Phineas and Ferb pertenecen a: Dan Povenmire y Jeff Swampy Marsh.

Nombres desconocidos pertenecen a: Mickeylove14.


Después de todo, cumplimos nuestra promesa

Capítulo 1: Seamos amigos

Era el año 2012, estábamos en el frío mes de noviembre, incluso recuerdo el día exacto; miércoles 21. Cualquiera diría que sería un día como otro, pero para mí fue el primer día en el que entablamos una conversación, una conversación que cambio toda mi vida, porque yo, Phineas Flynn de 12 años de edad, conocí el verdadero significado de cierta palabra denominada: Amor.

Al menos fue lo que creyó el destino.

Estábamos en clase de Biología y la profesora nos aplicaría la última actividad del Segundo Bimestre antes de dejarnos el Proyecto Final, consistía en trabajar en parejas y resolver un pequeño cuestionario del libro, si, una actividad muy fácil. Lamentablemente la maestra eligió con quien íbamos a trabajar, demasiado pesado a mi parecer porque yo después de los tantos meses que habían transcurrido desde el ingreso a la "Secundaria de Danville" hasta ese día, por fin había obtenido el valor suficiente de pedirle a Rackel Tirano, la chica más bonita de mi grupo, que ella y yo formáramos una bella pareja… de compañeros, claro.

La profesora dicto la sentencia, digo, los apellidos y nombres de los compañeros con los que íbamos a trabajar, y afortunadamente me había a tocado una chica, la cual no era Rackel.

Si les soy sincero, iba dejar que mi compañera, la cual no sabía quién rayos era, hiciera todo, si no era la chica que me gustaba, no valía la pena esforzarse para impresionar a alguien con mi inteligencia.

Pero nunca me espere lo siguiente.

- Phineas ¿Cierto?

Tapando mi cuerpo con su sombra, ahí estaba, la chica con la que trabajaría y la que porta el nombre de: Isabella García-Shapiro.

- Si, y tú eres García ¿No?

- No es necesaria tanta formalidad, puedes llamarme Isabella — sonríe y toma asiento en un pupitre vacío que está a lado mío.

Rayos, que bella sonrisa. No, espera ¿Qué?

- ¿Por qué no te había visto antes? — pregunto, tratando de ignorar el bello rostro de la chica morena — ¿Acaso eres nueva?

Mi pregunta es respondida con una simple mueca de disgusto.

- No, he estado aquí desde que inicio la Secundaria.

- Oh lo siento, a veces soy muy poco observador — me sonrojo mientras sobo mi nuca apenado.

La verdad es que es una mentira, soy muy buen observador solo que ahora muero de nervios con la sola presencia de esta chica, y ni si quiera sé el motivo.

- Lo acabo de notar – medio sonríe – ¿Podemos empezar?

- Claro – abro mi libreta.

Tengo que admitir que no puedo prestar atención, trataba de dar respuestas con coherencia a las preguntas que me hacía, pero estaba perdido en la extraordinaria belleza de mi compañera Isabella, tenía ojos azul marino, pestañas largas, labios rosados y gruesos (sin exagerar), cabello negro como la misma noche y su piel morena, Dios, se ve tan suave que tengo esas ganas irremediables de querer tocarla, tenía que admitirlo, era mucho más hermosa que Rackel.

Ella muerde el lápiz e infla los cachetes de una manera muy tierna mientras frunce ceño, pensativa.

Si, definitivamente mucho más hermosa.

- Phineas ¿Tu qué crees?

- ¿Ah? – mierda, no me había dado cuenta que me estaba hablando – ¿Que sucede?

- De lo que te acabo de preguntar ¿Que acaso no me estás poniendo atención? – me mira enojada, su voz es tan linda incluso con ese tono de enojo... ¡Ya Phineas, concéntrate!

- Si – tartamudeo – solo que ya me dio hambre.

Sostiene la mirada con la mía por un rato sin ninguna expresión, entonces sonríe.

Pronto perderé la cordura si sigue sonriendo de esa manera.

- Bueno, si esa es la excusa por la cual no me estás haciendo caso – busca dentro de su mochila, saca un sándwich envuelto en papel y bolsa, y me lo extiende – toma.

Su almuerzo, ella me está ofreciendo su almuerzo, realmente no sé como reaccionar a esto solo siento que mi corazón se va a salir de mi pecho en cualquier momento o tal vez muera de un paro de lo rápido que está latiendo. Aun así, lo aceptare con gusto.

- Gracias – tartamudeo y lo agarro.

La hora se fue volando, faltaban tan solo unos minutos para que iniciara el receso y ya teníamos que entregar el cuestionario, el cual fue contestado en su mayoría por Isabella todo porque no pude concentrarme en toda la clase por la misma.

Lo sé, patético.

Decidimos formarnos para la revisión del trabajo; una fila algo larga, ella adelante y yo atrás, y mientras esperábamos en un silencio algo incómodo, fui yo quien inicio la conversación.

- Entonces ¿Con quién convives?

Me mira y alza una ceja, confundida.

- Si, ya sabes ¿Con quién te juntas durante los recesos?

- Ah… con Gretchen, Adyson y Ginger.

- ¡¿Hablas enserio?! – la miro incrédulo.

- Ah ¿Si…? ¿Por qué no hablaría enserio? – me mira con extrañeza.

- Es que – tartamudeo – nunca te había visto con ellas.

Ríe con burla.

- No siempre voy a estar con ellas; también suelo leer durante los recesos, claro, en lugares donde no esté tan concurrido de alumnos, así es mucho más tranquila la lectura, además de que ellas a veces no me esperan y por eso a veces prefiero estar sola.

- Oh, ahora todo tiene sentido.

- Si, supongo – con eso da fin a la conversación.

Nuestro turno para revisión llego y al estar ya nuestra calificación, ella se retira a su lugar al igual que yo para guardar nuestros cuadernos, pues la campana sonó para indicar que ya era la hora del receso. Ella iba directa a la salida, pero antes de perderse en el tumulto de compañeros, agarro su hombro deteniendo su andar.

- ¿Se te ofrece algo? – voltea, quita mi mano de su hombro con ¿Asco? Y me mira con desdén.

Ok, eso dolió.

- Lo lamento, no me gusta que me toqueteen – cambia su mirada a una avergonzada a ver mi expresión de desconcierto – ¿Qué es lo que querías? – sonríe.

Por lo regular suele ser una persona carismática, creativa y "perica", por lo que llamaba mucho la atención de todas las personas a mi alrededor, era así como conseguía amigos sin necesidad de que yo me les acerca ese.

Pero esta primera y ÚNICA VEZ, eso, cambiaria.

- Yo – tartamudeo, pone una mirada confusa pero luego ríe con suavidad al notar mi nerviosismo, poniéndome aún más nervioso y tartamudo – quiero que seamos amigos.

Me mira con sorpresa, pero al instante sonríe con mucha dulzura.

No miento, me derrito cada vez que hace eso.

- De acuerdo.

Tranquilo Phineas, no te desmayes… ¡Acepto ser mi amiga! Ahora sí puedo decir que soy más feliz que un político en Navidad o más cuando recibí como regalo a mi mascota Perry el ornitorrinco.

Ok, tampoco exageremos.

- Pero con una condición.

¿Condiciones? Oh no, no pensé que pondría condiciones para nuestra amistad.

- La próxima vez que tú y yo trabajemos en equipo o pareja – se acerca hasta quedar enfrente mío y me mira con una mirada demasiada tenebrosa a mi parecer – más te vale cooperar porque lo que más me choca es la gente que se aprovecha y se integra al trabajo sin haber echo nada, y no creo que con tanto "10" en tu boleta y esa forma tan particularmente inteligente de hablar seas de ese porcentaje de personas, ¿Oh si Flynn?

- No – tartamudeo, aterrado – no lo soy.

Vuelve a sonreír.

- Entonces esta hecho, seremos amigos.

- De acuerdo – sigo tartamudeando, ahora nervioso, pero con una pequeña sonrisa.

Se voltea lista para irse, pero antes me dirige una breve mirada con esa sonrisa tan hermosa y característica que solo ella tiene, y hace brincar de emoción a mi pobre corazón.

- Nos vemos después del receso, Phin.

Y se va, dejándome con una boba sonrisa.

- Claro, mi Izzy – me retiro del salón.

- En el patio frente del edifico C -

Me encuentro buscando a mis amigos, lo cual es una tarea muy difícil porque hay una gran multitud de gente, y como no lo iba a ver, si la "Secundaria de Danville" es una de las escuelas más grandes de toda el Área Limítrofe.

Y no es por presumir, solo los mejores de los mejores entraban aquí, aunque a veces lo dudo porque la mayoría de mis amigos no están tan avanzados como yo en cuestión de Física, Química, Matemáticas, Lengua latina, etc.

Hasta les puedo decir que ya sabía hablar y caminar a la perfección a los 6 meses de edad.

Si, definitivamente soy genial.

- ¡Flynn!

Mi cabeza mira en diferentes direcciones para ver de donde proviene aquel grito, hasta que lo encuentro. Al fin había encontrado a mis amigos.

- ¿Qué paso Patrick, me extrañaste? – sonrió pícaro.

- Sigue soñando, Flynn – me enseña el dedo de en medio.

Patrick Cirano, de piel bronceada, ojos de color ámbar, cabello azul oscuro y un poco más alto que yo; portaba el uniforme de la escuela cual conjunto era un pantalón gris, una playera blanca y un suéter negro con el escudo de la Secundaria. Ha sido mi mejor amigo desde que estábamos en la Primaria, ambos sobresalíamos con perfectas calificaciones y bastantes reconocimientos. Podría decirse que casi está a mi nivel.

- Ya chicos, no vayan a empezar a pelear.

- Pero – tartamudea – ¡Él fue el quien empezó, Sebastián!

- Si, hermano, claro – rueda los ojos y ríe.

Sebastián Cirano a diferencia de su hermano su piel luce más blanca a no decir casi pálida, sus ojos son de un color grisáceo y su cabello de un color castaño con una singular mecha rubia que por lo que me ha contado, es genética de la familia Cirano. El suele más apacible y menos gruñón que Patrick, también considerado como uno de los mejores estudiantes de toda la escuela y como mi segundo mejor amigo. Si, él también está casi a mi nivel.

- Como sea – gruñe Patrick al escuchar nuestras carcajadas – ¿Por qué te tardaste tanto? – dirigiéndose a mí.

- La verdad es que…

- ¡Phineas!

Esa voz, si, esa bella voz debe de ser nada más y nada menos que: Rackel Tirano, la chica que me gusta. Con su larga cabellera negra y ondulada, sus ojos como dos lagunas azules y esa piel tan blanca como la nieve, lleva puesto su suéter negro y falda gris de la escuela. Totalmente inteligente y lo más importante, hermosa. Viene corriendo hacia a mí con una tierna sonrisa.

- ¡Hey, Rackel! ¿Cómo estás?

- Mucho mejor, ahora que ya te veo – muestra una sonrisa coqueta.

- Que dulce – le regreso la sonrisa.

- Quería saber si tú y yo podemos salir a comer un helado después de clases – pasa un mechón de su cabello atrás de su oreja mientras me mira.

- Estaría encantado.

- ¡Genial! Hasta entonces – besa mi mejilla y se va corriendo junto a sus amigas.

Suspiro, que encantadora chica. En un momento a otro, pienso en cierta chica con cabello color azabache y de piel morena.

- No… puedo… ¡CREERLO! – grita Patrick estupefacto, sacándome de mi trance – ¡Rackel Tirano, te invito a una cita!

- Ni siquiera yo me lo puedo creer – dice Sebastián, impresionado.

- No es para tanto – me siento en una de las bancas vacías del patio.

- ¿No es para tanto? ¡¿NO ES PARA TANTO?! – exclama alterado mi mejor amigo – ¡ES RACKEL TIRANO! ¡LA CHICA MÁS LINDA DE NUESTRO GRUPO!

- Eso lo tengo muy en claro, Patrick – frunzo el ceño enojado.

Sebastián nota mi cambio de actitud y se sienta junto a mí.

- ¿Qué sucede? – pregunta, preocupado.

- Creo – pienso un momento lo que voy a decir – que me gusta alguien más.

- ¿Desde cuándo? – Patrick se sienta del otro lado con curiosidad.

- Desde hace unos 20 minutos.

Mis amigos se miran entre si y luego su mirada vuelve hacia mí.

- ¿Es linda? – pregunta Sebastián con emoción.

- Pues…

- Tal vez sea lindo – sonríe con picardía y burla.

Ambos estallan en risas.

- Oigan ¡NO! ¡NO DIGAN ESTUPIDECES! – grito enojada y muy rojo de la vergüenza, los dos hacen un ademan para que continúe, aun riéndose – son un par de idiotas – susurro – Es linda, muy linda y es de nuestro grupo.

- ¿Enserio? – Sebastián para de reír y me sonríe – ¿Quién es?

- Si ¿Quién es? – pregunta mientras sigue riendo.

Suspiro – Isabella García-Shapiro.

La risa de Patrick para en seco y ambos hermanos me empiezan a mirar con mucha seriedad.

- ¿Bromeas, cierto? – pregunta con burla Patrick.

- ¿Por qué bromearía con algo así? – pregunto indignado.

- Es que – Sebastián tartamudea – es la rara del salón.

Acaso escuche mal, Isabella ¿La rara del salón?

- Bueno, contando a ese británico que suele faltar siempre ¿Cómo se llamaba? Federico, Fernando, Fe… ¡Ah, como sea! – grita Patrick – La cosa esta deberías empezar a olvidarte de García, es alguien que no está a nuestro nivel.

- ¿Cómo puedes decir eso? – pregunto muy enojado – ella es una persona muy dulce e inteligente, incluso en el trabajo de hoy contesto casi todo por mí.

- Y ese casi todo, de seguro estuvo mal – me reta Patrick – mira, Rackel es mejor y se ve que está muy interesada en ti, así que no lo estropees solo por haberte fijado en una chica con la cual apenas acabas de rozar una pequeña conversación y que de seguro ¡NI LE GUSTAS!

- ¡Pero…!

- ¡PERO NADA! – grita nuevamente – Rackel es de tu nivel, NO Isabella, punto.

Quedo callado con unas tremendas ganas de llorar.

- Phineas – miro hacia arriba y ahí está Sebastián, enfrente mío – Patrick tiene razón, Isabella no es para ti.

- Tal vez – trago duro y sonrió con pena – tengan razón.

- ¡Así se habla hermano! – Patrick palmea mi hombro con emoción.

Estoy a punto de contestar, pero suena la campana avisando a los alumnos que regresen a sus respectivas clases.

- Bueno ¡EL ULTIMO ES UN HUEVO PODRIDO! – Patrick grita y sale corriendo en dirección al edificio A.

- ¡Patrick! ¡Espera! – Sebastián sale corriendo tras de él.

Veo desaparecer a mis amigos dentro de la multitud y suelto un enorme suspiro cargado de tristeza.

Tal vez tengan razón.

Creo que me precipite un poco al pensar que me gustaba Isabella, supongo que su belleza me impresiono tanto que olvide lo demás.

Si, definitivamente ella no está a mi nivel.

Me paro y empiezo a caminar hacia mi respectivo edificio.

En algún futuro, tres años exactamente.

Me arrepentiría de haber escuchado las palabras y de haber seguido los consejos de mis amigos.


- NOTAS DE LA AUTORA –

Espero que les haya gustado el Capítulo 1.

Guest chapter 1. Jul 11: Me alegro que te haya gustado el Prólogo, tu mensaje me animo mucho. Gracias :3

Los espero el siguiente capítulo. Besos y abrazos.

¡Mickeylove14 fuera, paz!