Adiós
-Personajes hablan-
-Personajes piensan-
- ¡No puede ser cierto! ¡No es justo! – Lloraba amargamente la castaña sobre el pecho del monje – Primero Kohaku y después esto. ¿Por qué? –
- Entiendo como te sientes Sango, pero Inuyasha lo aceptó, y está tratando de que lo aceptemos también -
- Pero… pero… ¡No quiero que mueeeeeeera! – Cuestionó el pequeño zorrito en un mar de llanto.
- Piensen que Inuyasha la debe estar pasando peor que nosotros en estos momentos –
- Lo sé, pero me duele aceptarlo…- Susurraba la castaña.
- A mí también – Murmuraron al unísono el monje y el zorrito.
- Pero… Ahora que la perla fue destruida ¿Qué sucederá con Kagome? – Preguntó la exterminadora cambiando de tema.
- Buena pregunta, mi querida Sango, pero la verdad no lo sé, con esto de Inuyasha no lo había pensado –
- ¿Creen que Kagome también nos deje? – Dijo tristemente el pequeño demonio.
- Es lo más probable, puesto que la señorita no es de esta época –
- Espero que, al menos, su familia logre ayudarla a superar esto – Murmuró la castaña secándose las lágrimas.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
- Inuyasha, ¿A dónde quieres ir? – Preguntaba ansiosa y preocupada la peli-negra - ¿Qué parte de "estás débil" no entiendes? -
- ¿No reconoces el lugar? - Desvió el tema, sintiendo como se iba quedando sin fuerzas.
- ¿El lugar? – Murmuró observando el paisaje – El pozo –
El platinado caminó con dificultad hasta el pie del pozo y se sentó casi sin energías mientras que la peli-negra no quería acercarse demasiado, debido a la fuerte sensación de dejavú que sentía en esos momentos.
- Inuyasha, no me habrás traído aquí, para volver a tirarme dentro del pozo, como lo hiciste cuando luchamos por primera vez con Sesshomaru, ¿Cierto? – Preguntó con desconfianza.
- Kagome necesito decirte algo antes de que anochezca por completo -
- ¿Qué sucede Inuyasha? Me preocupas – Un mal presentimiento comenzaba a formarse dentro del corazón de la joven, quien se acercó suavemente hacia el híbrido, sentándose a su lado.
- Kagome, no tengo mucho tiempo y necesito que me escuches. Y no me interrumpas -
- Bien te escucho – Aquel presentimiento iba empeorando con el paso de los minutos.
- Antes de que Naraku fuera destruido… El quiso llevarte a ti consigo, pero yo me interpuse en su ataque para salvarte, ¿Lo recuerdas? Bien – Prosiguió al ver la expresión de preocupación de la joven – Ese ataque contenía las últimas energías de Naraku y también las de la perla, era un ataque desesperado y mortal -
- Inu-yasha… tú-
- Dijiste que no me interrumpirías. Ese ataque dio de lleno en mí, pero no morí en ese instante porque mi cuerpo no es tan débil como el de un humano, sin embargo aunque mi cuerpo lo intenta, no puede recuperarse…-
- ¡NO INUYASHA! ¡NO! ¡NO! – La joven había caído en cuenta de lo que estaba pasando, pero no podía aceptarlo, no quería – No Inuyasha, por favor, no mueras – Sus lágrimas no se hicieron esperar bañando rápidamente su hermoso rostro.
- Kagome – Susurró el híbrido atrayéndola contra sí para consolarla – No llores por favor, no quiero que estés triste -
- ¡¿Cómo me puede pedir que no esté triste? Yo… yo … ¡Yo te amo Inuyasha! Y no quiero que me dejes – Lloraba desconsolada enterrándose más en el pecho de su amado oji-dorado.
- Kagome, yo… Talvez debí decírtelo antes, pero más vale tarde que nunca… Yo también te amo. -
- ¡No Inuyasha! ¿Por qué me lo dices ahora? ¿Por qué te despides? -
- Perdoname Kagome, pero no puedo hacer nada -
- ¡Por favor Inuyasha no me hagas esto! –
- Escucha, yo… no te lo dije antes porque quería disfrutar de tu alegría un poco más -
- Inuyasha, ¿Cómo crees que me siento? Yo te permití que volviéramos caminando hacia la aldea, yo… ¡Yo te permití caminar hasta aquí! Soy una estúpida, talvez si no te hubiese dejado caminar… – Dijo separándose del platinado.
- No, eso sí que no. Tú no eres ninguna estúpida, no lo sabías y tampoco podías hacer nada. Eso es todo, ven – Respondió atrayéndola nuevamente a sus brazos – Dejame disfrutar de tu calor un poco más –
- Inuyasha, ¡Yo no quiero estar sin ti! -
- Tú vas a seguir con tu vida, ¿Está claro? Ahora que la perla ha desaparecido tendrás que regresar a tu tiempo y continuar con tu vida -
- ¿Acaso crees que podría vivir feliz sin ti? -
- Tienes que hacerlo, si sabes lo que es perder a un ser querido, no querrás que tu familia pase por eso ¿Verdad? – Sentía su cuerpo al límite - ¡Demonios! No aguantaré mucho más tiempo –
El rostro de su madre, su abuelo y su hermano pasaron por su memoria, ella no quería que sufran como ella lo estaba haciendo ahora. No podía dejar que ellos pasaran por algo así.
- Kagome – Dijo una voz melodiosa proveniente del pozo – Kagome –
- ¿Qué es esa voz? – Susurró la peli-negra, acercándose cuidadosamente al pozo.
- Kagome, ahora que la perla de Shikon fue destruida, tu deber en la época feudal ha terminado -
- ¿Terminado? -
- La perla de Shikon era el medio de conexión entre ambos mundos, ahora que ya no existe, esa conexión se cerrará y deberás volver a tú época -
- Yo…-
En ese momento las fuerzas del híbrido se agotaron causando que la peli-negra se de vuelta e intente hacer que reaccione – Inuyasha, por favor despierta, aunque yo me vaya no quiero que mueras –
- Kago-me gra-gracias -
- ¡Te dije que no te despidas! ¡No me dejes! – Gritaba la joven, mientras que las lágrimas comenzaban a salir en mayor cantidad y caían sobre el oji-dorado con rapidez.
- Si-siempre esta-ré a t-tu lado Kago-me… te a-mo – Dijo con sus últimas fuerzas, cerrando sus ojos para siempre.
- ¡No! ¡NO! ¡Inuyasha no me dejes! – Gritaba entre su llanto abrazándose al cuerpo inerte de su amado platinado.
- Kagome – Repitió la melodiosa voz proveniente del pozo – Debes regresar -
- ¡INUYASHA! -
- Señorita Kagome – La llamó el joven monje oji-azul acompañado por la castaña y el pequeño zorro – Lo sentimos mucho –
- ¿Us-ustedes sa-sabían de esto? -
- Sí, Inuyasha nos lo dijo en la mañana, pero nos hizo prometer que no te lo diríamos, por eso es que salí corriendo de la cabaña – Le explicó la castaña con nuevas lágrimas bañándole el rostro.
- Por-por favor, encárguense del cuerpo de Inuyasha – Respondió mientras sus lágrimas seguían cayendo, una tras otra.
- ¡Kagome! ¡Te vamos a extrañar muchísimo! – Gritó el zorrito abalanzándose hacia la peli-negra quien lo recibió con un fuerte abrazo.
- Yo también los voy a extrañar a todos. Espero que sean muy felices – Dijo soltando al zorrito y besando los todavía tibios labios de su platinado – Te amo Inuyasha, nunca lo olvides. Porque yo nunca te voy a olvidar –
- ¿Estás lista para regresar? – Preguntó la voz del pozo.
- S-sí – Respondió la joven parándose cerca del pozo y cerrando sus ojos.
Una luz rosada cubrió a la peli-negra hasta que desapareció – Adiós Kagome – Murmuró la castaña entre lágrimas.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Mientras regresaba aquella dulce voz volvió a hablarle – Kagome regresarás al momento donde todo comenzó –
Pero la joven no escuchaba aquella voz, sino que estaba concentrada en su dolor, deseando olvidarlo.
- ¿Deseas olvidar pequeña? Bien se te concederá, puesto que has sufrido demasiado a causa de esto -
- ¿Podré olvidar? – Pensaba la joven del futuro.
Al pisar el pozo nuevamente aquella dulce voz le habló por última vez – Kagome, has regresado al día en que ocurrió todo y cuando recobres el conocimiento no recordarás nada de lo que pasó en la época feudal. Suerte –
- ¿Todo? ¿A Inuyasha también? -
Y el silencio reinó.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
- ¡Hermana! ¡Hermana! -
- ¿Hermana? ¿Sota? –
- ¿Estás bien? ¿Te lastimaste? -
La peli-negra abrió sus ojos encontrándose desmayada sobre un suelo de tierra y… ¿Huesos? - ¿Dón-dónde estoy? – Susurró.
- ¡Hermana! ¿Me escuchas? -
- ¡Sota! ¡¿Qué me sucedió? -
- ¡Te caíste dentro del pozo devora huesos! ¡Espera que traiga algo para que puedas subir! -
- ¡Ahhhhhhhhh! ¡Que asco! ¡Apurate Sota! – Gritaba mientras se paraba y sacudía su uniforme, vaya cosas le pasaba justo el día de su cumpleaños - ¿Cómo demonios me habré caído aquí? -
- ¡Toma hermana! – Decía el pequeño sota lanzándole una escalerilla de soga para que subiera.
- Uf, que horror que es estar allá abajo. ¿Qué hora es Sota? – Preguntó una vez salida del pozo.
- Mmm, 7:30 hermana -
- ¡¿7:30? ¡Llegaré tarde! – Gritaba mientras salía corriendo del templo, para recoger su mochila y volar hacia su escuela.
Un gatito con manchas anaranjadas comenzó a ronronear entre las piernas de niño al tiempo que este mencionaba - ¡Buyo! ¡Estabas aquí! Vamos antes que algo aparezca, este lugar me da miedo –
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Mientras corría por las atestadas calles de Tokyo, la peli-negra sentía que algo andaba mal, que algo le faltaba, algo o... alguien - Pero... ¿Qué podría faltarme? - Detuvo su carrera desesperada, mientras que por su mente pasaban las imágenes de sus seres queridos, su familia, sus amigas y... ¿Un joven flechado en un árbol? - ¿Quién era él? - Sentía que lo conocía, pero... ¿De dónde?
Miró su reloj de pulsera despreocupadamente, las 7:40 - ¡¿7:40? ¡No llego! - Gritó comenzando nuevamente con su carrera por la ciudad.
Continuará…
