Pasión


Disclaimer: Los personajes aquí nombrados y todo el potterverso pertenecen a la única e inigualable J.K Rowling.


Esta historia participa en el reto Viñetas de Emociones, del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.


Advertencias: Slash. Theodore/Draco.

Is it still me that makes you sweat?

Hace demasiado calor. Ni siquiera es julio, sólo están en mayo y hace tanto calor que desearía meterse en una bañera repleta de hielo y quedarse todo el día allí.

Pero no puede, se acercan los exámenes. La mitad de la Sala Común está repleta de adolescentes con sus respectivos apuntes, casi todos muriendo de calor. Algunas chicas aprovechan para acortarse más la falda si es posible, la mayoría esperan que algún chico las mire. Blaise gruñe y decide terminar con todo eso.

-Vale, no me puedo concentrar si tengo las apetecibles piernas de Davies en mis narices.-dijo, y se levantó, encaminándose hacia la chica. Al cabo de unos minutos, ambos salieron de la habitación yendo a quién-sabe-donde (y Theodore de verdad no quería saber).

Para esa hora, la más calurosa, la mayoría de los alumnos de Slytherin habían dejado la Sala para salir al patio, a respirar un poco. Era realmente tortuoso estudiar con semejante calor.

Quedaron muy pocas personas, entre ellas Draco y Theodore. A Theodore le pareció muy extraño, ya que Malfoy no era de esos chicos que se la pasan estudiando. Le pareció aún más extraño cuando Pansy se acercó a invitarlo a algún lugar oscuro y solitario, y Draco respondió que preferiría quedarse donde estaba. Sin ella a ser posible.

La chica, ofendida, se largó de la Sala Común. Draco había dejado los apuntes sobre la mesa, y se desabrochó unos cuantos botones de la camisa –puto calor-.Theodore sintió sus grises ojos sobre él.

La mirada del rubio le incomodaba, Theo empezó a sentir más calor, subiendo por sus piernas, deteniéndose en su entrepierna y terminando en sus mejillas.

Draco sonrió lascivamente. Theodore se quería morir. De verdad. Decidió enfrentarlo.

-¿Qué miras tanto, Malfoy?- siseó. Él otro supo que había dado en el clavo.

-Nada, Theodore querido. Parece que te has ruborizado.- La sola mención del color de sus mejillas lo hizo sonrojarse más.

Por un momento, ambos quedaron en silencio. Nada más existía fuera de los ojos del otro. Azul contra gris. Otra sonrisa cargada de lujuria apareció en el rostro de Malfoy.

-¿Por qué no terminamos arriba?- preguntó, en un susurro elegante sobre la oreja de Theodore. El moreno podía sentir el aliento del otro. Tuvo que contenerse para no tomarlo por las solapas de la camisa y tirarlo sobre el sofá. - Blaise y los demás deben estar fuera.

Cree que se ha muerto y se ha ido al infierno. De seguro no haría ese puto calor en el cielo. Y no había opción de que Theodore fuera al cielo. Aún así, se levantó y siguió al rubio sin protestar.