ACTO II

¿Dirección?

Cinco de la mañana, hora de levantarse, claro que al principio fue era a las cinco para tener al menos seis horas ahora ni cinco duerme, debía de ser algo que la mantenia activa pues con solo dos bien descansadas tenía energía para otras veintidós horas más.

Despierta, ve al baño, lavate la cara y retira cualquier suciedad de la noche pasada, al quitarse la blusa podía ver cómo su cuerpo estaba lleno de leves raspones, algunos ya viejos otros nuevos. Usando un trapo húmedo y unas pinzas fue retirando todo material ajeno a su cuerpo.

Termina de limpiarse y se dirige a la cocina, es irónico que ella ganando considerablemente cantidad de dinero viva en un decente (y porque no lujoso también) departamento, pero pase menos horas en el mismo que una persona que alquila uno igual; al llegar al comedor se prepara un desayuno rápido pero completo, fibra, vitaminas, calorías, todo ello que necesita quemar para mantener el ritmo adecuado. Cinco y cuarenta y dos, termina el desayuno y va a ejercitarse.

De seis a seis y media tiene que mantener una carrera continua, descansa un minuto y vuelve a correr, para ello compró un hangar viejo en la zona industrial que le sirve de pista de entrenamiento, seis y media, termina de correr, tres minutos de descanso una pausa para el corazón y continua la rutina.

Ahora gimnasia, las barras sujetas en lo más alto del hangar le proveen de un decente trabajo muscular, se transporta en dos manos por las barras, se impulsa de una a la otra y sigue así, continúa estirando cada músculo para así estar en el punto máximo. Seis y cuarenta, diez minutos de trabajo y sus músculos ya están ardiendo, eso significa que esta haciendolo bien.

Seis y cincuenta y nueve, baja por las escaleras hasta llegar de nuevo al suelo para descansar su cuerpo. Ya casi las siete y debe volver a casa, heh... a casa.

A las siete y quince entra en el baño, al retirarse las prendas se puede ver como su desnudo cuerpo está marcado por antiguas peleas, su trabajo nocturno la termina hiriendo poco a poco y aunque quizás llegue el dia que no pueda seguir, hasta entonces debe continuar.

Restregando el jabón contra su piel limpia la mugre de su cuerpo, el agua fría calma sus músculos tensos y el sonido tenue de la regadera la calma internamente, es una sensación de tranquilidad que pocas veces logra tener pero aunque suene raro, a veces extraña el ruido.

A las siete y media ya vestida entra a trabajar hasta las cuatro... luego de ello comienza de nuevo.


–¿Quieres apagar esa cosa?

El grupo de hombres bien armados iban directo a la zona del muelle, la van iva llena de cinco personas las cuales resguardan la carga en los maletines.

–¿Que eres? ¿Mi padre?– le replicó el acompañante mientras seguía jalando el humo, los últimos días le tenían a tiro de bala así que necesitaba calmar sus nervio y nada como un apetecible cannabis para calmarse.

–No, soy tu jefe y como tal me tengo que asegurar de no pestear a los clientes y esa cosa es puede hacerlo– replicó el conductor, –así que apaga esa cosa.

–Joder.

Exactamente eran aproximadamente la una de la tarde, el punto de cambio seria en la bodega doce del muelle. La zona estaba llena de contenedores por lo que se podía camuflar con facilidad, al llegar a esa zona entraron por una vieja puerta hasta llegar a dentro del mismo edificio.

En la zona de reunión se hallaba un grupo de hombres vestidos de trajes camuflados en tono oscuro, estos sujetos que claramente eran mercaderes de armas estaban reunidos en torno a unas cajas llenas de mercancía para trabajar.

Justo en el centro de esto se hallaba sentado uno de ellos el cual parecía ser el que estaba a cargo, el hombre calvo tenía puesto un gorro de santa claus mientra parecía estar en una silla del mismo.

–Miren ese idiota– murmuró uno de los hombres de la Van,– creyéndose el dueño del lugar.

Al bajarse se acercaron con las armas en mano eso sí y con los maletines hacia ellos, no cabe decir porqué tomar las medidas preventivas del armamento, después de todo estábamos en una época de múltiples jaleos y follones.

–¡Señores!– dijo mirándolos a ellos el hombre del gorro, –Soy Papa Noel y mañana estaré repartiendo regalos, asi que diganme –continuo juntando sus manos frente a su pecho –¿Han sido buenos este año?

El conductor miró a uno de ellos, el cual sostenía el maletín, le hizo un ademán con la cabeza para que le pasara los mismos, pues entonces se le acercó y le entregó los maletines con el dinero.

Abriendo el maletín el sujeto miro con exquisitez los múltiples fajos de billetes, bien acomodados y contados.

–Cinco mil– replicó el conductor, –y otros cinco después de la entrega.

–Bien, veo que sois buenos niños.– respondió Santa Claus.

–Aquí hay cincuenta cargas de C4 no registrados, libres de uso y no rastreables, doscientas cargas más en el punto de entrega y doce rifles anti blindados.– término al bajarse de la silla dejando expuesta las cajas en las que estaban, eran las cargas susodichas.

–Bien, carguen las cajas muchachos– indicó el conductor.


–Sargento, hay otra manifestación en la avenida doce.

–¿Otra mas?

A parte del robo de los explosivos el departamento de la policía se las tenía que arreglar con la reciente manifestación, huelgas de trabajadores que aun estando en plena navidad misma, exigen el desarme del edificio que servirá de alojamiento para una compañía extranjera.

El problema no era esa misma sino lo que traía, trabajadores que claro está eran mano de obra barata y que por ende quitan empleo a los ciudadanos de la zona. No se podían dar el lujo de dejar entrar a una compañía de ese modo por lo que desde hace una semana están surgiendo movimientos de protesta.

Al principio fueron nada mas simples huelgas, tortuguismo y demás, pero ahora la cosa se subió a otro nivel, destrucción de maquinaria, paro de los vehículos del mismo e incluso vandalismo, todo se estaba destapando de una manera que terminaría en un campo de guerra.

–Estamos hasta el cuello con estas manifestaciones y ahora una homicida tomó unas cargas explosivas.

Sujetando su cabeza con molestia Santiago intentaba dividir los pocos grupos policiales que quedaban entre las susodichas y la búsqueda de los proyectiles. Se puso de pie y se sirvió un poco de café, luego de ello miro con cuidado el mapa de Royal Woods, le parecía curioso cómo había crecido. ¿Cuando dejó de ser un simple pueblo y se transformó en esta ciudad?

¿Dónde quedaron los calmados días? Ahora tan solo eran edificios altos y humo de vehículo a más no poder.

–¿Sargento?– preguntó su compañero.

–... envía dos unidades a la manifestación, diles que carguen con antimotines– le indicó ella a lo que este asentia con cuidado, –llama a los grupos de búsqueda, si no han encontrado nada envialos a esa avenida.– termino señalando la otra.

–¡Si señor!

Una vez ido el hombre, ella se mantuvo mirando el mapa una vez más, las zonas más importantes estaban seguras, el hospital, las escuelas e incluso la alcaldía estaba libre de explosivos. ¿Entonces?¿Dónde estaban las bombas?

–¿A qué juegas Luan?– murmuro en silencio mientras tomaba otro sorbo de café.

Estaban en una carrera contra el tiempo, una que no podían darse el lujo de perder.


Un dia antes de navidad.

5:00 pm.

–¡Bueno! ¡Hora de cerrar!

La joven de cabello rubio recogía sus cosas, apagando el computador terminaba de acomodar el papeleo, ella miró hacia la izquierda a su amiga quien aún no parecía terminar su trabajo, más bien estaba tan sumida en el mismo que no noto cuando la mayoría del bufete ya se había ido.

–¿Lori?– le llamo la atencion.

–¿Mm?– respondio ella levemente.

–Ya cerramos. ¿Quieres ir a tomar algo?– le ofreció a su amiga –Los chicos y yo planeabamos ir a tomarnos un trago o dos.

–Hoy no puedo Carol.– replicó.

–Venga Lori es navidad– insistió Carol –¿No quieres pasarla con alguien?

Ella en cambio se mantuvo callada, si Carol ponia atencion pudo ver como dejo de escribir en el teclado cuando ella le pregunto eso.

–Carol, hoy no. ¿Ok?.

–Vale... asegurate de cerrar cuando sales ¿Ok?– le dijo un poco triste.

–Ok.

Carol termino de recoger sus cosas, se puso su abrigo morado y una bufanda negra en su cuello, recogió a como pudo los papeles en su bolso de cartero y salió de ahí, antes sin embargo se detuvo en la puerta.

–Feliz navidad Lori.– le dijo mientras esperaba una respuesta, una que nunca llegó... Carol salió del lugar, cerrando la puerta en silencio mientras veía como su amiga estaba ahí sentada en su computadora.

5:30 pm.

Treinta minutos ya desde que Carol se fue, Lori había terminado desde hace dos horas sus trabajos pero se encontraba investigando otra cosa: La Hoja.

Era imposible de leer sí, pero ello no significaba que no pudiera descifrar la información. Sacó el papel de su bolsillo, estaba muy arrugado, lo puso dentro del escáner de la impresora y a continuación puso la maquina a trabajar.

La luz verde de la máquina comenzó a hacer su trabajo cuidadosamente (a comando de ella de hacer un escaneo de alta calidad), mientras tanto Lori se puso de pie y comenzó a guardar sus papeles, a recoger un poco las cosas para irse de ahi, un par de firmas despues la maquina había logrado escanear el documento con cuidado, era de esperarse, que la imagen no mostrará nada tampoco pero aquí era donde entraba un truco en juego.

Puso entonces la imagen en un editor fotográfico y la cambio a negativo, la tinta se marcaba de tono blanco logrando descifrar el documento y lo que apuntaba.

"L012HE16"

¿Una dirección? Imposible, descartado también un número telefónico, no aquel código tenía que estar relacionado a algo y los dos primeros dígitos le dejaron claro que.

Cerro las páginas y abrió un rastreador ilegal de placas, cortesía de una vieja amiga. Introdujo el susodicho código y en efecto pertenece a un vehículo registrado, específicamente a un camión de transporte y la compañía propietaria de este mismo estaba a tan solo unas calles de ahí.

Extraño, si los explosivos iban hacia el mismo o mas bien serian transportados por ese vehículo ¿Porque estaban a dos calles de ahí?

Sea como sea debía de investigar el lugar.

Recogió sus cosas, guardandolas en su bolso y apagando la computadora se preparó para irse, esconde el bolso en una esquina y cerró la puerta del lugar asegurando todo.

A continuación ella se dirigió hacia el estante donde se guardaban documentos y libros varios con el código civil, quitar un cerrojo que ella misma había escondido ahí previamente y abriendo la pared falsa expuso un traje oculto que siempre dejaba ahí, se desvistió para equiparse pues hoy tenia mucho que hacer.

La cota de Kevlar que le protegía de cuchillas, placas ocultas en los codos, rodillas y demás ubicaciones importantes, se puso los guanteletes para combatir, las botas y el cinturón con varios artefactos. Acomodo el visor blanco en sus ojos y la mascarilla en su boca, guardo un par de bastones de Escrima en su espalda y por último una nueva capucha pues la noche anterior fue dañada la suya.

Ya era hora de salir, pus entonces puso el bulto en una esquina y cerrando todo salió hacia afuera, el bufete estaba en un edificio, exactamente en el piso veintidós, luego seguía la azotea y ahí era donde se dirige.

Lori salió al susodicho, la ventaja de la época de navidad era que anochece más temprano, ya casi el sol se estaba ocultando, dándole la ventaja de la oscuridad, se puso de pie en la orilla del tejado, admirando la ciudad y como comenzaba a cubrirse de las luces nocturnas, Lori se mantuvo admirandola un momento hasta que por fin decidió moverse.

Levantó su mano derecha y apuntó hacia adelante en dirección hacia un edificio, sonó un disparo y con fuerza un gancho unido a un cable de metal salió disparado desde su brazalete, este siguió su dirección con fuerza hasta clavarse en la infraestructura del mismo, al estar clavado el mismo la jalo con fuerza, Lori siguió rápidamente hasta llegar a este punto y una vez ahí se soltó el gancho, al momento de estar en el aire la electricidad del viento mismo solidifico la capa volviendola un tipo de ala delta.

Lori planeo unos segundos en el aire hasta llegar a otro edificio más bajo, aterrizado en el mismo la rubia comenzó su carrera por los tejados.

–A todas las unidades tenemos un 10-10 llevando a cabo, repito un código Díez díez en progreso.– repetía la operadora de la policía.

Una útil ayuda que Lori implementó en su visor fue un hackeador de la red policial, así tenía una transmisión en vivo de los hechos delictivos pero aun asi habia algunos que no se conocía éstos eran más comunes de lo que creen pero aquello era tema de otro momento.

Diez diez era el código de disputa en progreso, alguien estaba llevando un enfrentamiento.

–Callejón Ale Way dos cero uno, repito, dos cero uno, los sospechosos están usando armas blancas, procedan con precaución.

El callejón estaba cerca de ahi, tenia un objetivo si pero no por ello debía hacer la vista gorda, por lo tanto ella cambió su ruta hacia la izquierda, dirigiéndose hacia el mismo, llegó en tan solo un par de segundos y en efecto se encontró con una disputa armada.

–¡Malditos policias!– los hombres estaban atacando a los susodichos con armas blancas pero lo que no reportaron era que uno de ellos estaba usando una escopeta recortada.

Lori los reconoció de inmediato por el uniforme anaranjado como trabajadores de la constructora, parte de las huelgas por el edificio en construccion, Lori se mantuvo analitica en el escenario, dos personas en el suelo tratando de protegerse de los golpes, y un oficial desarmado cubriéndose con la patrulla. Dos hombres atacando a uno de los oficiales con un bate y una barra mientras que el otro era impactado por un trabajador, el último era el que estaba empleando el arma recortada, en total cuatro atacantes y tres víctimas.

Lori estaba de pie en la azotea, llevó sus manos a su espalda y saco los bastones de Escrima, modificados por ella misma para generar corriente eléctrica en las puntas. Las encendió y girandolas levemente entro al combate.

Primeramente se lanzó desde su ubicación, la altura no solo generaría una prudente onda de impacto sino que tambien haria un fuerte sonido que los tomara desprevenidos, en efecto ello pasó.

Cayó en picada con fuerza y al aterrizar e impactar los bastones se alzó una onda de impacto que empujó al hombre de la escopeta al suelo y alertó a los otros tres más.

–¡Que demonios!– exclamó el hombre del bate por el impacto.

Rápidamente Lori se le acercó al hombre que no portaba arma y le propino una fuerte patada en su costado derecho, el hombre cayó de rodillas del dolor, volvió su atención hacia los atacantes con armas a quienes desarmo ágilmente con sus bastones, cruzandolos en forma de equis detuvo el bate mientras lo empujaba hacia adelante y le propinó dos golpes en el pecho, no con los bastones sino que con los puños.

Dos menos faltan dos, ella continuó con el hombre de la barra a quien desarmó con uno de sus bastones, seguido le electrocuto con el bastón en el pecho tirándolo hacia atrás. Una vez detenidos los hombres Lori cargo contra el sujeto final.

Este mismo se había recuperado a tiempo para verla correr hacia él,cogió el arma y disparo contra ella, Lori guardó sus bastones, esquivando hacia la derecha el proyectil y continuó su ataque, se acercó lo más rápido que pudo para sujetarlo del cuello, el sujeto comenzó a forcejear para safarse pero Lori le pateo las rodillas para hacer que cayera hincado, de este modo no podía generar fuerza y le sería imposible zafarse del agarre, al cabo de unos segundos el hombre dejó de forcejear y cayó noqueado, Lori le solto.

El oficial cubierto ayudó a los otros dos, mirando al mismo tiempo a la mujer, ella podía quedarse y revisar si estaban bien, pero no tenia tiempo, tenia que ir a un lugar y rapido, por lo que sin decir nada más disparó de nuevo otro gancho y se impulsó hacia el tejado, había que correr.

Fin del Acto II.


Nota de autor.

*El ESCRIMA (no confundir con "esgrima") es un arte marcial filipino, se dice también Eskrima. Esto forma también parte de los obvios guiños al metaverso de Batman del cual claro está se basa el fic.

*Originalmente pensaba hacer que Lori fuera ayudada por alguien como Alfred con Bruce, pero al final me decidi por ese aire de loba solitaria, pues al final está sola contra el mundo.

R&R