Buscando una respuesta
A través de las ramas del árbol podía ver el cielo. Adoraba aquella cúpula azul. Podía pasarse horas ensimismada simplemente mirando.
Suspirando alzó la mano frente a sí, hacia el manto añil. Alargó sus dedos en un intento de alcanzarlo y cerró el puño como si lo hubiera conseguido.
Suspiró. No cabía en ella más sosiego en aquel momento.
Sólo podía sentirse más libre y en paz cuando volaba.
"Ey, Nanoha" la llamó su mejor amigo sentándose en el banco del parque junto a ella.
"Has conseguido escaparte" se alegró la castaña dándole un abrazo al joven. Yuuno devolvió gustoso el gesto y sonrió.
Reposicionó sus lentes sobre la nariz. "Cualquier cosa por poder verte" bromeó haciéndose el rebelde, luego se miró el reloj "Tengo que volver en una hora" añadió con tono más abatido.
Nanoha asintió comprendiendo. A ella tampoco le quedaba mucho tiempo libre, debía volver a su puesto en hora y media. Con todo, la pareja se levantó del banco y empezó a marchar hacia un restaurante.
Mientras hablaban amistosamente, se cogieron de la mano tímidamente. Hacía ya medio año que estaban saliendo pero todavía guardaban la vergüenza del primer día.
Después de la comida, Yuuno volvió a mirarse el reloj. Se lamentó de no poder compartir más tiempo con su novia.
Antes de irse, el chico besó a Nanoha en los labios, un beso tierno pero breve. Ella estaba a punto de retenerlo por la blusa y profundizar el contacto cuando él se apartó.
"Nos vemos mañana" se despidió Yuuno, Nanoha bajó las manos para controlar su impulso de retenerlo con ella. "Mañana" sonrió. Lo vio alejarse y soltó un suspiro.
Dando un paseo volvió a su banco favorito del parque, alzó la vista al firmamento una vez más y dejó pasar el tiempo.
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Su trabajo era tan monótono como de costumbre, pero le gustaba. Ser una maga era algo que la enorgullecía y la hacía feliz. La TSAB solía mandarle a misiones arriesgadas a veces, junto a Hayate y sus caballeros.
Eran trabajos peligrosos, aventureros, atrevidos; pero eso ocurría muy de vez en cuando. Por lo general sus tareas eran más bien aburridas, pero Nanoha no se quejaba.
No le importaba mientras supiera que con ello ayudaba a las personas, que era útil y hacía algún bien. No le importaba mientras pudiera usar su magia, si la dejaban volar libre.
Pasó por una oficina saludando a compañeros y se acercó a una mesa llena a rebosar de papeles. "Hola" saludó. La cabecita castaña que estaba tan absorta revisando los informes se alzó para verla.
"Nanoha-chan" sonrió la comandante. Nanoha se permitió el lujo de perder un par de minutos para visitar a su buena amiga Hayate. La menuda maga era originaria de la Tierra, al igual que ella.
Hayate era parte de la razón por la que Nanoha había ingresado en la TSAB desde jovencita, pero sus roles dentro de la agencia eran diferentes y cada vez coincidían menos.
Viendo todo el papeleo que su amiga tenía pendiente, Nanoha sonrió con compasión. "Sálvame" le suplicó Hayate, el trabajo de oficina se le daba bien, pero era duro y la muchacha tenía sus momentos de debilidad. Nanoha soltó una risas.
"¿Dónde está Rein?" preguntó entonces Nanoha, y Hayate suspiró señalando un cajón abierto en su mesa. Asomándose, Nanoha distinguió la diminuta forma humanoide del dispositivo de Hayate dormir recostada sobre una grapadora.
Nanoha sonrió enternecida. Hayate recostó la cabeza sobre su puño, apoyando el codo sobre la mesa "Ojalá yo también pudiese echarme una siesta en horas de trabajo" bufó.
De repente una alarma saltó tintineante en una pantalla frente a Hayate. Nanoha nerviosa miró con curiosidad.
Acababa de suceder una explosión en uno de los edificios restringidos del cuartel. El nombre le resultaba familiar.
Enarcando las cejas, Nanoha observó como Hayate se tensaba. Si perder tiempo, tomó el control y se comunicó con el pequeño equipo que iba al lugar en misión de reconocimiento.
"Encontrados rastros de firmas mágicas sin identificar. Nos acercamos a confirmar" hablaba una voz con tono profesional por un panel. Hayate abrió otro canal de comunicación.
"Precinten el recinto. Sigan protocolo hasta que llegue su superior" ordenó en el primer panel, luego se dirigió al nuevo canal e informó de la situación al que iba a ser el responsable al mando.
"Vita, toda precaución es poca. El lugar de la explosión coincide con el almacén de las logia perdidas." Le confió preocupada. Nanoha se sorprendió al escuchar aquel detalle. Vita simplemente asintió ceñuda desde la pantalla."Voy de camino, no te preocupes, Hayate"
Hayate continuó abriendo y cerrando paneles conferenciando con más de un oficial, organizando el cerco y demás.
"¿No sería más prudente enviar a Signum también?" le preguntó en voz baja Nanoha, procurando no distraerla de su ajetreada labor. Sin apartar la mirada de las pantallas, Hayate le contestó "Signum no está disponible"
Nanoha recordó que la líder de los Wolkenritten era una enforcer solicitada y que se encontraba en una misión en el momento, fuera de MidChilda.
"Comandante, hay un víctima." Llamó el mismo hombre de la primera vez. Nanoha y Hayate se miraron seriamente, las casualidades nunca eran algo a lo que se hubiesen acostumbrado. "Un momento, hay alguien más. Está consciente."
Nanoha entonces no soportó más. Apoyando una mano en el hombro de Hayate le pidió "déjame ir"
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Aunque fuese tan sólo como apoyo, Nanoha sentía la necesitar de respaldar a Vita en aquel extraño incidente. Gracias al permiso especial de Hayate, Nanoha surcó el cielo de la cuidad velozmente hacia el lugar.
Apenas había activado sus alas cuando Hayate la apremió informándole de que el superviviente se había mostrado hostil. En cuanto su amiga le comentó que la sospechosa y Vita se habían enzarzado en batalla, Nanoha aceleró frunciendo el ceño.
Hacía ya un tiempo que no se encontraba en una situación así. Las peleas de entrenamiento con sus compañeros eran entretenidas, pero la tensión y el peligro de una real la emocionaba al tiempo que la estremecía.
"Master, target ahead"
La voz de Raising Heart le hizo entrecerrar los ojos para divisar frente a ella el edificio al descubierto en el cual se libraba la contienda. Quedó sorprendida por la velocidad del enemigo, la elegancia de sus movimientos al esquivar los ataques de Vita.
Parecía que supiera de antemano el movimiento que la guerrera roja iba a efectuar. Su estupor fue mayor al ver la facilidad con la que venció. Estaba claro que no era una rival cualquiera.
Nanoha llegó justo a tiempo de proteger a un camarada del ataque de aquella mujer aparecida de la nada. Agarrando fuerte su báculo mágico, Nanoha se preparó para el enfrentamiento.
Sin embargo, en cuanto Nanoha posó sus ojos en la sospechosa, algo en sus entrañas le indicó que algo estaba mal en aquella situación. La chica había aprendido a no fiarse de las apariencias, pero aún así sentía que cometía un error.
¿Por qué al encarar una peligrosa criminal se sentía como si ella fuera la mala de la película? No estaba haciendo nada mal, pero no podía quitarse esa sensación de encima.
El enemigo se trataba de una joven que no podía ser mayor que ella misma. Vestía una oscura barrier jacket sucia y llena de jirones, incluso su curiosa capa blanca ondulaba castigada con polvo y sangre.
Parecía que viniera de una guerra. Su pelo flotaba libre y despeinado, pero aún así todavía brillaba dorado con la luz del sol. Su rostro igual de sucio denotaba una impasibidad y frialdad de acero. Sin embargo su aura era triste y cansada.
Cuando los ojos rojos la vieron, todo cambió. Su expresión y el porte de su cuerpo se derrumbaron de repente. Nanoha se asustó ante el cambio. Distinguió un brillo de reconocimiento, de miedo y esperanza, casi un destello de locura en su mirada.
"Nanoha" Escuchó perfectamente como pronunciaba su nombre. Eso la tomó por sorpresa y sin quererlo bajó la guardia. La sospechosa empezó a avanzar hacia ella de forma inconsciente, con una mirada incrédula y angustiada. ¿O era alentada?
Nanoha sintió tanta vulnerabilidad emanar de aquella joven que casi le dio lástima.
"¡Nanoha!" exclamó Vita, y la aludida reaccionó apuntando a Raising Heart contra la sospechosa. Se había acercado demasiado, apenas les separaban cuatro pasos. La rubia se detuvo, como esperando una reacción por su parte, permiso.
"¿Quién eres y cuales son tus intenciones?" preguntó con tono calmado Nanoha. Creía que podía dialogar con aquella chica.
La sospechosa abrió la boca levemente "..." pero no fue capaz de decir nada. Estaba embriagada por la emoción, sus ojos vidriosos describían una tristeza y confusión tales, que Nanoha podía sentirlas como suyas.
"Waiting orders, my Master" cortó el silencio el dispositivo en las manos de la oficial, a la espera de la decisión de su ama. Nanoha dudaba.
Vita se adelantó aproximándose a la rubia que no separaba su profunda mirada de Nanoha. Nanoha se sentía incómoda con la intensidad con la que la observaba, pero igual de maravillada e intrigada estaba con el misterio que se escondía tras ella.
¿Quién era esa chica?
"Quedas arrestada en nombre de la TSAB. Ven sin oponer resistencia y..." Vita se calló cuando la sospechosa empezó a retroceder. "Ey, estate quieta" le avisó.
"Vita, no" Nanoha se comunicó mentalmente con su compañera, era demasiado agresiva y estaba asustando a la rubia. Nanoha sentía la necesidad de proteger a aquella criminal. "Déjame a mi" le pidió.
La pelirroja no estaba de acuerdo con la decisión de Nanoha, pero accedió.
"Entréganos tu arma y ven con nosotras. Te prometo que no te pasará nada" le pidió colaboración a la rubia con voz afable. "Sólo queremos saber qué ha pasado" añadió. Bajando su arma, Nanoha dio un paso hacia adelante. La sospechosa dio un paso hacia atrás.
Para demostrar su buena fe, Nanoha se presentó "Mi nombre es Nanoha Takamachi. Déjame ayudarte" susurró.
Vita y los otros soldados miraban en silencio desde sus posiciones, más allá de dónde estaban Nanoha y la chica. La sospechosa permaneció callada valorando sus opciones. Se le brindaba la mejor oportunidad.
Nanoha se atrevió a dar dos pasos más, lentos y estudiados. Pero la distancia entre ambas se mantuvo ya que la rubia retrocedió el mismo número de pasos.
"Sé quien eres" pronunció de repente la rubia, sorprendiendo a Nanoha. Tenía una voz suave y agradable, pero sonaba rasgada por dolor.
A pesar de su humildad, Nanoha, al igual que Hayate y algunos otros miembros, eran bastante famosos por sus hazañas, por lo que no era tan extraño que un anónimo la reconociera. Sin embargo aquella chica parecía decir aquellas palabras como si la conociera a un nivel más personal. Eso la turbaba. "¿Cómo te llamas?" le preguntó. La rubia sonrió triste. Casi nostálgica.
"Fate" respondió escueta la rubia, no quiso dar más información.
Nanoha, creyendo que Fate se abría a ella sonrió a su vez, ingenua ante la verdad.
Fate siguió andando marcha atrás calmosamente, hasta llegar al borde del edificio, si caía por el destrozado ventanal, tenía 20 pisos de caída libre. Vita frunció el ceño sospechosa. Nanoha, más inocente, emprendió cautelosos pasos hacia el enemigo.
"Nanoha" musitó Fate en voz baja "volemos juntas una vez más..." dijo con delicadeza. Nanoha enarcó las cejas deteniéndose por un momento, la expresión de serenidad en el rostro de la rubia era extraña en la situación. "...por el cielo que tanto amas" finalizó Fate cerrando los ojos y dejándose caer hacia atrás. Nanoha se quedó pasmada, Vita, sobresaltada corrió en un banal intento de agarrar a la criminal antes de que se desplomara hacia su muerte.
La sospechosa desapareció de su vista, Nanoha sintió que su corazón se detenía. Pero Fate reapareció como un bólido que se alzó veloz más allá del cielo.
Era una maga aérea. Su especialidad. Nanoha, sin quererlo, sonrió.
"Es mía" le gritó a la estupefacta Vita al tiempo que salía volando tras ella. Quiso atrapar a aquella rubia por sí sola.
Mientras surcaba feroz el firmamento siguiendo la estela ámbar, la chica recordó las palabras de la criminal, esa melancólica invitación. El tono con la que la había llamado había sonado tan íntimo que casi creía que la conocía de verdad.
"Nanoha, ¿qué estás haciendo?" el mensaje severo de Hayate llegó hasta ella. Era una estupidez dar caza a esa criminal sin ningún soporte. Nanoha dio un par de explicaciones poco contundentes, estaba demasiado concentrada en no dejar escapar a la rubia.
"Esa chica me conoce" le confesó a su superior a pesar de no estar segura, de no tener pruebas. "Necesito saber" le pidió. Aunque iba en contra de las normas involucrarse personalmente, Nanoha ya lo había hecho. Hayate le hizo el favor de hacer la vista gorda por esa vez. Mientras detuviera a la fugitiva, ya arreglarían el papeleo más tarde.
"Detente, Fate" chilló Nanoha, pero la rubia hizo caso omiso. Eso sí, se giró para verla, como asegurándose que la seguía. Y quizá fue su imaginación, pero por un instante, la maga blanca hubiera jurado que la chica le sonrió.
¿Era eso un juego?
Había una persona muerta, no era momento de estar jugando, se reprochó. "Detente" repitió la orden. Fate la obedeció.
La rubia paró en seco para la estupor de Nanoha que tardó dos segundos en hacer lo mismo. Antes de que pudiese parpadear, Fate estaba frente a ella.
"Flash Move" la rápida reacción de Raising Heart salvó a Nanoha de la guadaña dorada que cruzó frente a ella, cortando por milímetros un pedazo del lazo de su barrier jacket.
La muchacha se enfuruñó consigo misma por ser tan ingenua, estaba tratando con una criminal al fin y al cabo. Podía ser que la asesina de aquel hombre que había visto en las ruinas del edificio incluso.
Alzó su dispositivo, en guardia, tensándose se preparó y encaró con cara seria a su rival. Fate no volvió a atacarla, estaba frente a ella, flotando, mirándola de forma extraña.
"¿Por qué haces esto?" preguntó. El extraño comportamiento de Fate la confundía.
"Realmente eres tú, Nanoha" susurró la rubia como hablando para sí.Hizo una mueca de confusión.
"Axel Shooter" Nanoha decidió actuar aprovechando la distracción de la rubia. Pero Fate parpadeó viéndola venir. Esquivó. El disparo de color rosa chamuscó una esquina de la capa blanca de la prófuga.
Fate no se estuvo de brazos cruzados, "Haken Saber" .Empezó así una extraña muestra de fuegos artificiales, de disparos de colores y pequeñas explosiones en el cielo. Dos estelas zigzagueando con velocidad. Rayas rosas y amarillas se pintaron sobre el cielo azul.
En dos ocasiones, las contrincantes chocaron sus dispositivos y Nanoha tuvo la certeza que podía vencer. Superaba en fuerza a la rubia, pero Fate era más rápida y más experimentada en el cuerpo a cuerpo por lo que no era sencillo usar la ventaja.
Mientras las dos chicas se entretenían en enviarse bolas de energía, evitar embestidas y demás, llegaron más agentes de la TSAB.
Al darse cuenta Nanoha se enfuruñó, no quería que nadie se interpusiese entre ellas. Era egoísta, y absurdo, pero por primera vez Nanoha sentía que sus compañeros la molestaban.
Fate observó a los oficiales, después a Nanoha y sin más se arrojó en un vuelo en picado. Nanoha se lanzó tras ella justo a tiempo de no ser capturada por la prisión mágica que acababan de formar los agentes que acababan de llegar.
Más allá de la velocidad terminal, Nanoha luchaba por alcanzar a Fate. Era frustrante y estimulante no poder llegar a su nivel. Aunque no quisiera admitirlo, Nanoha se sentía como una niña jugando al pilla pilla.
Ya divisando el suelo frente a ellas, Nanoha distinguió las runas mágicas formarse bajo Fate, estaba preparando un desplazamiento, murmuraba las coordenadas concentrada. "¡No!" gritó Nanoha al percatarse.
"Espera" se desesperó viendo como la chica se le escapaba. Alargó su mano intentando atraparla.
Fate la miró con aquella mirada rota y se desvaneció en el espacio.
Nanoha aterrizó silenciosamente, ya no había nada que perseguir. Se le había escapado.
Pronto tendría que responder por su fracaso ante sus superiores, pero por ahora, Nanoha sólo podía pensar en su agitado corazón.
Aquella fugitiva despertaba en ella un extraño anhelo. Sentía que no era sólo la persona lo que perseguía, o lo que representaba.
Era un sentimiento, era algo más.
La respuesta la guardaba Fate e iba a encontrarla.
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Fate reapareció en un familiar escenario verde. El jardín de la mansión de los Tsukimura. Le fallaron las rodillas y cayó a cuatro patas. Había utilizado demasiada energía. Estaba exhausta.
Exhausta y confusa. No sabía dónde estaba. No comprendía que sucedía. Su pecho aún rebosaba de la palpitante impresión de haber reencontrado a Nanoha.
Recomponiéndose se puso en pie y miró a su alrededor. Sólo algunos gatos habían sido testigos de su aparición.
Necesitaba respuestas, pero necesitaba tiempo a solas para recuperarse de sus heridas y para poder pensar con claridad, lejos del territorio de la TSAB. El primer lugar que se le había ocurrido era la Tierra.
Se preguntó si en ese extraño mundo al que había llegado de algún modo la Tierra continuaba aislada de la actividad interestelar y la magia.
En su mundo original, la casa de Suzuka y la de Arisa habían sido su portal de entrada para no levantar sospecha, así que de forma automática las coordenadas habían acudido a su cabeza.
Cojeando levemente empezó a andar.
Sus ojos estaban clavados en el suelo, observando cada paso que daba. Un gato se le acercó y maulló. Fate pestañeó dándose cuenta que estaba perdiendo el enfoque.
"Ah" se oyó un grito y Fate, alerta, alzó la cabeza. Era Suzuka, la joven señora de la casa. "Suzuka" la llamó Fate, pero la acomodada muchacha estaba asustada, tampoco parecía reconocerla.
Leyendo el asombro y el miedo en la habitualmente serena mirada de Suzuka, Fate rápidamente le tapó la boca con una mano, evitando que alertara a nadie.
Ese gesto fue su perdición, Arisa Bannings apareció tras Suzuka y tras el primer sobresalto al ver a una extraña en el jardín atacar a su amiga, se movió furiosa apartando a Suzuka del alcance de Fate.
Arisa agarró a su amiga por detrás y tiró de ella y en cuanto hubo espacio lanzó una certera patada en pos de la intrusa.
La patada dio de lleno a Fate en el estómago. Un aguijonazo eléctrico le recorrió el cuerpo, se le cortó la respiración. Con un ahogado quejido, cayó de espaldas al suelo y a causa del dolor perdió el sentido.
Arisa y Suzuka estaban a medio camino de huir corriendo cuando la súbita inanimez de la estrafalaria husmeadora las detuvo en sus pasos. Tras una pequeña discusión, se acercaron a la inconsciente.
"No le he dado tan fuerte" se defendió Arisa ojeando dudosa el lamentable y abatido estado de la chica. A lo mejor se había colado en la casa simplemente para mendigar, pero las había asustado y Arisa había reaccionado con violencia.
Suzuka, tras comprobar que realmente la intrusa estaba fuera de combate se agachó a su lado preocupada. Inspeccionó sus ropas mientras Arisa refunfuñaba mejores acciones que tomar, como llamar a la policía.
"¡Arisa!" gritó la dueña del lugar poniéndose en pie de un salto, como si le hubiera dado la corriente. Arisa se alarmó por el tono con el que la llamó. Suzuka la miró después de mirarse sus manos temblorosas.
"Llama a un médico" susurró con voz trémula pero apremiante. Arisa vio las manos manchadas de sangre de Suzuka. Ojeó incrédula la maleante a la que acababa de golpear. Un pequeño charco rojo se formaba bajo su estómago, tiñendo la hierba de carmín.
"La he matado" musitó la rubia de ojos verdes perturbada .
NA: Segundo capi. No se si se describe bien el mundo de Nanoha. Pero no temais que se irá perfilando poco a poco.
urumi: Que sorpresa recibir de nuevo un comentario por tu parte. Muchas gracias. Me alegro que el primer capítulo despertara tu interés. Aqui esta el segundo, un poco más light me parece, pero espero que te entretenga igual ;)
gore: :D Abrazotes para mi fiel comentarista. Gracias por seguir leyendo mis historias. El inicio de este fic estaba bien, pero luego hay tantas posibilidades que seguro que la que sigo no resulta tan interesante como la infinidad de ideas que hayas podido tener. Pero en fin, ahí está mi versión. Nos leemos, espero ^_^
