Disclaimer: Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen…
Almas muertas
(Dead souls)
Un fic de Juuhachi-gou y Mirai Bulma
Traducción por Apolonia
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Un duelo de personalidades
Que se extiende a toda verdadera realidad
"Ahora, ¿estás segura que quieres esperar aquí?" Bulma inclinó su cabeza. "Podría tardar un tiempo."
Juuhachi-gou se encogió de hombros. "No hace ninguna diferencia para mí. Sólo asegúrate de venir a buscarme cuando estés lista para cargar el auto. No quiero que esfuerces ese brazo. Puedes sentirte mejor que ayer, pero todavía te estás curando."
"Está bien, lo haré, lo prometo." Bulma sonrió. "Aunque realmente puedo manejar--"
"Bulma, no me digas eso."
"Sí, sí." Con un saludo Bulma se dirigió a la tienda. Juuhachi-gou se acomodó y miró a los transeúntes de brazos cruzados. No hace mucho tiempo la vista de tantos seres humanos la habría llevando a su límite, pero ahora era casi bienvenida por el flujo de peatones. Quería decir que la ciudad se estaba reconstruyendo. Tal vez ella y Juunana-gou no habían acabado con la raza humana para casi extinguirla. Se permitió darse un rastro de esperanza. No era mucho para compensar todas las vidas que había quitado, pero--
"Perdone..."
"¿Hm?" Juuhachi-gou miró al par de serios ojos bajo un mechón de cabello oscuro. Casi instantáneamente reconoció a la joven que la había atacado hace unos días atrás, justo antes de la resurrección de los guerreros Z. "¿Puedo ayudarte?"
La chica asintió lentamente, dudando, luego bajó la cabeza. "Soy Videl," dijo ella tranquilamente. "Yo... yo me estaba preguntando si hablarías conmigo. Creo que tenemos mucho de que hablar."
"Seguro." Viendo la incomodidad de la chica, Juuhachi-gou salió del auto, tratando de no parecer intimidante. "¿Tal vez te gustaría hablar en algún lugar un poco menos público?" sugirió, realmente no esperando que la chica acepte. Después de todo, la última vez que había hablado con Videl no había tenido algo mucho mejor que decir que obscenidades, y desde entonces, de todo lo que se había escuchado de la Corporación Cápsula, la joven mujer había hecho crecer el odio de una mujer en particular. Este repentino cambio intrigó a Juuhachi-gou, aunque no estaba muy preocupada. Apenas Videl tenía una pequeña oportunidad de lastimarla, si es que eso es lo que se proponía.
"Sí, por favor." Videl soltó un respiro, miró alrededor. "Tal vez... ¿tal vez allí?" Apuntó a un pequeño parque bajo la calle, fácilmente visible desde el mercado. "Todavía lo están limpiando, no creo que debamos molestar a nadie."
Juuhachi-gou alzó una ceja, estudió el parque por un momento, luego se encogió de hombros. "Si estás cómoda con eso." Se dirigió en esa dirección, Videl iba detrás de ella. Pasando por unos bancos, se acomodó en un pedazo de una estatua destruida y miró a Videl expectante.
Videl corrió su cabello detrás de sus orejas, un poco tensa, luego tomó un largo respiro y dijo, "Yo... lo siento fui muy cruel contigo. La gente a mi alrededor parece haberte aceptado... y ellos tienen tanta o más razón de la que yo tengo --tuve-- para odiarte y temerte. Tú destruiste su ciudad al igual que sus vidas."
Va directo al punto, ¿o no? Juuhachi-gou pensó, haciendo un gesto de dolor interno. En voz alta dijo, "Yo también lo lamento. Sé que eso no cuenta mucho. Dado que es..." se encogió de hombros. "No puedo cambiar la forma que este mundo era. Sólo la forma en la que será."
"Te escucho." Videl soltó sus manos. "Pero no te creo, no completamente. Por favor, ¿no puedes darme una razón? Dime como te sientes."
"Yo... yo no hablo bien sobre mis sentimientos," Juuhachi-gou dijo, las palabras le sonaban vacías incluso a ella. "Soy muy nueva en ellos."
"¿Entonces cómo sabes que lo sientes?"
"¿Cómo lo sabe cualquiera?" Juuhachi-gou se detuvo. "Esa no es una respuesta. Perdóname." Dijo sus siguientes palabras lo más cuidadosamente que pudo. "Si las mismas posibilidades se me presentaran... sabiendo lo que sé ahora... no haría lo que hice. Intentaría detener a Juunana-gou, hacerle entender. Hacerlo ver que Gero robó nuestras vidas para vengarse de un mundo que desprecia."
"Dr. Gero, sí. Él era un genio, ¿o no, casi tan inteligente como Bulma?"
"Probablemente más inteligente, sobre algunas cosas. Pero entonces, Bulma es una experta en campos que Gero no sabía mucho sobre ellos, incluso ni conocía. Si consideras pura creatividad y versatilidad, supongo que son bastante iguales."
"¿No crees que él pudo haber puesto, no sé, alguna clase de copia de seguridad en ti? ¿Algo que restaure tu programación original en caso que te lastimes? ¿Cómo sabes que nunca te convertirás en lo que fuiste otra vez?" Los puños de Videl se apretaron. "¿Cómo lo sabes?"
"No lo sé. Créeme, estoy tan preocupada como tú lo estás."
"¡¿Cómo puedes preocuparte?! ¡¡Eres sólo una máquina!!"
"No creo que esta conversación esté llevándonos a ninguna parte." Juuhachi-gou se levantó de la piedra hacia el mercado. "Además, estoy segura que Bulma terminará sus compras pronto. Debo ir a ayudarla."
"Creo que Bulma estará buscando por nueva 'ayuda' pronto," una segunda voz se metió en el medio. Juuhachi-gou se volteó, un confundido ceño fruncido cruzó sus facciones. "¿Gohan?" dijo ella, parpadeando mientras el joven hombre salía de atrás de uno de los árboles que quedaban. "No sabía que estabas aquí." Inclinó su cabeza, alguna oscura advertencia comenzó a sonar en la parte de atrás de su mente. ¿Por qué no sintió su presencia?
Gohan sólo sonrió, luego miró a Videl. "Buen trabajo. Ahora aléjate del camino. Esto será rápido y violento. No quiero perder tiempo en matar al jinzouningen."
Juuhachi-gou miró fijamente, escuchando pero no entendiendo lo que Gohan estaba diciendo. "¿Q... qué?" dijo obligando a salir. "¿Gohan?"
El joven guerrero sólo alzó una mano a ella, con luz que formaba una corona a su alrededor. Mientras el disparo se dirigía a ella, Juuhachi-gou se movió a un lado, girando y moviéndose para devolver el fuego instintivamente. Gohan lo bateó a un lado con una mano, con una energía ámbar que se envolvía a su alrededor mientras se transformaba en Súper Saiyajin. Videl jadeó, con los ojos ampliamente abiertos. "G-Guerrero Dorado--" tartamudeó.
"Eso es estúpido." Gohan le arrojó una irritada mirada. "¿Vas a salir del camino? Tengo planes para ti."
Juuhachi-gou tomó ventaja de la momentánea distracción de Gohan para despegar en el aire, y se alejó de la ciudad con su mejor velocidad. No quería enfrentarse con él ahora por varias razones, una de ellas era el hecho que potencialmente es el guerrero más poderoso de los guerreros Z. Si realmente estaba tratando de matarla --y el disparó que había lanzado no carecía de poder suficiente para hacer eso-- entonces necesitaría alejarse de su camino hasta que pudiera entender que lo había llevado a esto.
Un aumento de energía tras ella llamó su atención, y apenas puedo girar a tiempo para esquivar otra ráfaga de ki. "¡Gohan, detente!" gritó sobre su hombro. "¡¿Qué se te ha metido?!"
"Na, no te molestes en preguntar. No estarás aquí lo suficiente para que te importe la respuesta." Poniendo un poco más de velocidad, Gohan se dirigió a Juuhachi-gou. "Eres inútil para mí. Necesito a los Saiyajin, y tú no cuentas. Nada personal."
De vuelta en el suelo, Videl tapaba sus ojos del sol extra y miraba a las dos diminutas figuras que volaban en ida y vuelta en el cielo, líneas de fuego se dibujaban entre ellos. Cuando Gohan había venido con ella para y se ofreció para destruir al jinzouningen, al principio ella había estado deleitada. Por fin alguien había escuchado su advertencia, compartía sus dudas sobre la sinceridad de Juuhachi-gou. ¿Pero no había algo que faltaba en los ojos de Gohan, y algo agregado?
Y ella estaba tan segura que el terrible fuego oscuro en esos ojos era una buena cosa para ver, ¿cuando pareció haber aplastado la amable luz que lo hacía alguien en quien confiar?
Los demás se estaban juntando ahora, apuntando hacia arriba y murmurando, y Videl se sintió repentinamente nerviosa sobre ella en alguna parte. Se volteó y se alejó de la pequeña multitud, preguntándose que debía hacer después. Mirando a su alrededor, espió a Bulma parada fuera del mercado, obviamente buscando por la Humana Artificial. Algún impulso de corrección la hizo ir a esa dirección. "¿Bulma?"
"Quién--" Bulma se volteó, frunció el ceño, y luego asintió. "Oh, no eres tú--"
"No importa." Videl apuntó hacia arriba. "Tú... amiga... Juuhachi-gou está ahí arriba."
"¿Qué en este mundo --? ¡¿Quién es ese con el que está luchando?!"
"Este... es, um, Gohan... ¿Son Gohan?"
"¡¿Qué?!" Bulma se apartó de Videl y se metí en su auto, abriendo la guantera y sacando un par de binoculares. Maldiciendo entre dientes por el dolor de su brazo, torpemente se concentró en los distantes combatientes. "Oh Kami..." Los anteojos se deslizaron de su mano y cayeron al suelo en incredulidad. Luego tomó los viejos reflejos y corrió a otro lado del auto, saltando adentro. "No hay manera que pueda detenerlos..." murmuró. "Maldición, Vegeta, mejor que estés en casa."
"Oi, Bulma, ¿por favor puedo ir con usted?" Videl se escuchó diciendo. "Yo --yo creo que en parte es mi culpa."
"¿Qué se supone que quiere decir eso? No importa. Me puedes explicar después. Sube, siéntate, abróchate el cinturón, ¡y sostente!" Bulma pisó el acelerador, haciendo girar el volante en varios círculos mientras el motor protestaba, y se dirigió a máxima velocidad a la Corporación Cápsula.
Sobre el aire, Juuhachi-gou se volteó y retorció, usando sus propios poderes de ki en mayor parte para desviar los disparos de Gohan. Muchos de ellos venían incómodamente cerca. Estaba adivinando demasiado sus movimientos, con mucha facilidad. Es hora de comenzar la iniciativa, pensó tristemente. Cesó repentinamente en el aire, confiando que sus reflejos cibernéticos todavía fueran más rápidos que incluso el de un Súper Saiyajin. Mientras Gohan la sobrepasaba, girando en el aire para enfrentarla, ella alzó sus manos y disparó, con la esperanza de aturdirlo.
Con un bufido Gohan arrojó el disparo de ki a un lado. "Eso no es suficiente para detenerme ahora," dijo. "Tengo más poder del que puedas soñar. El suficiente para terminar lo que comencé años atrás." Rió, con un sonido cruel. "Es una pena que Freezer no esté cerca. Me encantaría verle la cara mientras lo vuelo en pedazos."
"¿Freezer...?" Juuhachi-gou sacudió su cabeza. "¿De qué estás hablando, Gohan-san?"
"No seas tan formal, Juuhachi-gou. Puedes llamarme Gohan. Es casi la verdad de todas maneras."
Los ojos de Juuhachi-gou se angostaron. La manera en que se movía, hablaba, actuaba... miró a Gohan de cerca, leyendo su ki, y jadeó. "Tú --no eres--"
"Di adiós, muñeca sin valor-." Las manos de Gohan se ahuecaron frente a él, entonces se movieron a un lado. "¡KAAA -ME -HAAA -ME -HAAAA!"
Abajo, en la carretera, Videl miró al cielo que parecía iluminarse con un segundo sol. Bulma se apoderó del volante y no alzó su vista --conocía el sonido del ataque demasiado bien. "Mierda, mierda, mierda," murmuró. "¡¿Qué se le ha metido a Gohan?!" Arrojó el auto a un lado frente a la Corporación Cápsula y salió entre el polvo, gimiendo de dolor por el movimiento que casi lastima más su brazo lesionado, y corrió hasta el frente. "¡Vegeta! ¡VEGETA!"
Videl salió más lentamente, mirando al cielo y parpadeando mientras la gran luz se desvanecía. Una de las dos distantes figuras parecía agrandarse lentamente, y se dio cuenta que alguien estaba cayendo a la tierra, débil e inmóvil. ¿Pero cuál? Agonizaba. ¡Oh, Gohan!
"¡¿Qué demonios?!" Una profunda voz gruñó cerca. Saltando, Videl giró, con los ojos amplios en shock y terror mientras miraba al recién llegado. Con infinito cuidado comenzó a acercarse al borde del auto, esperando no ser notada.
Piccolo lo notó de todas maneras y sumariamente rechazó a la niña humana como ninguna amenaza. Incluso la favoreció con una mirada y una leve media sonrisa que la hizo detenerse en su intento de moverse. Sí, así es, niña, toma una buena vista, Piccolo el Rey Demonio en persona. Mejores personas que tú han memorizado mi rostro junto con la última visión en esta vida. –Me encantan cuando se acobardan. Es tan malditamente gracioso. Pensarías que me los comería vivos. Casi me hace desear tener que comer, así podría asustarlos al caminar por ahí comiéndome una pierna cruda o algo. Luego dirigió su atención al cielo. ¿Ahora que está sucediendo por aquí? ¿Por qué Gohan está incrementando su poder --y dónde está Juuhachi-gou? Sentí su ki hasta hace unos minutos, pero ahora no hay nada. Debe haber algo malo.
"Maldición, él no está--" Bulma salió del edificio, y vio al Namekseijin, y terminó, "¡Piccolo! ¡Gracias a Kami!"
"No le agradezcas a Kami, esta versión no tiene nada que ver conmigo." Volteándose, Piccolo cruzó sus brazos, y le alzó el pulgar a Videl. "Esta de aquí es inútil. Espero que sepas que está sucediendo, Bulma."
"Algo está mal con Gohan. Juuhachi-gou y yo fuimos hacer compras, y cuando salí no la pude ver en ninguna parte. ¡Videl aquí dijo algo sobre él atacando a Juu!"
Piccolo miró a Videl (quien trató de esconderse aún más) y leyó la culpa en sus ojos. "Puedes explicar después," le gruñó, mirando como su rostro se ponía más blanco. "Justo ahora tengo que hacerle entender un par de cosas al niño. No vayan a ningún lado." Se disparó hacia la pálida figura volando en el cielo sobre la Corporación Cápsula, frenando mientras se acercaba. "Gohan."
Gohan volteó su rostro para encararlo, y Piccolo medio jadeó, medio bufó silenciosamente. Gohan parecía ser, pero una extraña expresión radicaba en el rostro del joven, feroz e implacable y la falta de compasión que ahora irradiaba y siempre había tocado sus ojos. Era una extraña mirada la que él le devolvía, y a Piccolo no le gustaba. "¿Quién eres tú?" espetó, apretando un puño.
"Piccolo, ¿no me conoces?"
"Sé malditamente bien que no eres la persona que pareces."
"Eres muy atento." Gohan inclinó su cabeza a un lado como si estuviera escuchando algo. "Debí haber esperado eso; eres el más cercano a Gohan, excepto por..." la expresión en su rostro se suavizó un poco. "Excepto por Kakarotto."
"Mantente cavando la tumba, amigo, vas a necesitarla. ¿Dónde está Gohan?"
"Aquí dentro." Gohan tocó su propio pecho. "Justo donde siempre ha estado. Sólo considérame un nuevo inquilino. Estamos compartiendo el cuerpo."
"¿Whuh... qué?" Piccolo tartamudeó, y en el mismo momento escuchó, o pensó que escuchó, una voz delgada como un viento en su mente: ¡Piccolo! E... estoy atrapado aquí dentro...
¡Gohan!
¡No va a soltarme-!
"Cállate," Gohan dijo en voz alta casualmente, y la voz desapareció. Él sacudió su cabeza. "El muchacho es persistente, diré. Una voluntad fuerte. Justo como un Saiyajin debe ser."
"Tienes tres segundos para--"
"¿Para qué?" Gohan sonrió. "¿Qué vas a hacer? Sabes que Gohan está aquí dentro conmigo. Y no pienses que no sé cuanto te adora, y cuan cercano eres de él, a pesar de la manera que actúas alrededor de todos los demás. Lo que me hagas a mí se lo harás a él también."
Por un momento Piccolo flotó en el aire, con la cabeza inclinada; luego alzó la vista y sonrió tristemente. "Sí. Eso podría ser cierto. Pero no te voy a permitir que nos pases por encima a nosotros o a él. Gohan no querría que yo ceda así."
Con un impaciente sonido Gohan --o quien sea que estaba usando su cuerpo-- se abalanzó, con los puños moviéndose. "Namekseijin idiota," dijo entre dientes. "Podrías haber sido útil. Ahora eres sólo un hombre muerto."
Piccolo se retorció y voló hacia atrás, esquivando los golpes que se embestían contra él. No está bromeando, pensó, este loco está tratando de matarme. Y con el poder de Gohan, puede hacerlo también. Piccolo se concentró, tratando de no sentir al extraño y no encontrando ni un rastro del ki de Gohan a su alrededor. Tiene a Gohan demasiado atrapado el ki del pobre niño está prácticamente atrapado en una caja. No puedo contar con ninguna ayuda de ahí. Apretando sus colmillos, lanzó un puño hacia las costillas del joven Saiyajin lo fuerte suficiente como para dejarlo sin aliento. Una cosa más, su estilo de lucha es diferente. Un poco más simple, tal vez. No que vaya a ayudar demasiado, pero si puedo tomar ventaja del poco conocimiento de este sujeto sobre el cuerpo de Gohan... Una palma abierta lo sacudió, e hizo una mueca de dolor. "Eso va a dejar una marca," gruñó.
Mientras ambas formas cambiaban de posición, patadas y golpes caían más rápido de lo que ella podía seguirlos, Bulma apretó sus puños, sintiéndose impotente. ¡¿Dónde DEMONIOS están Trunks y Vegeta?! Juro por Kami, que voy a hacer que empiecen a usar beepers. Algo está seriamente mal con Gohan, él nunca había atacado a Piccolo-- se detuvo, un pequeño frío miedo se apoderó de su corazón. ¿Hice... hice algo malo en el proceso de incubación? ¿Pudo algo haber salido mal en el cerebro de Gohan? ¡Por favor no! Si ese es el caso, entonces podría sucederles a todos... una pesadilla llenó su mente con los ojos de Vegeta, volviendo a la conciencia de máquina asesina de su vida anterior, y Goku a su lado, ya no siendo Son Goku en lo absoluto sino Kakarotto, el Saiyajin, enviado a la Tierra para limpiar de ella toda vida. Tembló, luego tomó a Videl y corrió unos pasos lejos del edificio mientras Piccolo caía en picada del aire a toda fuerza en el auto, reduciéndolo a chatarra.
"A la mierda con esto," Piccolo dijo, saliendo del metal y alzando la vista al extraño en la forma de Gohan. [ Dende.
¡Piccolo! Estaba apunto de llamarle--
[No importa eso. Encuentra a Goku y a los demás, estoy un poco ocupado como para averiguar en donde están ahora mismo. Los necesito aquí. Gohan ha sido poseído.
Un jadeo mental. ¡Así que allí es a donde se fue!
[ ¡¿Dónde QUE fue?!
Enma-sama, he estado en su palacio. Tuvieron un escape del Infierno. Todo el terrible hacinamiento, las cosas se han vuelto laxas. Una antigua y poderosa alma logró encontrar una salida. Enma-sama dice que necesitaría habitar un cuerpo viviente con el fin de permanecer en nuestro mundo. Y si se queda lo suficiente, ¡tomaría el cuerpo para siempre!
[ ¿Tomaría... para siempre?
Los dos espíritus se funden, Piccolo. ¡Gohan será absorbido!
"Al demonio que será," Piccolo bufó, con la rabia inundándolo. "Sobre mi cadáver." [ Mueve tu trasero, "Dios", necesitamos un poco de intervención divina aquí abajo si no quieres que este planeta se convierta en un Acantilado Cósmico.
Piccolo, las reglas--
[ ¡Manda las reglas a donde brilla la luna! Ya has roto una, Dende. No me des esa mierda. Este es el planeta que tú cuidas, así que ¡CUÍDALO! Piccolo rompió la comunicación mental furiosamente y volvió a volar, donde Gohan esperaba. Debería haber preguntado cual era el nombre de este bastardo. Me gustaría saber quien va a ser mi asesino. "Está bien, muchacho, vamos a empezar. El infierno te extraña, y tengo pensado enviarte de vuelta ahí con un billete de ida."
Tuvo la breve satisfacción de ver la desafiante triste sonrisa del rostro de Gohan desaparecer, reemplazada por una mirada de consternación, antes que el poseído se dirigiera a él y la batalla comenzara enserio.
Arriba en su palacio, Dende abrió sus ojos, perlas de sudor goteaban por su rostro. "Pero no puedo interferir directamente," medio gimió. "Está prohibido, ¡él lo sabe! La única razón por la que puedo comunicarme con él es porque fue parte del viejo Dios."
"Piccolo siempre ha sido uno en considerar que lo prohibido no difiere de lo ordinario, Dios," Mr. Popo dijo tranquilamente. "Recuerde sus orígenes."
"S-Sí." Asolado, el joven Kami alzó su vista a su sirviente y asesor. "Y si no ayudo, el que está usando el cuerpo de Gohan va a matar probablemente a Piccolo --y a cualquier otro que se interponga en su camino. Eso incluye a los guerreros Z en particular."
"No es una elección fácil, Dios." Mr. Popo bajó su cabeza. "Cuanto mayor es el poder, es mayor la responsabilidad con la que se tiene que cargar."
Dende asintió, luego cerró sus ojos otra vez y pensó, con las manos apretadas tan fuerte frente a ellos que temblaron. Muy suavemente, dijo, "No puedo advertir a los Senshi directamente. No al menos que el mundo se vea amenazado, y este intruso quiere a la Tierra para él mismo."
"Así es, Dios."
"Pero si... si en sus corazones... ellos sienten la necesidad de volver a la vez a la Corporación Cápsula... No estoy controlando sus sentimientos... y además, la batalla llama a los Saiyajin. No cabe duda que ellos ya saben que algo está sucediendo."
"Eso es cierto también, Dios."
Dende asintió y juntó sus manos como rezando, enviando unos vestigios al pensamiento de los demás, el mínimo impulso, el más suave murmullo. Ve a casa, dijo, y vayan con Bulma, y encuentren a Gohan.
Y sobre la faz del mundo, tres hombres, uno encerrado en sí mismo pensando y dos encerrados entrenando, se detuvieron, como cazadores atrapando un aroma en la brisa, la atención se dirigió al distante horizonte. Sin una palabra los tres despegaron en el cielo desde donde cada uno estaba, y sintieron el poder que crecía en la batalla mientras se acercaban.
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