A brief flower talk

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Tac

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Tic

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Diez años atrás.

Floristería de Ciudad Trigal.

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La pequeña infante se encontraba mirando fascinada las flores mientras la dependienta le explicaba sobre sus orígenes y significados. Fascinada por todos ellos, agradeció a la dependienta con una elegante reverencia, diciendo traería a su Papá la próxima vez y se llevaría unas flores para su ventana.

Saliendo por la puerta la tienda, queriendo explicarle al muchacho sobre los rosales, la pequeña se paró en seco cuando no vio a su amigos donde lo dejó con su pokémon.

Un poco asustada y preocupada se llevó ambas manos a su pecho. Sintiendo aquello, Ruru puso tomo su mano y Coco ronroneo en sus pies. Recordándoles no estaba sola.

Agradeciendo a ambos con una pequeña sonrisa, Sapphire dio unas pequeñas caricias a ambos. Que, aunque fueran agradecimiento, en sí la que más necesitaba darlos era ella. Para no ponerse a llorar, no sabía qué hacer, casi nunca estaba sola en la calle. Solo en casa.

Antes de que sus pensamientos siguieran inundando su mente. La voz potente y risueña de Ruby llegó a sus oídos.

Levantando la cabeza pudo ver al joven haciendo un ademán con la mano desde la esquina de la tienda. Eufórico de su descubrimiento.

-¡Sapphire-chan! ¡Por aquí! ¡Nana encontró algo que te va a encantar!

La tímida niña solo se llevo sus manos a su pecho, dando pequeños pasos persiguiendo al risueño chico en el sendero.

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Año actual.

Dentro de la Floristería Pitiminí.

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Ruby seguía dudando entre cuál flor comprar. ¿Por qué todas debían ser tan hermosas? Al final, decidió pedirle ayuda a la dependienta. Sapphire era su primera opción, por eso quería entrara con él pero, ella es así de cabezota. Aunque, en defensa de Sapphire, la dependienta tuvo que soportar las contradicciones de Ruby a cualquier flor que le aconsejaba. Hasta que, después de un rato, él mismo eligió unas orquídeas blancas. Esperando, mientras se las preparaba en un ramo, a Ruby le llamó la atención las pequeñas rosas blancas en el jarrón de detrás del mostrador. Le resultaban más pequeñas que las rosas que acostumbraba a ver.

Y, aún así, sentía las había visto en alguna parte...

Con el ramo ya listo y dispuesta a entregárselo la dependienta se acercó de nuevo a Ruby, no sin notar su mirada fija en las flores.

-Son rosas Pitiminí- informó la dependienta.

Ruby giró su mirada hacía ella la cual le sonrió amablemente. Sabiendo que había estado mirando las rosas demasiado rato, hizo un gesto a sí mismo.

La señora volvió a comenzar a hablar mientras dejaba el ramo en el mostrador y miraba con nostalgia a las flores. -Son más pequeñas y, a diferencia de otras rosas, casi carecen de espinas. Mi abuela las ha plantado desde hace años detrás de la tienda, en su pequeño jardín. Desde pequeña he querido llenar el mundo de flores solo por cada día ver como mi abuela plantándolas y hablando de ella a su amiga de ciudad Trigal...¡Ups¡ - llevándose la mano derecha a su mejilla, la señora se percató había empezando a hablar ignorando era un cliente y, ¡ni siquiera lo había preguntado él!

Volteándose de nuevo a mirarle, en su rostro se dibujó una sonrisa apenada.

-Perdone joven, te estoy aburriendo con tal palabrería, cuándo ni siquiera preguntaste…

Ruby negó con la cabeza. Hace unos años le hubiera parecido una pérdida de tiempo pero, ahora por alguna razón no le molestó lo más mínimo. Quizás es por que pudo sentir la honestidad de la mujer.

-No se preocupe. Además, estoy seguro si mi compañera hubiera entrado conmigo ya estaría gritado lo maravilloso que es tuviera una relación tan cercana con su abuela -riéndose un poco para sí mismo pensando en cómo brillarían los ojos de Sapphire al escuchar la historia.

Viendo la pequeña risa del joven, la señora pudo notar era más que solo una compañera.

-¿No comprará unas flores para su compañera, de paso?

La pequeña risa de Ruby se volvió una tos seca con la pregunta de la señora. Intentando volver a recuperar su compostura, tosió varias veces. Mirando de reojo a la señora que le ofrecía una sonrisa de cabo a rabo, sabiendo había dado en el clavo.

No se espero para nada la astucia de la mujer o él estaba cada vez fallando más en su poker face.

Meditando unos segundos, y sin entender muy bien por qué. Le pidió si tenía una versión de rosas rosas de aquellas pequeñas y sin espinas. La mujer enseguida asintió, rodeando el mostrador en dirección a ellas. Ruby se estaba preguntando por qué debería llevarle unas rosas. Quizás le recordaron un poco a ella y al traje de esos días.

En alguna parte de su mente sentía esas flores estaban conectadas con la castaña. Y, quizás, con él.

Pagando por ambos ramos y, esperando Sapphire no se lo tirara la cara, salió de la tienda. Preguntándose de dónde se le ocurrió la idea de comprar este años flores para su madre. Hubiera sido mejor algo realizado por él mismo, para ahorrarse esa vergüenza de hace unos minutos. Pero, mirando de nuevo a las pequeñas flores rosas sus ojos suavizaron. De verdad esperaba le agradaran. A Sapphire le gusta las cosas simples, por tanto las rosas simples y pequeñas serían ideales para ella.

Levantando su mirada en busca del lazo rojo moviéndose, que el mismo cosió, al paso de la portadora que imaginaba estaría dando vueltas en la pequeña valla de la entrada.

Su sonrisa fue descendiendo cuando no pudo localizarla. Era extraño. Sapphire no solía desaparecer así, a no ser estuviera enfada y, cuando lo estaba, lo decía alto y claro: gritándole en todo su rostro.

Con algo de preocupación, miró en toda direcciones y se acercó hacía el camino, gritando su nombre esperando estuviera tumbada en alguna parte o rama. Pero, no hubo respuesta. Y Ruby sabía Sapphire podría escucharle perfectamente mas con el silencio que reinaba en el lugar.

Entonces por su mente paso las palabras de la señora: Mi abuela las ha plantado desde hace años detrás de la tienda, en su pequeño jardín.

-¿Habrá ido al jardín?

Era la única respuesta. La única respuesta, que significaba Sapphire no estuviera en peligro.

Y aunque sabía podía defenderse bien ella sola, no dejaba de preocuparle. Era su debilidad.

Dirigiendo su paso al angosto sendero que se encontraba en la esquina de la tienda. Ruby enfilo, esperando encontrar a Sapphire al final del camino.

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