La princesa cautiva

Pareja: Naruto / Hinata

Género: Romance/ Drama

Autor: Gabyah

Reseña: En un reino escondido reinado por un emperador, cuatro jóvenes se discuten el honor de ser su esposa, criadas y cultivadas durante diez años exclusivamente con ese fin, no conocen otro mundo más el que se le ha inculcado, Hinata, tendrá que elegir qué hacer cuando descubra la cruel verdad tras esta tradición, poniendo en duda su libre albedrio.

Advertencias: Mundo alterno, posible oc dependiendo la circunstancias de la historia. Contenido de lenguaje sexual.

Notas del autor al final de capitulo

oOo

Capitulo uno: Ala rota

Hinata siempre pasaba mala noche, con frecuencia abría los ojos para cerciorarse que la llama de su vela no se hubiera extinguido, para después tratar de conciliar el sueño para acabo de un rato volver a abrir los ojos para cerciorarse nuevamente de que la llama estuviera viva, cada noche consistía en eso, noche tras noche esa era su rutina, para al final levantarse con un cansancio ya casi crónico y con bolsas bajo los ojos, los cuales había que resaltar, eran de un color muy poco común, según decían, solo los tenían su pueblo, un pueblo dotado para ver lo que los demás no podían, un pueblo que la había dado al emperador.

Su mentora Caede la esperaba ya en su baño, habiendo preparado ya la tina con agua caliente y lociones aromáticas, A Hinata le extraño esto, — no entiendo, a que se debe el uso de esas lociones.

Caede sonrió todavía más y contesto con calma y amabilidad, — es porque es un día especial, hoy es tu día Hinata. — Hinata vio como el agua adquiría un tono azuloso debido a las fragancias en ella, y observo como su mentora la veía con esa amabilidad extraña aún más extraña en ella, —no la quiero, deshágase de ella.

Su mentora mostro por un momento su perplejidad, para volver a tomar su compostura, destapo la coladera mientras Hinata veía como el agua azulada se iba por el drenaje, sales aromatizas de la más fina calidad al drenaje, Observo como como su mentora , ponía nuevamente a llenar la tina esta vez sin agregarle ninguna esencia, por lo cual la joven ahora si se propuso asearse, mientras escuchaba como de seguro la mujer ya mayor que era Caede se movía entre su repertorio de ropa, también escucho como unas risitas se esparcían por el jardín por lo cual salió de la tina tapándose con una bata de seda, camino así, escurriendo agua, llenando el piso por donde pasaba de humedad hasta encontrarse en la entrada principal de su aposento, donde se asomó por una ventana, a lo lejos pudo ver como la doncella Freya era escoltada fuera de la zona de los aposentos, la mujer que de por si era sumamente llamativa y muy atractiva iba vestida sumamente elegante, con una ceda roja carmesí cubriéndole el cuerpo, además de que no llevaba puesta la frazada en el rostro, ni siquiera el velo que regularmente tenía la función de ocultar la cabellera de las vista de los demás, Freya parecía disfrutarlo, tanto así que adorno su rojiza coleta con un sinfín de adornos de oro y piedras preciosas, sus brazos estaban al descubierto y su vientre también, — es guapísima, ¿no te parece, Hinata? — La pelinegra dio un respingo al no haber sentido la presencia de la mujer, la cual la miraba de una manera que a Hinata se le antojo poco confiable, como si estuviera siempre tratando de saber que pensaba , tratando de leerle el pensamiento, — ¿A dónde le llevan?

—Naturalmente, como ya se te había dicho, a disfrutar su día azul.

—No se nos había dicho que saldrían unas antes que otras — Hinata, observo de nuevo por la ventana tratando de buscar con la mirada a la muchacha que ya había desaparecido de los jardines.

—Detalles sin importancia, o es acaso que esperaba que salieran todas juntas como buenas amigas— la mujer bufo exasperada, — le recuerdo que solo una será emperatriz, aquí no hay amigas.— La mujer anciana se dio vuelta dirigiéndose a la recamara, haciéndole la seña de que la siguiera.

Hinata la siguió hasta el lugar donde la esperaba el atuendo más extravagante y llamativo que ni siquiera sabía que tenía, era de un purpura intenso, demasiado pegado al cuerpo, sus senos eran demasiado remarcados, mostraba sus brazos y espalda a plenitud, no era tan descarado como el que hace un momento le había visto a Freya pero si era descarado para los estándares de palacio, — sé que cometí una torpeza con el rosa, Hinata, así que te recompensare, el purpura siempre te ha lucido bien.

Caede soltó su cabello de sus ataduras y lo adorno con piedras preciosas y cadenas de oro, su frente fue el lugar de una coronilla, lleno sus brazos de brazaletes como de anillos en sus dedos, mientras que sus pies lucían las sandalias un tanto extravagantes.

Hinata entro en un estupor abrazador cuando se vio al espejo, no se sentía ni una pisca de cómoda con todo aquello, — ¿es necesario todo esto Caede? — la mujer sonrió zorruna al escucharla, Hinata a sabiendas de que la mujer la conocía, sabía que Caede concebía de que estaba incomoda con tal atuendo pero aun así la vistió de tal manera, — tonterías, te vez tan o más preciosa incluso que Freya, ¿cuál es tu queja?

Hinata casi chilla de la frustración, — no, no es eso, ¿es necesario salir así? — la hermosa joven se dio otro vistazo en el espejo y noto que sus pezones se remarcaban en la tela, una vergüenza tal se apodero de ella y se cubrió con los brazos, — ustedes dijeron que era un día para nosotras, no veo por qué salir vestidas así.

Caede se mostró taciturna, y respondió con un tono sombrío, — las doncellas del emperador no irán por las calles de su reino sin mostrar por qué eres una doncella Hinata, — Hinata sintió oprimido su pecho, — es lo único que se les pide a las doncellas en este día, así que en marcha.

Hinata, tomo un chal a la desprevenida de Caede y lo oculto envuelto entre sus piernas debajo de la faldilla de su vestido, el cual era tan ajustado que sentía que en cualquier momento Caede se daría cuenta. En la entrada de su aposento la esperaban dos guardias que enseguida la escoltaron por el jardín, caminaron hacia el ala este del castillo y la guiaron donde unas puertas que ella nunca supo existieran se abrieron, ahí mismo la esperaba un carruaje, que se encargó de llevarla hasta el pueblo del este más cercano, fue en ese entonces que la joven se preguntó si habría una puerta por cada punto cardinal en el castillo como doncellas, de ser así, ahora tenía una idea de donde estaban las demás, lo más seguro cada una en un pueblo cercano al sur, norte y oeste.

Cuando el carruaje paro, Hinata miro por la ventanilla, este se había detenido justo en la entrada del pueblo llamado Monarca, se abrió la puerta indicándole que bajara del carruaje, fue aquí donde todo se tornó extraño, bueno, aún más de lo que ya era, los guardias esperaron inmóviles hasta que ella bajo por completo, —mi señora, de aquí en adelante usted ira sola, tiene hasta el atardecer para regresar aquí, donde se le estará esperando.

Hinata hecho otra mirada al pueblo , se veía fresco y agradable, los árboles, sin excepción se veían en flor, en un color lila hermoso, respiro hondo y dio unos pasos hacia allí para detenerse y volver su mirada nuevamente hacia el carruaje que se alejaba, dejo de apretar las piernas y al instante callo su chal, el cual se lo puso sobre la cabeza y cubrió su rostro y pecho como era su costumbre, se adentró en el pueblo y camino un par de cientos de metros, la gente se giraba a mirarla dejando de hacer lo que estuviera haciendo, sin embargo nadie se acercó nunca a ella, lugar donde ella entraba lugar que se deshabitaba, ella atribuyo esto al atuendo de doncella, ya que para su sorpresa, nadie de ahí vestía ni siquiera parecido a como se vestía en palacio, aquí las mujeres no cubrían su rostro, ni llevaban adornos en el cabello, ni siquiera era obligatorio para las mujeres el usar vestido, ni mucho menos ocultar su cabellera de la vista de los demás, sin embrago noto que la única cosa para lo que servía su vestimenta era para llamar la atención morbosa de hombres que la miraban cuando pensaban que ella no prestaba atención, sin embargo su vista privilegiada le dejaba en claro que los hombres la miraban de tal manera, se escabullo lo más que pudo a zonas que ya no eran tan pobladas, y donde comenzaba el bosque, se adentró un poco, y se sentó en el pasto cansada de caminar sin rumbo ni saber qué hacer, recargo su cabeza hacia atrás dejándola apoyada en el tronco del árbol dueño de las ramas que veía sobre el cielo, y fue consiente de las mariposas a su alrededor, eran cientos, y brindaban un espectáculo maravilloso, su sosiego se dispersó por ese instante y fue feliz en un breve momento, cuando bajo la mirada vio una mariposa con el ala rota, intentando desesperadamente volar, Hinata sintió pena, aquel ser vivo tan hermoso, sin poder volar, condenado, y por alguna razón su pecho se oprimió.

—Será mejor que la mate., — Hinata dio un respingo ante la sorpresa, — está condenada, morirá de todas formas, ¿no cree que es mejor morir sin sufrimiento? El joven se acercó hacia Hinata y tomo la mariposa del suelo, la muchacha quiso protestar, sin embrago el joven ya la había matado mucho antes que ella mascullara alguna palabra.

El joven era apuesto sin embargo más que generar en Hinata un sentimiento de atracción, Hinata tenía la necesidad aplastante de salir corriendo lejos de él, por lo que se levantó con velocidad y se dio media vuelta para regresar al pueblo.

El joven rio con sorna mientras observo como Hinata dio tres pasos, — entiendo el por qué siente la necesidad desesperada de irse de aquí, ya que siente que será muerta como su congénere por mí.

Hinata se sintió irritada al escucharlo— no sea ridículo, como puedo yo asemejarme a una mariposa para que diga tal cosa, — Hinata siguió caminando y el hombre de cabello negro le espeto, — acaso no es usted una de esas pobres muchachas que el emperador tiene a su servicio y voluntad.

Hinata paro en seco al escucharlo, — lo soy pero..

— ¿Eso que tiene que ver? Mucho señorita, o me dirá que hoy no ha notado como toda la gente le huye, como a pesar de ser quien es nadie le ha brindado hospitalidad ni se ha acercado, como si fuera una apestada. — El joven callo un momento para ver a Hinata de espaldas, pero esta no musito ningún sonido, por lo que sintió algo de culpa por la brutalidad de sus palabras, pero alguien tenía que decírselo — usted no es más que un juégate para el emperador, una mariposa con el ala rota a la cual se le ha permitido salir solo para darse cuenta que no tiene a donde ir.

Hinata dio nuevamente un paso hacia el pueblo, disuelta a alejarse de aquel hombre, a ya no escucharlo más, no quería escucharlo, — ¿no se ha preguntado que pasa con las que no son elegidas por el emperador?

No era ni pasado de tres de la tarde cuando tocaron a las puertas del este, los guardias en su protocolo de seguridad corrieron una puertilla donde podrían ver quién era el que tocaba a las puertas del castillo cuando se quedaron perplejos, a lo que de inmediato abrieron las puertas para encontrarse con una desaliñada, cansada y fatigada doncella Hinata, los guardias estaban atónitos, ya que Hinata había sido dejada varios kilómetros abajo en el pueblo monarca del este, y por lo que observaban ella regreso horas antes incluso de que la caravana fuera enviada a recogerla, con ampollas en los pies y las sandalias destrozadas.

Hinata no dio explicaciones y simplemente se dirigió a su aposento, donde de inmediato Caede acudió, no hubo reprimenda ni palabras dulces que hicieran que Hinata hablara al respecto, un: — no me sentía bien. — fue lo único dicho por la doncella por lo que Caede se rindió de hablar y solo se dedicó a curar los pies de la joven los cuales hasta habían llegado a sangrar.

Hinata durmió hasta tarde hasta que los chillidos emocionados de Freya que se dirigía a sus aposentos la despertaron, mas no se levantó, miro detenidamente el fulgor de la llama prendida sobre el pie de su ventana, bailando pacifica, para después escuchar como la mentora de Tenten le preguntaba cosas triviales de su día para después escuchar la melodiosa vos de la joven, hasta que se perdieron en la inmensidad de la noche, Hinata ya no quiso pensar y se abandonó a tratar de conciliar el sueño el cual solo llego ya muy adentrada la madrugada.

Fue Caede quien la levanto con un poco de brusquedad, —vístete, el emperador las ha invocado. — Hinata se vistió rápidamente aun con la cabeza dándole vueltas, sus pies dolían cuando caminaba y estaba segura de sentir el líquido viscoso de la sangre en sus zapatillas.

Cuando llegaron ante el emperador, Hinata no pudo evitar notar aun con la cabeza inclinada el que faltaba Isis, la menor de todas las doncellas, y se sorprendió cuando anunciaron que estaban todas, el corazón de Hinata comenzó a latir y simplemente las últimas palabras que aquel joven había dicho resoban fuertemente.

— Por motivos que no serán relevados, se les informa que Isis, ya no volverá jamás.

Hinata abrió los ojos y la respiración se le corto, y a su mente nuevamente se colaron aquellas palabras devastadoras que aquel joven le había dicho con tanta seguridad: — Las asesinan.

Continuara..

Hola, muchas gracias a todas las personitas que me hicieron el honor de comentar, perdón por la tardanza, el catorce de febrero se interpuso y después perdí la señal de internet. Gracias por sus consejos me ayudaron mucho, originalmente en la historia Naruto era el emperador, pero ustedes me ayudaron a decidirme. Gano emperador. Muchas gracias, prometo ya no tardarme tanto, espere les guste, por lo pronto:

Hasta la próxima.