DECLARACIÓN
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28/Septiembre/2017
Gumball despierta, a etapas, por lo que sus ojos permanecen cerrados cuando ya su mente procesa información acerca de su entorno. La última memoria que guarda es la de estar trabajando en su escritorio, en un documento acerca de los enantiómeros en la D-glucosa y su unión isómerica en el organismo infantil.
Vamos, un tema de lo más sencillo con tal de que sus sinodales dejaran de comentarle acerca de cómo seleccionaba tópicos de tesis dignos del trabajo de una vida.
Abre los ojos, sus pensamientos se despejan de cuestiones académicas, porque su cuerpo reconoce estar acompañado, del imberbe varón que suele llevarlo en brazos cuando el de cabellos rosados desfallece en su mesa de trabajo. No es un gran esfuerzo, porque en aquél diminuto departamento la sala está a cinco pasos de la única recámara.
—Lee— murmura y su mano se posiciona sobre la cabeza del mencionado, quien de nueva cuenta se quedó dormido a su lado.
El pomposo muchacho ya no grita, tampoco se enfada ante el descubrimiento. Tal acto se ha vuelto casi cotidiano y al escuchar al músico hablar entre sueños, supone que también le es necesario. Después de todo, cuando Marshall duerme sin compañía suele murmurar acerca de su odiosa madre, lo mucho que extraña a Simone y el poco valor que se encuentra a sí mismo.
—Malvaviscos— masculla el instrumentista, quien por instinto se acurruca en contra del cuerpo del futuro científico, —frutilla…—dice suavemente el dormido, para después comenzar a tararear la absurda canción del programa favorito de Fionna, una caricatura acerca de un heroico adolescente y su moldeable perro.
Sí, aquello era mejor…
El joven de cabellos rosados sabe que no hay que enfrentarse directamente a los traumas, las vulnerabilidades del alma, sino… ¡rayos!, su mente vuelve a apagarse lentamente, al calor de Marshall aunado a su propio cansancio lo arrastran rápidamente de vuelta a los brazos de Morfeo, el dios del sueño.
Horas más tarde, el artista no despierta tan amablemente, lo hace gracias a un puñetazo de Gumball, el cual se caracteriza por un pésimo dormir.
—Bubba…— dice aún somnoliento, llevándose la palma al brazo para dar masaje al área afectada de tan repentino modo.
—Tu Lee nicht weh— profiere el de claros cabellos antes de patear con fuerza a la nada, gracias a que su inquilino se ha levantado con rapidez.
—¡Qué demonios contigo, Bubba! — exclama el hijo único y está por mover al otro varón cuando rememora las noches que lo ha visto desvelarse, en pos de obtener un título que ni siquiera necesita. Gumball podrá ser un aguafiestas, metomentodo, ratón de biblioteca y muchos —muchos, en serio— adjetivos más, pero también un listillo que en ocasiones sorprende a Lee.
Bufa, ya se vengará más tarde. Marshall supone que ha de aprovechar el cruel despertar y elaborar un desayuno adecuado para ambos, dado que Señor Perfecto es un completo inútil en lo relacionado a la preparación de alimentos. Lo ha demostrado incontables veces, con incendios y explosiones incluidas.
En fin, será mejor que aliste todo, por si aquella tarde la adorable Fionna baja a auxiliarlo a grabar otro vídeo musical.
Así es, el artista ha decidido seguir sus sueños y qué mejor que Youtube para ello, naturalmente. Además, no inició de cero porque su tierna amiguita es toda una instangramer, internacionalmente conocida por sus heroicas acciones y retos de conciencia social que sube a sus redes sociales.
De hecho, si la chica no fuese tan joven… ¡nah! Se notaba a leguas que la adolescente bebía vientos por Bubba, él era su bae. Desconocía el por qué, debido a que Gumball parecía tener más de setenta años, mentalmente —claro—; por lo cual, Lee se preguntaba el motivo por el cual el pomposo varón decidió alimentarlo con pizza y dejarlo vivir en su apartamento.
¿Fue compasión?
Le cuesta creerlo del adusto muchacho, si bien ha sido testigo de momentos dulces del arrogante hombre. Especialmente cuando está cerca del novio de Cake, hermana mayor de la rubiecita o de Lumpy Space-Prince, aquél estúpido que parece ser el único individuo dispuesto a tolerar a Gum-Gum.
En fin, Marshall pone manos a la obra en elaborar unos cuantos hot cakes de plátano y avena, receta especial que le enseñase su amada abuela. Toma los suyos y procura dejar los que no ha de consumir dentro del microondas, para que Bubba se digne a calentarlos antes de comerlos mientras lee algunas absurdas noticias de ciencia.
Procura una generosa porción de mermelada de frutos rojos a los panecillos, porque requiere de energía extra con tal de superar los cien mil suscriptores con su siguiente vídeo. Tal vez así pueda iniciar a monetizar sus vídeos y retribuirle un poco al idiota somnoliento que lleva a cabo su aparición en la cocina del lugar.
Lee interrumpe su desayuno para levantarse a calentar el de su anfitrión, quien aspira a ser el perfecto caballero —incluso con él— y le ha prohibido conseguir un trabajo, aconsejándole enfocarse en su música. Por lo tanto, Marshall decidió que cada día entonaría una melodía para su compañero de habitación.
—I´ve liked you ever since we met that day— entona el de tez oscura con facilidad, al tiempo que sirve el plato al despeinado Gumball.
El aspirante a científico no tarda en reconocer la melodía, proveniente de la lista de favoritos de Fionna en Spotify, así que sus mejillas se tornan tan rojas como la mermelada.
¿Por qué Lee siempre tenía que escoger canciones así de… inapropiadas?
—Basta— solicita el pomposo muchacho con estrépito, aunque calla cuando el otro le hace entrega de un sabroso chocolate caliente. Del que no tarda en probar un trago, aún bajo la pícara mirada de Marshall que aprovecha la distracción ajena para aproximarse a la oreja del aún estudiante.
— Even though I might get my heart broken again, I... — pronuncia el descendiente de Abadeer con beneplácito, —I want to fall in love with you— finiquita antes de proporcionar un suave beso en la sien del avergonzado pelirrosado, el cual resopla y desciende la cabeza, porque el otro se ha afanado en tales acciones a pesar de no ser correspondidas.
Finalmente, Marshall toma asiento para retomar su alimentación. Desconoce el por qué le gusta molestar al otro de esa forma desde que se conocieron, pero comienza a adivinar el motivo y no le agrada, porque podría terminar como la adorable Fionna y su lista de canciones-indirectas a las que Buba pasa de largo sin escrúpulo alguno.
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ACLARACIONES
● Tu Lee nicht weh = no lastimes a Lee, de acuerdo al traductor de Google.
● La canción que aparece en el texto es "Unrequited Love Repeater" de TakanonP ft GUMI. En español, las líneas incluidas serían: "me has gustado desde el día que nos conocimos, e incluso si creo que mi corazón se romperá... quiero enamorarme de ti" (la súper DIRECTA, vamos).
Eso sería todo por ahora, ¡tengan un genial cierre de semana!
