"Corazón Dividido"

Capítulo II: "Una invitación inusual"

El Sr. Araki era uno de los hombres más ricos de la ciudad de Londres. Era conocido como "la máquina de negocios", ya que cada vez que invertía en algún proyecto, éste era prosperado, dándole grandes ganancias. Sin embargo, poseía el peor de los defectos: ser avaro y tacaño. No regalaba ni el más mínimo centavo a nadie. Sus trabajadores ganaban el sueldo mínimo, aún cuando eran capaces de entregar su vida en aquel oficio. Cuando su esposa, la Sra. Mariko Araki vivía, también se quejaba de no recibir la atención de su esposo, tanto emocional como económica, y sólo una vez hizo la excepción y le regaló ese esplendido collar de perlas, pero eso fue lo único.

Abrió sus ojos lentamente, al ver que ya era de día. Era un hombre robusto, ojos negros e inexpresivos. Su cabeza calva dejaba entrever algún que otro mechón blanco, los cuales le indicaban que la juventud lo estaba abandonando.

Se colocó sus pantuflas, y al igual que todas las mañanas, admiró el retrato que estaba en frente de su cama, porque además de ser egoísta, poseía otra característica, su vanidad sin límites.

Posó su vista oscura en el retrato, y vio que algo no coincidía. Se levantó y se dirigió a él, con un fuerte presentimiento. Sacó el cuadro de su lugar y dejo al descubierto su caja fuerte. La combinación de números la sabía de memoria. Extrajo la caja negra del interior y halló la nota. Ésta decía así:

Sr Araki:

Le agradezco enormemente su aporte…. Usted sabe que en los tiempos que vivimos, la gente solidaria escasea, pero veo que se escapa de ese grupo….

Sinceramente

"El Ladrón del Antifaz"

Escarbó en la caja y vio que su preciado fajo de billetes había desaparecido. Arrugó la nota con fuerza y la lanzó lejos de su presencia.

"¡Maldito, otra vez hiciste tu aparición! – Gritó con rabia – Pero haré que te atrapen y personalmente me encargaré de que sufras lo suficiente… Bastardo"

Se dirigió al cuarto de baño raudamente, y en poco tiempo estuvo vestido de etiqueta. Llevaba un pantalón de color verde claro, junto con una camisa blanca de cuello rígido y con las puntas alzadas, acompañada de una corbata plastrón de color verde oscuro, todo esto cubierto de un gilet del mismo color de la corbata.

Sus zapatos eran negros y llevaba una especie de calcetines que le llegaban hasta la rodilla, cubriendo toda esa parte del pantalón.

Llegó a la entrada de la cocina, donde se encontró con la sirvienta que preparaba su desayuno.

"Buenos días Señor, su desayuno estará servido inmediatamente"

"Gracias" – Respondió secamente.

La mujer de unos treinta años giró sobre sí, para continuar con su labor. La verdad es que no entendía como un hombre que lo tenía todo fuera tan amargado. Siempre los había tratado de una forma fría, aún cuando llevaran años de servicio.

Fue hacia la mesa con la bandeja que llevaba el juego de porcelana. Sacó la taza y le sirvió su café, junto con tostadas con mermelada. A su lado había un plato con galletas de diferentes variedades.

"Puedes retirarte" – Expresó sin siquiera mirarle a los ojos y mucho menos agradeciéndole su servicio.

"Con permiso" – La mujer de largos cabellos negros y ojos rojizos como el fuego, volteó a mirar a su patrón con desprecio. 'Condenado… ni siquiera es capaz de agradecer las cosas'

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Los primeros rayos solares se asomaban por los cristales de la habitación. Perezosamente una joven abría lentamente sus ojos esmeraldas.

No había tenido una buena noche, después de la pelea que había tenido con su abuelo el día anterior. Estaba harta que la tratara como a una niña, si ya pronto cumpliría veinte años.

No tenía ninguna intención de bajar a desayunar y encontrarse con él, sería vivir nuevamente en el infierno. Ella lo quería, pero su sobreprotección hacía que todo ese cariño se desvaneciera en segundos.

De pronto, sintió que alguien tocaba a la puerta.

"Pequeña Sakura ¿Estás despierta?"

Se movió lentamente en la cama, sacando sus brazos de debajo de la manta y dirigió su mirada al ventanal. El resplandor iluminaba sus dos esmeraldas, dejando entrever un pequeño brillo de tristeza.

"Sakura ¿Puedo entrar?" – Preguntó nuevamente la voz de la mujer

"Está bien". – Respondió de mala gana la castaña.

El picaporte de la puerta giró despacio, y al momento de abrirse la puerta de madera, una mujer pequeña y un poco rellenita hacía su aparición, trayendo en sus manos una bandeja con una taza de té y rodajas de pan.

"Supuse que no bajarías a desayunar, por eso te he traído esto"

"Gracias, pero no tengo hambre"

La mujer que había sido su nana durante toda su vida, la miraba apenada. Era prácticamente su madre, ya que al morir sus padres, el abuelo la contrató para que se hiciera cargo del cuidado de los hijos del señor Kinomoto. Se acercó a la mesa que estaba junto a la chimenea y en ella depositó la bandeja.

Giró sobre sus pies y se dirigió a la cama donde estaba la joven. Se sentó en el borde y posó una mano en la cabeza de Sakura, acariciándola.

"Pequeña, cuéntame ¿Qué pasó esta vez?" – Dijo tiernamente.

"Tú sabes lo mismo de siempre…" - Se volteó quedando de espaldas en la cama y miró directamente a los ojos de Midori. – "¿Crees que soy una niña malcriada?"

Midori abrió sus ojos en señal de sorpresa. El señor Fujima junto a su hermano Touya, sabían perfectamente que Sakura había crecido antes de tiempo. Siempre había sido una joven responsable, alegre y sobre todo precavida a la hora de tomar decisiones.

"No. Siempre te vi como mi niñita, pero en el fondo de mi corazón sabía que habías crecido, aunque tu inocencia y alegría nunca te han abandonado"

Sakura esbozó una sonrisa leve en sus labios. Su querida Nana, nunca le había hecho falta. A sus ya cincuenta años, cada vez que tenía un problema recurría a ella.

"Entonces ¿Por qué me trata así?"

"Antes de responderte, dime ¿Qué fue lo que hiciste?"

Ella la miró con el cejo fruncido.

"Quise salir a pasear con Tomoyo, pero tú sabes como es mi abuelo de estricto" – Bajó su rostro entristecido - "yo le insistí, y fue cuando se enfureció".

La castaña corrió las mantas de su cama, levantándose de ella. Llevaba una camisola de raso blanco que llegaba a sus rodillas. Era ajustada y gracias a ella, las bien definidas curvas de su cuerpo podían reflejarse.

"Sí es así, creo que tu abuelo se ha extralimitado. Estaba en la cocina cuando te oí gritar, pero no pude ir en tu ayuda, ya que Touya estaba en la puerta y me impidió el paso"

"Touya es igual que mi abuelo. Aún les cuesta admitir que soy toda una mujer. Y que no debería importarle lo que yo haga"

"Ellos te cuidan mucho, mi niña. Tu abuelo te quiere y te protege" – Decía la mujer mientras acariciaba el rostro de la joven.

"Estás equivocada nana, él busca que yo aprenda "modales" para que sea una buena esposa. Incluso ha estado buscándome candidatos… y tú sabes que yo no tengo intenciones de contraer matrimonio con nadie"

"Pero piensa de este modo, quizás te enamores de uno de los tantos jóvenes que tu abuelo te tiene. Ahí tu teoría de casarte por amor quedaría completamente validada"

"No lo creo…" - hizo una pausa, y suspirando profundamente dijo: "ellos son muy arrogantes y lo único que les interesa es la fortuna de la familia". – Pasó lentamente una mano por sus desordenados cabellos castaños – "Pero no saco nada con reprochar si al final él es el que manda". – Bajó su rostro absorto colocando su vista perdida.

Su nana la entendía perfectamente. Caminó hacia donde estaba y colocando ambas manos en los hombros de su pequeña dijo: - "Cambia esa carita… además hoy es la fiesta que el Sr. Fujima lleva días organizando"

"Lo había olvidado…" - Girando sobre sí, la miró directamente a los ojos – "Nana ¿Tú podrías cubrirme?"

"Pero Sakura, tu abuelo, me pidió explícitamente que viniera a ayudarte para que estuvieras hermosa esta noche".

"No tengo ánimos de fiestas… además siempre viene gente que lo único que hace es hablar de negocios y más negocios. Tengo que ser la anfitriona, por ser la mujer de la casa y realmente estoy cansada de forjar una sonrisa falsa sólo para agradar"

"Me han dicho que hay un invitado especial, y quiere que estés ahí, por cierto ¿Por qué no invitas a Tomoyo? Yo creo que estaría encantada de venir y así te hace compañía"

"Tomoyo… Ella no es de fiestas, tú lo sabes y no quiero molestarla..." – Colocó sus ojos suplicantes – "Nana, esta será la última vez, lo prometo, por favor"

"Lo siento Sakurita, pero esas palabras me las sé de memoria. Recuerda que la celebración pasada, te escapaste y a tu abuelo casi le vino un infarto"

La joven caminó hacia el ventanal, apoyándose en el marco. Su destino estaba en las manos de su querido abuelo y ni siquiera dejaba que ella interviniera en él.

'Ese invitado especial… de seguro es un arrogante' – Pensó, más se vio interrumpida por las palabras de Midori

"Tengo listo tu vestido, está abajo. Te lo traeré." – Midori salió de la habitación, cuando cerró la puerta, soltó un profundo respiro y murmuró entre dientes – "Perdóname pequeña… pero es mejor así"

Bajó lentamente las escaleras, y al llegar al último escalón recordó la conversación que tuvo hace días con su patrón.

Flashback

Sentado en su escritorio, con las manos juntas apoyadas sobre su mentón, el Señor Fujima, fijaba la vista en unas hojas dispersadas por el mueble. Su mente divagaba, hasta que fue interrumpido por el golpe dado en la puerta de su despacho.

"Adelante"

La manilla giró y detrás de la puerta una señora de contextura semi gruesa y ojos azules aparecía.

"¿Me mandó a llamar Señor?" –Preguntó tímidamente la sirvienta

"Así es. Acércate necesito hablarte de algo importante"

La mujer se aproximó cautelosamente, al parecer no era nada bueno, se veía reflejado en la sonrisa satisfactoria que mostraba su rostro. Cada vez que la tenía era porque problemas se avecinaban.

"Quiero que Sakura esté en la fiesta que daré en los próximos días. Tú sabes que ella está en la edad para contraer nupcias con algún joven caballero, y justo hoy ha llegado la correspondencia y me he encontrado con una carta de los Deguchi, en la cual me dicen que estarán en Londres por una temporada"

Midori quedó perpleja ante las palabras de su Señor.

"¿Y… qué quiere que haga?"

"El hijo menor de la familia, tiene la misma edad que mi nieta, entonces quiero que en esa ceremonia, ellos sean presentados para que se conozcan"

La mirada de Midori, por un momento se enterneció. Quizás el corazón del Fujima estaba ablandándose y quería que Sakura diera su opinión del que sería su supuesto marido.

El hombre se percató de la forma en que lo miraba la mujer y se molestó – "¿Acaso tengo algo que sonríes de esa forma?"

Ella como despertando de un sueño, se sobresaltó al escuchar esas palabras, más repuso – "No Señor, sólo pensaba que mi niña estará feliz de poder primero conocer al joven para luego ver si es el indicado"

"¿Indicado¿De qué está hablando? Yo sólo quiero que se vean, para que se vayan acostumbrando a estar más tiempo juntos. Es definitivo que ellos contraerán matrimonio"

Midori cambió su enternecedora mirada, por una de fastidio. Hechó un vistazo al rostro serio del hombre y pudo ver que hablaba en serio. Desechó inmediatamente el pensamiento anterior.

"Bien, eso es todo… Recuerda que ella debe estar para esa noche"-Ordenó aquel hombre.

"Sí mi señor"- Respondió, mientras se dirigía a la puerta por donde había ingresado.

Fin Flashback

"Esto no le gustará nada a Sakura…"

La mujer había ido al cuarto de costura y ya tenía consigo el vestido de la joven castaña. Subió rápidamente a la alcoba, un mal presentimiento la atacó cuando tomó el vestido y quiso cerciorarse de que no fuera cierto.

Cuando llegó a la puerta de la habitación de Sakura, ni siquiera se dio el tiempo de tocar y entró de golpe.

"¿Sakura…?"

Al parecer la alcoba había sido abandonada hace mucho tiempo.

"Me lo temí… ha vuelto a escapar" – Murmuró la mujer adulta, mientras paseaba por el inmenso cuarto. De pronto escuchó una leve voz que tarareaba una canción. Siguió el canto, llevándola hacia el balcón.

Cuando llegó a él, la figura de la ojiverde la tranquilizó.

"Por un momento pensé que habías vuelto a escapar" – Dijo acercándose a la muchacha.

"¿Y para qué?... si de todas formas me hubieran atrapado, además si mi abuelo me dejó a tu cargo, lo más probable es que tu hubiera castigado severamente"

Midori la miró con ternura "Gracias por pensar en mí" – Le confesó agradecida.

"No te preocupes… si quiere presentarme al que será mi marido lo podrá hacer, pero para que haya boda dos deben estar de acuerdo" – Al decir esto esbozó una sonrisa llena de satisfacción al ver que podría salirse con la suya.

La ojiazul movió su cabeza con resignación "Harás que a tu abuelo le salgan canas verdes"

La joven rió a carcajadas "Hay Nana, tú siempre con tus dichos" – De pronto la mirada esmeralda se fue al vestido que tenía su sierva en las manos – "¿Ese es el vestido?"

"Así es. Lo hice de los colores que podrían combinar con tus ojos" – Decía al momento que alzaba con sus dos manos el vestido y lo dejaba caer en todo su esplendor.

"¡Está precioso!" – Dijo sorprendida

El vestido estaba compuesto por dos partes que se unían en la cintura. La parte de arriba era un corpiño, tenía unas mangas largas que al llegar al final de la mano caían como vuelos. Empezaba con un color verde oscuro para terminar en las mangas con un verde claro, todo en degradé.

El faldón tenía una caída amplia y era del mismo color verde claro que las mangas. Además de tener uno que otro vuelo, nada ostentoso para la ocasión.

"Que bueno que te gustó, aunque el que estoy haciendo para tu fiesta de cumpleaños es mucho mejor"

"Cómo será el otro, si éste es fantástico…" - Sus ojos verdes se posaron en la mujer – Gracias nanita, eres tan buena conmigo" – Corrió hacia ella y la envolvió en un cálido abrazo.

"Vamos si no es nada. Con tal de que prometas no escaparte seré feliz"

Con una mirada resignada expresó: "Está bien, no me escaparé esta vez"

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Una mujer de cabello corto castaño que le llegaba cerca del mentón, y ojos del mismo color se acercaba a la habitación de su señor.

Tocó la puerta con delicadeza, hasta que sintió que del interior le dieron permiso para que entrara.

"Permiso Señor Li. He venido a entregarle esto" – Extendió la mano con un sobre y lo depositó en la de su amo.

"¿Y quién lo ha traído?" – Mirando el sobre extrañado.

"Un joven, le pregunté su nombre pero no me respondió, sólo me dijo que eran invitaciones"

"¿Invitación?, que extraño" – Abrió el sobre y sacó la tarjeta del interior. Efectivamente era una tarjeta de invitación.

Al leerla, su rostro hizo una mueca de disgusto.

"¿Tú sabes si alguna de las sirvientas ha hecho algún comentario de mi llegada a Londres?"

"No Señor"

"Bueno, no importa. Muchas gracias Rika, puedes retirarte"

"Con permiso"

Cuando vio que la muchacha cerraba la puerta. Volvió a leer la tarjeta, no era la invitación lo que le sorprendía, sino más bien quien la hacía.

"Kinomoto… ¿Sabrá realmente a quién está invitando¿Sabrá que he vuelto de China?"


Autora: Hola! La verdad es que no hay mucho que decir de este capítulo, prácticamente los escribí para ir desenrollando la historia, pero a mi gusto son bastantes aburridos… en fin, los jueces son ustedes.

Pero pasemos a la historia: No todo podía ser perfecto para la castaña, con un abuelo que la obligó a comprometerse y más encima le pone ataos para salir con los amigos… yo lo mato si me hace algo, pero es que nuestra Sakurita no es agresiva… por el momento jajaja ya una vez se escapó de una fiesta y casi el malo del fic se nos muere… al igual que la extraña invitación que recibió Shaoran… puse algunos personajes secundarios como sirvientes porque igual no quería perder la esencia creando unos nuevos.

Que más nos queda por agregar… pensemos… creo que nada… mentira!! Obviamente las gracias a las personas que dejaron reviews, yo sé que no se pueden responder por aquí, pero…

abril-chan: Muchas gracias por catalogarme de buena escritora… me da un poco de vergüenza decirlo… y también por darte el tiempo de leer esta historia.

HanaIchigo: Hola!! Que bueno que te gustó el fic. Por cierto, el tiempo que ha pasado son alrededor de 8 a 9 años (aunque en los próx caps también se dirá) y cumplí lo que pediste, Sakura hizo su aparición… aún no puedo hacer que se encuentren, por lo menos en este cap, no, pero tranquila, que ¡pronto lo harán!

Megumi Asakura: Jajaja, sería un sueño tener a Shaoran como ladrón… de verdad no lo pienso dos veces, me voy con él jajaja. Muchas gracias por el ánimo que me das, de verdad es emocionante ver que hay personas que apoyan lo que haces!
Con respecto a tu pregunta, la verdad es que ni yo lo sé… pero creo que sí, porque igual hay uno que otro secreto oculto y también como se van a ir desenvolviendo los personajes a lo largo de la historia.

En fin, darle las gracias a las personas que leyeron la historia, y los invito a que se animen a dejar su comentario, diciendo que les pareció y cosas así, ahh y por supuesto críticas también se aceptan, eso sí, ojalá no sean ofensivas

Besitos a todos!! Ahh se me olvidaba, estaré actualizando los viernes de cada semana!