Disclaimer: Ningún personaje del príncipe del tenis me pertenece. Todos son propiedad de su respectivo creador.
Amarte es mi destino
Re-editado: 22/08/2013
Capitulo Dos: La verdad
Al próximo lunes, toda la escuela estaba enterada del quiebre y lo rumores más estúpidos comenzaron a circular, entre los cuales la teoría de que Ryoma había encontrado a Tomoka con otro chico era el que más cobrara fuerza. Sin embargo, Tomoka parecía disfrutar más de aquel que decía que ella lo había dejado a él porque era un frígido, insensible e idiota sin corazón ya era el que más se acercaba a la realidad.
-¿Qué ha sucedido realmente Tomo-chan?- pregunto Sakuno, muerta de curiosidad. Una semana había pasado desde que la relación había finalizado, y su amiga se mostraba rehacía a hablar del tema. La morena estaba sumida en sus pensamientos y parecía distante; lo de Ryoma aún dolía y que la escuela entera hablara de eso no la ayudaba en nada. Volteo la vista hacia Sakuno, y la encontró expectante por saber la respuesta que ella misma no se atrevía a decir en voz alta; no había logrado que Ryoma la quisiera y ni siquiera habían sido novios. Solo habían salido, como si ella no fuese digna de él y era eso lo que más le molestaba: que todos se hubieran enterado que al final de todo, no había logrado ser más que una amiga con la que se daba besos de repente.
Observo a Sakuno y suspiro tratando de no llorar
- Vale, no es necesario que me lo digas- susurró Sakuno al ver la cara que ponía su amiga
Tomoka pareció estar increíblemente interesado en sus uñas y murmuró como si nada-Ryoma termino conmigo porque no me ama-
-¿Cómo que no te ama?, si no lo hiciera, no hubiera estado contigo-
Tomoka por un momento lo pensó pero ella sabía que no podía engañarse. Lo había intentado y no había funcionado, y existía algo que daba vueltas en su cabeza una y otra vez- Todo esto es mi culpa-
Sakuno negó con la cabeza-No, no lo es-
-No lo entiendes… Yo no te dije toda la verdad- dijo Tomoka.
Sakuno frunció el ceño pensando que su amiga comenzaba a delirar, pero rápidamente ella comenzó a contarle la historia:
El entrenamiento del día viernes era el más agotador de la semana. Tezuka decía que era para que en todo el fin de semana no pudieran moverse, y así llegaran con más ganas a entrenar el lunes. Internamente, todos sabían que eso jamás sucedería.
Terminó de jugar el partido con Syuusuke Fuji con un reñido empate .Hubiera ganado de no ser por el calor que lo agotó más rápido y de costumbre y porque lo único que quería era irse a casa y lanzarse sobre su cama sin hacer absolutamente nada.
Se dirigió hacia los bancos de la cancha para refrescarse con agua y buscar su toalla que no sabía dónde diablos estaba.
-Príncipe Ryoma- otra vez aquella voz chillona taladrando sus oídos.
Hizo caso omiso cuando la chica se acerco a él, afirmándose en sus rodillas debido al cansancio.
- Déjame- murmuró la muchacha pasando una toalla por la cara del muchacho mojada, cuando este pretendía secarla con su propia camiseta.
Ryoma la miro más que extrañado.
-¿Por qué haces todo esto?- pregunto confundido. Tomoka era mucho más cordial, y preocupada que cualquier otra de sus "fans"
- Porque te quiero-
-No me conoces-
-No es necesario. Sé cómo eres-
Ryoma sujeto la mano de la muchacha cuando esta disponía a secarle la frente. Tomoka le devolvió la mirada confundida
-Ryoma, yo… Quiero pedirte un favor. Dame dos meses, tan solo dos para poder conquistarte. Si no lo logro, me olvidare de ti, y jamás volveré a molestarte- era una idea estúpida y ambos lo sabían. Sin embargo, también podía serles útil: Tomoka conseguía la popularidad que desesperadamente quería y Ryoma lograba que su padre dejara de darle la lata con el tema de conseguir una novia. Y si las cosas salían mal (que era lo más probable, después de todo él no la amaba) ella se alejaría de su vida y sería como si nunca hubiese existido.
Ryoma se limitó a rascarse la cabeza y asentir de una forma casi imperceptible
Y allí, frente a todo el club de tenis mirando la curiosa escena, Tomoka deposito un suave y tierno beso en los labios de un Echizen "levemente" sonrojado, y luego se fue corriendo antes de que sus rodillas cedieran y cayera al piso de los nervios.
-¿Ahora entiendes? Él no tiene la culpa, la tengo yo por haberme ilusionado. Ryoma nunca me iba querer, ¿cómo rayos pude ser tan ilusa?- Sakuno tan solo observo a Tomoka unos segundos pensando en sus palabras. Había sido una mala idea pero no podía evitar sentir envidia del coraje que tuvo Tomoka para poder pedirle eso a Ryoma. Ella jamás habría podido hacerlo.
Ella y Tomoka habían sido amigas desde que eran niñas y con el tiempo se convirtieron en dos personas totalmente inseparables. Sakuno conocía a Tomoka y sabía que una de sus aspiraciones era ser de esas chicas que los chicos aman y las chicas envidian, así que había entendido los motivos por los cuales había recurrido a Echizen. Claro está que eso lo podría haber conseguido con cualquier otro chico atractivo del club de tenis, pero Tomoka había estado prácticamente obsesionada con Ryoma desde que lo conoció. Y Sakuno la entendía; Ryoma era de aquellas personas que te llamaban la atención con solo mirarte y que encabezaban las listas de los chicos más sexis sin siquiera proponérselo. También era un excelente atleta y el no ser muy sociable parecía atraer más a las chicas, que le habían formado un club de fans y todo.
Tomoka miró a Sakuno que parecía inmersa en sus pensamientos. Durante esos últimos 2 meses no se había detenido a pensar en su amiga: ella siempre había estado enamorada de Ryoma. Si bien lo que Tomoka sentía por él era más bien un encaprichamiento lo que sentía en aquellos momentos era la sensación de molestia y vergüenza al no conseguir que él se enamorara de ella, pero ¿Qué había de Sakuno? ¿Qué quedaba para su amiga? La había tenido que ver esos últimos meses mientras ella y Ryoma caminaban de la mano o se besaban de vez en cuando. Había soportado verlos juntos cuando era Sakuno la que realmente le amaba y la que merecía estar junto a él.
Tomoka tomó sus cosas y se encamino a la puerta de la azotea, dándole una larga mirada antes de desaparecer totalmente.
Sakuno salió de si trance luego de escuchar la puerta cerrarse. Tomoka se había ido ¿se habría enojado por algo o era un efecto secundario del quiebre con Ryoma? Se acerco a la baranda y observo las prácticas de tenis un rato antes de irse a su casa.
Allí estaba él.
- Saku-chan- dijo una voz a sus espaldas y unos fuertes y atléticos brazos la rodearon por la espalda.
El aroma a vainilla proveniente del cuerpo de Eiji, hizo que a Sakuno no se le hiciera muy difícil saber quién era por lo que ni siquiera se volteó para verificarlo.
- Buenos días Eiji-kun- murmuro la chica, avergonzada por el gesto del chico.
Eiji sonrió entre dientes-¿Mirando a Ryoma otra vez?- Sakuno enrojeció hasta la raíz del cabello y negó torpemente a aquella pregunta.
Eiji era un muy buen amigo de Sakuno desde hace bastante tiempo. Solían ir y venir de la escuela juntos, por lo que Sakuno lo esperaba viendo las practicas, y se conocían lo suficiente como para que él se diera cuenta de sus sentimientos hacía Ryoma sin mucho esfuerzo.
La conversación se entablo en lo que Eiji había tomado como último recurso para que Sakuno se declarara: lo hermosa persona que era.
Durante veinte minutos Eiji mareo a Sakuno con suposiciones sobre ella y Ryoma casados. Ella entornaba los ojos al notar que cada suposición era más entupida que la anterior
-Eiji, entiende, yo no soy una persona hermosa. Ryoma no me quiere, y no vamos a casarnos en una iglesia en Roma con mil palomas- aclaro ella, al borde de un colapso nervioso.
-Eres una amargada ¿lo sabes? Tanto tiempo sin decirle nada a él. Primero, que tenías vergüenza, luego que tenía una relación con Tomoka, pero ahora ya no tienes excusas ¿Qué piensas hacer? ¿Quedarte sentada y esperar que venga otra chica y vuelvas a pasar por todo de nuevo?-
Sakuno suspiró pensando aquella posibilidad. Era bastante probable que eso sucediera, ya que Ryoma parecía ser capaz de tener sentimientos por alguien más que no fuera él mismo
-No me gusta cómo me veo y lo sabes- susurró, abatida- Yo no soy ni la mitad de hermosa que Tomoka ¡ni si quiera tengo buen gusto para vestir! Ryoma jamás podrá fijarse en mí-
Eiji sonrió como un niño con un juguete nuevo mientras sacaba un pequeño papel de su bolsillo- Entonces este es tu día de suerte, Saku-chan. ¿No te gusta cómo te ves? Entonces arreglemos una parte de ti que a ninguno nos gusta: tu cabello-
Sakuno enarco una ceja- Ni siquiera lo digas-
Eiji le extendió el papel y ella vio que era un cupón valido para un corte de cabello en una importante peluquería- Me lo regalo Oishi, según él hay algo mal en mi cabello. No lo entiendo- susurró Eiji poniendo caras
Sakuno miró el cupón unos segundos- ¿Es una buena idea cambiar por Ryoma? –
Eiji la tomó del brazo y cogió su mochila que estaba tirada sobre la banca- No lo veas de esa forma. No vas a cambiar por él, vas a cambiar por ti, para que tú te sientas a gusto con tu imagen. Y si Ryoma lo llega a notar, será un plus en tu transformación-
Ella le sonrió unos segundos dándose por vencida- Esta bien, lo haré-
