Disclaimer: Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Sólo otro día

(Just another day)

Un fic de Juuhachi-gou y Mirai Bulma

Traducción por Apolonia

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Tuve un sueño anoche donde el mundo se prendía fuego

Y en todas partes a donde corría no había agua

La temperatura aumentaba, el cielo era rojo carmesí

Las nubes se convirtieron en humo y todos estaban muertos

Tilla tomó un profundo respiro y se enderezó, estudiando la ordenada cadena de filas del campo tras ella. La desyerba estaba casi lista, y la soja fue creciendo bien en el fértil terreno. Era bueno ver que nadie pasaría hambre este invierno. Se preguntó de brazos cruzados si los agricultores de arroz del sur estaban disfrutando de una temporada tan buena como los cultivadores de la soja y el maíz.

Por lo menos ya no había peligro de los jinzouningen acechando en el cielo y destruyendo todo a la vista. Había escuchado rumores de que uno de los androides había sobrevivido, pero no iba a creerlo hasta que lo viera por sí misma. Tilla era, si no otra cosa, una persona sensata.

Un sonido desde el cielo hizo que una de sus orejas se torciera, y alzara sus sombríos ojos. En primer lugar la monstruosa tormentas que explotó de la nada y desapareció en cuestión de minutos en la dirección de la Corporación Cápsula —una tormenta que ennegreció el cielo y rompió en relámpagos pero no produjo ningún viento, ninguna lluvia— ahora... ahora algo caía del cielo.

Un enorme proyectil cayó del cielo y azotó en el suelo sobre el lado más alejado del campo, estrictamente esquivando las filas. Tilla arrojó su azada a un lado y despegó corriendo hacia el lugar del aterrizaje. A mitad de camino siguió corriendo para aumentar la velocidad y navegó entre las filas hacia su objetivo.

Al principio pensó que era un meteoro, pero cuando se acercó se dio cuenta que era una especie de... de máquina. La superficie brillaba con rojo y siseaba calor, zarcillos de vapor salía desde el lugar donde descansaba. Un aroma de ozono golpeó su nariz, haciendo torcer sus bigotes.

Fuerte pop la hizo saltar hacia atrás alarmada, arqueándose, cayendo sentada. Parte de la máquina —de algún tipo de embarcación, obviamente— alzó vuelo, y una negra figura surgió. Humanoide, sí, pero, evidentemente, no de este mundo. Era sólo metal negro, sin forma y frío; donde debía haber habido un rostro había una vacía máscara de un material vidrioso negro.

Tilla agarró el arma que su padre le había dejado y la sostuvo frente a ella, tratando de evitar que su pierna se agite. "¡No te acerques!" vaciló, mostrando sus felinos colmillos. "¿Quién diablos eres tú? ¡¡Aléjate!!"

La vacía cabeza sin rostro se giró, y Tilla sintió que la estaba mirando. Estudiándola. Luego dió un paso hacia ella.

"Aléjate, ¡dije!" gritó ella, sosteniendo el arma frente a ella. "Dispararé, ¡juro por Kami que dispararé!"

La figura siguió avanzando. Con un gruñido nacido equitativamente entre miedo e ira, Tilla apretó el gatillo.

Seis disparos salieron hacia la coraza oscura antes que la alcanzase y torciera el arma frente a ella. Aplastó el arma en su masiva y negra mano y la hizo a un lado.

Recuerdos de los jinzouningen se azotaron a través de la mente de Tilla —como su padre había tratado de defender a la morena, disparando su arma una y otra vez, y cómo había muerto diciéndole que corra. Y ahora le estaba sucediendo lo mismo... a ella.

Frente a una criatura que podría haberse escapado de sus pesadillas, Tilla hizo la única cosa sensata. Se desmayó.

La oscura figura se puso de pie junto al inmóvil cuerpo de Tilla por un momento. Entonces sacudió su cabeza sin rostro, se volteó, y despegó en el aire para comenzar la búsqueda por aquel sujeto llamado Vegeta.

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"... ¿Pero cómo pudiste permitir que despegara con las malditas cosas, Dende? La simple definición de Vegeta es de 'cañón suelto'. ¡¿Cómo pudiste confiar a él las Esferas del Dragón?!"

En contraste con el ardiente temperamento lleno de ira de Piccolo, Dende estaba calmado y bastante relajado ante su mentor. "Señor Piccolo, debería conocer bien las normas que rigen ese tipo de cosas. ¿No son las Esferas del Dragón creadas para servir a cualquiera que pueda molestarse en encontrarlas?"

Piccolo mostró sus malignos dientes en una sonrisa torcida. "Vegeta no 'las encontró'," espetó. "¡Él las arrebató justo bajo tus narices!"

"No veo eso como una violación de los términos, Señor Piccolo."

Piccolo resopló en disgusto y arrojó sus enfurecidas manos. "Eres imposible. Popo, maldición, ¡¿no puedes hacerlo entrar en razón?!"

"Lo que está hecho está hecho, Señor Piccolo," señaló Popo. "En cualquier caso, nada malo ha ocurrido por eso. Por el contrario, por lo que tengo entendido."

"Bueno, creo que Goku podría discutir ese punto contigo. Maldición, nunca lo he visto tan enfurecido, salvo tal vez cuando asesiné a su amigo Krillin." A pesar de sí mismo, Piccolo sonrió un poco y sacudió la cabeza. "Creo que tal vez recuperar su cola le dio a Goku más columna vertebral de lo que tenía al empezar. Realmente sabe leer esa revuelta del acto Cabeza de Espárragos, capítulo y verso."

"Si el Señor Goku está verdaderamente así molesto, ¿por qué no junta las Esferas del Dragón y desea más edad para su esposa?" Se preguntó en voz alta.

"Sí, bueno, ¿cuánto tiempo tendrá que esperar para eso? ¿Un año? ¿Seis meses al menos? Hasta entonces está atrapado con una niña de primer año secundaria como esposa. No sé cuales son los estándares de moral de Goku, pero creo que la pubertad es probablemente un requisito previo a la intimidad. De momento, habrán muchas duchas frías en la casa de los Son hasta que las Esferas se recuperen."

"Las Esferas del Dragón todavía están activas, Señor Piccolo."

Piccolo parpadeó. "¿Huhn?"

Dende le sonrió plácidamente. "El Señor Vegeta sólo utilizó dos deseos —para convertir a la Señorita Bulma en joven, y para convertir a la Señorita Chi-chi en joven. Queda un deseó más antes que las Esferas del Dragón queden inactivas por medio año."

"Maldición." La voz de Piccolo definitivamente contenía admiración. "¿Tres deseos? Eso es una especie de Esferas del Dragón de alto octanaje las que has hecho, Dende."

"He tenido un buen maestro, Señor Piccolo."

"¿Entonces le dirá las buenas noticias a Goku?" Popo preguntó.

Piccolo pensó en ello, y sonrió maliciosamente. "Tal vez eventualmente... pero no ahora mismo. Dejemos que obligue a Vegeta a ocultarse por un tiempo todavía."

Dende sonrió indulgentemente —luego se enderezó, con amplios ojos, torciendo sus antenas apenas perceptiblemente.

Piccolo notado el cambio a la vez. "¿Qué está pasando?"

Dende alzó una mano y caminó hasta el borde de su patio. Bajó la vista, y amplió sus ojos. "Ha comenzado," susurró.

"¿Qué?" Piccolo estaba al lado de Dende en un momento. Siguiendo la mirada del más joven Namekseijin, vio una gran, voluminosamente blindada figura volando a través del horizonte cerca de la superficie. "¡¿Qué diablos es eso?!"

"Un visitante." La voz de Dende era tan suave que incluso Piccolo apenas podían oír las palabras. "Problemas para el Señor Vegeta, y para el resto de ustedes también."

"Bueno, tanto como el pequeño idiota se merece todos los problemas que tiene, supongo que por lo menos voy a interferir y ver lo que está pasando." Piccolo no podía evitar perderse en la preocupación que aparecía sobre las facciones de Dende. Había una amenaza merodeando por aquí más que un molesto Saiyajin. Sabía mejor que hacer preguntas estúpidas. Dende ya ha revelado todo lo posible... tal vez todo lo que él mismo sabía.

Piccolo saltó hacia el borde, se acomodó en el aire, y despegó para encontrarse con el extraño con armadura, su deslumbrante capa blanca hacía contraste con el azul del cielo.

Dende suspiró suavemente mientras Popo llegó a su lado. "Entonces comienza..." susurró.

Solemnemente, Popo asintió.

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El extraño con armadura se detuvo ante la repentina aparición de una figura verde vestida de blanco. Piccolo se detuvo en el aire, sus brazos cruzados, su cabeza con su turbante gacha, una sarcástica media sonrisa en su rostro.

El extraño se detuvo, el sol de mediodía se reflejaba en su vacío casco. "Un Namekseijin." La voz era electrónicamente mejorada —hueca, sin género. "¿En la Tierra?"

"Andamos por ahí." Piccolo se acercó. "Simplemente llámame Enemigo de Bienvenida."

El extraño extendió una mano, y una imagen holográfica tomó vida en la palma enguantada —una figura muy familiar, de diez centímetros de alto y en perfecto detalle. Vegeta, como se veía cuando recién llegaba a la Tierra por primera, en plena armadura Saiyajin, sonriendo de manera desafiante y confianza en sí mismo. "¿Has visto a este hombre?"

"¿Quién quiere saber?"

"Yo."

"Dirá. ¿Te importaría explicar por qué?"

"Mira, no quiero problemas." El extraño cerró la mano enguantada cerrado y el holograma de Vegeta desapareció. "Estoy aquí para hacer el trabajo por el que me han pagado, y si se sabe donde el Príncipe Vegeta de los Saiyajin sucede estar ocultándose, apreciaría que me diera la información antes que la tenga que sacar a golpes de su verde trasero."

La sonrisa en el rostro de Piccolo se amplió peligrosamente. "Me gustaría ver que lo intentes," dijo, llevando dos dedos a su frente.

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Chi-chi estaba recostada en la cama que compartía con su marido, por fin dormida. Largos surcos oscuros se posaban sobre sus mejillas, y respiró profundamente mientras Goku continuaba acariciando suavemente su suave cabello negro. Ella ahora llevaba un traje azul profundo que había pertenecido a Gohan cuando niño —por razones sentimentales, Chi-chi nunca había podido descartar ninguna de sus pertenencias de cuando era niño, ni siquiera la ropa que ya no le quedaba.

Goku sintió a alguien detrás de él y volteó su cabeza. Logró esbozar una sonrisa para su hijo. "Hijo," dijo tranquilamente.

"¿Cómo está, papá?" Gohan susurró desde el umbral de la habitación.

"Descansando ahora, creo. Se cansó de tanto llorar."

"Pobre mamá." Avanzando lo más silenciosamente posible, Gohan se acercó a la cama. "Sabes, ella realmente fue —es— una niñita linda..."

"Así es." Goku asintió. "Era muy buena luchando, también, hasta que lo dejó por casarse conmigo."

"¿Qué hay sobre ti, papá?"

"¿Hmm?"

"¿Estás bien ahora?" Gohan balanceó su peso de un pie al otro y movió una mano a través de su abultado cabello negro. "Nunca te he visto tan enojado antes. Ni siquiera cuando luchaste con Vegeta cuando él estaba tratando de destruir la Tierra."

"Seeeee..." Goku bajó la vista hacia la durmiente silueta de su esposa-niña y suspiró. "Habría estado demasiado furioso si no supiera cuan alterada iba a estar Chi-chi. A mí, no me importa la edad que tenga, la amo de cualquier manera. Pero velo desde su lado — ¿cómo va a ser una buena esposa y todo como una niña pequeña? ¿Especialmente ya que ella todavía es una mujer adulta aquí?" Dijo señalando su frente con un dedo.

Gohan asintió. "Entiendo, papá. Tal vez podemos buscar las Esferas del Dragón y la deseemos de nuevo—" Sus ojos se ampliaron y se enderezó, una mirada alarmante se posó en su rostro.

"¿Gohan?" Goku se puso de pie; Chi-chi murmuraba entre sueños, pero no se despertaba.

"Señor Piccolo," susurró Gohan. "Algo le ha sucedido."

Goku asintió una vez. Él sintió algo, también —una extraña perturbación que era algo grande e incluía al verde Namekseijin. "Ve a ver que está pasando. Quiero quedarme con Chi-chi para asegurarme de que esté bien."

"Sí, papá." Gohan dio media vuelta y salió corriendo de la habitación, se abalanzó hacia la puerta y estuvo en el aire antes que su pie tocase la salida de la casa.

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Vegeta estaba apoyado contra la pared, mirando al guardarropa del dormitorio. Suaves pequeños murmullos y risitas sonaban desde dentro al igual que las ocasionales prendas ropa llegaban para unirse a la azarosa pila sobre la cama. "No, no puedo usar esa, es demasiado grande... oh, esto sigue siendo bueno... ¡ja! ¡¡No sabía que todavía tenía estos! ¡Genial!... ¡Eww! ¿Cuándo usé esta cosa? ¡Por dios!—"

"Eso es estúpido," Vegeta resopló. "¿No has terminado?"

"Sí, creo que eso es todo lo que puedo salvar." Bulma salió usando una remera de la Corporación Cápsula, jeans tiro bajo, y botas hasta los tobillos. Su cabello estaba atado en una coleta de caballo como había usado la primera vez que tuvo dieciséis. "¿Cómo me veo?" Preguntó, posando.

Vegeta se burló. "Más fea de lo que esperaba."

Bulma puso sus manos en sus caderas, se inclinó hacia adelante y le sacó la lengua. "¡¡Grosero!!"

"Te mostraré cuan grosero." Vegeta cubrió la distancia entre ellos en tres pasos y se acercó a ella. Mostrando una agilidad que nunca antes había exhibido, ella eludió su agarre. "No tan rápido," advirtió. "Voy a la ciudad con Juu esta tarde para conseguir algo de ropa nueva. No tengo casi nada para usar."

"¡¿Prefiere pasar la tarde con esa muñeca inútil que conmigo?!" Preguntó incrédulamente.

Se volteó y lo abofeteó en el hombro tan duro como se atrevió. Ni siquiera le picó, pero sí lo hizo parpadear. "¡Eres un bruto! No sé porque incluso me molesto contigo." Se giró sobre sus talones y salió de habitación sin mirar hacia atrás siquiera.

Vegeta se quedó de pie allí por un momento, tratando de comprender lo que había pasado. "He creado un monstruo," murmuró, luego volvió y saltó desde la ventana y se había ido.

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Gohan aceleró, luchando por solucionar lo que estaba ocasionando que el ki de Piccolo se estuviera desvanecimiento. "Aguante, Señor Piccolo," murmuró, apretando sus manos en forma de puños. "Estoy yendo."

Por mucho que lamenta el conflicto, podía sentir que su sangre comenzaba a cantar en previsión de la batalla por venir. Era parte de él, el amor Saiyajin a la guerra, y no podía negar más eso de lo que podía negar su otra mitad, la naturaleza humana —la parte de él que no quería nada más que encontrar una buena chica, instalarse y criar un hogar lleno de hermosos de niños.

Uno abajo, dos para ir, pensó, entonces cuidadosamente alejó esos sueños así podría tener la cabeza clara para cualquier cosa que sea necesario hacer.

Estaba sobre la naturaleza ahora, el largo tramo de un monstruo merodeaba de manera silvestre, el que había gastado el sexto año de su vida mientras entrenaba para la llegada del Saiyajin. Podía sentir a Piccolo más claramente ahora, muy cerca, muy débil—

¡Allí! Vio un destruido campo de color blanco y carmesí y bajó del cielo a la cima de una meseta vacía. Su sensei yacía desparramado allí, inmóvil, con los brazos desplegados. Si no hubiera sido capaz de sentir el tenue ki del Namekseijin, habría pensado que Piccolo estaba muerto.

"Señor Piccolo..." Gohan buscó en los cielos, pero no vio nada. Tampoco sus sentidos revelaron ningún enemigo cerca, pero él todavía estaba en guardia —había pasado la mayor parte de su vida luchando contra los jinzouningen, que no tenían ki que los delatara. Se arrodilló. "Señor Piccolo, estoy aquí. Voy a tener que sacarlo de aquí—"

Una verde mano se cerró alrededor de su muñeca, el apretado agarre apenas era suficiente como para lastimar. Gohan jadeó, y los ojos de Piccolo se abrieron levemente. "Go... Gohan..." Sangre, o algo parecido, brotó de la comisura del labio del Namekseijin.

"No hable, Señor Piccolo."

"... ¡Detrás de ti...!"

Piccolo lo soltó, y Gohan se disparó en el aire como un rayo de energía azul y blanca a través del espacio que había ocupado hace unos momentos. El Namekseijin tosió dos veces y quedó inconsciente.

Gohan se alzó en el aire. Por un momento, no había nada allí; luego, mientras miraba, una figura hacía su aparición —fácilmente tan grande como Piccolo, la figura tenía una armadura negra con un visor vacío sobre su rostro.

"¿Qué demonios es eso?" Gohan se quebró, sintiendo como la ira se acumulaba dentro de él —y dándole la bienvenida por lo que tendría que hacer. "¿Quién demonios eres tú?"

"Un Saiyajin. Que interesante, no pensé que quedaran tantos." La hueca, inhumana voz sostenía un toque de sarcasmo. "Tu verde amigo no me dijo donde encontrar a Vegeta. Tal vez tu cooperarás, al ver lo que ha ocurrido con él."

"Te hice una pregunta." Gohan bajó la cabeza, angostando sus ojos. "Espero una respuesta."

"El Namekseijin fue desafiante también. Puedes ver a donde lo llevó."

"Si estás tratando de asustarme, no va a funcionar."

"Sé más que eso. Los Saiyajin son demasiado estúpidos como para asustarse con algo." El extraño hombre oscuro alzó una mano, dándole vida al holograma otra vez. "Vamos a mantenerlo simple. Estoy buscando a éste. El Príncipe Vegeta. Dime donde lo puedo encontrar y les permitiré a ti y a tu amigo irse fácilmente."

Gohan estaba a punto de responder cuando el movimiento atrapado su mirada, muy por detrás del extraño. Incluso desde semejante gran distancia, reconoció a Vegeta, que evidentemente no los había notado en lo absoluto, y se dirigía a Kami sabía dónde.

Tranquilo, Gohan, se dijo severamente a sí mismo. Tenía que mantener el extraño hablando así Vegeta podía permanecer inadvertido. "Si supiera donde este 'Vegeta' está," dijo, cruzando sus brazos e inclinando su cabeza, "¿por qué te lo diría?"

"Porque no te gustaría saber lo que te pasará si no lo haces."

"Valientes palabras. Aunque las palabras nunca ganan una batalla."

"De acuerdo." El extraño extendió un brazo, pero Gohan se había ido antes que el movimiento pudiera golpearle. Reapareció detrás de su atacante, con las manos a un lado de él. "¡¡¡Kaaaa-meeee-haaaa-meeee-HAAAAA!!!"

El extraño despegó, para escapar del disparo; Gohan se dirigió a seguirlo y sostuvo a la figura con la armadura negra, haciéndolo arquearse antes que finalmente se golpee contra el suelo bajo la meseta.

Gohan dejó que explosión se desvanezca, limpiando sus manos del, y la cayendo a la deriva hacia el cráter de impacto. "Como he dicho," entonó, "las palabras nunca ganaron una lucha."

Los bordes en el centro del cráter se agitaron, y el extraño se puso de pie. La armadura estaba un poco polvoriento, pero ileso. "Tengo mucho más que palabras, hombrecito. Y estaré encantado de mostrarte."

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El ceño de Trunks aumentó, e inclinó su cabeza a un lado. "¿Has oído algo?"

"No." Sentada en una alta rama de un árbol a su lado, Juuhachi-gou inclinó su cabeza sobre el hombro de él. "Y no cambies de tema."

"Lo siento." Trunks le dio una pequeña sonrisa en respuesta. "Ehm... ¿cuál era el tema?"

"Te pregunté por qué te cortaste el cabello corto de nuevo."

"Oh." Él rió y movió una mano a través de su fresco cabello. "Papá dice que me hacía parecer como una mujer."

Juuhachi-gou soltó un bufido bastante poco femenino. "Debí haber sabido que tu padre tendría algo que ver con ello."

Trunks suspiró. "No te agrada mucho, ¿verdad?"

"Oh, no tengo ningún problema con Vegeta. Él es el que tiene un problema conmigo. Y no, no lo culpa por ello. Mayormente, lo único que trato es de mantenerme fuera de su camino."

"Papá no es muy de muy perdonar." Trunks deslizó un brazo alrededor de los estrechos hombros de Juuhachi-gou.

"Bueno, me alegro que cuide a tu madre tanto como a ti."

Trunks se sonrojó ligeramente. "Ah... gracias."

Ella alzó su cabeza para mirarlo, estudiando su rostro por un momento. Luego inclinó su rostro hacia él y cerró los ojos. Pequeños destellos de luz del sol se entremezclaba con su cabello blanco y dorado. Sus pestañas, de colores claros, pero largas y exuberantes, caían contra sus suaves cremosas mejillas. Su pequeña rosada boca era tan perfecta como el capullo de una rosa. Se mantenía todavía, esperando... ¿qué?

Le tomó a Trunks un momento comprender el significado de su acción. Luego su sonroje se profundizó tragó duro. Tomó un lento, estable respiro y se inclinó para acercarse. Podía sentir una gracia natural desertarse en él; el primer beso que le diera sería tan torpe como el de un niño escolar—

Con su boca casi tocando la suya, lo sintió de nuevo. No un sonido esta vez, ni siquiera uno inconfundible, algo se torcía en lo profundo dentro de ser, un eco en respuesta a otro lejano. Y tenía un nombre.

"¡Gohan!" gritó, alejándose de Juuhachi-gou y despegando del árbol hacia el aire.

Juuhachi-gou parpadeó, confundida, luego se recuperó y ella misma despegó tras él. "¡Trunks! ¡Tonto! ¡¿Qué sucede?!"

"Es Gohan," soltó sobre su hombro hacia ella, adquiriendo velocidad. ¡Alguien lo está atacando! — ¡y creo que está perdiendo...!"

Había temor en la voz de Trunks, un viejo temor. Juuhachi-gou no tuvo que leer sus pensamientos para saber lo que estaba recordando. Ella asintió tristemente y se mantuvo a la par con él, mientras volaban hacia cualquier amenaza esperada.

Trunks se disparó en el aire, sintiendo la atracción y el aumento de energía frente a él. Conocía la de Gohan; la otra no. No importaba. Había una batalla, y él era necesario, como lo había sido tantas veces antes. Miró a un lado, y vio Juuhachi-gou con él, y se sintió un poco mejor. Entre ellos dos, deberían ser suficientes para darle a Gohan el refuerzo que necesitaba.

Y Trunks y estaba dispuesto a apostar que Gohan agradecería la ayuda.

¡Allí! ¡No! Dos figuras, circulando en el aire, iluminando el cielo con el fuego del espíritu. Desenvolviendo su espada, aceleró, luego voló siendo envuelto por una luz más brillante que el sol, utilizándola como protección para un primer golpe.

Mientras se abalanzaba, la oscura figura inclinó la cabeza, y Trunks jadeó al ver que no tenía facciones. Luego sacudió su cabeza —un casco de algún tipo— y continuó.

"¡Trunks! ¡Trunks, no! ¡Detente!" Le dijo la voz de Gohan, pero él ya estaba tras la figura, con la espada oscilando en un corte que debería haber cortado un lado de su objetivo—

Debería.

En cambio, mientras el filo se movía, el costado de la figura pareció torcerse y ondearse, capturando la punta de su espada y sosteniéndola y al mismo tiempo arqueándose con un poco de energía soltó la cuchilla de metal. Trunks gritó en cuanto lo golpeó, quemándole en sus nervios. Trató de soltar la espada, pero sus dedos, sus músculos, se negaron a obedecerle, sólo se torcieron espásticamente sobre el agarre.

"¡TRUNKS!." Juuhachi-gou voló hacia él, golpeándole un hombro. El aumento de energía que surgía de la figura con armadura la atrapó también, pero su impulso los soltó a ambos, a ella y a Trunks, libre del campo de energía. Detrás de ellos, la espada cayó mientras su atacante se volteaba. "¿Más Saiyajin?" repitió una voz. "Maldición, se reproducen como ryohkis..."

Sacudiéndose la parálisis, Trunks miró a Juuhachi-gou. "¿Estás bien?" dijo en voz baja, nunca quitando sus ojos del extraño.

"Me he sentido mejor." Una temblorosa risa.

"¿Qué fue eso?"

"Una descarga eléctrica. Una potente. Unos segundos más y mi interior se hubiera apagado para evitar el cortocircuito." Juuhachi-gou alejó el cabello de su rostro. "Ten cuidado. Hay suficiente voltaje ahí para matar incluso a un Saiyajin."

Gohan voló para unirse a ellos. "Estaba tratando de advertirles," dijo suavemente. "No pueden tocar...lo. Y los disparos de ki no tienen ningún efecto tampoco. La armadura tiene algún tipo de deformación o capacidad de absorción. Le arrojé un kamehameha y lo desvió como si fuera nada..." el joven bajó la mirada preocupadamente. "El Señor Piccolo no tuvo mejor suerte."

"Ah, mierda," soltó Trunks. "¿Qué es lo que quiere?"

Gohan se acercó más aún. "Vegeta," susurró.

"¡¿A Papá?!"

"¡Sh! ¡Trunks, baja la voz!" Gohan puso una mano en el hombro de Trunks. "No podemos dejar que sepa que sabemos algo sobre—."

"Basta de estancamiento." El extraño con armadura alzó su cabeza y movió una mano. El trío se tensó, luego relajó su mano para materializar el holograma una vez más en su palma revestida de metal. "Les preguntaré una vez más. ¿Han visto a este hombre? Les estoy advirtiendo, negarse a divulgar cualquier información que tengan podría tener graves consecuencias jurídicas."

"¿Legal...?" Juuhachi-gou murmuró. Levantando la voz, preguntó, "¿Qué quieres decir, 'legal'? Y quién eres tu de todas formas — ¿y por qué estás buscando a ese hombre?"

"Bastante simple." La figura cruzó sus brazos haciendo sonar su pesada armadura. "El Príncipe Vegeta es un hombre buscado. La raza Saiyajin es responsable de la exterminación de innumerables formas de vida inteligentes alrededor de todo el universo. Como líder de esa raza, el Príncipe Vegeta es responsable de sus acciones. Además, tengo entendido que él mismo fue personalmente responsable de la destrucción de varios mundos y de la población de los mismos. He sido contratado para llevarlo a juicio... vivo o muerto." De alguna manera una corriente de diversión se deslizó en el amplificado tono. "No puedo decir que soy quisquilloso en este momento sobre su condición cuando lo capture... la paga es la misma si él está respirando o no."

"Un cazador de recompensar," jadeó Trunks.

"Eso es. De hecho, pueden llamarme también 'Cazador'... se parece bastante a lo que mi nombre significaría en su idioma de todos modos." Cazador alzó una mano. "No me malinterpreten. No estoy aquí para arruinar el planeta. Pero tampoco voy a tolerar ninguna oposición. Cualquier persona que ayuda al Príncipe Vegeta será calificado como un criminal. Un asesino a escala galáctica."

"¿Y tú eres algo mejor?" Gohan apretó sus puños. "¡Tú atacaste al Señor Piccolo!"

"Mira, siento mucho acerca de tu amigo, ¿el Namekseijin? Pero se regenerará. Debería estar regenerándose en este momento, y el me atacó PRIMERO. Yo estaba un poco nervioso, podría haber sido un poco más diplomático. Voy a pedirle disculpas más tarde. No estoy aquí para hacer amigos. Tengo un trabajo que hacer."

"Pero la raza Saiyajin ha desaparecido," dijo Trunks. "El planeta, Vegetasei, explotó, junto con la mayoría de los Saiyajin. ¿No es eso suficiente? Encontraron el mismo destino del que le dieron a otras personas. ¿Por qué no puedes que termine con eso?"

"Estoy consciente de ello. Evidentemente ALGUNOS sobrevivieron..." Una ligera risita. "Eres la prueba de ello. Pero no ha habido incidentes documentados de invasiones Saiyajin por más de 20 años, y si algunos de ustedes deciden instalarse y preocuparse de sus asuntos, voy a ser el último en impedir que vivan una vida pacífica. No excusa el hecho de que Vegeta es legal y moralmente responsable de los actos anteriores de su pueblo así como las suyas propias. Él ha sido declarado culpable; sólo estoy cumpliendo la sentencia. Ahora... ¿CONOCEN al Príncipe Vegeta? ¿Vive aquí? Podrían ahorrarse muchos problemas si sólo me dicen la verdad."

"¿Qué hacemos, Gohan?" Trunks preguntó en silencio. "¡No podemos—!"

"No, Trunks, no te preocupes. No tengo ninguna intención en dirigir a este 'Cazador' hacia el Señor Vegeta," Gohan respondió de la misma manera. "E... es cierto, lo que dice sobre tu papá... lo siento pero... Vegeta murió tratando de proteger a la Tierra. De su propia manera él está haciendo una expiación por el hombre que fue. Creo eso. Más que eso, no creo que MI papá pusiera su fe en el Señor Vegeta a menos que no haya algo buen en él, algo que valga la pena, que supere su pasado y haga que sea digno de honrarse con una segunda oportunidad."

"Me has convencido... incluso si no fuera mi padre. ¿¿Pero cómo convencemos a Cazador??"

"No lo sé, Trunks..." Gohan dijo en voz alta: "Es verdad, somos parte Saiyajin. Mi papá vino aquí como un bebé, pero fue criado como un humano —um, como uno más de la gente de este mundo. Él sólo aprendió que éramos demasiado diferentes después de crecer. No queremos ningún problema."

"Ya hemos tenido bastante." Juuhachi-gou añadió. "Como puedes ver, el planeta está en un período de reconstrucción."

"Un pequeño desastre local, imagino."

"Oh, lo fue. Créeme. Estuve allí." La voz de Juuhachi-gou estaba perfectamente calma, pero Trunks notó el resplandor de dolor que las palabras hicieron en sus ojos. "En cualquier caso, esta persona Vegeta a la que quieres no está aquí."

"¿Han oído hablar de él?"

"Creo que vino hace unos años. Algunos guerreros lo sacaron de aquí."

Cazador hizo una pausa. Cuando la modulada voz sonó de nuevo, estaba llena de sorpresa. "Eso es... interesante ¿Quieres decirme que hay personas aquí que pueden enfrentarse a un guerrero Saiyajin? Eso debe haber sido un infierno de batalla. —Espera... tu—" la mano enguantada señaló Gohan. "¿Cuál es tu nombre?"

"Gohan. Son Gohan."

"Gohan. Dijiste que tu padre es un Saiyajin. ¿Ayudó a escapar a Vegeta?"

"Ummm... ehm..." Gohan tragó. ". Lo hizo."

"Quiero hablar con él, entonces. Él podría ser capaz de decirme a donde se dirigió Vegeta."

"Aa—" Gohan irrumpió en sudor. Junto a él, Trunks gruñó casi inaudiblemente.

"Um, eso no es una buena idea," Juuhachi-gou se metió en la conversación mientras los dos jóvenes trataban de llegar a alguna forma de despachar educadamente a Cazador. "Goku— ese es el padre de Gohan— se golpeó en la cabeza cuando era un bebé. Él es, tu sabes..." un dedo giró en círculos en el aire junto a su sien. "Él es un gran luchador, todo lo que realmente tenemos que hacer es darle un firme empujón en la dirección correcta, pero es conocido por hablar con personas que no están allí. Sólo pregúntale alguna vez sobre sus charlas con Dios."

"¿De verdad?" La cabeza de Cazador se inclinó a un lado.

"Oh definitivamente. Es un desvariante. Un idiota. Un caso perdido absolutamente. Un completo desastre. Gracias a Dios y completamente libre de estragos de inteli—"

"¡JUUHACHI-GOU!" Gohan se volteó. "¡Ese es mi PAPÁ del que estás hablando! ¡No es ASÍ de estúpido!"

Suavemente, apretando los dientes, Juuhachi-gou respondió: "Sí lo ES, Gohan. ¿O NO, Trunks?"

"¡Sólo pregúntale a MI padre! ¡Papá se la pasa diciendo siempre lo muy idiota que es Kakarotto!"

"Ah, así que tu padre también es un Saiyajin." Cazador asintió. "Yo pensé ustedes dos, Gohan y tú, podrían ser hermanos a primera vista. Bueno, tal vez tu padre pueda ayudar— Trunks, ¿verdad? Hm, extraño nombre, pero me es difícil hacer comentarios..." una risa.

El rostro de Juuhachi-gou cayó con un casi audible sonido psíquico. "Forma de caer, lavandita," murmuró.

Trunks sólo cubrió su rostro, preguntándose cuando la inteligencia que había legado de su madre había decidido tomar unas vacaciones sin previo aviso. "Mi padre está en un largo viaje," dijo, esperando que lo mismo fuera cierto. "A menudo desaparece durante días."

El casco de Cazador se sacudió lentamente de un lado a otro. "¿Por qué se me hace la idea que ustedes no quieren que hable con nadie de aquí?" Dijo, más que con un toque de acusación en su tono. "Está bien, muy bien. Voy a tener que hacer mi búsqueda un poco más amplia."

"No habrá ninguna necesidad de eso." Una figura descendió entre el joven Saiyajin y Cazador, con brazos cruzados, con una familiar sonrisa en sus facciones.

"Papá," jadeó Trunks, ampliando sus ojos. "No hagas esto—"

"¿Me querías?" Vegeta continuó, como si no hubiera escuchado a Trunks. "Me has encontrado." La sonrisa se profundizó, convirtiéndose a la vez cruel y ansiosos. "Pero te falta mucho para celebrar tu victoria."

"Vamos a ver eso." Hunter sentenció, con la luz solar brillando en la armadura ébano. Por un momento nada se agitó sino brisa. Luego Vegeta se puso a la carga, alzando un puño para el primer golpe. La mano de Cazador salió con igual rapidez para tomar la muñeca de Vegeta, y el aire se agrietó con una descarga de energía. Vegeta se detuvo en sorpresa y dolor, temblando mientras la electricidad se vertía a través de él.

"¡PAPÁ!" Trunks gritó, abalanzándose. Gohan lo agarró, tomando la parte posterior de la chaqueta del joven guerrero. "Trunks, ¡NO!" gritó. "¡Sólo le darás algo a Cazador para usar contra el señor Vegeta!"

"Gohan, ¡déjame ir! ¡SUÉLTAME!" Trunks se tensó contra el agarre. La tela de su chaqueta se rasgó y voló, dándole una patada a Cazador en la cabeza. Una vez más Cazador superó la velocidad Saiyajin, y con su mano libre tomó el tobillo de Trunks y enviando una carga a través del muchacho al igual que antes flagelando a Trunks como a un muñeco de trapo para arrojarlo contra el suelo, fuertemente. El sonido de su impacto hizo eco sobre las llanuras como un trueno lejano.

Juuhachi-gou y Gohan intercambiaron miradas, luego aceleraron en direcciones opuestas, para golpear a Cazador desde lados opuestos. Soltando a Vegeta temporalmente, Cazador extendió ambos brazos, liberando una extrusión de metales desde las palmas de sus manos para atrapar a cada uno de ellos en una red. "Realmente no estoy disfrutando de esto," dijo Cazador surgió mientras el poder surgía a lo largo de las cuerdas, golpeando a la pareja. "¿Por qué ustedes tres no corren y me dejan terminar mis asuntos con Vegeta? Sería mucho menos doloroso."

"N-no p-puedes tener al Señor V-Vegeta," jadeó Gohan, convulsionando. Por otro lado, Juuhachi-gou temblaba y crecía aún, el rostro se le volvía blanco mientras la actual fuerza le forzó a sus sistemas a apagarse por protección.

"No interfieras, wampaku-kozo," Vegeta gruñó, lanzando un disparo de ki. "Ve a casa y lleva a mi hijo y la muñeca artificial contigo."

"Tu hijo..." La cabeza de Cazador se volteó para considerar a Trunks, que ya se había lanzado al aire nuevamente. "Tendré que recordar eso. Podría ser de utilidad."

"¡Maldito estúpido! ¡Imbécil!" "Tu pelea es conmigo, ¡no con dos niños y un maniquí!"

Retractando la malla alrededor de Gohan y Juuhachi-gou, Cazador asintió una vez. "Tienes toda la razón."

Y se abalanzó contra él.

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Goku se apoyó en el alféizar y miró las hojas ondear en la brisa del día. Detrás de él, Chi-chi dormía. Tan diminuta en su gran cama, era. Él sacudió la cabeza, alejando el pensamiento a un lado antes que provocara otra ráfaga de irritación. No es que pensara que pasaría; lo había superado ahora, Vegeta sólo había estado tratando de ser amable con él, lo supo ahora.

Pero en el momento había estado tan enojado. ¡Y así no era él!

La fuerza Saiyajin es su rabia. Vegeta está enojado todo el tiempo. Raditz también, lo que vi de él. ¿Me... me estoy volviendo de esa manera también? ¿Bardock despertó eso en mí, eso que todo el tiempo esté furioso con todo el mundo? Aa, ¡no quiero eso! Sólo quiero ser completamente yo, Goku.

(Somos quienes traemos la muerte y el miedo. ¡Acepta tu herencia, Kakarotto!)

Goku sacudió la cabeza de nuevo, esta vez más fuerte. —No. No soy así. No lo seré... no puedo ser así... ¿o sí? Una mano se dirigió a su cabello, volviéndose un puño sobre los negros mechones y jalándolos duro como si sus propios pensamientos se persiguieran dando vueltas y vueltas. Finalmente, con un pequeño gemido, dejó caer su mano y alzó ambas manos al techo, con las palmas extendidas, cerró sus ojos.

Este era su secreto, y no lo había compartido con nadie; no porque sintiese que necesitaba guardarlo, sino porque nunca nadie se había molestado en preguntar. Si lo hubieran hecho, Goku hubiera admitido alegremente que cuando se sentía perturbado alzaba sus manos y tocaba el ki del mundo, como si estuviese invocando la Genki Dama. Para hacer eso, tenía que estar en paz con él mismo, y llegar a ese estado siempre despejaba sus pensamientos.

Unas débiles chispas de luz aparecieron de todos lados y de ningún lugar, alineando el aura de Goku mientras él mismo se dejaba pasar a ese lugar tranquilo dentro de él, donde la voz de la Tierra era una clara, cálida canción en su corazón y su alma. Él era el océano, rodando a la orilla, y cada uno de los animales en el, del mayor al menor: era el viento, y los pájaros y los insectos que se disparaban en su abrazo. Era el más antiguo árbol en el bosque, las raíces se propagaban profundas en el suelo y las hojas se alzaban hacia el sol; era la montaña en cuya base radicaba ese bosque; era—

Dolor y rabia, desvaneciéndose, familiar, y triunfo, extraño, y la sensación de Gohan, y oh, Papá, te necesitamos

Los ojos de Goku se abrieron rápidamente. Los dos primeros dedos de su mano derecha se movieron instintivamente hacia su frente y se tele transportó, con la luz del sol sobre él mientras surgía en el aire en el medio de una batalla.

Una mirada le dijo que las cosas estaban mal. En el suelo: Piccolo y Juuhachi-gou, ninguno se movía. En el aire a su lado: Gohan y Trunks, ninguno muy estable. Frente a él: un gran sujeto envuelto en metal, y en su incesante agarre a Vegeta, jadeando y torciéndose mientras la electricidad se vertía a través de él, quemándole su vida.

"Qué diablos—" La voz era hueca y hacía eco, pero la sorpresa no ser equivocada. Muy levemente el agarre del extraño se relajó, y eso era todo lo que Goku necesitaba. Su aura brilló como una llama mientras se abalanzaba, con los puños extendidos. "¡KAIOUUUU-KEN!"

"¡Papá! ¡NO LO TOQUES!" Gohan gritó, pero los puños de Goku ya estaban golpeando a la figura de la armadura. Al instante el extraño lo agarró mientras el impacto los llevó a los tres hacia atrás, arqueando levemente sus miembros, obviamente quería decir que trataría a Goku de la misma manera que a Vegeta. Pero fuera de balance del golpe, la mano perdió su agarre, y la mano de Goku no. Tomó la otra muñeca del atacante y liberó a Vegeta, que cayó como una piedra. Doblar las piernas hasta entre ellos, Goku pateó / se liberó del metálico pecho como un trampolín, haciendo que el invasor se moviera hacia atrás mientras que él mismo cambiaba de dirección y voló hacia abajo para atrapar a Vegeta. "¡Gohan! ¡A lo de Karin! ¡AHORA!"

"Demo—" Gohan se detuvo. No es el momento de preguntas, sólo confianza. "¡Sí, Papá!—Trunks, ayúdame. Tu lleva a Juuhachi-gou, yo llevaré al Señor Piccolo."

"Sí." Trunks miró hacia atrás, viendo como Goku se disparó y lejos, el Cazador en la persecución. "Espero que el Señor Goku tenga una idea..."

"Sé que sí." Gohan rió brevemente. "Simplemente no sé cual es."

Arriba, Goku echó un vistazo atrás, midiendo el ritmo de su perseguidor. Demasiado rápido. Aceleró su velocidad, ampliando la distancia entre ellos —aunque no por mucho.

"Ríndete, quienquiera que seas," dijo la hueca voz. "Escucha, este vuelo, es realmente impresionante, pero tienes que estar gastando energía para hacerlo. Yo no. Puedo mantener esto sin esfuerzo. Vas a cansarte eventualmente. Sólo dame al Príncipe Vegeta y todos podremos irnos a casa felices."

"¡Lo siento por eso! No puede hacer eso," Goku respondió alegremente. "Si te llevas a Vegeta, ¿quién me va a derrotar todas las mañanas? ¡No tengo un buen día al menos que tenga una batalla regular!"

"¡¿Eres alguna clase de idiota?!— Espeeeeera un minuto, espera... Tu nombre no resulta ser 'Gokou', ¿o si?"

"Sí, ¡ese soy yo!" Goku miró de nuevo hacia atrás y vio que Gohan y Trunks estaban bien fuera de vista con sus 'pasajeros'. Él frenó, volteándose para enfrentar a Cazador. "Y tengo una cosa para decirte. Ehm... realmente son dos, pero no cuento muy buen, ¿sabes?"

"¿Qué es?"

"¡Adiós, adiós!" Alzando su mano, Goku tocó su frente. "¡Shuken Idou!"

Mientras desaparecía con Vegeta, Goku estaba SEGURO que oyó al extraño murmurar, "Debe ser jueves. Nunca podría soportar el jueves."

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