Aquí estoy después de un tiempo sin actualizar. Un pequeño comentario sobre los prólogos, el primero trataba de describir el escenario en el que se llevara a cabo la historia, este otro incluye algunos de los argumentos centrales de la historia. Algunas partes pueden sonar extraño pero no son irracionales, espero que no les resulten demasiado confusas.

Prologo II: Cuando huele a podrido.

[En algún pueblo cercano a South Park]

Tres hombres, se encontraban hablando en la barra de un bar, haciendo comentarios variados entre tragos cuando junto a ellos se sentó uno más, uno bastante obeso y con manchas de diferentes comidas en su ropa.

-¡Ha sido el peor día de mi vida! –Se quejó a gritando, haciéndose notar a los otros tres sentados de continuo a él.

-Uaahh… Earl por fin volviste gordo inmundo. –Dice uno de los hombres, este ya estaba un poco ebrio.

-Luces mal. –Dijo otro de ellos. -¿Un mal día en el trabajo?

-El peor de todos. –Dijo mientras se acomodaba su gorra de camionero. –Tuve que transportar una carga a… South Park.

*Exhalación de asombro* En ese momento todos en el bar se quedaron callados, dejando cada uno lo que estaban haciendo y girando la mirada hacía el camionero.

*Dios mío… él fue a South Park* *¿Como pudó soportarlo?* *Oye gordo, ¿acaso no te volviste loco?*

-*Palmada* ¡Cantinero! Necesitamos una cerveza con urgencia. –Gritó uno de los hombres sobre la barra dando golpes con sus manos a la misma.

Llego deslizándose una cerveza y Earl la atrapo al llegar a él. –Oh chicos he viajado por todos los estados de américa y nunca había dado con un lugar como ese. *Sorbo*Ahí todo es extraño, sus mujeres, su bebida, sus negocios.

[Alcaldía]

Eran algo así como las 2:00PM cuando la secretaria del alcalde terminaba de arreglar un discurso que se daría la próxima semana. Como era habitual todo el discurso venia dirigido a las buenas noticias, a una felicitación a la población por su buen trabajo y una orientación para que las cosas solo mejoraran todavía más.

-¡Wendy! –Le llamó Stan con regulado tono de voz, estando acompañado por sus dos asesores.

-¿Eh, eh? ¿Qué sucede? –Preguntó, ella estaba bastante centrada en lo que escribía, esta había sido la tercera vez que la llamaba.

-Los chicos y yo vamos a tomarnos un descanso, ¿nos acompañas? –Los asesores se le adelantaron, pero siempre escuchando la conversación.

-Espera un momento, estoy terminando tu discurso para el lunes de la próxima semana. –Siguió tecleando sin parar.

-No te esfuerces demasiado cariño. –Dijo con cierta musicalidad y siguió su camino pasando a los dos hombres que venían delante de él.

Los ayudantes entonces comenzaron a cuchichiar entre sí: -¿Sabes? Hace tiempo que he estado sospechando del alcalde, pero no había tenido el valor de expulsar las palabras de mi boca…- *suspiro* Dejó escapar el aliento lanzando la mirada al suelo.- Creo que el alcalde tiene una relación con su secretaria…- El otro se impresionó al escuchar esto y dirigiendo su mano a su boca en señal de asombro dijo: -¿Y su esposa lo sabe?- Respondió entonces el primero: -No…y lo peor es que ella también trabaja aquí en la alcaldía…como secretaria del alcalde. *Sonido dramático*

Si, él estaba casado con su secretaria o mejor dicho su esposa era su secretaria un puesto del que ella como tal no podía disfrutar, pero las políticas empresariales de esta ciudad eran muy inusuales y su gente también lo era, lo suficiente como para pensar que esto era normal y hasta encantador; tomándolo como evidencia de la cercanía de los integrantes del matrimonio.

*Riingg* Sonó el teléfono en el escritorio de Wendy. –Alcaldia de South Park. –Contestó rápidamente a la llamada. –Lo siento, me temo que el alcalde no puede atenderlo en estos momen…

-¿Como que no? –Stan interrumpió su respuesta automática con habla tranquila. –Olvide cerrar la oficina. –Presentó su excusa para haber vuelto.

-Retiro lo dicho, el alcalde lo atenderá inmediatamente.

Stan cogió el teléfono de su mano y con un ligero y rápido lanzamiento lo pasó de una mano a la otra para ponérselo en el oído. –Hola, está hablando con el alcalde más feliz y amable de todo el mundo ¿En qué puedo ayudarlo?- Dijo casi cantando, pero al poco tiempo su expresión de felicidad extrema pasó a ser una de sorpresa.- ¿Qué?- Y de ahí pasó a ser una expresión de enojo.- ¡¿Qué hicieron que?!- Para convertirse en una imagen terrorífica con intenciones asesinas. -¡¿Qué estaba así cuando llegaron?! Voy enseguida doctor, y dígale a ese trio de estúpidos que se preparen para lo peor.- Wendy se veía sorprendida al ver su repentino cambio de humor.

Stan colgó el teléfono con fuerza y mientras se iba de la habitación decía: -Vamos Wendy tenemos que ir al hospital.- Esta lo iba siguiendo y preguntaba: -¿A cuál de los cinco?- En una rápida respuesta dijo: -Al camino al cielo.

[…]

Marshall se encontraba en una habitación oscura y completamente negra, le resultaba imposible ver cualquier cosa, además, aunque caminaba no llegaba a sentir nada tangible por el lugar, era como si estuviera completamente vacío y sin paredes.

*Marshall* *Marshall* Escuchó el leve susurro de su nombre y se atemorizo. –Hola, ¿hay alguien ahí?- Dijo con algo de timidez. *Marshall* *Marshall* Volvió a escuchar su nombre ahora algo más claro, esta vez pudo reconocer que era la voz de una mujer y le resultaba familiar –Me conoces, ¿sabes dónde estoy?- Preguntó al aire. Giró varias veces su cuerpo y sus ojos esperando encontrar a alguien, luego de un momento llego a ver algo a poca distancia de él, un cielo nocturno lleno de nubarrones a través de una ventana sostenida sobre la nada.

-¿Qué rayos?... –Dice caminando a ella, se queda viéndola un momento. –Una ventana suspendida sobre la nada… - luego da vistazos a su alrededor. –Si solo pudiera encontrar la puerta podría entrar a la dimensión desconocida… -Termina decepcionado al no ver por ningún lado la puerta. –Oh, bueno, por ahora vamos a conformarnos con un vistazo. -Poniéndose de puntitas alcanzaba a asomarse, tras ella se veía a la distancia un paisaje nevado, la imagen era borrosa y tomaba forma poco a poco. *Marshall ya nos vamos.* Observó a su madre en la imagen parada al lado de un vehículo negro, -¡Mamá!- Exclamó y comenzó a abrir la ventana, para pasar a través de ella, y mientras lo hacia ella entraba en el auto, al entrar ella en el auto la imagen se vio nublada por una nube de humo y se perdió en la oscuridad.

[…]

Marshall de hecho estaba inconsciente y conectado a un respirador artificial con suero medico inyectado en su brazo por intravenosa, vendado de la cabeza, postrado en una cama y con un medidor en su pecho. A su lado estaba su madre sujetando su mano y con la otra acariciando su cabeza mientras se mostraba desesperada, con unas pocas lágrimas en sus ojos al mismo tiempo que decía tiernamente: -Marshall mi pobre angelito ¿Qué fue lo que te paso?- Su padre estaba a su izquierda bastante preocupado por su estado, se alejó en dirección a Butters, Jimmy y Timmy que estaban en una esquina de la habitación y con el ceño fruncido les dijo: -Señores, ¿podemos hablar afuera?

Salieron los cuatro de la habitación para "conversar".

-¿Ven este botón?- Les pregunto mientras sujetaba un pequeño interruptor en su mano.

-Yeah.- Respondió Butters. –Es el "botón negro".

-Ya lo saben, pero por si acaso lo han olvidado se los recordare. Cuando lo presiono mis guardaespaldas vienen en seguida y golpean hasta la casi muerte a todo ser vivo que se encuentra a cierta distancia de mí, no creo que quieran que lo presione siendo los únicos en mi proximidad ¿verdad? Si en los próximos 10 segundos no me dicen algo convincente y no tan estúpido como esa excusa de: "Estaba así cuando lo encontramos a solo 3cm de nuestro auto" lo presionare.

-¡Timmy, Timmy! Timmy.

-Tienen que tener algo mejor que decir que eso.- Stan comenzó a ver el reloj en su muñeca.

-Ca…Ca…Cálmate recuerda que somos amigos desde el pre escolar.- Dijo Jimmy algo intimidado.

-Solo recuerdo los últimos 15 minutos cuando los del hospital me llamaron del trabajo diciéndome que mi hijo estaba en el hospital con un fuerte golpe en la cabeza y que las personas que lo encontraron lo vieron así cuando llegaron y entonces me encontré con ustedes.

-En…En…En…En… *tres* con…con…*Dos*- Jimmy intentaba pronunciar las palabras mientras Stan iba contando los segundos que quedaban.

-Encontramos lo que buscábamos, finalmente hemos completado el proyecto; ¡por favor no quiero ser casi matado!- Butters completó lo que Jimmy no conseguía pronunciar.

Dejó de ver el reloj y se quedó estupefacto al escuchar esto, su boca estaba entre abierta y sus ojos perdidos en el vacío, regresó a si mismo luego de un momento y con una voz seria pregunta:

-¿En verdad está terminado?

-Yeah, solo lo hemos probado en una persona pero creemos que funciona adecuadamente.- Respondió Butters.

-¿Lo tienen con ustedes?

-Sí, venimos co…co…corriendo para llevártelo personalmente.

-*Suspiro* Saben que nadie ha estado esperando por esto más que yo, deseo verlo terminado más que cualquier otro, pero ahora Marshall está en coma y seria el peor padre del mundo si abandonara a mi hijo para atender otro asunto.

-¿No nos vas a matar?- Pregunto Jimmy

-Si tuvieron éxito en su misión entonces tal vez olvide que todo esto ha pasado, es probable que luego lo recuerde, pero es mejor para ustedes que sea más tarde que ahora mismo.

-Nos vemos mañana en la alcaldía a las 9:00 AM- Dijo Butters.

-Asegúrate de traernos un pr…pr…premio nobel de ciencia.- Dijo Jimmy y luego se retiraron.

"Si tienen suerte no les traeré a los golpeadores", pensó Stan al verlos irse. –Señor alcalde.- Dijo un médico, parecía el director que venía acompañado por un grupo de médicos.

–Eh… ¿Escucharon algo de lo que conversaba con esos tres hombres?- Preguntó mientras mantenía el pulgar colocado cerca del botón.

-No se preocupe señor, nada que no sonara como un desvarió lunático. Ahora, en cuanto a su hijo…- Los doctores lo llevaron adentro de la habitación para que escuchara las noticias de su informe junto con la madre del niño.

Stan se colocó junto a Wendy y puso su mano sobre su hombro en un intento de calmarla; al momento el director comenzó a hablar con voz melancólica acerca de la condición del niño: -Me apena mucho tener que decir esto, pero su hijo a caído en un profundo coma consecuencia de la herida en su cabeza; es probable que no vuelva a despertar, a menos que hubiera intervención de un milagro o este niño hubiera sido nacido para cumplir con un propósito especial de naturaleza casi divina.

-Mamá…- Dijo en voz baja y cansada apenas entre abriendo sus ojos. Para alegría de sus padres

-Cariño estas bien.- Dijo su madre y comenzó a abrasarlo. *Olfateada* - ¿Que es ese olor?- preguntó, retirándose un poco del niño.

-Sobre ese olor, viene del niño, no sabemos cuál es la causa pero tenemos la teoría de que cayó sobre la caca de un perro que había tenido problemas digestivos causados por una severa infección estomacal.

-Papá… - Dijo girando sus ojos.

-¿Si? Aquí estoy no te preocupes vas a estar bien.- Dijo apoyándose sobre la cama con las palmas de las manos contra esta.

-¿Dónde estoy?

-En el hospital "Camino al cielo", sufriste un severo golpe en la cabeza, pero parece que vas a recuperarte.

-Por ahora el niño tendrá que quedarse aquí señores Marsh, les recomiendo que ustedes se retiren, sigan haciendo su vida como lo hacían antes de todo esto y abandonen al niño en un estado debilitado y desconcertado hasta que esté bien y pueda regresar a casa.

Stan y Wendy se vieron momentáneamente y luego respondieron: -Bueno…Parece razonable.

-Pequeño, si te sientes mal o quieres algo solamente tienes que presionar ese botón blanco que está cerca de tu mano izquierda y una enfermera vendrá a atenderte inmediatamente.

-Estaríamos muy agradecidos de que solamente se le alimentara con vegetales y verduras durante su estadía.- Pidió Stan, causando una inmediata reacción de frustración en Marshall quien lentamente levanto su mano hasta llevarla a su rostro para pellizcarse la nariz.

Durante la acción llego a ver un botón color negro al alcance de su mano izquierda, la curiosidad le invadió y tomándolo con su mano dijo: -¿Y qué pasa si presiono este botón?- presionándolo antes de recibir una respuesta.

Al instante entraron por la puerta un grupo de hombres vestidos con sacos negros y lentes de sol, -¡El alcalde nos necesita!- dijo uno de ellos, al ver a los doctores y sus batas blancas se quedaron paralizados por un instante. – ¡Un grupo del Kukuxklán quiere dañar al alcalde y su familia!- Los guardaespaldas se lanzaron contra los médicos y los golpearon e hirieron de las formas más brutales posibles, usando desde artes marciales, lucha callejera, boxeo y haciendo uso de nunchakus, llaves inglesas y otras cosas.

Las víctimas fueron 0.

[Tres horas después]

Marshall estaba bastante mejor a lo esperado y ahora estaba presionando rápidamente el botón blanco mientras movía de lado a lado su brazo izquierdo para quitarse la firmeza de sus músculos. –¡¿Qué sucede?!- Pregunto alarmada la enfermera al ver que la llamaba repetidas veces.

–Señora enfermera, quiero quitarme la máscara de oxígeno, ya estoy bien, solamente me duele la cabeza.- La enfermera se vio algo más relajada al ver que no le pasaba nada y procedió a responder. –Normalmente va en contra de nuestra lógica medica el quitarle a un paciente que acaba de salir del coma su único apoyo respiratorio, pero por tratarse de ti puedes quitártelo.- Marshall se quitó la máscara de oxígeno y la lanzo a una esquina, al hacerlo tosió un poco pero con algo de tiempo se estableció solo.

-Por cierto tienes visitas.- La enfermera se apartó de la puerta mostrando a sus tres amigos que habían venido para saber si se encontraba bien.- Como no ha pasado nada malo los dejare solos.- Dijo y se retiró cerrando la puerta tras de sí.

-¡Chicos, vinieron a visitarme!

-Claro que venimos a visitarte…- Dijo Keith mientras se acercaba a su cama, llegando a estar a corta distancia de él alzo la mano abierta y añadió: -¿Dónde está mi balón?

-¿Viniste hasta aquí, consciente de que había sufrido un accidente para pedirme que te devuelva tu mal…mal… inútil balón? ¡¿Qué clase de amigo eres?! Pues escucha esto, no sé qué rayos pasó con el.- Dijo con extrema irritación.

-*Suspiro* Con este ya van 35 balones, esperaba que en alguna ocasión pudieras devolverme uno.

-No escuches a Keith, Marshall, no le gusta reconocerlo e intenta parecer duro pero cuando la enfermera le dijo que acababas de salir del coma se puso tan nervioso que me cogió la mano.- Dijo Kelly acercándose a la cama de Marshall

En ese momento Keith se acercó a Kelly sin decir ni una palabra y levantó su puño haciéndolo retroceder para causar la mayor cantidad de daño posible a su cara, pero entonces recordó que se trataba de una chica y logró retener su ataque, en ello no había tenido influencia la penetrante mirada con la que lo veía.

-La enfermera dijo que estabas en coma ¿Cómo te sientes después de eso?- Preguntó July acercándose también.

-En realidad me siento bastante bien, con excepción del golpe en la cabeza hasta podría decir que me siento más relajado que cuando salí esta mañana.

-Es increíble, ¿Marshall de verdad te sientes tan bien después de haber sido arrollado por un auto?- Preguntó Kelly bastante impresionada.

-En realidad fue…- Marshall estaba a punto de explicar cómo habían sido las cosas realmente, pero antes de que continuara noto la impresión de Kelly y añadiendo ese simple factor toda la sucesión de los hechos había cambiado en un instante –Si, era un auto blanco que se movía tan rápido que parecía un tren bala, además tenía pinchos en el para choques pero ya me encuentro bien.

La historia hizo que July y Keith se vieran con una mirada de incredulidad, Kelly ya no sabía si realmente estaba herido o si solamente estaba ahí para faltar a clases.

-Oye hermano, dime que se siente estar en coma.- Dijo July.

Marshall reanalizo su extraña experiencia antes de responder y paso a decir.- Pues creo que es como estar soñando.

- ¿Si…? Te compré un regalo para que te sientas mejor.- July le entregó a Marshall una bolsa de papel coloreada.

-Vaya, gracias chicos.- Marshall saco el contenido de la bolsa y al verlo se dio cuenta de que era un reloj, un reloj digital bastante común con una insignificante excepción, era el reloj oficial de cierto dúo de comediantes, se vendían en pares y se sincronizaban a la misma hora si cambiabas la hora del otro.

-Les dije que le gustaría; los vi hace como una semana en una tienda y había estado ahorrando para comprar el par, pero cuando escuché que estabas en el hospital corrí a traerte este, por desgracia no tenía suficiente dinero y no pude comprar el otro reloj.- Marshall inmediatamente comprendió su intención, July esperaba que ambos usaran los relojes.

-*Moqueo* Es el mejor regalo que he recibido en mucho tiempo…- Antes de que Marshall pudiera continuar hablando se quedó boca abierta al ver que todos se habían desvanecido y él ya se encontraba en otro lugar, era como si hubiera sido transportado a otro lugar diferente al hospital, estaba nevado y hacia bastante frio, frente a él estaban sus amigos en la típica parada de autobús y junto a ellos se encontraba él mismo, observando fijamente su reloj; ¿cómo podría ser más desconcertante esta imagen?, solamente con la estadía de un gran número trece en forma de números digitales al que le seguían ocho ceros.

-Uuhh… Marshall ya sé que te gustan Terrance y Phillip pero no tienes que imitarlos estando nosotros presentes.- July hizo regresar a Marshall a la realidad y este dio una observación rápida a la habitación y entendió que estaba de nuevo en el hospital, además notó que sus amigos se estaban tapando la nariz.

-Que mal olor ¿Qué rayos te da comer tu mamá?- Decía Keith.

-Las ventosidades no son graciosas Marshall, tal vez en la ficción, o quizá en Los Angeles y New York la gente lo vea divertido, pero aquí en South Park no nos gustan esas cosas.

-¡Pero yo no hice nada!

-La peste te apoya… Mejor nos vamos antes de que tu mala educación contamine nuestras jóvenes mentes- Reclamó July y luego se retiraron.

[…]

Eran las 7:00 PM y finalmente había terminado la agenda del alcalde, por lo tanto era el último destino del día, la limosina se había estacionado a las afueras de la vivienda y entonces salió la esposa del mismo y abrió el cerrojo de la puerta de la casa entrando en ella, el alcalde iba detrás suya, pero llegando a la entrada se regresó silenciosamente hasta el vehículo e intento conversar con el conductor.

-Cartman ¿Cómo sientes esta vida tuya?- Preguntó con algo de duda, pero de forma optimista.

-¡Oh es maravillosa, es hermosa me encanta tener que conducir cuando me lo dices, me encanta estar sentado en esta silla todo el día y me encanta hacer cada cosa que me digas!- Dijo sarcásticamente mientras intentaba contener su furia.

-Si…Ya se, mira me gustaría darte este extra de pago adelantado para que puedas comprar lo que quieras y de paso pagar algunas de esas deudas que tienes del mes pasado cuando Wendy te descontó algunos días de pago y recibiste esas multas.- Stan saco unos dólares de su bolsillo y se los ofreció.

-¿Cómo diablos sabes de mis deudas?- Preguntó extrañado y con furia. -No necesito tu maldita caridad así que lo tomare por la fuerza.- Eric saco una navaja de su bolsillo y entonces tomo el dinero que Stan tenía en la mano.

-Solo quiero que sepas que lo que diga Wendy no cuenta, mientras te portes bien y no hagas nada malo en la ciudad jamás voy a permitir que seas despedido.

-Deja de actuar como si fueras mi amigo maldito hijo de ****.

-Por favor ve a dejar la limosina en el garaje de siempre ¿sí?

-…Si señor…

Luego de eso Eric condujo el vehículo hasta el depósito donde la guardaba y luego comenzó a caminar hasta su casa a través del pequeño vecindario en donde se había criado y hasta la fecha continuaba viviendo, en lo que caminaba llego a ver a un par de adultos decir. –Dicen que bajo el precio de los pollitos que aspiran a ser gallos.- y el otro contesto al primero diciendo.- La economía sigue mejorando, pero claro es South Park, el lugar más genial de américa.- El escucharlo se sintió enojado y murmuro para sí una grosería. Luego de eso vio a un niño ir de la mano con sus padres mientras les decía lo maravilloso que era tener padres como ellos a la vez que estos expresaban la alegría de tener un hijo con una mente tan limpia como la suya; esto le hizo sentirse todavía más furioso y pensó: "La juventud ha quedado arruinada".

Al poco tiempo se aparecieron un par de personas de diferente nacionalidad que hablaban un idioma diferente al inglés con un mapa de la ciudad en sus manos, aparentemente perdidos, le vieron a lo lejos y se acercaron a el: -Disculpe amigo, ¿esta es South park el lugar donde los inmigrantes son como los gringos?- con solo verlo Eric estalló y a gritos dijo: -Apártate de mí maldito turista.- alejándose rápidamente de ellos.

Habiendo ganado distancia se limitó a caminar; llegando a cierto punto vio su reflejo en el aparador de una tienda al verse uniformado como chofer, sus ojos se pusieron a vibrar y su cólera lo llevó al punto de golpearse la cabeza contra el vidrio; su tristeza se vio levemente calmada al ver detrás del cristal un reloj de cierto dúo de comediantes que hace mucho admiró profundamente.

Esta edición de relojes era antigua, muy antigua, de más de una década de antigüedad de hecho deberían de valer una gran fortuna, pero la mayoría de las personas en South Park ni siquiera sabían quiénes eran los personajes en ellos.

"Estoy cansado", pensó, "No permitiré que esta locura continúe". Eric entró en la tienda y compró el reloj, lo sacó del paquete e inmediatamente se lo puso en la muñeca de su mano derecha, luego comenzó a sincronizarlo mientras hacia un conteo y durante la acción este hablaba para sí: -Veamos…son algo así como las 7:30 lo que significa que las horas que faltan son diez horas y media. Será muy difícil… muy difícil… pero algo, aunque sea apenas insignificante debo de poder cambiar en este tiempo… "".

Al mismo tiempo en cierto hospital Marshall se ejercitaba, moviendo sus pequeñas piernas de un lado a otro para relajarlas, en un instante escuchó un sonido proviniendo del reloj que se encontraba postrado en una mesa al lado de su cama, lo tomó y vio que la hora que él había establecido había cambiado: -Que mal, parece que alguien más compró el otro reloj".

( 13 : 10 : 30 : 00 )

Pues ahí esta, espero que hayan entendido el porque del titulo de esta historia, que me resultó bastante entretenido mientras lo pensaba ^.^, dentro de poco empezare a subir los capitulos conforme los vaya escribiendo. Reviews por favor. Yo como reviews :( No me dejen morir de hambre por favor T.T...