Disclaimer: No me pertenecen ninguno de los personajes ni locaciones relacionadas al mundo de la serie animada Avatar, estas son propiedad de Viacom, Nickelodeon y claro esta a sus creadores Michael Dante Di Martino y Bryan Koneztko. Solo hago esto por diversión y sin fines de lucro.
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Capitulo 1
El pequeño barco llego justo en el momento que el gran Surya majestuosamente empezaba aparecer sobre el horizonte, bañando con un mar de destellos amarrillos, naranjos y rojos a toda la creación y comenzar una vez más su lente viaje por la bóveda celestial.
En la proa de la embarcación solo se encontraba un hombre joven, tal vez en sus veinte, su larga y negra cabellera se encontraba amarrada en un cola de caballo y por la placida expresión en su rostro aparentemente se encontraba disfrutando de los cálidos rayos del astro rey y de la brisa marina.
El joven volvió a la realidad al escuchar un grupo de chillidos y al alzar su mirada logro observar a toda una parvada de gaviotas-salamandras que sobrevolaban tranquilamente el cielo.
Cuando volvió su vista al frente pudo apreciar la imponente estatua humanoide que indicaba su destino. Una sonrisa aprecio en su rostro al comprobar que se encontraba a solo unas pocas millas de las legendarias puertas de Azulon y detrás de estas la gran Capital Imperial de la Nación del Fuego, un lugar que jamás pensó que tendría la oportunidad de observar con sus propios ojos.
Rápidamente el joven abrió el bolso que se encontraba a sus pies para sacar de su interior un gran libro, un par de trozos de carbón y un poco de pan. Sin perder el tiempo el joven abrió el libro en una hoja en blanco y velozmente empezó a realizar una serie de trazados sobre el papel, en un principios parecían solo ser una serie de rayas sin ningún significado pero lentamente empezaron a tomar forma hasta convertirse en un bosquejo bastante detallado de las puertas de Azulon. Tras observar por unos momentos su trabajo el joven procedió a guardarlo una vez más en su bolso y decidió descansar el resto del viaje.
El gran puerto Imperial de la Nación del Fuego era una obra de arquitectura magnifica, desde los astilleros y múltiples muelles hasta la colosal imagen de Azulón y las gloriosas puertas que reciben su nombre. Hace apenas 5 años era impensable tener la idea de que barcos comerciantes del reino tierra y uno que otro de las tribus aguas estuvieran anclados en dicho puerto, pero ahora estaba atestado de ellos. Tras la caída de Ozai, el rey Fénix, y el final de "La guerra de los 100 años" fueron los comerciantes los primeros en olvidar los horrores del último siglo y empezar a trazar o buscar nuevos horizontes, siendo la Nación del Fuego su destino preferido y en especial tras la gran incentiva del nuevo Señor del Fuego.
Los comerciantes ya estaban comprando y regateando con los dueños de las respectivas mercancías para ser transportada al Mercado Imperia, que se encontraba prácticamente repleto a tan tempranas horas pues era la mejor manera de obtener la mejor mercancía y la más fresca. El mercado era tan completo que prácticamente uno podía encontrar de todo en él, desde las famosas sandias de Isla Amber, carne de focas-tortugas árticas e inclusive los raros pero dulces cristales de genomita.
En medio de ese mar humano, dos figuras llamaban la atención. Una correspondía a una hermosa joven de tez blanca, ojos oscuros, cabello corto y vestía un traje sencillo, el cual oprimía y engrandecía su busto. Por otra parte, su acompañante era una colosal masa de músculos bajo la forma de un hombre de tez oscura y totalmente rapado.
Mientras avanzaban, algunas personas les dedicaban miradas discretas, en especial a la joven por parte de los varones en la multitud pero rápidamente perdían el interés al notar los shinkas en sus cuellos, el símbolo de la servidumbre.
La peculiar pareja continúo su viaje hasta detenerse frente a un puesto sumamente colorido, repleto de una gran variedad de frutas y verduras. El puesto era atendido por un anciano con una gran barriga y una espesa barba.
-Pero si no es la dulce Ai y el buen Kasai-Dijo el anciano con una sonrisa repleta de amarillentos dientes.
-Buenos días anciano Dokuma- Le replico la joven mientras empezaba a revisar la mercancía.
-Llegas en buen momento mi niña, pues me acaban de traer toda esta mercancía del puerto y te puedo asegurar que no vas a encontrar nada más fresco en todo el mercado y a tan buen precio o mi nombre no es "Dokuma Idaina Shonin"- Le dijo mientras se reía y golpeaba su enorme barriga de una manera bastante cómica.
-Que extraño-Dijo la joven mientras inspeccionaba el puesto-No veo Mamey negros.
-No podrás encontrar es fruta en todo el mercado-Le contesto el anciano- Ninguna nave comerciante ha podido salir del puerto de las islas Nagi.
-¿Ha pasado algo?-Pregunto con curiosidad la joven y observo como el anciano comerciante le indicaba con la mano que se acercara un poco más.
-Ocurrió un asesinato-Le susurro el anciano-Un brutal asesinato
-¿Un asesinato? Y solo por eso no dejan zarpar a los barcos
-En realidad este es el tercero de lo que va del mes y todas eran mujeres-Acoto y al observar el rostro de preocupación en la joven acoto- Pero no tienes de que preocuparte, por lo que escuche todas las víctimas eran prostitutas.
-¿Cómo murieron?-Pregunto tímidamente la joven.
-No quieres saberlo mi pequeña niña…pero tal vez quieres llevarte estos nísperos rojos-Dijo el anciano abruptamente mientras le mostraba unas pequeñas frutas en sus manos- Son más pequeñas que las Mamey pero igual de deliciosas. Diría que son primas hermanas de 8 generaciones o algo así.
La joven se quedó perpleja unos pocos segundos antes de sonreír y extender su mano para probar la muestra que el comerciante le ofrecía.
Las transacciones se llevaron sin mayores dificultades y una vez pagada la mercancía aun precio menor del que la joven esperaba, todo debido a las celebraciones por el aniversario de bodas de la familia real, esta fue cargada fácilmente por Kasai, demostrando su gran fuerza.
Mientras se retiraban, Ai no pudo evitar en pensar en lo que Durama la acababa de contar y en especial la casualidad de que todas fueran prostitutas. Muy dentro de si esperaba que fuera quien fuera el asesino se quedara en esas remotas islas lejos de la capital y de ella.
Una joven mujer paseaba tranquilamente por los jardines, repletos de hermosos cerezos que comenzaban a florecer y pequeños estanques habitados por peces koi de múltiples colores, que asomaban ocasionalmente sus cabezas para luego sumergirse una vez más en el espejo de agua.
La mujer era muy hermosa, con una larga cabellera castaña que se encontraba delicadamente trenzada y unos penetrantes ojos color miel, que combinaban majestuosamente con el delicado kimono de seda que vestía. Pero lo que más llamaba la atención era su enorme vientre, dentro del cual una nueva vida se desarrollaba. Tras ella dos doncellas, quienes por su delicada apariencia parecían más dos muñecas de porcelanas que habían recibido el soplo de vida del mismo Surya, la acompañaban silenciosamente.
La joven caminaba sumida en sus pensamientos y disfrutando de los cálidos rayos del sol, mientras acariciaba maternalmente su vientre.
-¿No es un poco temprano, Lady Aya?
La pregunta devolvió a la joven a la realidad y al voltearse se topó con un anciano, que por su apariencia debía estar en sus setenta.
-Siempre me ha gustado madrugar para recibir los primeros rayos del sol, Zu- Le respondió con una cálida sonrisa.
-Puedo dar testimonio de eso niña, no obstante creo que deberías descansar más.
-Creo que a ella también les gusta- Respondió mientras acariciaba su vientre.
-Personalmente creo que es un signo de que será un gran maestro fuego
-Maestra Zu, es una niña.
-¿Cómo puedes estar segura de eso?
-Soy su madre y está creciendo dentro de mí- Le dijo mientras miraba a los cerezos- Simplemente lo sé.
-Puede que tengas razón mi pequeña niña y en poco más de un mes lo sabremos.
-Sabes Zu, realmente estoy deseosa que llegue el día en que entre en labor pero al mismo tiempo estoy un poco asustada de que algo salga mal.
-No tienes de que preocuparte Lady Aya- Le aseguro con una voz serena el anciano- Yo estuve ahí cuando vuestra madre te dio a luz a ti y a vuestros hermanos. No olvide tampoco que el joven maestro Shen estará con usted.
-Shen no será de mucha ayuda Zu- Replico con una sonrisa la mujer- Ese hombre ve un poco de sangre y se desmaya.
-Jajajaja…es cierto que el joven maestro es algo "sensible", pero estoy seguro que lo soportara con el fin de ver a su primer hijo.
-Creo que tienes razón- Le respondió a la vez que lentamente se dirigía hacia la casa, seguida de cerca de sus dos doncellas.
Desde la oscuridad del callejón una solitaria y misteriosa figura observaba con sumo detenimiento las imponentes murallas. Podía sentirlo, tras esas murallas se encontraba lo que había estado buscando. Sonrió ligeramente antes de perderse en las sombras.
En solo tres días se celebraría una fecha muy memorable, hace tres Años el Señor del Fuego Zuko había tomada la mano en matrimonio de la Joven Mai y lo más sorprendente era que el padrino de bodas había sido el mismísimo Avatar Aang, aunque no era de extrañarse después de todo el avatar y el señor del fuego eran amigos cercanos. Los sirvientes y cortesanos se movían por todo el palacio haciendo los preparativos adecuados para tan importante celebración.
En la plaza del palacio Imperial se encontraba reunidos por lo menos unos 2000 soldados en perfecto orden, una imponente figura resaltaba entre todos, portaba un armadura roja con una enorme capa con el emblema de Agni grabada en ella, rojos y largos cabellos como el fuego mismo escapaban del casco que cubría su cabeza y sus ojos carmesí como la sangre estaban fijos en las tropas que estaban frente a él.
-¡Quiero que haya un cambio de guardia cada 1 hora, además quiero que hayan patrullas recorriendo todo el palacio! ¡Una vez que comience el atardecer se cerraran las puertas y no se le permitirá el ingreso o salida para nadie y no me importa si el mismo Agni desciende en su carro de fuego exigiendo una audiencia con nuestro Señor, si llega después del atardecer no entrara! ¡HAN ENTENDIDO!-Grito con fuerza y determinación digna del mismo fuego
-¡SI SEÑOR!-Respondieron al mismo tiempo todos los soldados.
-Retírense-Ordeno con voz dominante a la vez que hacia un ademán con su mano y todos los soldados procedieron a marcharse. Una vez retirado los soldados empezó su camino hacia el palacio, mientras era seguido por cuatro soldados de elite.
-Reporte-Ordeno con una voz fría y grave a uno de los soldados que lo acompañaban.
-La onceava y novena flota Imperial están custodiando la entrada al puerto, el Almirante Gin Dao y la Almirante Yun no han reportado nada extraño-Respondió el aludido.
-Quiero que ordenes que al anochecer levantes las puertas de Sozin-Ordeno el hombre de flameante cabellera.
-Si señor-Respondió y procedió a retirarse
-¿Llegaron los alimentos del banquete?-Pregunto a uno de los guardias
-Afirmativo señor-Respondió de manera rápido el soldado
-Bien, entonces envía a los catadores que prueben todo y cuando digo todo me refiero desde los trozo de carne hasta la más insignificante uva, ¿Entendido?
-Así se hará-Respondió para luego retirarse
-Que la treceava y catorceava división del ejército Imperial se emplacen en la prisión Imperial-Ordeno a uno de los maestros que lo seguía que inmediatamente procedió a retirarse.
-De la primera a la novena división que se emplazan alrededor de palacio y que la décima y la onceava se coloquen en los alrededores de la ciudad- Dijo al último de sus acompañantes.
-No crees que estas exagerando un poco Gran Almirante Koen-Dijo una voz a sus espaldas. Al darse vuelta pudo observar a un hombre anciano, de cabellera gris que traía un traje de una mezcla entre verde y rojo.
-No lo creo General Irho y es un gusto volver a verle-Mientras extendía sus brazos para recibir un abrazo de parte del Dragón del Oriente.
-Aunque lo de General esta demás, hace mucho que me retire, ahora me dedico a jugar Pai sho y a mi tienda de Té-respondió con un leve sonrisa-Pero aún sigo pensando que exageras con todo el despliegue de tropas.
-Hace tres meses fuimos atacados por los hijos del Fénix, sino hubiera sido por tu aviso y tu gran sabiduría en combate probablemente hubieran tenido éxito en su ataque- Respondió mientras ambos hombres empezaban a caminar- No me extrañaría que esos traidores nos vuelvan a atacar o manden algún asesino para liquidar a su excelencia en una fecha tan importante-
-Yo no hice realmente nada, fue la valentía de nuestros soldados lo que nos llevó al triunfo-Alego Irho con un tono simple y sincero-Aunque debo de admitir que estoy sorprendido por la reciente deserción de la doceava flota.
-¡Ese maldito traidor de Len Thao, pagara por eso! ¡Lo juro por Agni!-Respondió con furia Koen.
-Tranquilízate-le sugirió Irho.
-No puedo, se lo debo a todos aquellos valientes y honorables soldados que escogieron la muerte antes de traicionar a nuestra nación-Respondió con pasión- Cuando lo capture me asegurare que pague.
-¿Y qué harías con él una vez que lo captures?-Pregunto curioso el ex general.
-Aún estoy indeciso entre el rito de Agni o el castigo de Surya-Respondió casi sin inmutarse el aludido.
Irho quedo sorprendido, el rito de Agni consistía en hacer que la víctima tragara grandes cantidades de una sustancia inflamable y luego prenderles fuego, la victima moría quemada de manera interna. Por otra parte el castigo de Surya consistía simplemente en atar al condenado a un poste y dejar que el sol lo secara hasta morir. Fuera cual fuera el método, resultaba en una muerta horrible.
-Pero claro dudo mucho que su excelencia Zuko lo permita, es demasiado blando-Dijo el almirante-mmm….y también es algo lento.
-Que quieres decir con "lento"-Pregunto bastante intrigado Irho sobre ese último comentario.
-Pues vamos, lleva casado con lady Mai por tres años y no tiene aún ningún heredero-Luego de decir eso el pelirrojo se detuvo y empezó a meditar-Sabes creo que ni siquiera lo han hecho-Respondió con voz firme y con una pícara sonrisa en su rostro.
-¡Jajajajajajaja!...Veo que aparentemente no has perdido tu buen sentido del humor-Respondió Irho con una gran sonrisa.-Vaya mira hemos llegado, el camino se me hizo más corto hablando contigo, ¿Vienes a darle tu reporte?
-Su excelencia me envío a buscar, aunque no estoy seguro del porque- Respondió fríamente mientras observaba la cámara de guerra-Después de Ud.-Dijo cortésmente mientras hacia un ademán con la mano, Irho solo sonrío y procedió a entrar a la cámara del Señor del Fuego.
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Notas del Autor:
Con tardanza el primer capítulo oficial de la historia, el cual se sitúa exactamente tres días después del prólogo. Para saber el destino de esos valientes soldados habrá que esperar un poco más. Referente al capitulo propiamente tal , todas esas mini historias tendrán su relevancia de una u otra forma y como siempre estoy abierto a Reviews (sean buenos o malos)
Aclaraciones:
Surya es el espíritu del Sol y uno de los espiritus primordiales del mundo. Está íntimamente relacionado con Agni.
El Shinka es una gargantilla que deben llevar todos los siervos y en estas debe estar grabada el nombre o signo de la familia a la que sirve. Este punto será tratado junto con algunas de las tradiciones de la nación del fuego más adelante.
