La Saga de Harry Potter y todo su mundo pertenece a JKRowling, y a la Warner Bros. La Saga de La Casa de la Noche y todo su mundo pertenece a P. y Kristen Cast.

Yo solo hago esto por diversión y sin fines de lucro.

Bienvenidos.

Sinopsis:

Hermione se ve envuelta en otro nuevo mundo cuando es Marcada, y ahora como iniciada vampira tendrá que enfrentar un nuevo reto en su vida. Al mismo tiempo Harry descubre sus sentimientos por ella, pero la tiene que dejar vivir en la Casa de la Noche o ella no logrará el cambio y morirá… definitivamente. Todo esto se viene a complicar cuando descubre que así como los magos denigran y se esconden de los muggles, los vampiros lo hacen con los propios magos, y se encuentra que pierde personas que ella creía valiosas, y gana amistades tan sólidas que la alejan cada vez más del mundo mágico, sometiéndola en una encrucijada donde ya no sabe a dónde pertenece y solo Harry puede ser lo único que la ate a los magos. Como si esto fuera poco un dios sumamente poderoso y "maligno" decide que ya es suficiente de su castigo y quiere tomar venganza contra todo el mundo, siendo Hermione la elegida para ponerle un alto y traer al mundo el equilibrio que ella misma representa: humana, bruja y —ahora— vampira.

Live for Ever

Por V. Enchanted.

Capítulo II – Enchanted

"Hermione…

Hermione Enchanted…"

"¿Quién es?"

"Abre los ojos, hija…"

Casi de inmediato obedecí la orden de aquella maravillosa y femenina voz.

Me sorprendí al ver el hermoso prado donde estaba, era una cálida noche, donde la luna llena se apreciaba brillante y enorme. Había lavandas por todas partes, y sobre un apilado de piedras grandes como bloques estaba sentada la mujer más preciosa que alguna vez haya visto en mi vida.

Era alta, de melena negra que flotaba suavemente alrededor de ella, traía un vestido transparente, dejando ver su cuerpo perfecto níveo. Sus ojos eran oscuros pero transmitían una sabiduría y amor infinitos.

"Bienvenida, hija, lo has hecho bien"

Al salir su bella voz producía espirales doradas de magia pura. Alguna vez leí sobre eso, que magos ultrapoderosos como por ejemplo Merlín, al hablar o moverse muy rápido despedían olas de magia "pura", ya que sus cuerpos no podían contenerla toda. Era maravilloso, jamás creí ver a alguien lograrlo, ni siquiera Dumbledore o Voldemort lo podían hacer.

¿Qué he hecho bien?— Dije para luego soltar un grito de asombro al ver salir espirales violetas de ¡mí misma! –Oh… yo jamás había… ¿qué está pasando?— Entonces un miedo inmenso me invadió y lágrimas se aglomeraron en mis ojos —¿Estoy muerta?— Le pregunté a aquella mujer que de pronto me pareció más celestial que mortal, ella solo me miró con cariño y comprensión.

No, Hermione Enchanted, solo tu alma ha salido de tu cuerpo para venir a mi llamado.

Eso me suena a morir— Susurré –Además mi nombre es Hermione Jane Granger, no Enchanted, ¿Quién eres?

Granger era tu nombre humano, cariño. Yo soy, en esta era, Nyx.

¿Nyx? Me suena a una leyenda griega que me contó mi madre hace mucho tiempo.

Es correcto, tu madre es muy inteligente— Sonrió de nuevo y todo pareció mejorar, olvidé el miedo que tenía por tal vez estar muerta y solo le presté atención a Nyx –Hermione Enchanted, serás mi primera y única Hija de la Noche… en esta era. Eres especial, acéptalo y sabrás que tu singularidad es la clave para hallar el equilibrio entre la luz y la oscuridad. Te nombro mis ojos y oídos en este mundo moderno.

¿Tus ojos y oídos? No comprendo nada, y ¿a qué te refieres con mi singularidad?

Eres la mezcla perfecta de razas y mundos, cariño, cree en ti misma, solo recuerda que la oscuridad no siempre es el mal, así como la luz no siempre trae el bien.

¡Nyx necesito saber más!— Pedí llorando, por alguna razón sabía que ella se estaba despidiendo, y quería que estuviera junto a mí, la necesitaba.

Lo sabrás todo con el tiempo, Hermione Enchanted, humana, bruja y ahora, mi hija predilecta, vampira— Y así tomó mi rostro entre sus manos y besó mi frente.

Todo se volvió negro.

—Vamos Herm, no me asustes más y ya despierta por favor.

Era la voz de Harry, muy cerca de mí, creí entonces que todo había sido una gran alucinación. Seguramente me había entrado otro ataque de tos en el lago, y luego temperatura y así fue como terminé soñando con Nyx y vampiros.

—Hey, Harry— Dije con la voz más rota que me había escuchado nunca. Abrí los ojos y lo vi junto a mí sonriéndome aliviado. Agradecí que todo estuviera tan oscuro, y solo un par de velas iluminaran la habitación en una esquina, ya que me dolía la cabeza y tenía los ojos muy sensibles.

La cálida luz dorada hacía los ojos de Harry más brillantes y profundos de lo normal, provocándome un revuelo en el estómago, ¿Por qué tenía mejores amigos tan guapos?

—Me asustaste, por un momento creí que te había perdido.

—Soy una chica fuerte, no pasó nada— Aseguré sentándome. Miré la estancia, en un principio creí estar en la enfermería, pero este lugar parecía una mazmorra —¿Dónde estamos?

—Pues…— Harry desvió la mirada, preocupado —…¿no recuerdas nada?

—¿Debería?

Me miró fijamente durante unos momentos, pero no a los ojos sino a mi frente, entonces desvió la mirada, sonrojado –En la Casa de la Noche.

Contuve un gritito de sorpresa, eso quería decir que no había alucinado —¡Imposible, Harry! Hagrid dijo que ningún mago podía pisar la Casa de la Noche— Entonces recordé al chico vampiro frente al lago de Hogwarts y se me apretó el estómago —…también dijo que ningún vampiro podía pisar Hogwarts.

—En realidad no me hubieran dejado venir de no haber sido por Neferet— Hizo cara de adolescente bobo al mencionar a la tal Neferet –Todo fue muy rápido.

—Dímelo a mí. Pero ¿Qué hacemos aquí?

—Hermione…— Tomó una de mis manos, me pareció que su piel contrastaba mucho con la palidez de la mía —…te marcaron.

Marcaron.

Cierto, el chico vampiro me marcó, y Nyx me escogió como su única hija. ¿Eso quería decir que me había convertido en una vampira?

—No entiendo bien lo que pasa— Dije en un susurro, Harry me miró con empatía, luego cambió a incomodidad —¿Qué pasa?

—Hagrid me dio esto, me dijo que lo necesitarías al despertar, para entender— Me extendió un espejo de mano dorado, recordaba que Hagrid lo había comprado al comienzo del año para mandárselo a Madame Maxime, pero luego de que ella le mandara una carta y tuvieran un malentendido jamás se lo envió.

Tomé el espejo, de nuevo confundida por todo, y lo llevé a mi rostro.

Había una joven ahí reflejada, era castaña, bella, un poco pálida. Tenía una luna creciente azul zafiro justo en medio de su frente, provocando que sus ojos mieles parecieran más grandes e insondables.

Era yo.

Dejé caer el espejo, llevándome amabas manos a la frente, intentando sentir aquella luna que acababa de ver tatuada en mi piel.

—No te asustes, es casi normal— La voz de Harry me recordó que no estaba sola. Lo miré desesperada, sintiéndome inútil y estúpida por no saber qué significaba, odiaba no saber.

—¿Cómo que casi normal, qué significa eso?

—Parece ser que en un neófito es normal la luna azul delineada,… pero tú ya la tienes rellena.

La palabra "neófito" me cayó algo pesada, y el hecho de que Harry pareciera más informado que yo terminó por hundirme.

—No me mires así— Dijo –Es lo único que sé. Por lo demás estoy igual o peor que tú.

—Pues no sé nada— Gruñí.

—Es una lástima, esperábamos que tuvieras una respuesta a la luna rellena— Giré de inmediato hacia donde escuché aquella asombrosa voz.

Se trataba de una mujer, pelirroja, y ojos grises, definitivamente debía pertenecer al TOP10 de modelos en el mundo, ella era exquisitamente perfecta. Me sonreía cálidamente, mostrando una dentadura que mis padres colocarían en un altar sin pensarlo ni un segundo. Pero lo más sorprendente de ella era aquella luna brillante, como la mía, solo que estaba rodeada de hermosas olas resplandecientes, cubriendo sus cejas y bajando hasta sus pómulos, como un marco mágico para sus ojos.

Miré disimuladamente a Harry, él tenía la boca semiabierta y casi suelto una carcajada en ese momento, me apostaba todo a que ella era Neferet.

Junto a ella estaba mi profesora, McGonagall, traía el gesto de esta totalmente incómoda, pero al mirarme pareció muy consternada –Profesora ¿está bien?

Suspiró evadiendo mi mirada –Tenemos que hablar con ella— Le dijo a Neferet.

—Por supuesto, hay muchas preguntas. Pero antes…— Se acercó a mí y extendió una mano –Bienvenida a la Casa de la Noche.

—…gracias— Supongo, agregué mentalmente, estaba a punto de tomarle la mano, pero ella siguió y me tomó por el antebrazo, como si estuviera uniendo lazos o algo así me pareció.

—Síganme, por favor.

Al salir de la habitación donde estaba noté que todo era casi parecido, no había ventanas, velas alumbraban el camino en candiles de hierro negros muy bonitos, y las paredes estaban hechas de ladrillos rojos oscuros. Me sentía muy cómoda, tal vez porque estaba muy descansada, me pregunté si había dormido mucho y qué hora era, LAS 4:18 DE LA MAÑANA, me respondí como si fuera lo más natural del mundo. Me tensé sin entender porqué parecía tener la idea tan inverosímilmente clara de la hora, como si me hubiera convertido en un reloj suizo andante.

De pronto Harry me tomó del brazo suavemente, lo miré sonriendo –Ya verás que McGonagall nos explicará todo y regresaremos a Hogwarts— Le susurré al oído, él me miró de nuevo sonrojado.

—Eso espero— Supongo que la naturaleza paranoica de Harry estaba saliendo de nuevo, así que traté de reconfortarlo y lo abracé sin dejar de caminar.

Así vi frente a nosotros a Neferet y McGonagall, ambas separadas casi por instinto, y sentí algo extraño en mi pecho al notar como McGonagall se veía especialmente vieja junto a la perfección de Neferet.

Al fin llegamos a un bonito estudio lleno de libros, en el centro había un par de sillones y mesitas para el té, al fondo estaba un amplio escritorio de una madera que creí finísima.

Tomamos asiento y esperé paciente por una explicación.

—Por favor, comienza a explicarnos— Dijo Neferet sorprendiéndome.

—Oh… yo creí que ustedes me dirían qué está pasándome— Quise ser directa, el asunto de la paciencia no se me daba cuando no tenía información en mi mente, y la necesitaba urgentemente.

—Querida, Hermione todo esto ha sido muy… sorpresivo— McGonagall me miró con precaución, como si intentara darme a entender algo más allá de sus palabras, ASÍ ES, me respondí a mi misma con una seguridad tan fuerte que me pareció ilógica.

—Primero que nada…— Interrumpió Neferet, le lancé una mirada cortante, no me gustaba que evitaran hablar a mi profesora, pero la pelirroja sonrió con ese carisma tan agradable que me sentí mal por verla así —…lo siento, pero tal vez ya no te quieras llamar Hermione.

Harry frunció el ceño inmediatamente –Pero ella es Hermione— Dijo que si fuera obvio, y de hecho así era. Lo miré agradecida.

Neferet se levantó y fue por una tetera y tazas, sirvió a cada uno de nosotros y volvió a sentarse. Harry y McGonagall brincaron un poco al ver el té frente a ellos.

—No se mueva tan rápido, por favor— Pidió educadamente McGonagall –No estamos acostumbrados.

Me sentí fuera de lugar, y más cuando Neferet pidió disculpas y prometió contenerse un poco. De nuevo me miró y sonrió –Como decía, una de las ventajas de renacer es que puedes escoger tu nuevo nombre, estoy segura que será hermoso.

—Hermione— Dije porque ese era mi nombre, el que me identificaba y el que habían escogido mis padres para mí.

—Hermione será…— Asintió Neferet suspirando de forma aliviada. Me pareció extraño, LO ES, de nuevo me dije, y entonces dije algo que brotó tan naturalmente como si lo hubiera pensado desde hacía mucho antes.

—Hermione Enchanted.

Neferet arrugó su precioso ceño y me miró por unos segundos —¿Segura?

—Sí— Afirmé con total convicción. Harry me miró soltando una risita.

—Es algo cursi— Me dijo y me sonrojé, tenía razón, ni siquiera sabía por qué lo había dicho, solo me pareció correcto, Hermione por mis padres, Enchanted por… NYX, me dije y acepté el nombre gustosa.

—Es muy original— Neferet de nuevo traía esa cara de absoluta amabilidad –Nuevo nombre, nueva vida.

—No quiero una nueva vida. En realidad quiero saber qué está pasando.

—Fuiste marcada, ahora residirás en la Casa de la Noche, como una iniciada vampira— Sus palabras fueron tan directas que sentí me mareaba. McGonagall pareció notarlo, carraspeó un poco y le lanzó una mirada de "menos 100 puntos a tu casa, Neferet".

—¡Ella no puede quedarse aquí!— Gritó Harry y sentí que podía besarlo, ¡tenía toda la razón! Yo tengo una vida hecha, totalmente ajena a ser vampira.

—Joven Potter, contrólese— Pidió mi profesora —Hermione…— Comenzó y la miré con total atención —…nunca antes había ocurrido un caso como el tuyo, o por lo menos que se sepa. Siempre son los muggles quienes emprenden la transformación a vampiros, nunca un mago o bruja. Habíamos escuchado que un Rastreador (quienes se encargan de marcar a los… afortunados) estaba en los pueblos muggles, cercanos a Hogsmeade, no nos produjo ninguna preocupación por obvias razones, y aún más por estar dentro de Hogwarts, pero parece que al ir al pueblo a festejar tu cumpleaños, el Rastreador al fin supo de dónde provenía la "señal" de conversión, y así fue como dio contigo.

—Un Rastreador siempre marca, nunca se detiene por nada— Cortó Neferet –Al parecer el tuyo te había tratado de localizar desde hace varios años, pero como estabas en el Colegio de Magia y Hechicería fue muy difícil, además de poco probable siendo antes una bruja.

—¿Ya no lo soy?— Inquirí con miedo, CLARO QUE SÍ, me dije y quise confiar en mí misma. Instintivamente me llevé una mano hacia donde debía traer mi varita, pero no estaba.

—Tranquila, yo la traigo— Dijo Harry mostrándomela, intenté calmarme, pero al ver en sus ojos la misma confusión y desesperación que sentía fue como si supiera que ya nada iba a ser como antes.

—Temo, que ya no eres una bruja— McGonagall parecía muy afectada, me sentí feliz de saber que esa mujer me tenía tanto cariño –Estas en proceso de ser una vampira adulta.

Gemí completamente asustada, miré a Neferet esperando que desmintiera todo –Así es, y el hecho de que tengas la marca completa da un muy buen augurio.

—¡Pero yo soy una bruja! ¡Estudio en Hogwarts! YO… yo…— Estaba llorando, sentí los brazos de Harry a mí alrededor y lo apreté con fuerza, ¿Por qué me pasaba esto?

—Ahora puedes estudiar aquí, en la Casa de la Noche, las clases son mucho más geniales— La voz de Neferet estaba llena de vitalidad, intentando animarme –Tranquila, Hermione, fuiste elegida por la Noche, un gran futuro brilla para ti, solo tienes que tomarlo.

ASI COMO TOMÉ MI NUEVO NOMBRE, me dije. Respiré hondo, recordando los ojos oscuros y primorosos de Nyx, ella me había pedido confiar en mí misma, ser su única hija, y a pesar de no comprender todo seguir adelante. De alguna manera su imagen me hizo sentir mucho mejor.

Pero ¿y mis amigos? ¿y mis clases y mi graduación? ¿y mi magia?

—No estarás sola— Me susurró Harry, y le creí.

Luego de unos minutos donde pude calmarme y tomar mi té, miré al fin a Neferet –Mis cosas.

—Oh, claro, comúnmente nos encargamos nosotros de eso pero…— Miró hacia McGonagall que de nuevo le restó 100 puntos con su mirada —…bueno, como eres muy especial, Hermione, permití que tu antigua directora y tu mejor amigo te acompañaran hasta aquí para que te sintieras más tranquila y confiada al despertar, sin embargo nosotros no somos muy bienvenidos en el Colegio de Magia y Hechicería.

—No te preocupes— Dijo McGonagall levantándose –Me haré cargo que todas tus pertenencias lleguen aquí sanas y salvas.

—Pero ¿Dónde está la Casa de la Noche, muy lejos de Hogwarts?

—No, estas en una de las Casas más importantes del mundo, muy cerca de tu antiguo colegio— Explicó la vampira –Mientras, ¿quieres ir a conocer tu nueva habitación y a tu nueva roomate?

No, pensé, pero no tuve elección más que asentir.

—Tal vez deberías dejarla reposar un poco más, todas estas noticias son muy fuertes.

—No te preocupes, Minerva— A pesar del trato serio y formal, se notaba la tención que ambas sentían –Hermione es una iniciada muy especial, y fuerte. En cuanto se acople a su nueva vida sabrá que fue lo mejor para ella convertirse en una de nosotros.

De no ser por su linda sonrisa hubiera sido un comentario casi insultante para cualquier mago o bruja, como si el convertirse en vampiros fuese un favor divino. Y por la cara que hizo McGonagall supe que ella pensó lo mismo.

Harry resopló —Ella está bien con nosotros, no tiene porqué quedarse aquí, si es tan especial, déjela regresar a Hogwarts.

Neferet negó suavemente –Si ella no permanece aquí hasta convertirse en una vampira adulta, morirá, y digo morir de verdad, no ser un nomuerto como ahora.

¡Qué clara! —¿MORIRÉ?— Grité.

—Solo si tu cuerpo no soporta el cambio. Pero, como ya te dije, el que tengas la marca completa es un buen augurio— Apaciguó Neferet. Harry de nuevo resopló y me tomó la mano.

—Te hubiera secuestrado de aquí sino me hubieran dicho eso— Susurró solo para nosotros dos, le sonreí agradecida, ojalá lo hubiera podido hacer –Te…te voy a extrañar.

—Oh Harry— De nuevo empecé a llorar, ¿Qué se supone que iba a hacer sin él y sin Ron? Además de Ginny, y los chicos, por fin llevábamos una vida normal…

—Pero solo será hasta que te conviertas en una vampira adulta— Dijo un poco más alto, como retando a Neferet –Entonces volverás con nosotros.

—Claro, solo soporten unos cuantos años— Soltó la vampira como si le devolviera el gesto a Harry –Entonces ella podrá ir a donde ella quiera. Además nuestra Casa de la Noche no es como su Colegio, aquí dejamos salir a los alumnos mientras no estén en horario de clases.

—No estoy muy convencida— Masculló McGonagall –Quizá sea mejor que me quede un poco más hasta que…

—NO… no— Suavizó la vampira sonriendo carismáticamente de nuevo –Tienes muchos asuntos que atender en tu Colegio, Minerva, no te retrases. Además cada nuevo iniciado es emparejado con un vampiro adulto, te juro solemnemente que Hermione está a salvo aquí, y para que estés aún más tranquila yo misma seré la mentora de Hermione. Ahora debes confiarla a mi cuidado.

Se puso el puño en su corazón e hizo una reverencia hacia McGonagall, provocando mi respeto y aprecio casi de inmediato.

Un juramento inquebrantable es más fuerte que un juramento hablado— Susurró Harry, Neferet lo miró antagónica.

—Entiendo que entre los magos seas muy importante, Potter, pero estas inmiscuyéndote en asuntos que escapan de tu control y entendimiento— Neferet se le acercó suavemente y tomó una de sus manos –Sé que extrañarás a Hermione, pero ella tiene que seguir con nosotros, lo mejor será que tú también sigas solo con los tuyos.

¿De verdad acababa de decir eso, Neferet? Casi me le voy encima, y de haber tenido mi varita le hubiera lanzado un silencius sin pensarlo dos veces. Harry se soltó de su mano y tomó la mía.

—No es la primera vez que me dicen algo así de que me estoy metiendo donde no me corresponde ni tengo oportunidad de entender, supongo que entre los vampiros eres muy importante Neferet, pero Hermione es mejor amiga, y nunca jamás seguiremos sin el otro a ningún lado— Afirmó Harry apretando los dientes, sentí como su magia se desbordaba y comenzaba a llenar el hermoso estudio, un quinqué explotó y Neferet pareció tomarlo como algo muy personal.

—Potter relájese— McGonagall intervino justo a tiempo –Estoy segura que Hermione jamás olvidará sus raíces, de hecho, nunca las ha olvidado— Me halagó, y eso pareció decrecer la ira de Harry. Le sonreí muy agradecida, sintiendo que no podría continuar sin ellos a mi lado.

Cuando me enteré que era bruja estaba sola, pero era algo a lo que estaba muy acostumbrada. Por suerte el mundo mágico me enseñó lo que era la verdadera amistad, me hizo depender de mis mejores amigos y me forjó valores incuestionables. Harry, Ron y yo, siempre juntos.

Ahora que me entero que me estoy convirtiendo en vampira, y que además puedo morir sino logro el cambio por completo, me siento abandonada por el mundo mágico que tanto amaba, y definitivamente no estoy preparada.

—¿Nos concedes unos momentos para despedirnos?— Casi ordenó McGonagall, la vampira pareció dudarlo, me miró.

—¿Quieres decir adiós?— Me preguntó.

—No— Neferet sonrió –Quiero decir hasta luego— Terminé y de nuevo pareció hacer un gesto extraño. Quizás soy yo, pero creo que a Neferet no le caen bien los magos.

—De acuerdo, dejaré que se despidan— Y así nos dejó a solas en su estudio.

—Querida— Llamó McGonagall y yo me contuve para no salir corriendo a abrazarla –Durante años me has demostrado ser sumamente responsable y honorable, se que dejarás tu huella aquí también, y serás tan brillante como en Hogwarts— Se acercó a mí y acarició mi cabello, ella jamás había hecho algo así –Ahora ya no eres mi alumna, pero siempre podrás contar conmigo para cualquier cosa que necesites o quieras, si te sientes perdida y necesitas una mano amiga que te guíe piensa en mí, no me importa que Neferet no nos de muy buena bienvenida, si tú lo deseas puedo ser tu tutora y así socorrerte siempre.

Sus palabras me dejaron impactada. Desde que desperté había estado dándole vueltas al asunto de mis tutores, por supuesto en el mundo mágico yo ya era mayor de edad, no los necesitaba, pero ¿en el mundo vampírico cuando era mayor de edad?, no me imaginaba a mamá y papá teniendo que enfrentar que ahora su hijita ya no era bruja, sino vampira, y ya no estudiaba en Hogwarts, sino en la Casa de la Noche, simplemente era demasiado para ellos, si a penas se acostumbraban a verme cargar mi varita diario, o a reparar un vaso roto en la cocina.

Concluyendo: mis padres no podían enterarse de esto. Ya vería cómo ajustaba ciertas cosas para no ser una completa mentirosa, no era la primera vez que lo hacía de todas maneras. Y McGonagall me ofrecía ser mi tutora, para no dejarme completamente abandonada a mi suerte.

Sin pensarlo la abracé con todas mis fuerzas, nunca había estado tan cerca de ella, y olía bien, como a… lavandas. Fue una manera de entender la señal de Nyx, como si ella hubiera bendecido la grandiosa idea de mi profesora —corrijo— de mi nueva tutora.

—Gracias— Susurré y sentí que ella palmeaba con suavidad mi espalda.

—Bien, entonces seguiremos en contacto, Hermione— Dijo acomodándose su sombrero y echándole una mirada a Harry –Joven Potter, hágame el favor de ser menos impulsivo, le dejaré despedirse de… mi acogida— Le sonreí al escuchar el adjetivo.

—Sí, gracias profesora— Asintió Harry.

La vimos salir y yo quise quedarme en ese segundo eternamente, pero el tiempo no obedece y siguió.

—Herm yo… yo quería decirte algo hoy… o sea ayer, para eso quería ir a caminar contigo…

—Hey, está bien, te perdono.

—¿Qué?

—Olvidaste mi regalo de cumpleaños, está bien, a todos nos pasa, pero en tu próximo cumpleaños yo no te daré nada— Reí olvidando todo el asunto de los vampiros, estar con Harry a solas siempre me hacía sentir completamente feliz. Pero eso me llevaba a pensar en su nerviosismo desde que todo esto empezó, y un miedo se instauró en mi corazón –A menos que ya no quieras ser amigo de una neófita…

—¿Estás loca?— Me abrazó inmediatamente y volví a respirar su deliciosa colonia, y la esencia de cuero blando que antes a penas distinguía ahora explotó dentro de mi nariz, mareándome e incitándome —¿Esa luna azul te estropeó las neuronas o algo así?

—¡Hey!— Gruñí dándole un pequeño golpe en el brazo –No me menciones la luna, me siento como una extraña tatuada, y además también es raro entre vampiros así que preferiría ignorarla.

—No deberías, te hace ver aún más hermosa.

Ahí va otro comentario totalmente vergonzoso que Harry hacía. No entendía su afán por halagarme de esa manera tan… ¿íntima? Esos comentarios deberían ser para Ginny, no para mí, solo me provocaban un cosquilleo extraño, nada normal entre mejores amigos.

—¿Te puedo pedir un favor? Quiero que me despidas de todos— Pedí intentando cambiar el tema –Sobre todo de Ron…, quiero decir, a todos los voy a extrañar, pero él, tú y yo somos aún más especiales, por lo menos para mí, y me siento muy feliz de poder despedirme de ti, pero también lo extraño a él.

—Por supuesto— Asintió un poco desanimado. Era normal, ya no íbamos a estar juntos los 3 como siempre, eso también lo ponía triste a él —¿Algo más que quieras decirme acerca de Ron?

—¿Eh? Pues no…— Lo miré confundida, Harry se sonrojó y capté qué quiso decir —¡Ya te dije que ya no me gusta! Honestamente, Harry— Él soltó un suspiro y yo reí –Solo fue una cosa de niños, además él ahora está con Lavender, y me parecen una buena pareja.

—Sí… son algo…

—Intensos— Interrumpí y ambos reímos. Pensé en la falta de bragas de Lavender y reí aún más fuerte. Luego pensé en Parvati.

De alguna forma también las iba a extrañar, digo, compartimos habitación durante 7 años, no es poca cosa, ahora tendría una nueva compañera de cuarto, ¿ella también pondría apodos graciosos al resto del alumnado?... No lo creo, solo Lavender y Parvati tenían esa habilidad tan insensible y a la vez cómica,… ¿me cambiarán el apodo? Quizás ahora sea algo así como Hermiofita de Hermione—neófita.

—Oh Harry— Lágrimas volvían a salir de mí, ¿Cuánto iba a necesitar llorar para seguir adelante? —¿Crees que Parvati ya no quiera saber de mí? Parecía muy afectada con el tema de los vampiros.

—No te preocupes, tú siempre serás nuestra Hermione— Su brillante sonrisa iluminó un poco mi mal humor, lo abracé más fuerte –Tú… tú siempre serás mía.

¿Una neófita se puede sonrojar? Bueno, pues estoy segura que yo lo hice.

—No confío mucho en Neferet— Soltó mirándome seriamente –Quiero que estés en constante contacto conmigo, para cualquier cosa Hermione.

—Bien, iré con cuidado, y cualquier cosa mandaré una lechuza.

—Eso tarda mucho— Dijo frunciendo el ceño –Creo que yo también me compraré uno.

—¿Uno?

—Eh…, nada, le diré a Ginny que empaque todas tus cosas, seguro ella también te extrañará montones, se estaban haciendo muy buenas amigas.

—Sí, gracias. A ella también dile que espero jamás dejemos de ser amigas, y que le escribiré.

—Bien.

—Y Harry por favor, dame mi varita— Supliqué –Quizá ya no sea una bruja pero…

—Te entiendo, es tu varita— La sacó de su pantalón y me la dio. GUARDALA, QUE NADIE LA VEA, pensé tan rápido que ya estaba metiéndola en la falda de mi vestido marrón, escondiéndola, por alguna razón mi instinto me estaba advirtiendo, tal vez fuera algo nuevo de estarme convirtiendo en vampiro, pero no iba a ir en contra de mí misma, sería ilógico. Harry soltó un gran suspiro, me di cuenta que había alzado la falda más de la cuenta y él me había visto los muslos.

Por favor alguien máteme.

Me abrazó más fuerte –No quiero dejarte aquí…

—Yo tampoco quiero que te vayas— Y yo que pensaba que jamás iba a poder alejar a Harry de mí, que mi propio corazón no lo soportaría, pero ahora no viviría sino permanezco lejos de él –Harry… eres mi mejor amigo. Te quiero

Harry soltó un resoplido –Eres muy distraída— Gruñó y lo miré sin entender –Yo también te quiero… yo te… cielos, Herm… ¡Cómo te quiero!

…nuevo sonrojo…

—¿Listo?— Sonó la voz de Neferet rompiendo el vergonzoso momento.

Salimos a los pasillos y vi a mi tutora y Harry irse en sentido contrario, entones recordé algo —¡Harry!— él se giró y me miró esperanzado —¡Por favor cuida mucho a Crookshanks!

Y así se fueron.

—Bueno Hermione, ¿preparada para tu nueva vida?— Sonrió Neferet con tanta dulzura que pensé que Harry era un paranoico por nada.

—Sí— Me gustó que mi voz sonara más segura de lo que yo en realidad me sentía.

NOTAS: Hola, una semana después traigo el 2° capítulo. He corregido ciertas faltas como el nombre Lavender, también el uso de guiones largos, sin embargo no pienso corregir la sobre vocalización en los diálogos como por ejemplo "laaaaaargo", porque es mi estilo y porque es divertido. Creo que estamos aquí los autores para pasar un buen rato, y aunque es muy importante la ortografía y la gramática lo es también el humor y la ligereza que a esto refiere. Muchas gracias por sus ofertas de "Betearme" o como se diga, pero para empezar ni siquiera estoy segura de que alguien más toque algo que escribo antes de publicarlo, no me agrada la idea. No es por grosería, solo no me siento cómoda con la idea.

En fin, hablando del capítulo:

Al fin aparece Nyx, la diosa vampírica, y ayuda a Hermione a afrontar que fue Marcada, pero al parecer ha perdido su magia, a pesar de ello Nyx le da su nuevo apellido. Harry se mostró comprensivo (porque no podía secuestrarla para no dejarla ahí) y se han despedido, el pobre aún no se le declara. Hermione se está dando cuenta de su nueva percepción e instinto. Mientras McGonagall se ofrece como su nueva tutora, y Neferet no parece muy a gusto con la idea. Al final fue un capítulo aún de introducción, la verdadera trama comenzará por ahí del 5to o 6to capítulo, pero es para que nos vayamos familiarizando con el rollo de la Casa de la Noche y eso.

Espero les siga gustando, estoy poniéndole mucha fe y gusto al fic.

Quiero agradecer especialmente a Kaoru Takeda por su inspirador review ;D, y al resto que me dejó un comentario también ¡graaaacias!, noté que muchos no han leído la Saga de la Casa de la Noche y ahora he hecho como una especie de publicidad (les cobraré jaja).

A naj: Me dejaste un review en otro idioma, creo que es portugués pero no estoy muy segura, lo traduje en internet y espero hay entendido lo que querías decir, aún así muchas gracias y espero siga siendo de tu interés.

Sin más por ahora solo me queda decir muchas, muchas gracias y nos vemos pronto.

Saludos,

V. Enchanted.