la mano, sentí su comprensión – Se feliz. Mi hermano lo entenderá.
La miré atónita, es que ella no podía ser más perfecta de lo que ya era, no esperaba una reacción así. Me temía algo cómo, un ¡estas loca! ¡¡¡ ¿En que estas pensado?!!! Pero para mi suerte no fue así.
¿Qué hago ahora?- inquirí preocupada y muy confundida.
Lo que diga tu corazón – se levantó suavemente de donde se encontraba sentada – Tienes que estar tranquila. Jacob viene en tu búsqueda.
¿Cómo lo sabes? – por un segundo había olvidado el don de Alice. Luego lo recordé, después de que me dirijo un gesto de recordatorio.
Vamos – me animo – iré a hablar con Edward.
No! – grité llena de angustia. – debo hacerlo yo.
Abrió sus pequeños ojos expectantes.
El rostro perfecto de mi prometido hasta ese momento, me pareció que lloraba en algún rincón de mí.
Todo se había dado, las predicciones de Alice rara ves fallaban, y eso significaba que Jacob vendría pronto .¿ Pero que tan pronto ?
¿Por que tenía tantas ganas de entregarme a el por completo, sabiendo que me esperaba una eterna vida por delante, con un hombre, bueno casi un hombre que también me hacia muy feliz?
Lo único que deseaba era que la tierra me tragará por completo, y no volver a salir de ahí jamás.
¿ y si Jacob no llegaba?
Tendría que aprender a estar sola, como una solterona llena de gatos por el resto de mis días. Pero debía arriesgarme, aunque fuera solo por una ves.
Y ahora la pregunta del millón, ¿Cómo decirle a Edward mis sentimientos, mi confusión y mi decisión?
….
Starlight – Muse (8)
Esperando a que alguien la lea… gracias !
