Disclaimer: Los personajes pertenecen al TV Show Scorpion, no soy la autora, solo me baso en ellos y es una forma de entretenerme y hacer catarsis sobre el horrible final que nos dio la S4.

Pensaba darle otro orden, pero estoy cargando este fic como me va saliendo… sorry, por ahora creo que eso no afectará al lector, pero tal vez cambie el orden de los capítulos al final.

Dicho esto, espero lo disfruten y no se corten y dejen su opinión por favor. Eso ayuda mucho a escritores aficionados como yo. 😉

UN GENIO ROTO… AHORA, ¿CÓMO HALLAR EL CAMINO?

- '¡Walter! ¡Walter! ¡Walter!' - Esa suave voz resonó como un eco, ella lo llamaba, pero él no la pudo ver, la escuchaba tan cerca, pero por más que la buscó no la encontró. Él corría tras el sonido de aquella voz tan preciada pero ella se escabullía. – 'Paige, espera. ¿Paige?' – Esta vez, era una risita dulce, coqueta. Oh, que delicia para sus oídos… - '¿Dónde estás?, no puedo verte. Paige, por favor, tenemos que hablar. Puedo explicarlo. Puedo hacerlo mejor. Por favor.' – La respuesta que obtuvo a su súplica fue una risa sonora de suficiencia y de despreció – 'No, por favor.' – Rogó él con las manos cubriendo sus oídos. – '¡Eres tan inútil!' – Él se hundió sobre sus rodillas suplicando – 'Por favor, para.' – Y esa risa, esta vez demoniaca, se burló de su dolor – 'Nunca podrás satisfacerme.' – La cabeza de Walter, volvió a dar vueltas, como en aquel momento en que Paige descargó toda su furia sobre él – 'Se acabó.' - Walter se despertó frenéticamente en medio de la noche totalmente empapado de sudor y con los latidos amenazando arrancarle el corazón del pecho.

Luego de una ducha, bajó las escaleras en la penumbra, se sentó en su escritorio, prendió su laptop para comprobar su correo, no podía escapar de sus hábitos, aún con la mente y el corazón destrozados, Walter O'Brien no dejaba atrás el trabajo, además que era lo único que lo ayudaba a mantenerse medianamente cuerdo.

Desde aquel fugaz cruce fuera del despacho de Genttleman, con su ex - equipo, no había tenido muchas noticias de ellos; Scorpion 2.0 ganó ese trabajó y se centró mucho en ser totalmente eficiente, aunque tuvo retrasos, obviamente por falta de personal, el cliente quedó finalmente satisfecho. Después de eso, algo aquí o algo allá, pero cosas pequeñas, a las finales Scorpion 2.0 seguía a flote, pero no se sentía cómodo. Se había descubierto retirando el nombre de su compañía cuando hallaba entre sus rivales a Centipede, qué irracional que actúas Walter O´Brien se había recriminado, cada vez, pero seguía haciéndolo. Centipede debía despegar, se engañaba razonando que no lo hacía por ellos, se excusaba diciendo que no los dejaría jugar con él. Ni Cabe, ni Florence se tragaban ese cuento, porque la verdad era distinta.

Sabía que Paige lo necesitaba para cubrir la escuela y universidad de Ralph, todo el equipo que se requería para avanzar en su educación era muy costoso; Walter nunca pondría en juego el futuro de Ralph. Happy y Toby buscaban adoptar un bebé, con sus finanzas en rojo no lo conseguirían jamás; sabía lo mucho que, Happy deseaba tener su propio núcleo familiar. Sylvester lo necesitaba para su seguridad, viviría en vergüenza si ese proyecto no era exitoso, temía que volviera a encerrarse en una habitación y que esta vez, él o nadie, estuviera cerca.

Sylvester, era él en quien menos quería pensar, pero era inevitable. Lo evitaba porque sabía que Megan no estaría feliz con Sylvester por abandonarlo, pero de igual manera, sabía que ella no estaría feliz con él por orillarlo hacerlo. El recuerdo de Megan era sagrado, utilizarlo para ganar algunos puntos era miserable; eso era lo que lo había enfadado esa noche, que Sylvester la hubiera usado de escudo ante sus inseguridades, así que él no quería hacer lo mismo para sentirse menos culpable. No sabía cómo arreglar eso, tan solo si él encontrara un poco de lógica en la acusación que Sylvester lanzó contra él, acusarlo de haberle hecho una jugada por debajo de la mesa seduciendo a Florence, era tan burdo, él ni siquiera se había enterado de que su "hermano" tenía sentimientos por su vecina. Y qué decir de enterarse que Florence tenía sentimientos hacia él. –'Todo mal' – sonó la voz de Happy en su cabeza.

Happy, su mejor amiga, ¿cómo lo había abandonado? Ni siquiera, años atrás, cuando Mark Collins intentó sabotear el equipo manipulando la mente de Walter instándolo a entrar en la madriguera tras el conejo blanco lo había abandonado, él pensó que no habría un momento más oscuro en su relación. Pero sucedió esto, juró no volverla a decepcionar, pero eso era algo innato en él. Decepcionaba a todo quién se interesaba un poco en él, primero sus padres, luego sus vecinos, seguido por sus maestros y compañeros, y ahora a su "familia". - ¿Quién pudo haberlo predicho? – Sonó la voz arrogante de Toby esta vez.

Toby M. Curtis, aquel chico que rescató de los matones a los que les debía dinero en su época de apostador en el Coronet Room, ese dolor en el trasero que representaba la mayoría del tiempo, pero Walter le había dicho que quería ser un buen amigo para él y para el resto, recordaba las ridículas e incomodas sesiones con el doctor Rizzuto que Paige los había obligado a tomar juntos, pero fue sincero, él quería dejar de fastidiar las cosas entre todos, pero lo había vuelto hacer y a lo grande. – ¡Walter! – La voz de Paige tomo textura dentro de su cabeza, como cada vez que se portaba como un cretino.

Paige, Paige, Paige. No tenía palabras para expresar lo que ella significaba en su vida. Ella lo había vuelto humano, ya no era el robot insensible que solía ser antes; y, aun así, ella le había dicho todas esas cosas hirientes, ella había desenredado la madeja completa de sus propias inseguridades. Él se encontraba destruido; sólo podía pensar en esa noche, esa noche dónde ella lo abandonó. Su mirada de decepción al descubrir su mentira y todos esos sentimientos que ella mantuvo en secreto con respecto a su conexión con Florence… no lo podía soportar. Él nunca podría. Tan solo si él hubiera visto algo de duda en sus ojos, sin embargo, ella se veía tan segura. ¿Cómo podía haber pensado qué él y Florence…? Tan solo la idea lo hacía sentir incomodo y con nauseas. Sin embargo, no podía dejar de pensar en, si ella hubiera confiado sólo un poco más en él, ¿pero de qué manera? Él le mintió. Recordaba cada momento, que ella había dicho que una mentira piadosa estaba bien cuando la verdad cruda podría herir sus sentimientos, pero dado el resultado, lo más probable, él había entendido todo mal. Él solo quiso protegerla, pero sólo lo había arruinado todo.

-.-.-.-

Cambió la conexión de seguridad y cargó TOR, hizo unas cuantas búsquedas, tan pronto como entró a su dominio Scairp en la Deep Web le extrañó ver una entrada en su caja de chat, eso solo podía significar una… u otra cosa, tamborileo los dedos sobre la superficie de su escritorio mientras su mente se desconectó del entorno que lo rodeaba para sumergirse en un espacio mucho más lejano.

-Walter, buenos días – la voz de Florence lo sacó de su mundo, comprobó la hora en la esquina inferior derecha de su pantalla. Hizo un gestó que Florence debió interpretar como la correspondencia a su saludo. Había perdido la noción del tiempo absorto en sus pensamientos y examinando el origen de la entrada, estaba siendo demasiado cauteloso, quería inclinarse hacia la opción más segura pero no podía hacer nada antes de descartar, la menos probable pero no por ello imposible.

-Hola, chicos – esta vez fue la voz de Cabe quien lo trajo de vuelta al mundo.

-Buenos días, Cabe. – escuchó a Florence responder.

Walter sólo levantó la cabeza para darle una mirada a Cabe, esperó sin pronunciar palabra a ver que novedades traía el ex - marine.

-Walter, ¿tienes un momento? – el hombre no esperó su respuesta, Cabe avanzó hacia la cocina esperando que él lo siguiera, entonces, cerró la ventana en la que había estado absorto en su computador, se levantó de su silla, alisó su camisa con sus manos y se dirigió tras el hombre a la cocina.

-Dígame, Cabe – interrumpió al hombre, quién buscaba la cafetera para preparar un poco de café. Walter pensó que, si Paige estuviera en el garaje, Cabe no tendría que perder el tiempo en cosas domésticas. Florence nunca trató de hacerse cargo de esos quehaceres y Walter muy en el fondo lo agradecía, no hubiera soportado que Florence tratara, inconsciente o no, de suplir esa parte del trabajo que Paige asumía en el equipo. Al caer en cuenta, corrigió rápidamente su pensamiento a tiempo pasado.

-Hijo, - dijo el hombre mayor dirigiendo su vista hacia Walter, su rostro compungido le anticipó que no se trataban de buenas noticias, se cruzó de brazos esperando el veredicto del cual ya tenía una idea. – Seguridad Nacional – continuó el hombre aclarándose la garganta, mientras continuó su búsqueda, – ha decidido – sus palabras lentas parecían cuidadosamente estudiadas, pensó Walter – que no requerirá los servicios de Scorpion…

-Scorpion 2.0. – lo corrigió como un autómata.

Cabe le dirigió una mirada tratando de leer su verdadera reacción, Walter esperaba lucir impasible – Al menos, en un futuro cercano. – Cabe seguía mirándolo y Walter supuso que estaba esperando que él dijera algo al respecto.

-Agradezco la simplicidad de los hechos – comenzó, acto seguido se agachó hacia el estante a su costado y sacó la cafetera que tan infructuosamente Cabe había intentado encontrar – Dados los sucesos que llevaron a la desintegración del antiguo Scorpion, la eficiencia en el equipo ha menguado de un 97.95% a un, siendo bastante optimista, 30% o 35% – continuó su búsqueda en la alacena, de donde obtuvo la lata de café y el azúcar y, en un rincón, reconoció algo que tan familiar le había sido en los últimos años, canela. Sacudió imperceptiblemente la cabeza para abandonar ese pensamiento, cerró la puerta del estante y agregó mientras se dirigía a la refrigeradora para sacar la crema – Era un hecho irrefutable que Homeland tomaría, tarde o temprano, esa decisión. - Volteó a ver a Cabe – Pero Cabe, no es su culpa.

-Lo siento, Walter – sin importar lo que le acaba de decir, Cabe tenía una disculpa preparada para él – hice todo lo que estuvo a mi alcance.

Walter puso rápidamente una mano sobre el hombro del agente y se retiró de regresó a su escritorio. – Florence – llamó a su única empleada, mientras se sentaba, colocando sus codos sobre la mesa y entrelazando los dedos de ambas manos. – Ya no serán requeridos tus servicios…

-Walter, - interrumpió Cabe, quien ya se encontraba en el mismo ambiente. – El que Scorpion…

-Scorpion 2.0 – interrumpió Walter aclarando, nuevamente, el punto.

Cabe lo fulminó con la mirada, mientras continuó – El que Scorpion 2.0 ya no lleve los casos de Seguridad Nacional, no quiere decir que Florence ya no sea de utilidad aquí, aun tienes los trabajos de consultoría independiente donde su área de pericia puede ser requerida.

Florence que al sonido de su nombre se paró como eyectada del asiento de un piloto de caza, miró de Walter hacia Cabe, colocó las manos firmes sobre la superficie plana del pequeño escritorio improvisado que ocupaba, entre el escritorio de Paige y el de Toby, abrió la boca como queriendo decir algo, pero solo consiguió hacer una mueca que, en otras circunstancias, debería apreciarse graciosa. Luego, volvió a sentarse.

Walter miró con dureza a Cabe, cómo el hombre podía instar a que Walter prolongará la permanencia de Florence en Scorpion 2.0, acaso, no entendía que su llegada representó el inicio del fin del antiguo Scorpion. Tan sólo si ella no hubiera confundido las acciones de Walter con señales de acercamiento más que amisto de su parte. Ahora todo estaría bien. Walter frunció el ceño y se obligó a apartar esa idea de su mente. Tendría que seguir manteniendo el trato profesional con su vecina.

-Ok, Cabe. – aceptó – Tienes un punto. – guardó un breve silencio, en lo que Cabe y Florence bajaron un poco la guardia, cuando retomó – Pero insisto, que los servicios de Florence, salvo excepciones, ya no son requeridos como personal permanente de Scorpion 2.0. – Ellos lo seguían mirando como si no entendieran su punto, por lo que tuvo que hacerlo más obvio – Sólo como consultoría externa, en los casos que así se requiera.

-Walter, no puedes apartar a todo el mundo de ti – Le espetó Cabe, señalándolo con un dedo incriminador.

La reacción furibunda de Walter no se hizo esperar – ¿Eso es lo que hago Cabe? – su mirada incisiva, lo hacía lucir como un animal herido – Hago lo mejor que puedo. Hago de todo para mantener esta compañía a flote. Ya estoy harto de que todo el mundo opiné y desafíe mi autoridad. Yo fundé Scorpion de la nada, yo soy el único que puede decidir y no admitiré más faltas de respeto de ustedes. - Acto seguido azotó su mano sobre su escritorio, haciendo volar los papeles que se encontraban encima junto con su taza de café que cayó en el suelo haciéndose añicos.

Cabe respiró profundamente, tal vez recordando alguna de las técnicas de relajación que había escuchado de Toby. Cuando pareció recobrar la compostura y con la voz más serena le respondió. – Hijo, no me malinterpretes, por favor. – Walter lo vio avanzar hacia él y mantuvo firme su mirada desafiante por un segundo más, luego movió instintivamente su cabeza de lado a lado lentamente para disipar un poco la tensión sobre sus hombros. – Sólo me preocupo por ti- Finalizó el hombre mayor.

Walter se derribó sobre su silla, inhaló y exhaló con fuerza, no sólo sus pulmones necesitaban aire, su cabeza y el resto de su sangre que sentía hervir necesitaban regularse también.

-Mejor me voy. – Escuchó pronunciar a Florence, quien había permanecido en silencio, seguida de sus pasos.

Cabe seguía parado frente a su escritorio con sus manos sobre cada lado de su cadera. Lo vio respirar profundamente una vez más, el viejo sabía que no obtendría nada más de él en ese momento – Debo ir a… - se detuvo a media frase, mientras giraba instintivamente su cuerpo con dirección a la salida. Se quedó pensativo y luego continuó - ¿Estarás bien?

-Sí – pronunció él, sin mirar.

Después de unos segundos, sintió a Cabe salir de garaje.