Nota de la autora: Los personajes pertenecen a S. Meyer, no importa cuánto los quiera yo. Ah! Y la idea para comenzar la historia es de la serie Privileged, aunque no planeo basarme en ella.
Afortunada
Capítulo 1
Que mi avión a Palm Springs fuese un jet privado me dejó atontada, que nada más salir del avión hubiera una limusina esperando por mí me dejo sin palabras, y que la casa fuese una mansión de tres pisos con sótano, piscina olímpica y un jardín más grande que mi propio instituto me dejó clavada en el sitio, literalmente. No sé cuánto tiempo estuve el pie de las escaleras embobada, y creo que seguiría allí si no hubiera escuchado una risita a mis espaldas:
Impresiona ¿verdad?
Cuando me di la vuelta me encontré con un chico de mi edad bastante mono que llevaba un traje de chef.
Me llamo Damien, soy el cocinero de la familia, tú debes ser la aspirante a tutora de los Cullen ¿no?
Sí…me llamo Bella Swan…
Encantado Bella, creo que Esme está en el recibidor esperándote, creo que podrás llegar si subes las escaleras y entras en la casa en lugar de mirarla.
Sonrojándome como solo yo me sonrojo, asentí con la cabeza y me puse a subir las escaleras temblando de los nervios cuando Damien me habló otra vez.
No estés nerviosa, Esme es un encanto y no va a hacerte nada malo.
Luego susurró algo tan bajito que apenas pude oírlo
Los problemas llegan con el puesto.
No me paré a pensar en las implicaciones de esa frase y seguí subiendo hasta que llegué a la puerta principal y entré en la casa. Nada más hacerlo vi a una mujer de unos cuarenta años con cara en forma de corazón, su era del color del caramelo, igual que sus ojos, y su expresión era amable, casi maternal.
Tú eres Isabella, ¿verdad?
Sí, usted debe ser Esme Cullen, encantada.
Lo mismo digo. Me han hablado muy bien de ti, pero mejor vamos a hablar al jardín, estaremos más cómodas, ¿quieres tomar algo? El viaje te debe haber cansado bastante y seguro que comer algo te sienta bien.
Gracias señora Cullen, pero estoy bien así.
Por favor, solo Esme. Acompáñame al jardín.
La seguí hasta la parte trasera de la casa, donde había unas sillas de aspecto confortable y caro, y de un gusto exquisito, como todo lo que había visto en la casa hasta el momento. Esme me indicó que me sentara y acto seguido se sentó enfrente de mí.
Bien Isabella como ya sabes necesito una tutora para mis dos hijos, Edward y Alice. Edward tiene diecisiete años y está en el último año de instituto, y Alice tiene dieciséis y está en el tercero año. Son buenos chicos, pero les cuesta centrarse en estudiar y si sus notas no mejoran no creo que puedan entrar en una buena universidad, lo cual es una lástima, porque son realmente inteligentes. Me he interesado en ti porque no hace mucho que dejaste el instituto y está claro que tus notas fueron increíbles si lograste entrar en Yale, además el hecho de que acabaras la carrera tan pronto me dice que de verdad eres trabajadora y necesito a alguien que enseñe constancia a mis hijos.
Um…no es para tanto, de verdad…
Sí que lo es, es admirable lo que has logrado a tan corta edad, y por eso creo que eres el ejemplo que mis hijos necesitan. Si aceptas el trabajo te pagaré 1.500 $ a la semana, vivirás en la casa y tendrás un coche a tu disposición, además mientras mis hijos estén en el colegio podrás dedicarte a escribir o lo que desees y prometo que si ayudas a mis hijos haré todo lo posible para ayudarte a lograr el trabajo que quieras, ¿qué me dices?
En ese momento quise abrazar a Esme, porque, vamos a ver, un sueldo que superaba con creces el de mi trabajo anterior, alojamiento y comida gratis, tiempo libre para escribir y ayuda para lograr encontrar un buen trabajo en apenas un par de años, todo eso… ¿por ayudar con los deberes a dos estudiantes?
Claro que acepto el trabajo, ¿Cómo podría decir que no?
En ese momento la cara de Esme se iluminó su sonrisa era tan resplandeciente que parecía un ángel.
¡Perfecto! Quedan dos semanas hasta que empiecen el curso, pero creo que sería bueno que empezarás a ayudarles en un par de días para que vayan preparados. Voy a preparar tu contrato, mientras tú explora la casa o lo que quieras.
Salió casi corriendo hacia el interior de la casa, y yo decidí echar un vistazo por la planta de abajo hasta que llegué a la cocina, donde estaba Damien:
¡Hombre Bella! ¿Qué tal ha ido?
Bien, me ha dado el puesto, aunque todavía me cuesta creer que la oferta que me ha hecho, me parece excesiva por ayudar a dos chicos a hacer los deberes.
Damien soltó una risita lúgubre y me miró con expresión divertida
¿De verdad?
Sí, quiero decir… me va a pagar por semana más de lo que ganaba en mi antiguo trabajo en un mes, me parece increíble…
Eres muy inocente, eso me gusta.
¿Qué quieres decir con eso?
Pronto lo descubrirás.
Pero antes de que le preguntara a Damien a qué se refería Esme apareció en el umbral de la puerta.
Isabella, el contrato ya está listo ¿puedes venir a firmar?
Claro Esme. Hablamos ahora Damien.
Seguí a Esme hasta llegar a un precioso despacho con paneles de madera y estanterías repletas de libros, junto a algunos cuadros realmente impresionantes.
El despacho es precioso, me encanta.
Este es el despacho de mi marido, Carlisle. Ahora está en Seattle, realizando una investigación y no volverá en unos meses…En fin, aquí está el contrato para que lo firmes.
Me pasó el contrato y una pluma y yo firmé sin dudarlo, no vaya a ser que cambiara de opinión.
Una vez se lo entregué Esme me sonrió y lo guardó en un cajón bajo llave.
Bien Bella, ahora que está todo concretado voy a detallarte tus tareas: tienes que dedicarle por lo menos una hora al día a ayudar a mis hijos con sus tareas y los sábados serás tres horas, tienes que estar localizable para ellos de lunes a sábado las veinticuatro horas, los domingos son para ti y los puedes dedicar a lo que quieras. No solo vas a ser su tutora con las clases, también vas a ejercer como tutora legal cuando ni yo ni mi marido estemos disponibles, y eso incluye nuestro horario laboral. Si se meten en líos es tu deber contárnoslo o a mí o a mi marido, y si nos vamos de viaje tú deberás hacerte cargo de todo. La paga ya la conoces, 1500$ a la semana. Tu contrato tiene una duración de tres meses y si cuando acabe todo va bien, te lo renovaré, ¿entendido?
Lo que entendía ahora era el comentario de Damien sobre mi inocencia, yo creía que iba a dar clases particulares un par de chicos, y ahora resulta que también voy a tener que ejercer de madre cuando Esme no esté, que según creo es bastante amenudo porque es una reconocida decoradora de interiores que tiene proyectos en Londres, Tokio, Roma…Esto me pasa por no pararme a pensar que lo con la mala suerte que tengo era demasiado bonito para ser verdad ¡Por el amor de Dios, si en una semana perdí mi casa y el trabajo, cómo no he aprendido a ir con cuidado! Ah sí claro, porque soy idiota.
¿Estás bien Isabella?
Eh…sí, estoy bien, pero no me dijo nada de ser tutora legal de los chicos, apenas tengo veinte años, ni siquiera soy mayor de edad todavía, ¿no hay alguien más mayor para hacer de tutor legal?
Tranquila Isabella, lo harás bien, estoy segura. Lo de ser la tutora legal solo lo hago para que si mis hijos se meten en algún problema tú puedas resolverlo en caso de que mi marido y yo estemos fuera; además te dará autoridad frente a los chicos. Por la edad no te preocupes, creo que eres más responsable que algunas personas que te doblan la edad y según creo en un par de semanas cumples los veintiuno ¿verdad?
Sí, el trece de septiembre.
Pues ya está, no te preocupes, sé que lo harás bien. Ahora tengo que irme a una reunión, volveré en unas horas. Damien sabe cuál es tu cuarto y puedes pedirle que te ayude a instalarte. Mis hijos vuelven de un viaje con unos amigos en un par de horas, pero lo más probable es que se vayan a dormir y salgan por la noche, así que no hace falta que vayas a verlos hasta mañana por la tarde. Te veo en un rato Isabella.
Y sin darme tiempo a despedirme Esme salió por la puerta y me dejo allí, sentada y atónita.
Creo que ya sabes a lo que me refería antes.
¡Damien! Me has asustado.
Perdona, pero creí que te vendría bien alguien que te ayude a deshacer las maletas y te enseñe tu cuarto.
Eh, claro, vamos.
Damien me llevó al piso de arriba hasta llegar a una habitacióninmensa con una cama de matrimonio, baño propio y un armario equivalente a mi piso de Nueva York, todo decorado en tonos azules con gran gusto.
Vaya, es increíble.
Sip, pero es lo mínimo que pueden hacer por cualquiera que vaya a hacerse cargo de los monstruosos Cullen.
Eso de monstruosos es broma, ¿verdad?
Me temo que no. Cuando antes he dicho que los problemas venían con el puesto no bromeaba. Me sorprende que viniendo de una revista del corazón no hayas oído nada de ellos, son bastante populares.
Bueno, la verdad es que la prensa rosa no me interesa, apenas leía lo que escribía y casi nunca prestaba atención a lo que escribían mis compañeros. Lo único que una vez me llamó la atención fue una noticia sobre una pareja de niñatos que destrozaron el campo de fútbol de un equipo rival de su instituto montando una fiesta que tuvo que acabar la policía solo para fastidiar a sus rivales.
¡Ah sí! Esme y Carlisle casi los mandan a un internado por aquello…
Un momento… ¿¡fueron ellos!? ¿¡Los chicos que tengo a mi cargo montaron una fiesta ilegal que intervino la policía solo para fastidiar a los estudiantes de ese colegio!?
Según ellos no fue solo para fastidiar, también querían estropear el campo de fútbol para que el otro equipo no pudiese entrenar, y la verdad es que ese año ganó el equipo de Edward…
¡A mí eso me da igual! No me creo que sea la tutora legal de semejantes bestias…
Pues lo eres, y, a menos que el mundo se vuelva del revés, Esme y Carlisle van a pasar mucho tiempo de viaje. Es más, creo que Esme está intentando hacerse con un proyecto en Seattle para estar con Carlisle hasta que acabe la investigación.
En el momento en el que Damien me dijo eso me di cuenta de una cosa:
Mi vida es un asco.
Bueno, hasta aquí el capítulo uno, espero que os guste. Dejad rewies PLEASEEEEEEEEEEEEEEEEE
