Si la naturaleza pudiera manifestarse, de alguna manera, como espejo de nuestras emociones, quizá Haruka habría podido darle una explicación más o menos coherente o sensata a la serie de eventos que observó una vez que la puerta de entrada, que se veía desde la ranura entre la pared y la puerta corrediza de papel de arroz, se cerró con un golpe seco y suave. Estos fenómenos fueron los siguientes (Haru era una persona extremamente analítica):
1. Disminución repentina de la temperatura externa, con respectiva disminución de la temperatura corpórea.
2. Aumento repentino de la magnitud de la precipitación nival (Haru tenía una preocupante obsesión por el informe meteorológico, el cual miraba sacrosantamente todas las tardes en el noticiario, a las 20:30 horas), con respectivo entumecimiento de los miembros inferiores y de algunos dedos de la mano derecha que se apoyaban directa y delicadamente sobre el piso de madera congelado.
3. Aumento repentino de la velocidad del viento proveniente desde la costa occidental de Kyūshū, con respectivo aumento de la sensación de "frío y entumecimiento", causada, probablemente, por el cabello bañado. Percibió también el inicio de una leve jaqueca.
Todas estas manifestaciones meteorológicas se presentaron de manera simultánea –según Haru-, acompañadas por una terrible sensación de angustia y desconsuelo. Haru, sin embargo, adjudicaba estas insólitas sensaciones a un frente frío o a un sistema de baja presión.
Makoto, quien caminaba con la mirada perdida hacia el cielo, con una media sonrisa en los labios y con un paso seguro y ligero, notó como la temperatura parecía más amena, la nieve menos densa y el viento tenue y suave. Por un segundo, la imagen de Haru a través de la rendija que permitía la vista al jardín, sentado sobre el pasillo de madera seguramente congelado, desprovisto de cualquier tipo de abrigo, le oprimió la garganta y tuvo ganas de retroceder. Inmediatamente, una serie de pensamientos típicos de la persona considerada que era lo invadieron y lo dejaron casi sin respiro: "Creo que Haru estaba sin zapatos y sin guantes", "Haru seguramente va a enfermarse y no va a poder terminar sus exámenes", "Haru no tenía nada más que un poco de mantequilla y algo de leche en su refrigerador", "Haru está solo".
Estaba de pie en medio de la calle, inmóvil, se sentía paralizado. Culpable. Estaba tan sumergido en sus pensamientos, que no se dio cuenta cuando una moto pasó a milímetros de su hombro, frenando abruptamente a pocos metros de la esquina con un rumor infernal y metálico.
Makoto no se movió de un centímetro.
El conductor de la motocicleta tenía aún sus manos aferradas al manubrio.
Si uno ponía un poco de atención, se podía escuchar el latido agitado de dos corazones, que, afortunadamente, continuaban a palpitar. Sobre la nieve blanca, se veía el surco profundo dejado por las ruedas a causa de la impecable maniobra del motociclista para esquivar la muerte. Se veían también algunos fragmentos de estofado, ahora congelados, y la bolsa de plástico que se camuflaba con la nieve.
Todo esto duró solo algunas fracciones de segundo.
-"¡TÚ!,¿¡Eres idiota!?, ¡podría haberte matado!" Makoto no se movía. "Hey, si tú, imbécil, ¿estás bien?"
Makoto sentía un ardor creciente en su mano derecha, pero sus ojos estaban pegados al suelo.
-"Si no te mueves de ahí, voy a llamar a la policía. De hecho, voy a llamarla incluso si te mueves. ¡Qué haces ahí de pie en medio de la calle!". El conductor, todavía con el casco puesto, se acercó a Makoto vociferando toda clase de improperios y amenazas completamente atinentes a la situación en cuestión. Makoto había perdido toda capacidad de comunicación y raciocinio, pero conservaba algo de habilidad motora, así que caminó descoordinadamente hacia la vereda.
-"Así que ahora puedes moverte, ¿eh?. Dime, ¿estás bien? Makoto miró hacia el suelo y vió un pequeño sendero de gotas de sangre que recorrían la trayectoria de sus pasos.
-"Sí…estoy bien. Yo…¿usted está bien?. No quería, yo…no sé qué estaba haciendo ahí" Makoto hablaba con la voz entrecortada y balbuceante (¿alguna vez, caros lectores, han sentido el miedo a la muerte, la han visto a los ojos a solo centímetros de sus rostros?). "Le pido perdón, no estaba pensando, ¿usted está bien?, estaba solo caminando sin mirar, disculpe, no sé cómo comportarme ahora, ¿está bien, tiene alguna herida?, podríamos llamar a una ambulancia. Disculpe, soy un imbécil, disculpe. Yo…puedo llamar, solo tengo que…¿está bien?, ahora llamo una ambulan…".
-"¡Deja de hablar, deja de disculparte!, hiciste algo estúpido, O.K., todos hacemos cosas estúpidas. Estoy bien, quizá tú vas a necesitar algunos puntos, pero vas a estar bien". Aunque la identidad de este personaje hasta ahora nos sea incógnita, se podría pensar que estamos hablando de una persona comprensiva y amable. Y la verdad es que en fondo lo es…pero el vidrio de su moto está ahora roto y los frenos carbonizados por la fricción, así que en estas circunstancias amabilidad y comprensión van de la mano a perjuicio económico, ira e intervención legal. El interlocutor, con un movimiento automático, aflojó el casco y lo deslizó sobre su cabeza. Makoto empalideció.
-"¿Yama…?
-"Tachibana-kun, eres un idiota, voy a llamar a la policia". Souske sonrió al ver la expresión avergonzada de Makoto y la contó como una pequeña victoria para su ego.
-"Yamazaki-kun…lo siento mucho, no estaba mirando por donde caminaba"
-"¿De verdad?, wow…ahora que me aclaras eso todo es más comprensible"- dijo Souske con un tono irónico.
-"S…si?
-"¡NO!, dime algo que no sepa Makoto, es obvio que no estabas viendo por donde caminabas. Ahora vamos a llamar a la policía y vamos a resolver esto como dos personas civilizadas".
Makoto asintió y dijo "Tienes razón, Yamazaki-kun, vamos a llamar a la policía y vamos a aclarar los hechos. Y los hechos son que yo estaba de pie en medio de la calle y tú estabas corriendo como un imbécil por una calle residencial"- Makoto dijo todo esto con una sonrisa. Souske no se esperaba este tipo de respuesta.
"No estaba corriendo. Bueno...si quieres dejamos todo esto y te acompaño a Urgencias para que te vean esa mano tuya ensangrentada". Punto para Makoto.
"No, vamos a ir a declarar este accidente, como se debe, y luego me puedes acompañar donde quieras".
Souske se preguntó si este era el mismo Makoto del que Rin siempre hablaba usando términos del tipo: amable, altruista, un poco inseguro, víctima de los caprichos de Haruka. Souske pensó que seguramente esta versión le gustaba más.
Makoto, quien llevaba semanas y semanas de insomnio, quien había decidido dejar a su eterno amigo de la infancia y de la vida sentado en un pasillo de madera congelado y quien había casi dudado de su decisión, miró al cielo con una sonrisa y se sintió sereno. Había decidido que, de ahora en adelante, sería él mismo a decidir el rumbo de su propia vida, de manera un poco más egoísta… sólo un poco.
Haruka abrió la nevera en búsqueda de una posible cena. Tenía solo leche y mantequilla. Cerró lentamente la puerta del refrigerador, se sentó en una de las sillas de la cocina, apoyó los codos sobre sus piernas y la cabeza sobre sus manos.
Hasta ahora no ha sido posible definir si tal posición era debida a la jaqueca o al llanto.
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++Fine Capitolo II+++++++++++++++
Espero que hayan disfrutado de este capítulo.
