La historia y los personajes pertenecen a Estephenie Meyer.
CAPÍTULO 1
Jacob POV
Ese día me encontraba paseando por la reserva, muy deprimido. Hacía sólo un par de días que podía moverme y no había salido a penas del entorno de mi casa. Tampoco había visto a mis amigos ni me había trasformado porque aún no estaba curado del todo.
Pasé junto a alguien y lo esquivé en el último momento. Lo oí decir algo en una lengua extranjera, pero a penas le presté atención. Entonces, un movimiento llamó mi atención y me volví para ver una suave cabellera dorada, corta. La muchacha se volvió hacia mí y me miró con sus grandes ojos de un azul grisáceo, un color que me recordó al mar que lamía nuestras playas. Su mirada me hipnotizó. La miré de arriba a abajo: vestía un abrigo gris por la rodilla estilo de los sesenta, vaqueros oscuros y unas deportivas azul marino. Su rostro era casi redondo aún y me pregunté su edad. Sus labios eran gruesos y carnosos, rojos como la sangre, y que contrastaban con su piel pálida. Deseé besarlos... Y me asusté de mis sentimientos. ¿Qué me ocurría? ¿Por qué sentía aquellas cosas? ¿Qué estaba pasando? Tal vez... Tal vez yo había... No. No era posible.
Volví en mí y me di cuenta de que me estaba mirando fijamente, al igual que yo a ella. Se sonrojó y yo le sonreí. Me correspondió con timidez y me acerqué a ella.
-Hola.
-Hola.
-Me llamo Jacob Black. ¿Y tú?
-Yo soy Bellatrix Thompson. Bella, para los amigos-me inquieté levemente y por unos instantes, la tristeza que había desaparecido de mi corazón ante su mirada regresó, ahogándome.
-¿Eres nueva aquí?
-No, vengo de visita con mis padres. Son con los que casi chocas antes-rió.
-¡Oh! ¡Lo siento!
-No pasa nada. Los esquivastes. Y deduzco por tu aspecto que tu sí eres de aquí.
-¿Tanto se me nota?-bromeé, apuntándome con un dedo, y pilló el chiste-Bueno, ¿y ya has visto la Push?
-No, aún no he ido a la playa. Pero creo que no entra en el itinerario de mi padre. Nos vamos el lunes y le gustaría acercarse a Port Angeles y por ahí, no sé con seguridad. Sólo venimos hoy.
¡No podía creerlo! ¡Se marchaba el lunes! ¡Mi ángel se iba en cuatro dias! No podia estar lejos de ella, no ahora.
-Si quieres puedo mostrártela. Es una pena que te vayas sin haberla visto.
-Pero tengo que volver al hostal con mis padres.
-Puedes pedirles permiso-observé. La miré con mi mejor cara de cachorrito abandonado y se sonrió.
-Espera aquí un momento.
Se alejó unos cuantos pasos, puesto que sus padres se encontraban en la puerta de nuestro mercado artesanal. Habló con ellos, auque no los entendí poque no lo hacían en inglés, a pesar de que ella parecía dominarlo a la perfección. Hizo algunos aspavientos y me pareció que le daba una explicación de porqué quería venir conmigo. La mayoría del tiempo observé sus gestos, como se expresaba y las muecas que hacía con los labios y los ojos. Me sobresalté al oír su gritito de alegría. Abrazó a sus padres y volvió junto a mí. Me volví y dí un par de pasos lentos. Llegó a mi altura y caminó a mi lado. Se volvió, saludó con la mano y me sonrió. Sentí que algo saltaba en mi interior de nuevo al mirar sus ojos y le tome la mano cubierta por un guante grueso, del mismo material que su bufanda color crema. Rió y apartó la mano; me quedé cortado unos instantes, pero volví a relajarme al ver que se quitaba el guante y entrelazaba sus dedos con los mios, apretando bien fuerte.
-Vamos a ver la playa-le sonreí. Caminamos en un agradable silencio durante diez minutos, menos del que habría tardado con Bella-siempre tan lenta y patosa, lo que resultaba a veces encantador y otras irritante-, pero más tiempo del que habría empleado si hubiera ido corriendo.
Cuando salimos de la arboleda y quedó a nuestra vista la Playa Primera la miré para comprobar su reacción. Tenía la boca ligeramente abierta y los ojos como platos.
-¿Te gusta?
-Es preciosa... Me encanta.
Se soltó de mi mano y caminó algunos pasos hacia delante. Se paró junto a la primera laguna y la observó unos instantes. Luego continuó hasta llegar a la más grande y se agachó en la orillita. Me acerqué hasta ella y permanecí de pie a su espalda, mirando la suave corona que formaba su pelo y que le daba tonos dorados al agua por un rayo de sol filtrado entre las nubes.
Ambos estábamos entretenidos cada uno con su exploración, pero de repente se volvió y me sonrió. Mi corazón volvió a acelerarse y me agaché un poco hacia ella.
Una gota salpicó su nariz y le hizo soltar un gritito ahogado, puesto que la pilló por sorpresa y casi la hizo caer a la laguna. Por suerte, yo era muy rápido y la tomé a tiempo de evitarlo.
-Deberíamos volver, no quiero que enfermes. Luego te llevare en coche a casa, ¿vale?
-Me parece perfecto.¿ A dónde vamos?
-A mi casa, por supuesto-sonreí.
Salimos corriendo de allí. Ella se sujetaba el pelo para que no le tapara los ojos y yo tiraba de su mano para guiarla. Reía por la situación y me uní a ella. Cuando llegamos ambos estábamos empapados de pies a cabeza, menos mal que dentro se estaría más caliente-aunque yo no lo notara ella sí lo haria-.
Le abrí la puerta y nos encontramos con Billy, que me miró con una ceja levantada tras darle un vistazo a mi nueva amiga.
-Hola papá, esta es Bellatrix, la conocí esta tarde en el pueblo. Viene de visita turística con sus padres-la presenté-. Bella-se me hacía extraño usar ese nombre-, él es Billy.
-Un gusto, señor.
-Lo mismo digo, Bellatrix. Es un placer conocer a una chica tan guapa-contestó mi padre, encantador como siempre ante una mujer hermosa, mientras ella le daba dos besos. Bella rió suavemente y le dedicó una amable sonrisa, azorada.
-Muchas gracias, señor.
-Oh, nada de señor, simplemente Billy.
-Bueno, bueno, bueno-interrumpí, antes de que me quitara el protagonismo, mientras caminaba hasta la cocina. Saqué un par de bebidas calientes y cogí algo de comer y un par de mantas-. Estaremos en el garaje, me gustaría enseñarle a mi pequeño, ¿de acuerdo? Nos vemos luego-la saqué de allí lo más rápido que pude y una vez en el garaje nos acomodamos en el interior de mi coche. Puse la calefacción y nos sentamos en el asiento de atrás mientras bebíamos y comíamos unas patatas fritas.
-Tu padre parece muy simpático... ¿Y el resto de tu familia?
-Mi madre murió, una de mis hermanas se casó y otra está estudiando.
-Oh, vaya. Lo siento...
-No te preocupes, está bien...-musité. Nos quedamos un rato en silencio.
-Oye, Jake, ¿puedo llamarte asi?-comenzó, mientras se quitaba el abrigo. Llevaba un chaleco de un lila oscuro y cuello a la caja con una mariposa blanca en el pecho.
-Claro.
-Bueno, pues...¿Cuantos años tienes?
-Casi dieciseis. ¿Y tú?
-Los cumplo en noviembre.
Tambien se despojó de la bufanda y los dejó en el asiento de delante. Se peinó un poco la melena con los dedos, aun mojada, aunque le costaba bastante despojarse de los enredos según pude comprobar.
Reí, y me miró con seriedad finjida.
-¿No tienes frío? ¿Ni un poquito?-me preguntó, algo incrédula. Miré mi pecho, del que pendían algunas gotas, y mi pelo aún estaba mojado. Me encojí de hombros.
-Soy muy... Calido ¿recuerdas?
-Sí...-susurró dulcemente mientras se recostaba en mi pecho. Me abrazó por la cintura y se quedó así, quieta. En un primer momento me quedé estático, sin saber qué hacer, pero luego la rodeé con mis brazos y le acaricie el pelo. ¡Cómo había deseado tantas veces estar así con Bella! Sólos ella y yo, sin que ese chupasangres existiera. Los dos complétamente humanos y felices... Pero ya no podría ser así. A pesar de todo seguiría luchando por ella, de eso estaba seguro. Aunque el tiempo se me agotaba...¿Quién me iba a mí a decir que estaría así con Bella...?OTRA Bella.
-Creo que me gustas...-suspiré, sorprendiéndome a mí mismo por la confesión. Bellatrix me miró con una suave sonrisa.
-Lo sé...
La atraje hacia mí y la besé en los labios con delicadeza primero y luego con ansia al ver que me correspondía. Su boca se amoldó a la mía con perfección y me recordó a la de Bella aquel día en el bosque. Me acarició la cara con delicadeza y también el pelo. La atraje hacia mí y se sentó en mis piernas para estar más cómoda. A pesar de que nuestros cuerpos se tocaban por completo, sentí la necesidad imperiosa de estar más cerca de ella, aún más...
Nuestros labios se separaron poco a poco tras lo que me pareció una eternidad, aunque fue lo necesario para poder respirar. Nos miramos a los ojos y me sentí nadar en un mar gris, tormentoso.
-Te quiero, Jacob...-me dijo con un hilo de voz antes de volver a besarme.
...
-¿Cómo me has encontrado?-reía Bellatrix.
-Tampoco era tan dificil. Ten en cuenta que es el único hostal de Forks. Está en la guía telefónica.
-Cierto, cierto. ¿Qué querías?
-Ver si podías quedar conmigo mañana para pasar el día.
-Por mí no hay problema. Espera un segundo-le preguntó algo a sus padres otra vez en lo que finalmente entendí como español y luego volvió a prestarme atención- Jake, ¿estamos hablando de todo el día?
-Claro. Cuanto más tiempo mejor.
-Perfecto. ¿Qué te parece quedar a las ocho en el hotel? Así conocerás a mis padres y luego nos vamos, ¿ok?
-De acuerdo. Que vas a prsentarme, ¿cómo tu nuevo novio?-le pregunté burlón. Ella volvió a reír. Me encantaba su risa.
-¡No, tonto! ¡Les daría un patatús y no quiero matarlos tan pronto! Además, si sobrevivieran no podría volver a verte. ¿Es eso lo que quieres?
-Bueno, bueno...-concedí-.Entonces a las ocho estaré alli, no lo dudes.
-No lo hago. Buenas noches, Jacob. Muchos besos.
-Los que me darás magnana-le aseguré con voz cariñosa-.Buenas noches, Bella-susurré, a pesar de que me seguía sonando extraño-. Te quiero.
-Y yo a tí, Jake. Y yo a tí.
...
Bella POV
Había terminado ya de cenar y estaba lavando los platos con lentitud. Edward se encontraba de caza y no me apetecía en absoluto ver un partido con Charlie. Como había acabado el instituto no tenía deberes y sólo me quedaban dos opciones: quedarme sin hacer nada y acostarme pronto o llamar a Alice. A cada opción otra aún mejor.
¡Ojalá pudiera estar con Jacob! Pero sabía que no debía, sólo nos haría más daño a los dos... Lo añoraba muchísimo, pero iba a casarme y tenía que aceptarlo.
Sonó el teléfono y me lancé a cojerlo, deseando que fuera él, pero no...
-¡Hola Bella! Tengo algo muy importante que decirte. Por favor, ¿podrias venir a casa un rato?
-S-sí Alice, por supuesto. En seguida estoy allí.
-Muchísimas gracias, Bella. Te espero.
-Hasta luego-parecía preocupada, por lo que decidí aceptar su propuesta. Además, así ya tenía algo que hacer. Sólo esperaba que no fuera por alguna cuestión sobre la boda... Colgé y miré a Charlie al pasar por delante de la puerta camino de la calle-Alice tiene un problema y quiere comentarme algo importante. Voy a acercarme un momento a su casa, ¿vale?
-¿Estará allí Edward?-preguntó, con cara de pocos amigos. Estaba casi insoportable desde que sabía lo del compromiso.
-No, papá, se ha ido de acampada con Carlisle, Jasper y Emmett, ¿recuerdas?
-Ah, muy bien. Por mí cómo si te quieres quedar a dormir. Aunque Bella, escucha, deberías ir a ver a Jacob.
-Papá es... Complicado. Además, dijo que me llamaría si quería verme.
-Entiendo que deba serlo. Estaba loco por ti.
-Sí, ya lo se...-suspire. Tomé mi chaqueta y salí al frío relente de la noche. Subí a mi coche y me puse en marcha lentamente. Estuve a punto de saltarme el desvío, puesto que a penas veía en la oscuridad que rodeaba mi vehículo, pero un fantasma me alertó. Chillé del susto al ver a Alice emerger de entre las sombras a la luz de mis faros y di un brusco frenazo. Alice subió al coche y me dio dos besos. Me quedé estética, mirándola.
-¡Casi me matas del susto!-le grité cuando me recobré.
-No seas tonta, Bella. No habrías muerto. Arranca, anda.
Obedecí aún refunfuñando cosas sin sentido unos segundos y continuamos lo que restó de camino en silencio. Cuando aparqué y ya andábamos hacia la gran mansión, me atreví a preguntarle:
-Oye Alice...¿Tan importante es que no has podido esperarme en casa?
-No es eso. Simplemente tenía ganas de verte.
-Y de provocarme un accidente de tráfico-me quejé, casi sin articular las palabras. Pero claro, las oyó y se rió.
Entramos y vimos a Rosalie y a Esme viendo la televisión en el salón. La vampira de cara de corazón se acercó hasta mi en un abrir y cerrar de ojos y me dio un fuerte abrazo.
-Bella, cariño, ¿qué tal estás?
-Bien, pero Alice casi hace que me estrelle.
Esme rió con amabilidad. Miré por encima de su hombro y vi que Rosalie me miraba un instante y me sonreía, para luego seguir contemplando el programa de moda.
-En fin, ya vale-interrumpió Alice, tan hiperactiva como siempre-. Tenemos que hablar, Bella. ¡Estamos en mi habitación!
Antes de que pudiera quejarme me alzó en brazos y ya estaba en su cuarto. Me dejó en el suelo y me senté sobre un sofá que tenían ella y Jasper.
-Ve al grano, Alice.
Se sentó junto a mí con las piernas cruzadas y una expresión extraña en los ojos, entre triste y preocupada.
-¿Qué ocurre? ¿Ha pasado algo? ¿VA a pasar algo?
-No lo sé...
-¿Cómo que no lo sabes?
-Es raro... Lo último que he visto a sido un avión que se estrellaba. Edward iba montado en él-me tapé la boca con las manos y los ojos desorbitados. Ella resopló, molesta- ¡No seas ridícula, Bella! No le puede pasar nada malo, ¿recuerdas?
-Sí, sí... ¿Pero entonces...?
-Y vi otra sobre un vampiro extraño. Y una tercera que consistía en un dolor horrible que me recorría. Pero eso no es lo malo...
-No lo entiendo...
-Me ocurrían a mí, pero no era yo, ¿me sigues? He visto lo que vivía otra persona. Creo que otra... Vidente, supongo...
-¿Es una vampira?
-No lo sé...
Me mordí el abio, nerviosa. ¿Cómo había que tomarse aquello?
-Deberías quedarte a dormir aquí esta noche. No sé si es peligroso o no...No te preocupes por Charlie.
-No lo hago. Mientras crea que no está Edward no le importa en absoluto.
-Entonces perfecto-sacó de su bolsillo un pequeño móvil plateado y marcó unos números-. Llamemos a Charlie y luego avisemos a Edward para que venga lo más pronto posible. Mañana por la mañana habrá reunión.
