Capítulo 2: La selección


Al ver que el tren se detenía completamente, Rose se levantó y abrió la puerta del compartimiento, deseando librarse de ese tal Scorpius lo antes posible. Pero desafortunadamente para ella, no pudo ser, dado que Albus y el rubio se pararon también y comenzaron a seguirla por el pasillo.

- Rose… -comenzó Scorpius, con una voz que parecía teñida de arrepentimiento-… cuando te dije que tu pelo parecía el pelaje de un hipogrifo, no lo decía en serio. - Rose se volteó absolutamente sorprendida. ¿Acaso se estaba disculpando? Scorpius continuó, eliminando todo rastro de disculpa de su rostro, y sonriendo malicioso: -Más bien pareciera que una acromántula se hubiera sentado en tu cabeza.

Albus se debatía entre la risa y defender a su prima. Cuando se decidió por lo último, tanto él como Rose abrieron la boca para responder, pero en ese momento escucharon a alguien gritar:

- ¡Los de primero por aquí, por favor! ¡Los de primero por aquí!

- De la próxima no te escapas- Rose amenazó a Scorpius. Se giró rápidamente y fue al encuentro de Hagrid, actual guardabosques, a quien conocía desde pequeña, y quien para ella era un tío más.

- ¡Qué mirada, Scorpius! –comentó Albus, refiriéndose a la expresión en la cara de su prima. - Yo que tú tendría cuidado con lo que hago la próxima. –le advirtió sonriente, antes de seguir a la chica.

"¿Quiere guerra? Pues guerra tendrá", pensó Scorpius, antes de dirigirse también hacia el enorme hombre que se encontraba a unos veinte metros de él, llamando la atención de los alumnos más pequeños.

º º º

- ¡SUE!- le gritó James a su amiga, al localizarla en la estación, llamando la atención de los que pasaban por ahí. Luego le sonrió, al igual que Tom. La habían estado buscando gran parte del trayecto, pero, por alguna razón desconocida, Sue no había viajado en el Expreso de Hogwarts.

- ¡Tom, James! ¿Cómo están? –saludó, alegre. Luego se dirigió a al que había gritado. - No te resistes a llamar la atención ni un segundo, ¿eh? –le sonrió, James estaba por responder, pero luego ella puso una cara de asombro algo exagerada. – ¡Por todos los cielos, James! ¡Ése sí que es un grano enorme! –exclamó, apuntando a su frente. Captando la broma, Tom miró hacia la cara de su amigo, fingiendo sorprenderse, para luego soltar un silbido.

- ¿QUÉ? ¿Dónde, dónde, dónde? –se preocupó James, mientras se palpaba la frente.

Tom y Sue soltaron una carcajada, al observar la cara dramática de su amigo, quien finalmente cayó en la cuenta de que era broma, y ahora los miraba molesto.

- James, compañero…- comenzó Tom sonriente, poniéndole una mano en el hombro.- ¿Recibiste clases de idiotez este verano? Porque debo decirte que has mejorado mucho.

- Muy divertido, McKenzie. –le contestó, con cara de pocos amigos. A veces los llamaba por su apellido simplemente para hacerles notar que estaba molesto.- Y tú también, Brown. –Sue no le prestaba atención, tan solo reía. –¡BROWN!

- ¡POTTER! –le gritó de vuelta Sue. Y luego siguió riendo, algo más fuerte que antes.

- Por Merlín, está desquiciada. –comentó James, mirando a su amiga como si tuviera algo contagioso.- Tom, dale algo para que se calme, me da vergüenza ajena. –agregó, observando de arriba abajo a la chica, que ya se había calmado un poco.

- Eres un amargo. –le recriminó la chica, aunque estaba sonriendo. -¿Vamos?

- Por cierto, ¿dónde te habías metido? No viajaste con nosotros. –preguntó Tom, intrigado, mientras se dirigían a los carruajes.

- ¡Ah, eso! –recordó Sue, mientras pasaba a explicarles. -Llegamos demasiado tarde a la plataforma, así que mi madre avisó que nos apareceríamos directamente en la estación. Como no está dentro de los terrenos de Hogwarts, no hubo problema. Salvo porque mi padre se aterrorizó, ya saben que no le gusta.

- ¿Y por qué se retrasaron?- preguntó James, una vez que hubieran encontrado un carruaje vacío para sentarse.

- Bueno, saben que mi padre es muggle. En casa tenemos electrodomésticos y todo ese tipo de cosas. –los chicos asintieron. – Tardamos mucho porque intenté meter el televisor de 14' en el baúl. –explicó con naturalidad, como si estuvieran hablando del clima.

- ¡¿Querías meter el TELEVISOR en el baúl?! –preguntó Tom escandalizado, abriendo mucho los ojos. – ¡¿Cómo se te ocurre?!

- Tom, ¿sabes que es un televisor? –inquirió la chica, sabiendo que había sido criado sin acercarse demasiado al mundo muggle.

- Eh… no. –confesó él, aceptando la derrota.

- Y después soy yo el del curso de idiotez. –musitó James mordazmente, mientras miraba despreocupadamente por la ventana.

Sue rió, y luego le explicó detalladamente a Tom lo que era un televisor. Para cuando hubo terminado la explicación, se dieron cuenta de que pasaban a través de unas grandes verjas, y se dirigían hacia unas enormes puertas de roble.

- Que suerte que ya llegamos –comentó Sue, emocionada. – No veía la hora de volver a Hogwarts.

- Yo no veía la hora de comer como en Hogwarts –precisó Tom, mientras los otros dos le sonreían. Mientras entraban en el vestíbulo, pregntó:- James, ¿tu hermano empezaba este año, no?

- Ajá. –corroboró el aludido. - No veo la hora de que empiece la ceremonia de selección. –agregó maliciosamente.

- James –le advirtió Sue, al ver sonrisa del chico. - Ni se te ocurra molestarlo si no llega a quedar en Gryffindor. –Tenía la sensación de que el chico se burlaría de su hermano menor, y eso no le hacía gracia.

- No sería capaz. –respondió James inocentemente. Demasiado inocentemente.

º º º

Los alumnos de primero esperaban ansiosos fuera del Gran Salón, mientras una anciana profesora de rodete muy apretado y túnica oscura les explicaba en que consistiría su ceremonia de selección.

Albus no escuchaba del todo. Sus pensamientos estaban en la habitación contigua, donde un sombrero decidiría gran parte de sus próximos siete años de vida. Y su gran preocupación era, lisa y llanamente, James. Mejor dicho, quedar en Slytherin. ¿De verdad sería tan malo como él decía? ¿Se volvería un mago tenebroso? "Por Merlín, que estupidez, jamás lo sería", se espetó a si mismo. Pero entonces, ¿cuál era el problema de quedar en la casa de las serpientes?

Se imaginó la reacción de su familia.

La imagen de una mujer pelirroja se le vino a la mente. Su madre le decía: "¡Al! ¡Eso es fabuloso! No te preocupes por lo de James, es una idiotez. –incluso se imaginó el gesto despreocupado de su madre. - Mírale el lado positivo: los colores combinan a la perfección con tus ojos. Serás todo un rompecorazones." Sí, Ginny de verdad opinaba que sus hijos eran los más atractivos del mundo mágico, y el que no pensara de esa forma, decididamente necesitaba una terapia urgente en San Mungo.

Luego recordó la conversación con su padre en la estación: "En ese caso, la casa Slytherin ganaría un excelente alumno, ¿no? A nosotros no nos importa, Al."

Sonrió mientras se imaginaba la reacción de Lily, su hermana pequeña: "¡Excelente, Al! ¿Y crees que podré ir? ¡Sabes que quiero conocer tooodo Hogwarts! ¿Puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo…?"

¿Y la de James? "Seguro dirá que soy el vecino de enfrente, y que lo de nuestros apellidos es pura coincidencia", pensó, algo apesadumbrado. Pero no tuvo tiempo de seguir meditando.

- Ahora les ruego que me sigan, y por favor, recuerden ir a la mesa correspondiente una vez que sean seleccionados. –La profesora McGonagall se dio vuelta, mientras las puertas del Gran Salón se abrían y todos los alumnos de primero eran conducidos dentro.

- Realmente espero que quedes en Slytherin, Scorpius. –le dijo Rose al rubio antes de entrar, con una sonrisa radiante.

- ¿Lo dices en serio? –le preguntó el chico con escepticismo, dudando que la chica le estuviera deseando que sus ambiciones de quedar en la casa de los colores verde y plateado se hiciera realidad.

- Sí, por supuesto. –le contestó ella, borrando su sonrisa rápidamente.– No me gustaría tener que verte la cara demasiado seguido. –Acto seguido se dio vuelta, dejando a Scorpius con la palabra en la boca.

Maldiciéndola internamente, el rubio comenzó a pensar una buena forma de molestar a la muchacha, mientras se dirigía con los demás al interior del Gran Salón.

Una vez adentro, muchos de los alumnos dirigían sus miradas al techo, que, obviamente, tenía el mismo aspecto del cielo, encantado para que así fuera.

- Al, creo que somos los únicos que hemos leído "Hogwarts: una historia", ¿no te parece? –le preguntó Rose a su primo, al observar la cara de sus futuros compañeros.

- Definitivamente, sí. –respondió el chico, mientras observaba las expresiones embelesadas de los demás.

Finalmente se detuvieron, y todos dirigieron la vista hacia la profesora McGonagall, que estaba colocando un sombrero muy sucio y remendado en un taburete de cuatro patas. Ante la atenta mirada de los presentes, el Sombrero Seleccionador comenzó a cantar:

"Mucho cuidado debes tener
y mi aspecto no debes juzgar
que sobre la Tierra no encontrarás
otro como yo jamás.

Simplemente ponme en tu cabeza,
a equivocarme no tengo temor.
Rápidamente te diré
si eres águila, serpiente, tejón o león.

A Ravenclaw te enviaré
si inteligente resultas ser.
Erudición y sabiduría,
serán tu apreciable compañía.

Pero si la astucia está en tu cabeza,
no cabe la menor duda
de que Slytherin será
tu camino a la grandeza.

Hufflepuff será tu destino,
si con justicia, lealtad
y perseverancia,
recorres tu camino.

Si eres valiente,
en Gryffindor quedarás,
donde habitan corazones nobles
y de gran caballerosidad.

Así que no temas, y adelante!
En buenas manos estás,
porque yo soy un Sombrero Pensante."

Todos aplaudieron, mientras James se dirigía a Tom y Sue, que estaban a su derecha:

- Es definitivamente mejor que nuestra canción. –comentó, sin ser escuchado por los otros ocupantes de su mesa entre el clamor de los aplausos. - Decididamente, los tonos agudos no son su fuerte.

- Muy bien –comenzó la profesora McGonagall una vez todos finalizaron de aplaudir.- Los nombraré uno a uno. En cuanto escuchen su nombre, tomen asiento en el taburete y colóquense el sombrero.

Desenrolló el pergamino que tenía en sus manos, y dijo fuerte y claro:

- ¡Abercrombie, Jessica!

Una chica de pelo claro y con trenzas se sentó en el taburete. Pasaron unos segundos, luego el sombrero gritó:

- ¡Gryffindor!

La chica se dirigió rápidamente a su asiento, mientras "¡Barr, Eric!" era llamado al frente. El sombrero gritó "¡Ravenclaw!", y la segunda mesa a la izquierda estalló en vítores.

Después, "Bradford, Matthew" fue enviado a Slytherin, seguidos por Eager y Elton, ambos para Hufflepuff. "Flint, Kurt" fue elegido para la casa de las serpientes, mientras Jones era enviado a Ravenclaw. "Kyle, Seymour" también quedó en Slytherin, y luego:

- ¡Malfoy, Scorpius!

El chico se adelantó decidido, pero con un paso tranquilo, contrastando con el nerviosismo de sus compañeros. El sombrero apenas rozó sus orejas, y gritó inmediatamente: "¡Slytherin!". Con una gran sonrisa, Scorpius se dirigió a la segunda mesa a la derecha. Rose soltó un suspiro de alivio. Con un poco de suerte, ella quedaría en Gryffindor. "¡Ogden, Alyssa!" fue seleccionada también para Slytherin, y finalmente:

- ¡Potter, Albus!